4.- Tiempo para dos.

Cada día cuando el reloj marcaba las 14:30 en el salón principal todos se relajaban. Por una curiosa unanimidad se había elegido esa hora para descansar, comer algo, fumar y conversar sobre otras cosas que no fuera el caso Kira.

Era en ese momento cuando todos se levantaban de sus sillas, dejaban sus papeles de lado y se iban charlando animadamente hacia la salita/comedor. Bueno casi todos porque para todo hay siempre una excepción y esa excepción, en este caso, se llamaba Ryusaki quien jamás se levantaba de su silla a no ser que fuera una urgencia, de cualquier tipo, o por asuntos que tuvieran exclusiva relación con el caso. Siempre, a esa hora se quedaba trabajando solo, con la vista fija en la pantalla del computador tratando de alejar las estupidas ganas de saber que se siente compartir con ellos, de no mirar el monitor que enfocaba lo que ocurría en la salita de descanso, intentar olvidar, por una hora, que ellos estaban allí, a pocos metros conversando, tomándose un café, amistosos, alegres o preocupados pero juntos, apoyándose, escuchándose.

Tan lejos de él, tan ajenos a su realidad, a su tristeza, a su soledad...

Pero de vez en cuando, y últimamente bastante seguido, un par de finas manos se quedaba acompañándole, tecleando rápida y precisamente en el computador, leyendo, analizando o compartiendo con él alguna nueva teoría, evitando que se hundiera en la melancolía que amenazaba envolverlo cada vez que su alma le gritaba que estaba solo, que nació solo y moriría solo por que ese era el destino del que jamás podría huir.

- ¿Ryusaki??- la voz de Light sonó un par de tonos mas alto de lo habitual.- llevo un buen rato llamándote y tu como si nada ¿te pasa algo?

El aludido miro a su interlocutor con la mirada perdida y busco sus manos con la vista, una estaba sobre el mesón levemente crispada y la otra, siguiendo la trayectoria del bien formado brazo, posada cuidadosamente sobre su hombro.

El detective ni siquiera lo había notado.

- Estaba pensando lo mucho que ha cambiado mi vida y yo mismo desde que comenzó este caso, - clavo sus negros ojos en los de Light.- antes no hubiera permitido de ninguna manera que alguien se acercara tanto a mi, inclusive aquellos que llamo mi familia, y en estos días tu hasta me has abrazado.- sonrió.- hay momentos en los que no me entiendo, me cuesta concentrarme y pienso en cosas que antes siquiera tomaba en cuenta, ahora mismo estaba pendiente de la hora y nunca me había interesado si era de día o de noche, solo sabia que tenia que trabajar, resolver un caso para comenzar el siguiente, sin descanso...

- Sin pensar en ti, en lo que tu cuerpo necesitaba ¿no es así? Ryusaki, - en el rostro del menor había una bella sonrisa.- todo esto que te pasa es por que aprendiste a valorarte como persona, eso no es para nada malo, mas bien me alegra.- apretó suavemente la mano que descansaba sobre el hombro del azabache y mirando el reloj agrego.- ya es tarde, deberíamos ir preparándonos para salir ¿no crees?

- Es cierto...- el detective se levanto bruscamente rompiendo el contacto con Light, de pronto había sentido vergüenza de que él estuviera tan cerca, de que lo tocara.- i.e. a mi habitación...- salio a paso acelerado del salón principal, prácticamente corrió escaleras arriba hasta poder encerrarse en la seguridad de su cuarto, lejos de Light y los sentimientos que su presencia formaba en el corazón del detective, se ahogaba de solo tenerlo cerca, se embriagaba en su perfume olvidando su razón de estar allí, de por que Yagami estaba allí tan cerca, encerrarse lejos del deseo de mandar todo al infierno, de abandonar nombre, rango y fortuna para luchar por si mismo, como toda la gente del mundo, de darse la oportunidad de amar y ser amado...

- Y hoy voy a salir con él incluso en contra de las ordenes de la organización ¿qué pasa conmigo?-sonrió.- bueno el futuro se vera mas adelante, hoy y mañana solo veré por mi.

Se dirigió hacia su armario, Watari le había comprado varias veces ropa diferente a la que habitualmente usaba y en muy contadas ocasiones las había usado, normalmente en las escasas veces que salía de su oficina para confirmar una teoría o buscar pistas, pero hubo un traje que le gustó tanto que se sintió incapaz de usar, siempre que viajaba lo llevaba consigo como un sutil recordatorio de lo que podría ser y no era.

Saco el traje de su bolsa y lo estiro sobre la cama con cuidado, aliso cada arruga suavemente, con cariño, luego se desvistió sin mirar su cuerpo, hacia años que había decidido no volver a preocuparse de su apariencia o de como se veía, sencillamente odiaba su aspecto y no había tenido la necesidad de poner atención en ello en mucho tiempo, pero hoy deseaba verse bien para Light, sentirse feliz con lo que era, como era y lo que sentía.

- Y así no me arrepentiré jamás de ser lo que soy.- dijo mientras terminaba de desvestirse.- ni de este recuerdo, ni de haber conocido a Light.

Se metió a la ducha y dejo que el agua relajara su delgada figura, se sentía ansioso y feliz, aprovecharía ese día con todo.

Salio cubriéndose con una gruesa toalla blanca y el cabello empapado cayéndole sobre la cara hasta casi rozar los hombros, comenzó a secarse con rapidez y procedió a vestirse, no pretendía hacer esperar a Light por nada del mundo.

Light, mientras, aun estaba sentado en el mismo lugar pensando, ya no había confusión en su corazón solo la convicción de que estaba enamorado del detective que lo había encarcelado, juzgado y prácticamente acusado de ser Kira, la persona que debía aborrecer y al contrario había permitido que el bizarro pelinegro se le impregnara en el alma y el corazón.

Escucho unos pasos que se acercaban tímidamente por su espalda y supuso, acertadamente, que era Ryusaki, hizo girar su silla para quedar frente a él y quedo mudo. El mayor lucia, por decirlo menos, deslumbrante, su habitualmente desordenado cabello lo había peinado de manera casual con unos mechones cayendo sobre su pálido rostro, enmarcando y realzando sus bellas facciones. Vestía unos pantalones ajustados de jeans negros, una camisa roja y encima una chaquetilla sin mangas negra, se veía tan diferente y tan bien que Light quedo pasmado por algunos segundos. El detective mantuvo la vista lejos del menor, avergonzado, y la fijo en el reloj de pared que marcaba las 14:50.

- Creo que es momento de salir, se nos hace tarde...- comento y el castaño se sintió como volviendo de un sueño.- i.e. a decirle a Yagami san y los otros que se pueden retirar.- y se dirigió hacia la salita de descanso caminando firmemente.

Light lo observo, sentía el corazón latiendo a mil, no era un niño y ya podía interpretar sus sentimientos a la perfección, lo que sentía por el detective era mas que un simple gusto o una atracción momentánea sino algo mas fuerte. Se levanto y rápidamente se fue a su habitación, un leve cambio de ropa y un arreglo a su cabello era lo que necesitaba, acostumbraba a vestir siempre bien, a verse siempre perfecto, ese era su estilo y sospechaba que para Ryusaki el arreglarse tanto debió ser un esfuerzo enorme.

- Y se ve tan bien que seguro atraerá miradas...- dijo mientras terminaba de acomodar un mechón rebelde.- espero poder disimular los celos o me delatare...

Mientras, en la salita de descanso Ryusaki se despedía de los mayores que lo miraban sorprendidos.

- Pueden tomarse el resto del día libre y mañana también si lo desean, han trabajado duro y se lo merecen.- hizo una leve inclinación a modo de despedida.- Quisiera pedirles, eso si, que cualquier información, sospecha o teoría que consigan se pongan en contacto con Watari de inmediato, él sabrá como proceder y avisarme si lo considera necesario.

Volvió a inclinarse y salio, los adultos quedaron mudos mirando la puerta cerrada, luego se miraron unos a otros sin saber que decir.

La voz de Matsuda resonó tímida entre las paredes.

- Mañana vengo a la fiesta de cumpleaños de Ryusaki aunque aun no se que obsequiarle...

- también vengo.- Yagami san comento animado.- se lo prometí a Light, ustedes también vendrán, ¿Aizawa, Mogi...?

- Yo si.- respondió el más alto del grupo.- Ryusaki me cae bastante bien y es un día especial para él.

- Yo... yo aún no lo se...- Aizawa hablo como si se disculpara.- había pensado no venir y disfrutar ese día libre para descansar y estar con mi familia...- parecía avergonzado.- total Ryusaki nos autorizo a faltar...

- Bueno, es cierto,- respondió Matsuda.- pero L es parte del equipo y seria descortés faltar, no creo que se moleste si no vienes, Aizawa san, él sabe que no es de tu agrado.- termino de decir el mas joven del grupo.

Los demás se miraron entre si en silencio y Aizawa se sirvió otro café, después de un rato la conversación tomo otro rumbo pero este apenas respondía y parecía tener los pensamientos en otra parte.

Ryusaki volvió al salón principal y no vio a Light, supuso que este estaría preparándose y se acomodo para esperarlo pero no pasaron muchos minutos antes que el castaño cruzara la puerta.

- Perdona por hacerte esperar Ryusaki.

- Descuida.- se acerco a él.- esta fresco así que abriguémonos.- rodeo su cuello con una larga bufanda roja.- estoy listo.

Light, que se acomodaba un sobretodo, sonrió, seguro que el detective se había arreglado como nunca antes.

"Y solo para salir conmigo" era lindo pensar así.

Llegaron al centro comercial pasadas las cuatro de la tarde y el hambre ataco sin piedad a ambos jóvenes, decidieron ir primero al patio de comidas. Ryusaki, por costumbre, se dirigió al buffet de postres decidido pero la firme mano del castaño lo atajo.

- Lo siento pero hoy comeremos como corresponde.- lo llevo hasta un restaurante chino donde pidió dos platos de chaumin - y te lo comerás todo.- le dijo al ver su cara de berrinche.

Se acomodaron en una mesita algo apartada frente a frente, el castaño puso delante del otro el apetitoso plato y se dispuso a comer, Ryusaki lenta muy lentamente metió su tenedor entre los tallarines, Light, que parecía muy concentrado en su comida, observaba al detective de reojo y se divertía, le parecía un niño pequeño y mañoso.

- Come de una vez Ryusaki.

- No me gusta...

- ¿Has comido antes?

- No, nunca, pero no es dulce...

- No puedes decir que no te gusta si nunca lo has probado.- Yagami acerco su tenedor lleno hasta los labios del mayor.- di ahhh...

- Que haces, Light kun?!! - El pelinegro se aparto sorprendido.

- Entonces comételo sino quieres que siga haciéndolo.- le guiño un ojo y el detective supo que no mentía y haciendo cara de resignación se metió un buen montón de comida a la boca, Light espero a que terminara de tragar para hablarle.

- ¿Que tal?

- No es malo.- admitió.- hasta podría llegar a gustarme.

- Mal perdedor.- rió sinceramente el menor, luego de un rato agrego.- Ryusaki... Se que dijiste que no me metiera en tus asuntos pero tu me preocupas, al principio pensaba que si eras L era por que tu así lo decidiste pero después de verte estos últimos días me di cuenta que esto es un sufrimiento para ti, no me gusta...

- Light kun, - los ojos del mayor estaban fijos en el rostro de Light, estaba serio pero tranquilo.- cuando fui elegido como sucesor de L tenia alrededor de ocho años y desde allí no tengo mas recuerdos que los de estudios, pruebas e infinidad de casos por resolver, esa ha sido mi vida desde siempre y en verdad nunca me había importado pero desde que estoy en este caso algo dentro de mi se estremeció, he conocido e interactuado con gente distinta a la acostumbrada y lentamente comencé a cuestionarme mi vida, lo que había sido mi vida hasta ahora y me di cuenta que en realidad nunca he vivido como quien realmente soy, solo como los superiores deseaban. He sido L aun cuando no he tenido fuerzas, por que no conocía otra cosa y pensaba que era mi destino y mi deber, pero ahora pienso diferente y claramente es por tu influencia.

Light no se esperaba un discurso de tales dimensiones y no lograba organizar una respuesta, Ryusaki continuo comiendo como si nada mientras el castaño, con los cubiertos a medio camino del plato, lo miraba sin hablar, de pronto el mayor levanto el tenedor lleno de comida y lo acerco a los labios del universitario.

- Di ahhh.- observo el rostro del menor el cual aun no parecía poder reaccionar del todo.- Vinimos aquí a despejarnos, a pasar un momento agradable no a escuchar tristes historias de un huérfano con un destino cruel, quiero olvidar por hoy que soy L y disfrutar a tu lado como una persona normal.

Light abrió la boca de pronto y se comió lo que había en el tenedor del detective.

- Esta bien, fin del tema.- ambos jóvenes se miraron y rieron.- tengo una duda Ryusaki, ¿qué es lo que necesitas comprar? Tiene que ser algo muy importante para arriesgarte y salir con tu principal sospechoso.

- No es tanto el riesgo Light kun, si muero estando fuera contigo será prueba suficiente de que eres Kira y te detendrán, en realidad el mayor riesgo es para ti si es que eres ese asesino.- L termino su plato y limpiándose cuidadosamente los labios continuó.- Lo que necesito comprar es un secreto, no debo decírtelo o se arruinara la sorpresa.

- Mmmm... eso solo aumenta mi curiosidad pero intentare aguantar.

Terminaron de almorzar conversando de una y otra cosa, Light descubrió varias cosas de su amigo y Ryusaki por primera vez hablaba de si mismo y sobre sus gustos.

Media hora mas tarde, luego de un largo sobremesa se levantaron dispuestos a seguir con su recorrido.

- Arigatou por la comida Light kun, estaba delicioso.

- Lo tuyo solo es un capricho con lo de los dulces, bien, mientras estés conmigo te obligare a comer variado y saludable.

- Ya lo han intentado antes, ¿que te hace pensar que tú conseguirás hacerme cambiar?

- Tengo mis métodos.- sonrió malévolo el menor.

- Si, supongo que Kira tiene sus métodos, ¿te decidiste al fin a mostrarlos?

- Vamos Ryusaki, estábamos tan bien y tu sales con lo de Kira, ¡yo no soy Kira!!

El pelinegro, que iba unos cuantos pasos mas adelante, se volteo a mirarlo sonriente.

- Solo lo dije para molestarte y mira lo rápido que caes, eres más enojon de lo que pareces.

- Uf!!... ya vamos de una buena vez, me estresas, Ryusaki.- el castaño se adelanto a paso rápido y el mayor solo pudo reír de la cara de enfadado que llevaba.

Durante la tarde estuvieron visitando variadas tiendas del centro comercial, Light, que gustaba de mantener su estilo al filo de la ultima moda, se dedico a revisar cada uno de los locales dedicados al vestir masculino, Ryusaki se mantenía a prudente distancia, lo suficiente como para que no se notara su cara de celos cada vez que una vendedora se acercaba al menor exudando feromonas.

- Ryusaki, ven y ayúdame a elegir una camisa.

- Después de 15 tiendas al fin te decidiste a comprar algo.- dijo algo molesto el pelinegro, la dependienta era una bella muchacha a la que Light le había dedicado una mirada y una sonrisa mas larga que a las otras.- ¿que tal esta? - levanto una camisa blanca, desabrida y obviamente varias tallas mas grande de lo necesario.

- ¿Estas bromeando, ne?- tomo la prenda y la observo con el ceño fruncido.

- Es lo que yo me compraría.

- Gracias por el tips, ya se a quien no debo pedirle consejos de moda - le entrego la camisa a la vendedora y saco a Ryusaki de la tienda.- Dejare mis compras para otro día.

"Gané" El detective sonrió y se dejo llevar por el ofuscado joven a recorrer otras tiendas.

El reloj marcaba cerca de las 18 horas cuando hicieron un alto en su recorrido para comer algo, esta vez Light decidió consentir al mayor y le llevo hasta una pastelería donde Ryusaki pidió varios tipos de dulces.

- ¿Alguna vez te has hecho el examen de glucosa?- le pregunto el castaño, hostigado ya en la mitad de su pastel.

- Los doctores de la organización regularmente me hacen estudios y siempre se sorprenden de que mis niveles de azúcar nunca sobrepasen los límites críticos y, aunque corro el riesgo de que el exceso en algún momento me pase la cuenta, es algo que me tiene sin cuidado.

Light solo lo miro, Ryusaki no valoraba su vida y por lo que había descubierto, parecía que la muerte seria una liberación.

- Light kun.- el pelinegro hablo sorprendiéndolo.- ya tengo definido donde voy a hacer mi compra y para mantener la sorpresa te voy a pedir que me esperes aquí unos 10 minutos, puedes pedir algo mas y cuando vuelva lo cancelo todo...

- Olvídalo, el olor a dulce ya me tiene enfermo, además también debo comprar algo.

- ¿Entonces?... Juntémonos frente a la fuente del primer piso en media hora.

- Esta bien.- Ambos salieron del local y cada uno se dirigió en sentido contrario.

Faltaban diez minutos para la hora acordada y Light Yagami se sentó en una banca delante de la fuente. Traía en sus manos una pequeña cajita envuelta en un elegante papel de regalo y coronada por una elaborada cinta gris.

- Espero le guste.- murmuro observándola, luego miro a su alrededor.- Ni rastros de L, ¿como saber que necesitaba comprar?

Pasaron unos cinco minutos y Ryusaki se diviso por una de las esquinas cargando una bolsa de papel café, por unos segundos miro los alrededores de la fuente hasta que diviso a su amigo, se acerco.

- ¿Te hice esperar mucho?

- No, acababa de llegar.- el menor trataba de mirar disimuladamente el contenido de la bolsa.

- No sacaras nada, Light kun, imagine que querrías saber que fue lo que compre así que cambie la bolsa original por una de la pastelería.- sonrió.- tendrás que esperarte hasta mañana.

- Puedo vivir con ello.- refunfuño el muchacho.- ¿Que hacemos ahora?

- Bueno, ya hicimos nuestras compras así que podríamos volver al cuartel y...

- ¿Encerrarnos el resto de la tarde frente al computador? Lo siento pero no son mis planes para el resto de la tarde.

- Entonces dime ¿Qué propones?

- ¿Harás lo que yo diga? - pregunto el menor.

- No tanto así, pero si tienes un panorama mejor te escucho.

- Vamos al cine.- Apunto hacia la entrada donde varias parejas hacían fila esperando entrar.- hay una película que deseo ver.

- Eso si se puede tomar como una cita, Light kun.

- No, tómalo como una persona que quiere ver una película y necesita compañía para tener con quien comentarla.

- Buena respuesta.- rió el pelinegro.- vamos.

Entraron a la sala de cine minutos antes de que empezara el filme, Ryusaki había aprovechado de comprar una buena provisión de cosas dulces para comer así que se lió bastante al momento de acomodarse, Light lo observo y levantando una ceja le pregunto

- ¿Tu no puedes vivir sin dulces?

- Puedo, pero prefirió vivir así.

- Ay dios.- Le dio una cariñosa palmadita en la cabeza y le quito un paquete de gomitas.- va a comenzar.- continuo al ver que las luces empezaban a apagarse lentamente.

La película, una de acción con toques de puzzle policial, los mantuvo interesados o al menos eso parecía. Si hubieran estado en silencio se escucharían claramente como les latía el corazón al estar tan cerca, de vez en cuando se miraban disimulados y ponían poca atención a lo que pasaba en la cinta.

Pasada casi una hora Light trago saliva, aspiro profundamente y se animo a decir lo que su corazón sentía.

- Ryusaki... Yo... - a pesar de que la oscuridad le daba seguridad para hablar tenía miedo de la reacción del detective pero respiro hondo y hablo. - yo... Desde hace un tiempo siento por ti algo mas fuerte, me gustas y bueno... entenderé si me rechazas... Y... - se quedo en silencio, esperando con el alma en un hilo la respuesta del mayor.

Tuvieron que pasar largos minutos antes que Ryusaki susurrara.

- No puedo negar que me has sorprendido Light kun, - L sonreía y sus ojos reflejaban la luz de la pantalla, la oscuridad atenuaba sus marcadas ojeras y Yagami nunca lo había visto tan guapo.- Imagine varias veces este momento... pero siempre era yo el que lo decía... Yo el que se declaraba.- Light lo miro y sus ojos se encontraron.- también me gustas Yagami Light, por mas que trate de evitarlo te me metiste en el corazón y ya no supe como sacarte.

Se quedaron mirando unos segundos felices de que sus sentimientos fueran correspondidos, lenta, tímidamente Ryusaki entrelazo sus dedos entre los finos dedos de Light y este los sujeto firmemente. Sonrieron y volvieron su atención a la pantalla aunque les importaba bien poco la película.

Cuando se encendieron las luces dando por terminada la función ambos jóvenes seguían tomados de la mano.