Disclaimer: Los personajes y lugares pertenecen a Stephenie Meyer y a otros. No pretendo ninguna ganancia y lo único que invierto es mi tiempo.
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Pacto entre clanes
Cazar en grupo era muy divertido, podíamos cercar a una manada entera de ciervos y conducirlos a una trampa. Una típica formación en pinza. Carlisle era un experto atrapando a esos animales, le tomo un instante escoger a uno de ellos y echarle el guante. Estábamos a punto de correr detrás del resto de la manada cuando escuche un compacto grupo de animales correr en nuestra dirección. Pisadas pesadas y amortiguadas, no eran ciervos o venados. Todos escuchábamos con atención. El aire se cargo con una pestilencia que reconocí como el olor del animal que nos había seguido cerca del rio Quillayute.
-No puede ser.- mi padre sonó sorprendido.
-¿Carlisle?- Edward se coloco a mi derecha.
Estas cosas estaban casi sobre nosotros, podía oír tres grupos de pisadas así que debían de ser tres animales. Escuche un grave gruñido, me tomo un instante darme cuenta de que salía de mi garganta. Sentía como si no fuera a ser capaz de aguantar un segundo más y tuviera que lanzarme a destrozar a esas criaturas, fueran lo que fueran, los quería bien muertos. Rose se agazapaba a mi izquierda y me moví un poco para cubrirla. Los tres estábamos listos para luchar en cuanto esas cosas se acercaran más.
Los vimos detenerse al otro extremo del la cañada en la que estábamos. ¡Esas cosas no podían ser lobos! No existían lobos tan grandes y ninguno lobo olía como esas cosas. Pero parecían lobos, se movían como lobos, gruñían como lobos y nos gruñían a nosotros. Uno negro, un gris y uno café. ¿Qué diablos eran? Destrozaría primero, preguntaría después.
-¡Cálmense todos!- Carlisle jalo del hombro de Edward y de mi brazo, se planto delante de nosotros. –No quiero que esto se convierta en una pelea.-
-¡Pero Carlisle, esas cosas quieren despedazarnos…!- Edward abrió los ojos y miro a los lobos con incredulidad. –Entiendo lo que están pensando. Nunca había entendido lo que piensan los animales.-
-No son animales.-
-Los conoces.- Carlisle asintió.
-Al menos eso creo. Ahora, por favor, esperen aquí.-
"¿Esperar? ¿Se volvió loco? No voy a dejar que se acerque solo a esas cosas."
La mano de Edward estuvo en mi pecho antes de que diera medio paso.
-El sabe lo que hace.-
Me frustre por completo, haría lo que decían, pero eso no me hizo relajar mi postura, estaba listo para saltarle a esas cosas si alguno se movía más de lo que debía. Carlisle camino unos metros y luego hablo en voz alta.
-¿Ephraim? ¿Me recuerdas? Hablemos por favor.-
-¿Porque rayos le pide algo a esos animaluchos?- la voz de Rose cuchicheo con enfado a mis espaldas.
Uno de los lobos, el que era negro, dejo de gruñir y levanto la cabeza como si pusiera atención.
-Te recuerda.- dijo Edward. –Pero no está seguro de "cambiar", somos muchos.-
"No saben cuántos somos, al menos Esme está a salvo en casa."
-¿Por cuánto tiempo estará a salvo si estas cosas logran pasarnos?- mire de reojo a mi hermano. Tenía razón.
El lobo negro observo a Edward con fijeza y el hizo lo mismo.
-Sí, entiendo, puedo hacerlo.- Edward se irguió. –Carlisle, quieren que les sirva de intérprete, no pretenden hablar contigo directamente.-
Mi padre asintió.
-¿Por qué estás aquí? ¿Por qué hay tantos contigo?- la voz de Edward sonó sebera y apagada. No estaba repitiendo el tono del lobo tal cual, seguro no le agradaba del todo traducir.
-¿Ephraim eres tu verdad?- el lobo negro giro las orejas.
-Si.- dijo mi hermano.
-Escúchame por favor, no buscamos problemas, acabamos de mudarnos y no pensé que tu siguieras por aquí. Ellos son mis hijos… mi familia. Recordaras que te dije que yo vivía de cazar animales, ellos también lo hacen…-
-Dijiste que no matarías a humanos. Los llamas hijos. ¿Cómo es que están contigo?- dijo Edward con voz monótona.
-Yo los convertí…- el lobo gris gruño profundamente. –Lo hice para salvar sus vidas.- explico Carlisle. Eso no pareció conformar al lobo.
-¡No es un hipócrita!- exclamo Edward al borde del fastidio. –El es nuestro padre, así que modera tu vocabulario perro.
El lobo gris soltó un gañido y comenzó a agazaparse como si fuera a saltar. En un instante estuve medio paso por delante de Carlisle, si este animalejo se lanzaba chocaría de frente con mis puños. Los otros dos lobos se sobresaltaron y gruñeron más, al igual que su compañero. La mano de Carlisle me afirmo del hombro.
-Emmett, por favor, tranquilízate. Ellos solo quieren proteger a sus seres queridos.- mire a Carlisle.
-Yo también.- dije molesto. La mano de Carlisle ejerció algo más de presión y me volví muy despacio, el me miro con una mescla de gratitud y urgencia que no pude ignorar. Regrese a mi lugar sin protestar y sin quitarles los ojos de encima a los lobos. Parecía que ellos también tenían una especie de discusión interna. El gris se encogió ante un gruñido del negro y este aparentaba estar algo disgustado. El lobo negro miro de nuevo a Carlisle y a Edward.
-¿Que prueba puedes ofrecer?- Edward retomo el papel de traductor. -¿Por qué confiar en ti?-
-Mi palabra es buena, no tengo nada más que ofrecerte, pero lo que digo es cierto. Solo queremos vivir en paz, ya lo había discutido con ustedes la primera vez que estuve aquí. Si recuerdas los puntos…-
-Júralo.- dijo Edward algo molesto de tener que apremiar. –Jura que no volverás a morder a un humano, ni para salvarlo.-
-¡Esto es absurdo! ¿Que nos garantiza que ellos no nos atacarán? ¿Por qué tenemos que ser nosotros los que prometamos algo y ellos no?- Rosalie provocó un silencio sepulcral en la cañada.
Esta vez fue el lobo castaño el que gruño. Edward sonrió con ironía.
-Eso depende de a quien le preguntes.- seguro que todos pedimos mentalmente una respuesta por aquello. –Dice que los monstruos, aquí, somos nosotros y no ellos.-
Me reí con ganas. Que los monstruos te consideren un monstruo no pasa todos los días.
-Podemos reafirmar lo que te dije hace treinta años. Si quieres que marquemos limites definidos y puntos específicos, lo haremos. A cambio ustedes deben prometer jamás contar a nadie sobre nosotros, no podrán mencionar lo que somos o el pacto se rompe de inmediato.-
El lobo negro se sentó y me dio la impresión de que estaba considerando las opciones. Realmente no había muchas alternativas, era lucha o acuerdo, ni más, ni menos. Después de un minuto entero de silencio, el lobo negro se puso en pie de nuevo.
-Quieren definir un tratado.- continuó mi hermano. -Aceptaran lo que dices, solo si les mostramos donde vivimos.-
-¿Qué? No, eso no nos conviene, es pura estrategia. Solo quieren saber donde esta nuestra casa y cuántos somos, así pueden calcular si les conviene o no atacarnos.- el lobo negro miro a Rose mientras hablaba y agacho las orejas.
-El dice que no pretenden lastimarnos, y de momento, está siendo muy sincero. Además quiere un mapa.- Edward sonó bastante convencido.
-Está bien, lo haremos a su manera.- Carlisle se dio vuelta y nos miro a todos. –Vamos a casa.
No había forma de negarse a una orden directa, después de todo, Carlisle era la cabeza de la familia. A regañadientes, Edward, Rose y yo, nos enfilamos de regreso a la casa.
Me sorprendió lo fácil que les resultaba a los lobos seguirnos, eran casi tan rápidos como nosotros. ¿De dónde diablos habían salido estos tipos? Por más que intentaba entender del todo lo que ocurría, solo lograba enredarme más. ¿Carlisle los conocía?
-¿Recuerdan cuando Carlisle nos dijo que ya había estado por aquí?- la voz de Edward me saco de mis pensamientos. Rose se acercó un poco a nosotros mientras corríamos. -Yo pensé que bromeaba consigo mismo cuando recordó a un grupo de personas que llamaba "Los lobos", ahora veo que era en serio. Los conoció entonces, pero creyó que ya no estarían aquí ahora, después de todo. ¿Cuántos humanos llegan a vivir más de cincuenta años?-
-¿Ellos tienen cincuenta años?- pregunte sorprendido.
-Más o menos.-
-¡Pero todo esto es absurdo!- Rose sonaba totalmente indignada. -¿Por qué tenemos que hacer lo? Carlisle no debería de aceptar nada de eso perros y creo que somos capaces de eliminarlos si...-
-Velo desde el punto de vista de Carlisle. El ha visto lo que estos "lobos" pueden hacer. Hace treinta años, cuando estuvo por aquí por primera vez, viajaba solo. Ahora nos tiene a nosotros. Esta dispuesto a acordar cualquier cosa, con tal de que estemos a salvo.-
Por supuesto que entendía el punto de nuestro padre, es solo que a mí me gusta más la táctica combativa. Eliminas el problema y te diviertes en el proceso. Aun así, incluso con el disgusto mayúsculo que me provocaba el que los lobos nos siguieran, tenía que admitir que Carlisle se había ganado todo mi respeto.
Cuando llegamos a los alrededores de la casa disminuimos la velocidad y los lobos guardaron una distancia prudente. Me quede parado junto a la cerca. No tenía la más mínima intención de quitarle los ojos de encima a esas cosas y, Rose y Edward se quedaron a mi lado.
-¡Santo cielo!- Esme sonaba realmente asustada. -¿Carlisle que es…?-
-Calma amor, no pasa nada. Me estoy encargando.-
Escuche a mi padre entrar a la casa y revolver en un par de cajones, en un instante volvió a salir con el mapa que nos había dado para que usáramos en las manos. Esme lo siguió hasta donde estábamos.
-Edward, necesito que me ayudes.- dijo Carlisle, luego se giro hacia las chicas. –Esme, Rosalie, por favor entren a la casa.-
-Ni de broma.- Rosalie fulmino a mi padre con los ojos.
"¡Esa es mi nena!"
-Emmett ve con ellas.- mire boquiabierto a mi padre.
"¡¿Yo?! ¿Ir con las mujeres?"
-Pero… ¡Pero…!-
-Por favor entren a la casa. –me dio la mirada más seria que he visto en mi vida. –Cuídalas.-
¿Me quería atrás? Para defender, no para atacar. Me pareció que incluso Carlisle no estaba seguro de si los lobos podían cambiar de opinión y atacarnos… Era eso, o temía uno de mis cambios de temperamento. Decidí creer que era la primera opción.
-Rose, vamos dentro.- la abrase por los hombros y no quise ni ver su cara, seguro me acecinaba con su expresión. Esme camino por delante y en un segundo estuvimos dentro. Me parapete junto a la venta más cercana y observe, estaba dispuesto a dispararme atreves del vidrio si algo pasaba. Los vi hablar por un rato y apuntar con el dedo en el mapa, el lobo negro se acerco hasta estar a un brazo de distancia de Carlisle, pero nada en sus movimientos me indico que quisiera atacar. Aunque eso no me hacía sentir mejor. Luego de unos minutos, el negro regreso con los otros dos y se alejaron internándose en el bosque.
Mi padre sonreía satisfecho, Edward y él entraron a la casa.
Las chicas y yo habíamos escuchado gran parte de la conversación desde el interior, así que no había mucho que nos hubiéramos perdido, solo nos faltaba ver el área del mapa que habían acordad seria el sector al que no entraríamos.
-La Push.- leyó Esme justo donde el dedo de Carlisle señalaba.
-¡Rayos! Esas malditas cosas nos siguieron cuando pasamos cerca de ahí.- dije analizando la zona por donde nosotros habíamos cruzado la península de Olympic de norte a sur.
-Por favor, no maldigas.- me regañó. La mire algo extrañado y luego solté una risotada.
-Si mamá, como digas.-
-Aun no estoy convencida.- Rose se incorporo con los brazos cruzados. – ¿No podemos "morder" a nadie? ¿Qué clase de regla idiota es esa? No es que esté planeando hacerlo, pero…-
-Entonces cual es el problema Rosalie, además tú no tienes que preocuparte.- mi hermano hablo con tono de suficiencia. –Hay otros aquí que corremos más riesgo que tu de "morder" a una persona.-
Por un segundos todos me miraron con disimulo.
-Gracias por el voto de confianza.- enarque una ceja.
-Bueno, bueno, es solo cosa de que extrememos precauciones. Confió en que todos podemos lograrlo.-
-Por supuesto que podemos.- Esme suspiro profundamente.-Pero es una pena, ya no habrá más miembros en la familia.-
-¿Ósea que por el resto de la eternidad voy a ser el hermano menor?- mire a Edward y él me sonrió con cinismo. –No te emociones, puedes ser más viejo, pero yo soy más grande.
-Como digas her-ma-ni-to.- en ocasiones Edward podía ser tan molesto como yo.
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Nota de Autora: Bueno, para el tiempo que me tarde creo que no lo hice tan mal, a fin de cuentas me gusto este capítulo. Si se lo preguntan, AMO la escena de la película donde sale el tratado, casi me desmayo la primera vez que la vi, así que solo imagínenlos con la ropa y ya tienen la imagen completa. ¿Por qué es tan sorpresivo que los lobos tengan más o menos 50 años y sigan vivos? Bueno pues porque durante los años 30's la esperanza de vida en el mundo entero era de unos 30 a 35 años. Según mis teorías, Carlisle pasó por el estado de Washington por el año de 1905 aprox., pero es solo una de mis teorías locas. Espero que les haya gustado, es el penúltimo de esta serie, así que prepárense para nuestro gran final. Mil gracias a todas y todos por seguir leyendo y por los reviews, que siempre me hacen muy feliz aun que sean de un renglón. Nos vemos pronto para la conclusión.
Saluditos.
