¡Estoy de vuelta! He tenido otro sábado atareado, pero he podido encontrar un poquito de tiempo para escribir esta semana, así que he conseguido acabarlo antes de las 12... ¿en las Canarias? Bueno, sin más rollos, aquí está.


AÑO NUEVO, VIDA NUEVA... ¿Y GENTE NUEVA?

CAPÍTULO 33: UN BARCO

Una ducha sonaba… Harry estaba calentito y cómodo en su cama, arropado entre las mantas, como si de un nido se tratara. La ducha seguía sonando, pero ya no era una ducha, era un mar, y estaba en un barco con Draco, disfrutando de la velocidad y el silencio de la vela, sintiendo el calorcito del sol del que te tapan las velas. Harry está tumbado en proa, disfrutando del vaivén de las olas, y de repente Draco se acerca a él, con una sonrisa seductora de esas que tanto le gustan a Harry, y…

- ¿Estás despierto ya? – Sin que Harry se diese cuenta, el sonido de la ducha había parado y la puerta del baño se había abierto. Harry abrió los ojos de manera reluctante, poco a poco, aún saboreando lo que podría haber sido su sueño. Pero la vista que recibió al ponerse las gafas desde luego valió la pena de perderse el final del sueño. Draco, recién duchado, con una mínima toalla atada a la cintura, con el pelo goteando y la piel aún sonrojada del calor de la ducha. Algunas partes de su cuerpo estaban mucho más despiertas ahora que hacía un minuto, desde luego.

-Sí, sí, ya me levanto. Un segundo. – Harry intentó levantarse de manera que no se le viese nada, aunque estaba seguro de que había fallado estrepitosamente. Draco sonrió, y se dirigió a su lado de la habitación con paso animado. Empezó a quitarse la toalla, pero Harry no vio nada más, ya que había cerrado la puerta del baño.

Una vez los dos chicos se hubieron preparado y desayunado, se dirigieron al puerto del pueblecito, en búsqueda del hombre al que habían llamado la noche anterior. Por lo que les había contado, su barco se llamaba "Vagalume", y lo podrían encontrar en el pantalán de más a la derecha de todo el puerto. El puerto deportivo en sí constaba tan solo de tres pantalanes, dos de los cuales estaban sólo medio llenos. Había, además, tres barcos pesqueros amarrados en la parte izquierda del puerto, aunque había sitio para otros dos que estarían faenando. Los chicos encontraron el barco enseguida, una motora de unos cinco metros de eslora, con motor fueraborda y una cabina que parecía poder alojar tan sólo a una persona cada vez. No parecía que hubiese nadie en él, así que fueron a sentarse a un banco a esperar.

- Oye, Draco… Hay algo que llevo queriendo preguntarte un tiempo. – Harry comenzó a hablar después de unos segundos de silencio.

- Dime, soy todo oídos. – Contestó Draco, y giró la cabeza para mirar a Harry en vez de al puertecito.

- Verás… Me preguntaba si… En fin, que si estamos saliendo o qué. – Harry murmuró el final de la frase bastante más deprisa de lo normal, y apartó la mirada. Draco, mientras tanto, estaba mirándolo fijamente.

- ¡Vosotros debéis ser los inglesitos! – Una voz interrumpió sin querer el momento, mientras que su dueño, un anciano que debía pasar los ochenta, se acercaba a ellos. Tenía el pelo gris, la piel curtida por el sol y la sal, y era bastante bajito, no podía pasar del metro sesenta y cinco. Llevaba unos pantalones de pana desgastados y una camisa a cuadros que estaba remendada en varios puntos. - ¿Estáis listos para nuestra aventura marinera? – Les echó una mirada de arriba a abajo, y añadió – Tengo ropa adecuada para el viaje también, ¡con eso os vais a helar!

- Pero si se está bien así… - Replicó Harry, quien llevaba unos pantalones vaqueros y una camiseta de manga corta.

- No, no, si se está bien en la costa, ¡en el mar te congelas! Necesitáis prendas más protectoras, pero yo tengo. ¡Pasad, pasad! – Entre esto, se habían acercado a la puerta del pantalán y el anciano había pasado de un salto demasiado enérgico para su edad al lugar donde estaba su barco amarrado. Los chicos se subieron a la cubierta, y el hombre, que se apellidaba Barbeito, saltó detrás de ellos y se dirigió a la cabina. – Entrad, aquí caben más de los que aparenta.

Harry dudó que de verdad cupieran tres adultos dentro de esa cabina, aunque luego recordó las tiendas de campaña mágicas y decidió callase su comentario. Siguió a Barbeito, y, en efectivo, el interior era mucho más grande de lo que parecía. Había cuatro hamacas, emparejadas de dos en dos, todas colgando del techo. También había una mesa en la mitad de la habitación, con cuatro sillas a su alrededor; un lavabo y un hornillo de gas en una esquina, y una puerta que sólo podía conducir al aseo. Barbeito estaba hurgando en un baúl que había pegado a una pared, hasta que encontró dos sudaderas deshilachadas pero sorprendentemente calentitas y suaves al tacto.

- Tomad, tomad. Estoy seguro de que necesitaréis esto dentro de poco, así que mejor que las tengamos a mano para entonces. ¿Alguno de vosotros se marea? – No era el caso para ninguno de los magos, así que volvieron a salir a cubierta sin tener que parar a tomar ninguna poción anti mareos. Barbeito puso el barco en marcha y, una vez hubieron salido del puerto, alentó a los otros dos magos a meterse en la cabina, donde habría menos ruido por el motor. – He de preguntar, ¿qué os trae a Illa de Parellas? No es el lugar más turístico del mundo, y no suele haber mucho turista en esta época del año. – Draco le contó toda la historia, desde el robo a su casa y el ataque a maría hasta la última pista que encontraron.

- Ahora estamos buscando una cosa llamada "la corona del mar", aunque no estamos muy seguros de por dónde empezar a buscar…

- ¿¡La corona del mar!? Chicos, puede que lo que estéis buscando sea serio. Yo os puedo ayudar a encontrarla, pero os dejo en la puerta. Ni borracho entro yo allí. – Los jóvenes se miraron con cara de preocupación. ¿Tan difícil iba a ser esta prueba?

El resto del viaje estuvo plagado de historias de alta mar que el anciano les contó, algunas más fantásticas que otras. Llegaron a la isla rozando el mediodía, y se despidieron efusivamente del anciano. Les había hecho un gran favor, y era una buena persona.


Cada vez duran más los días. No sé cómo lo hago. Espero que os haya gustado, ¿a alguien se le ocurre qué significa el nombre del barco? Si el traductor de google me lo ha dicho bien, entonces tendrá una aparición especial en el epílogo.

Otras cosas; el lunes empiezo el instituto. Empiezo 2º de Bachillerato. Empiezo atletismo, 2 días a la semana. Empiezo teatro, 2 días a la semana. Estoy dirigiendo otra obra por mi cuenta, 2 días a la semana. No sé cómo irán las cosas, pero no os sorprendáis si mis actualizaciones son un poco erráticas estas próximas semanas mientras me adapto al horario nuevo.

¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!