7.- Infinito.

Ryusaki despertó al mediodía del 3 de noviembre, su cuerpo aun estaba débil pero el descanso le había echo bien, sus marcadas ojeras se habían atenuado y su piel había tomado un poco de color, todo eso se lo hizo notar Light, que fue el primero en entrar a verlo.

- Me tuviste muy preocupado.- tiernamente le beso la frente.- pensé que te perdía.

- Light... Gracias.- murmuro cansadamente el moreno.- a ti y a todos por ayudarme así.

- Eres nuestro compañero, Ryusaki.- Aizawa y los otros llegaban en ese momento.- es lo mínimo que teníamos que hacer.

El ambiente fue agradable ese día y los que siguieron mientras Ryusaki estuvo en el hospital, el detective descubrió que los demás se habían preocupado sinceramente por el y eso le alegro. Se sentía completo por primera vez en su vida.

Pero cuando le preguntaron que hacer con Watari el respondió firmemente.

- Él solo cumplió las órdenes de arriba, por favor, no lo agobien con una culpa más grande de la que debe sentir.

Todos se negaron en un principio pero la determinación del detective termino por convencerlos.

- Esta bien Ryusaki, pero a cambio no dejaremos que vuelvas allá.- dijo el padre de Light, todos lo miraron con dedición.

- Disculpe Yagami san, pero no entiendo.

- No volverás con ellos, después de esto estarías en peligro y no podríamos protegerte otra vez.- respondió con determinación el ex policía.

- Lo pensare.- el moreno no se esperaba algo así

- No, Ryusaki, no lo pensaras ya lo hemos decidido, tu estas débil, agotado y lastimado, eres tan humano como nosotros y nadie merece el trato que tu has recibido.- Le coloco una mano sobre el hombro al muchacho.- podrás empezar de nuevo tu vida a salvo, no creo que te falte habilidad para conseguirlo.

- Pero, Yagami san, - se disculpo.- no tengo otro lugar al que volver.

- Ese no es problema, te vienes a vivir con nosotros.- respondió Yagami padre con naturalidad, Light recordó que su padre, una noche, le pidió a él y su hermana dejarlo solo con su madre, seguramente ese día Souchiro le había explicado todo a su esposa y habían decidido recibirlo en su casa, el castaño sabia que su madre era una buena mujer y sonrió.

- Pero Yagami san.- refuto el pelinegro.- no puedo, es imposible...

- Ryusaki.- Light se sentó en la cama a un lado de él.- estuvimos y aun estamos preocupados por ti, por lo mismo pensamos que esto es lo mejor para ti...

Una enfermera entro en la habitación interrumpiéndolos y anunciando que la hora de visitas llegaba a su fin, los mayores se despidieron rápidamente del detective y salieron permitiéndole a los jóvenes tener algo de tiempo a solas. Eso se había convertido en rutina en la semana que llevaba el moreno internado.

- Piénsatelo Ryusaki...- fue lo ultimo que le dijo Yagami san antes de salir.

Una vez solos Light tomo las manos de Ryusaki entre las suyas, a pesar de que ya llevaban un tiempo así el mayor seguía poniéndose nervioso con las demostraciones del castaño, lo cual divertía mucho al menor.

- Dime que al menos lo tendrás en consideración, no podría vivir tranquilo sabiendo que volverías allí.- la preocupación de Light era notoria y el detective sonrió.

- Mañana les daré mi respuesta, Light, tú sabes mi secreto y en verdad es peligroso que tú y tu familia estén tan cerca de mí.

- Lo se, pero por lo mismo no puedo abandonarte así como así.

Ryusaki solo cerro los ojos y apoyo la frente en el pecho del castaño.

- Te estoy ganando ¿no es así?- murmuro Light apoyando la mano en la cabeza del mayor.

- Te odio, Light...

-¿Entonces vendrás, verdad?

Ryusaki asintió y una sonrisa se dibujo en los labios del menor.

- No todos los cuentos tienen un final feliz, Yagami kun.- L levanto su rostro y sus ojos se encontraron, Light acaricio las delgadas mejillas del mayor.

- Este talvez si, Ryusaki.- tomo los labios del pelinegro y la sensación de besarlo fue como la primera vez, una corriente que lo recorrió por completo, los brazos del detective lo sujetaron fuertemente contra si, uniéndose más en ese calor que los envolvía, pero antes de perder el sentido se separaron.

Una mano de Light estaba, juguetonamente, sobre una de las piernas de Ryusaki.

Se miraron curiosos y sin saber que decir, se habían dado cuenta que el deseo los había envuelto y de haber estado en un sitio menos publico ya estarían "ocupados"

- Es hora de que me vaya...- fue lo único que atino a decir Light avergonzadamente.

- Mmm... - respondió Ryusaki.- hasta mañana, Light.

- Hasta mañana.- se besaron otra vez, pero fue un beso mas corto y casto que el anterior, rápido para evitar la tentación que a ambos le hacia temblar la piel.

Minutos después que Light cruzara la puerta esta nuevamente se abrió, el detective, aun con las mejillas sonrojadas por el incidente anterior se volteo a ver dispuesto a encontrarse con la enfermera de costumbre, pero fue otro rostro el que vio.

- Watari...

El anciano se veía cansado, sus arrugas parecían más marcadas y su cabello más cano que antes, pero aun así sus ojos se veían en paz, cargaba con una pequeña maleta de viaje y un bolso que dejo en el suelo a un lado de la cama.

- Elle... - susurro.- I so sorry, no pude evitar lo que sucedió, ni siquiera lo intente, lo siento mucho.

- Quillish...- el dolor en la voz de su viejo le calo profundo, a pesar de todo ese hombre era para él un padre.- me alegro de que vinieras, mañana me dan el alta y...

- Elle... ¿No te molesta que este aquí después de lo que sucedió? ¿No estas molesto?

- Lo que hiciste fueron ordenes de arriba ¿no? lo entiendo Watari.- respondió con calma el muchacho

- Pero aun así debí prever que era peligroso, debí preguntarme a mi mismo si debía hacerlo o no.- el anciano se veía abatido y tomo su cabeza entre las manos.- pudiste haber muerto...

- Pero no fue así.

- Gracias a que Yagami san y los otros sigues con vida Elle, no gracias a mi, es algo que no me podré perdonar jamás y por lo mismo he tomado una decisión.- tomo la mano de su protegido entre las suyas.- no debes volver ni al edificio ni a Inglaterra mientras mr. Wells este a la cabeza de la organización, ya muchos años he estado ciego a las atrocidades cometidas bajo su mando pensando que eran en beneficio de la humanidad prácticamente, pero, después de esto ya no puedo seguir soportándolo, hablare con el consejo y pediré que destituyan a mr. Wells del cargo.- sonrió.- soy un financista de la organización y tengo derechos que voy a utilizar...

Ryusaki se sorprendió, Watari jamás se hubiese opuesto a la organización de esa manera, sabia las consecuencias.

- Pero Watari, ¿estas conciente de los problemas que eso podría ocasionarte? Es demasiado arriesgado...

- Haré lo que pueda y lo que deba para mantenerte a salvo de ahora en adelante, a ti y a los otros niños, así que, como lo has echo siempre, obedéceme esta ultima vez.- le acaricio la cabeza y el moreno cerro los ojos agradecido.- por un tiempo tendrás que quedarte en algún hotel o residencial, arreglare alguna documentación falsa, pasaporte y credenciales para que vivas tranquilamente hasta que se haya solucionado todo...- el anciano se calló y observo a su protegido esperando su respuesta.

- Quillish... gracias...- tenia una calida sensación en el pecho.- yo... En verdad te lo agradezco... Pero no quiero que te enfrentes solo a ellos...

- No te preocupes por eso, no estoy tan solo en esto, hay varios de los antiguos administrativos a los que me será fácil convencer de que me apoyen, en poco tiempo mas habrá terminado todo esto y podrás vivir tranquilo, perdona por no haber hecho algo antes.

- Thank you, Watari...

- Bueno, mañana vendré por ti y te dejare en algún buen hotel. ¿Que sucede?- le pregunto al ver que el detective hacia el ademán de hablar.

- Quillish....yo... veras... Yagami san me ofreció quedarme en su casa y rehacer mi vida lejos de la organización, no quería aceptar pero ahora, si no te opones, me gustaría estar allí hasta que vuelvas por mí.

- ¿Te parece correcto?- le pregunto el anciano.

- No lo se, mi mente se opone pero mi corazón no, se que todo lo que sucedió en gran parte fue mi culpa, culpa de mi capricho, pero también he aprendido muchas cosas que desconocía y me siento bien con ellas, quiero mas, Watari, quiero estar con él.

- ¿Pero estas conciente que para conseguirlo tendrías que renunciar a lo que eres?

- Lo estoy, pero lo he pensado muy bien y tengo claro lo que debo hacer.

- Confiare en ti Elle... Eres una persona madura y no fuiste tu el que fallo, es natural tu deseo de vivir la vida como cualquier otro ser humano y eso debimos haberlo respetado siempre, tomate el tiempo que necesites para decidir y no me opongo a que vivas con ellos, hasta me siento mas seguro sabiendo que estarás acompañado.

- Thank you, Quillish, cuando vuelvas habré tomado mi decisión.

El anciano se levanto y se despidió del joven detective con una sonrisa, este le respondió el gesto tristemente, estos días sin Watari no habían sido fáciles, aun sabiendo lo que había pasado, le había extrañado, era su persona de mas confianza, quien le había criado y consentido por años, a la única persona a quien le entregaba su vida.

- Nos volveremos a ver.

- Claro.- le respondió el anciano antes de marcharse, Ryusaki se quedo pensando sentado en su cama, su corazón había decidido por él otra vez y en cierto modo eso le molestaba aunque se daba cuenta que también se sentía bien, suspiro y se recostó, mañana seria un día de muchos cambios en su vida.

El diez de noviembre amaneció nublado y algo fresco, cuando Yagami san y su hijo llegaron al hospital caía una suave llovizna que les obligo a ceñirse los abrigos buscando protegerse del frió y la humedad. Ryusaki les esperaba de pie en su habitación, vestido y arreglado, con un pequeño bolso de viaje a su lado, la estancia y el descanso en el hospital le habían recompuesto, gano algo de peso y su rostro se veía tranquilo y limpio, Light se acerco a abrazarlo y su padre tomo el bolso.

- ¿Estamos listos?- pregunto, el castaño miro al detective.

- Si, muchas gracias por recibirme en su casa.

- Es lo menos que podía hacer por un buen compañero, no te preocupes por eso Ryusaki.

Salieron del hospital pasado el mediodía, el doctor encargado del detective se despidió de él

Amablemente, él, como persona, sentía una gran admiración por L y le respetaba.

- Gracias por todo.- le dijo el muchacho.

- Cuídate mucho.- respondió el medico mientras estrechaba la mano del pelinegro, Ryusaki sonrió y se dirigió hacia la van de los Yagami que le esperaba.

Llegaron a la casa media hora mas tarde, la madre de Light y su hermana les esperaban en la puerta impacientes y curiosas, no se imaginaban como seria el muchacho del que les hablo Souchiro. Light bajo del vehiculo con el bolsito de L en sus manos y saludo con un ademán a su familia, Ryusaki lo siguió con su calma habitual parándose a su lado tímidamente.

- Bienvenidos.- la señora Yagami se acerco a recibirlos afectuosamente y lo empujo alegremente hacia la entrada.- pasen, pasen, la cena esta casi lista.

- Ella siempre es así.- le murmuro Light al entrar, el moreno sonría a modo de respuesta, la hermana pequeña del universitario les indico sus puestos y ambos se sentaron, uno al lado del otro, Ryusaki estaba muy nervioso, tanto que jugaba con sus dedos por debajo del mantel, tenia vagos recuerdos de cenas animadas de cuando él era solo un niño, pero con los años se había acostumbrado a cenar solo, esto era nuevo para él.

Nuevamente Light lo tranquilizo con su presencia y una leve caricia en sus manos, tontamente se sintió como un cachorro abandonado que por primera vez se le da la oportunidad de una familia y esta entre asustado y ansioso.

El castaño se le adelanto unos pasos, solicito le abrió la puerta le invito a entrar, Yagami san se le acerco y colocando una mano en su hombro le insto a entrar en lo que seria su nuevo hogar.