Eternidad

Luego de la cena y las presentaciones de rigor ambos jóvenes subieron a la habitación que compartirían mientras Yagami san adaptaba un pequeño cuarto del primer piso, que normalmente estaba lleno de cosas sin utilidad y que durante años Light pidió para él, al cruzar a puerta Ryusaki quedo perplejo, el castaño se había dedicado a ordenar la habitación de tal manera que nada de lo que hubiera allí chocara con la personalidad del moreno, todo era muy neutro, ideal para un recién llegado y esa dedicación le llego al detective profundamente, él conocía de antemano la habitación de Light y sabia que era bastante personal, sospechaba que su compañero había tardado bastante en decidir que cosas dejar y cuales sacar.

- Gracias, Light.- murmuro una vez que este cerrara la puerta.

- Siéntete en tu casa Ryusaki, ahora este es tu hogar.

El detective solo sonrió, no se había atrevido a contarle lo de su conversación con Watari, no porque no confiara en él sino por que aun no decidía que hacer y sabia que Light abogaría porque se quedara allí, no solo a su lado sino que lo mas lejos posible de la organización.

El bolso que L había traído ya estaba en la habitación y se dedicaron a organizar sus cosas, la ropa habitual de Ryusaki ahora estaba mezclada con las otras que el moreno no se decidía a ocupar, en el fondo de la maleta se encontraba el traje que hacia una semana el detective había usado en su cita con el castaño y que él había guardado con tanta dedicación, a Ryusaki se le encogió el corazón, Watari había embalado también su mas bello recuerdo para que estuviera por siempre con él, así que lo colgó junto a los demás sin sacarlo del porta ropa en que estaba guardado, Light le ayudo en silencio, sabia que el paso que el moreno estaba dando era muy grande, doloroso en parte porque dejaba atrás una vida completa y conocida para pasar a ser un ser normal, un muchacho de la edad que le correspondía, era tan difícil como dejar de ser niño y volverse un adulto, una etapa que tenia que aprenderla solo.

Cada cierto tiempo la madre de Light venia a supervisarlos o a ofrecerles algo de beber o comer, sabia por su esposo que el joven era fan de los dulces y ella, el día anterior recorrió el barrio comercial buscando los que se vieran mas apetitosos para ofrecérselos al mejor amigo de su hijo, Ryusaki se lo agradecía enormemente, era la primera vez que sentía la dedicación de una madre alrededor suyo y lo emocionaba, se preguntaba como alguien que había crecido en un ambiente tan bueno podía haberse convertido en el asesino en serie que era Kira, sus sospechas aun no menguaban tanto como para darlo por inocente cien por ciento, pero hoy no se preocuparía de eso.

- Aun te faltan muchas cosas ¿no crees, Ryusaki?- le dijo de pronto Light una vez que su madre se retirara de la habitación por décima vez.

- ¿Eh?... - respondió el aludido.- en realidad jamás he tenido muchas cosas.

- Bueno, considerando que mañana retomaremos el ritmo de la universidad, del que mi padre no nos dejo escapar, tendríamos que dejar las compras para el fin de semana ¿te parece?

-Exageras un poco, Light, estoy acostumbrado a vivir así, además si tenia alguna necesidad no salía comprarla yo mismo ¿entiendes?

- Por lo mismo, estos pequeños cambios son los que necesita tu vida, cúmpleme el capricho.- rió acercándosele y atrapando la estrecha cintura del mayor, el detective solo movió la cabeza en señal de resignación.

- Pues si, en realidad me faltan cosas, esta bien, te cumpliré el capricho.- Se miraron a los ojos, Light, feliz, noto que los ojos de L ya no eran opacos, habían ganado algo de brillo, embelezado por ello le acaricio el rostro antes de capturar los labios del otro en un calido beso, interrumpido, desafortunadamente, por la enésima intervención de Sachiko en la escena.

- Chicos, les aviso que la cena estar en un rato, dejen lo que estén haciendo y prepárense.- entro una vez que ellos, avergonzados, se separaron.- Light hijo, debes preparar la cama para que duerma Ryusaki, no tarden.

El muchacho bufo y se alejo de su amado, este sonrió.

- Gracias, bajaremos en un instante.- le dijo a la amable mujer, ella se retiro tarareando, el castaño termino de acomodar la ropa del mayor ordenadamente.

- ¿Bajamos?- le pregunto.

La cena paso de manera casi igual a la de media tarde, la hermana menor de Light se dedico a contar sobre su día de instituto y todo fue muy ameno, Ryusaki cada vez se sentía menos avergonzado de estar allí, ellos le hacían sentir bien, se sentía calido, aceptado. Seria muy difícil el día en que decidiera marchar.

Se despidieron todos del muchacho amenamente, Souchiro les había dado la orden de no agotar al moreno, recién venia saliendo del hospital y tenia que cuidarse mucho aun, aunque este argumentaba sentirse bien, así que se retiraron a sus camas bastante temprano.

- Bueno, no es la primera vez que dormimos juntos Ryusaki.- le dijo Light mientras abría la cama.- así que no hay problemas.

Dormir juntos, en verdad, durante el tiempo en que el castaño era el principal sospechoso de ser el asesino tuvieron que compartir el cien por ciento del tiempo, esposados. Pero ahora las cosas eran un tanto diferentes, ambos sabían lo que sentían el uno por el otro, ambos estaban concientes de que el calor y el deseo los atrapaba cada vez que se besaban, el detective no temía tanto el contacto intimo como la idea de que Light lo viera desnudo, que viera todas sus marcas, que se avergonzara de él.

- Light, yo...- miro hacia abajo, tenia vergüenza, muchas vergüenza.- no estoy listo para...

- ¿Crees que te forzaría a hacerlo? Es verdad que te deseo pero solo el día en que tu estés listo daremos ese paso, no te creas.- sonrió levantándole el rostro.- no tengo experiencia.

- Vaya, me parece difícil de creer.- eso relajo el ambiente, inocentemente tomo su ropa de dormir, primera vez en su vida que usaría pijama o al menos desde que recordara, y se fue con ella al baño para cambiarse, Light hizo lo propio y lo espero de pie a un lado de la cama, el detective, enfundado en un nada sensual pijama azul, entro cerrando suavemente la puerta.

- Listo, buenas noches Light.- se metió bajo las cobijas, el otro lo secundo sin prisas, bajo las mantas lo abrazo delicadamente y le beso la frente.

- Buenas noches L.- se durmieron rápidamente, sin darse cuenta ese día los había agotado mas de lo que creían.

El resto de la primera semana transcurrió de manera parecida, solo agregando el hecho de que sitian regularmente a clases, por las tardes, mientras trataban de ponerse al día con los deberes y materias, veian los noticieros y hacían sus propias conclusiones sobre los casos policiales que daban, Light veía con algo de pesar como el rostro de Ryusaki demostraba la frustración de no estar trabajando en tal o cual caso, sabia que cuando llevaba su pulgar a la boca era por que estaba pensando concentradamente en la mas certera conclusión. Temía que el detective se arrepintiera de su desición, no era fácil abandonar una vida entera de deducciones y trabajo sin fin, el mundo que él le ofrecía era demasiado distinto.

Llego el ansiado fin de semana, los días habían sido agotadísimos con tanto material escolar, aunque no era difícil para ninguno de los dos conseguir las mejores notas si era demasiado lo atrasado que estaban del resto de sus compañeros. Tanto que las caricias y los besos quedaron en un plano bastante atrás de sus prioridades.

- Hoy iremos de compras, quiero que conozcas el barrio comercial.

- Esta bien.- respondió el pelinegro.- ya te lo había prometido.- se arreglaron decentemente y salieron después de desayunar, como era obvio Light fue el que guió a su acompañante todo el camino, mostrándole las tiendas, poniéndole al día en todo lo que tecnología necesaria para la gente de su edad se trataba, aunque L no era ningún ignorante en tecnología, no había tenido la oportunidad de disfrutarlos, así que de buena gana dejo pasar por sus manos i-pod, mp4 e infinidad de cosas mas, aunque lo que mas le llamo la atención, después de todo, fue una vieja librería, atestada de libros antiguos y que lo mantuvo entretenido por mas de dos horas, al final se decidió a comprar un par de titulo con muy buena recomendación.

Almorzaron en un restorán que los atrajo a ambos con su buena carta de mariscos, un placer muy oculto de Ryusaki que salio a flote al primer bocado de sus ostiones gratinados, Light celebro la ocasión con una copa de buen vino.

- Aun no tienes edad de beber.- le recordó el pelinegro.

- Descuida, no me sobrepasare y además ¿que es una buena comida sin algo bueno de beber? Además, estoy feliz por que has aprendido el valor de la comida no dulce, mírate, hasta has ganado peso ya estas mucho mas repuesto que antes.- en las ultimas dos semanas, gracias a las abundantes y saludables comidas en la casa Yagami el detective ya no tenia ese aspecto enfermizo de antes, sino que lucia bastante sano. Ryusaki, sonrojado, protesto por el motivo de la celebración pero solo causa la risa de su acompañante. Terminaron la cena con un delicioso postre que hizo las delicias del pelinegro, las viejas costumbres jamás se olvidan, argumento entre bocado y bocado, esa parte obstinada e infantil de ser que tenia L era, en gran parte, lo que atraía al castaño de él. Volvieron a media tarde cargados con las bolsas de las compras y un poderoso laptop que el detective necesitaba, descubrieron que los mayores se habían marchado, Yagami san tenia una pequeña fiesta familiar dentro del cuerpo de policía y Sayu por fin había conseguido el tan anhelado permiso para quedarse a alojar en casa de una de sus compañeras, así que por esa noche la casa les pertenecía.

Light, como buen anfitrión, preparo una velada divertida y relajante, a base de películas de corte policíaco y detectivesco e infinidad de bocadillos, dulces en su mayoría acompañado de un par de cerveza ligeras, nada muy alejado del comportamiento habitual de dos jóvenes universitarios, el living de la casa se convirtió, entonces, en una guarida bien provista donde ambos se acomodaron en un sofá dispuestos a disfrutar de su libertad paternal. Los primeros treinta minutos de la película pasaron y ambos ya tenían ya descifrado el enigma del asesino, aburrido, Light aprovecho la semi oscuridad de la habitación para abrazar a su amado, Ryusaki se dejo atraer pero fue él el que ataco, inesperadamente, los labios del castaño.

- ¿Eh?- fue lo que salio de la boca del menor.

- No voy a tener siempre una posición de "pasivo" en esto,- respondió el aludido con calma.- hace días que el tiempo no nos alcanzaba para disfrutar uno del otro, ¿estoy mal acaso?

Por toda respuesta el joven volvió a tomar la boca del pelinegro apasionadamente, fue una verdadera sinfonía de entrega y contacto que duro largos minutos, la posición en el mueble fue cambiando hasta que el menor quedo sobre Ryusaki, pronto el tan postergado deseo los cubrió con intensidad, los suspiros no se hicieron esperar escapando sensualmente de los labios de ambos jóvenes, con una intensa mirada el uno en el otro descubrieron que estaban listos, ansiosos. La ropa paso a un segundo plano dejando las pieles ardientes tocarse, en las penumbras Light noto el sonrojo que ataco al pelinegro cuando lo despojo de su remera, por respuesta Yagami beso cada centímetro de la lastimada y marcada piel con ternura, indicándole que sus estigmas nada tenían que hacer en contra del amor que sentía por él, agradecido por el gesto el moreno se entrego sin culpas ni inhibiciones a las caricias y exigencias que el cuerpo y las manos inexpertas y ardientes del menor le ofrecían, se tocaron, se reconocieron, bebieron de sus pieles cada gota de elixir que tenían para ofrecer para terminar uniéndose en dolor y placer, convirtiéndose en uno por un lapso de tiempo eterno, explotando en un ahogado murmullo de nombres, jadeos y promesas a un mismo tiempo. Se abrazaron desnudos, cansados y sonrientes, besando con calma, felices y completos de haber pertenecido al otro por ese instante sublime.

- ¿Estas bien?- pregunto Light al ver que el rostro del pelinegro se crispaba al mover sus piernas entumecidas.

- Dolerá algunos días, supongo, pero viviré.- respondió Ryusaki con una sonrisa una vez acomodado entre el desorden de extremidades que había sobre el sofá, debido al sudor su cabello se le pegaba a la frente, lo aparto suavemente, cada movimiento que el moreno hacia Light lo seguía con los ojos, le parecía tan sensual, tal apetecible que no tardo en buscar de nuevo el sabor de los labios de su amado.

- Vamos arriba.- le sugirió en una de las pausas, abrazados y con sus ropas a cuestas, luego de ventilar y ordenar un poco el living, se dirigieron a la habitación que compartían, lentamente, sin prisas volvieron a despertar el calor en sus cuerpos y repitieron la placentera entrega hasta caer rendidos y plenamente satisfechos, se durmieron abrazados y con una sonrisa cómplice en los labios, a la mañana siguiente se despertaron lo suficientemente temprano como para borrar toda huella de su encuentro nocturno en la sala así que cuando los demás volvieron los encontraron disfrutando de un inocente desayuno.

Ese domingo lo dedicaron a terminar de organizar la nueva habitación del detective, con pesar Light se encontró, a media tarde, trasladando los enceres del mayor a la pequeña pieza de la planta baja, con un guiño Ryusaki le indico los privilegios de la nueva ubicación, lejos de los oídos del resto de la familia, bastante mas privada que la del castaño, ubicada entre la de sus padres y la de Sayu.

Desde esa tarde Light se las ingeniaba para mantenerse hasta bien entrada la noche en la habitación del pelinegro, argumentando deberes escolares, aunque era un espacio reducido era lo suficientemente cómodo como para entregarse a los placeres recientemente descubiertos, aprendieron con el tiempo a minimizar los sonidos y a maximizar el placer, a descubrir el peligro de verse descubiertos, a construir coartadas y a comunicarse sutilmente, en poco tiempo estaban tan unidos que podían entenderse con solo mirarse a los ojos, día a día el deseo de ryusaki de quedarse allí para siempre se hacia mas fuerte, sabia que podría gastar parte de su fortuna personal en comprar un departamento que compartir con Light por el resto de sus vidas, conseguir trabajo, desenvolverse en el mundo real ya no era complicado para él, gracias a toda la familia Yagami gano confianza, soltura para tratar con las complicaciones de la vida que antes le era desconocida, los ex compañeros de caso se habían vuelto sus amigos, le visitaban siempre que su recobrado trabajo de policía les permitía y hasta Misa, puesta al día sobre su relación con Light, la que había aceptado tristemente, se convirtió lentamente, en un apoyo para él, todo sucedía tan rápidamente y con tal suavidad que una noche se encontró haciendo planes con la cabeza apoyada en el pecho desnudo de su amante luego de su placentera sesión de entrega y amor.

Todo era perfecto hasta que un mes después de su llegada a la casa Yagami una nota le fue entregada por manos de un compañero de clases. Era de Watari, en ella le informaba de que las cosas en la organización iban a pedir de boca, los ejecutivos habían entendido su posición y luego de tensas negociaciones el sr. Wells fue destituido de su posición, era seguro volver. Aunque la misiva le informaba de el cumplimiento de sus anhelos mas profundos le indicaba también que su tiempo al lado de Light y familia había terminado, desde hacia un tiempo se había dado cuenta que su posición como L hacia falta, le dolía ver en las noticias que cientos de casos difíciles se demoraban enormidades en ser resueltos teniendo como consecuencia el sufrimiento innecesario de los familiares de las victimas y muchas veces la repetición de los crímenes y la impunidad de los culpables. Además Kira, su mayor reto, había vuelto a las andadas, después de un buen tiempo de receso, provocando muchas muertes desolación en el cuerpo de policía, los antiguos miembros del equipo lo mantenían al día sobre eso. Suspiro, lo más difícil seria informar a Light de su decisión, la carta le indicaba también la fecha y el lugar donde se reunirían para conversar sobre ese tema con el anciano.

Treinta y seis días después del cumpleaños de Ryusaki este le pidió a Light que le dejara salir solo, aunque eso le extraño al castaño lo dejo, seria la primera vez que el muchacho saldría completamente solo y no le decía donde iría, le preocupo pero lo dejo ser, eso era parte también del cambio en la vida del detective y no podía interferir. L salio de la casa pasado el mediodía y se dirigió al restorán donde se vería con Watari, al llegar el anciano ya estaba esperándole, se saludaron con grandes muestras de emoción por ambas partes y luego de que el muchacho lo puso al día sobre su nueva vida se concentraron en el tema que los apremiaba; la discusión se prolongo por varias horas hasta que llegaron a un acuerdo, se despidieron tranquilamente y Ryusaki volvió a la casa bastante tarde y con un peso enorme en el corazón, decidió que volvería con el anciano, las condiciones en que ahora sucederían las cosas era totalmente diferente a las que tenia apenas un mes atrás, además aun quedaba pendiente la educación de sus sucesores y, aunque estaba indeciso, en su corazón sentía que hacia lo correcto.

Esa noche ceno con los demás disimulando su tristeza, era la segunda vez que lo hacia frente a ellos y se sintió un traidor, esa gente lo había aceptado y apoyado en todo y ahora los dejaba, pero sabia que lo entenderían. Esa noche se entrego a Light con pasión, disfrutando cada segundo, atesorándolo, conciente de que seria, talvez, la ultima vez que sentiría al castaño dentro de si. Una vez terminada la placentera unión le pidió al castaño que lo escuchara sin interrupciones, le hablo de su amor, de su eterna fidelidad, de lo feliz que había sido a su lado y cada palabra del muchacho se enterraba en el corazón del joven como un cuchillo, termino de escucharlo con lágrimas en los ojos.

- No lo entiendo Ryusaki, somos felices, estamos juntos, ¿Por qué lo haces?

- Soy L, Light, es mi trabajo y es necesario, ahora las cosas han cambiado, ya no sufriré como lo hacia antes, además por ser L es que te conocí, por ti aprendí a aceptarme y a quererme, soy feliz ahora por que el destino terrible que tenia me llevo a ti, ahora debo reconciliarme con esa parte de mi que tanto odiaba.- le acario el rostro con ternura.- ahora yo decido ser L, nadie me lo impone, entiéndeme por favor.

Por toda respuesta Light se levanto de la cama y comenzó a vestirse con el ceño fruncido. Una vez listo hablo.

- Mañana te daré mi respuesta, buenas noches Ryusaki.- el pelinegro lo observo marchar con pena, sabia que estaba siendo muy egoísta, había interferido en la vida de Light de maneras muy crueles en el pasado y aun así el castaño le dio su amor y su apoyo, debería mantenerse con él por siempre pero tenia un deber y una camino que seguir, ahora con sus propios pies, él era

L, tenia que aceptarlo y aceptarse.

La mañana llego cargada de esperas, Ryusaki se levanto muy temprano, prácticamente no había dormido nada, expectante por la respuesta del castaño, aun se sentía indeciso, era normal, se decía, pero le dolía. La puerta se abrió para dejar paso a un abatido Light, ojeroso y desaliñado, con claras muestras de no haber dormido.

- Ryusaki, entiende que esto me duele demasiado.- dijo a modo de saludo.- pero lo he pensado bien y creo que estas en tu derecho de tomar la decisión que creas mas conveniente para ti, tienes mi apoyo.- infantilmente el pelinegro se lanzo al cuello de su amado, agradecido, se abrazaron fuertemente y luego prepararon las maletas del mayor en silencio. Cuando los demás bajaron para desayunar los encontraron listos, tomados de la mano y tristes, consternados los mayores escucharon las palabras del detective, la madre se opuso terminantemente, ese trabajo casi le había costado la vida al chico, argumentó, pero Souchiro la silencio.

- Sabia que en algún momento esto pasaría, no por que temiera el regreso de la organización, sino por que entiendo el sentido de responsabilidad que tiene Ryusaki, siempre demostró ser entregado a su trabajo y a su sentido de la justicia, como dijo Watari en alguna ocasión, el papel que desempeña en el mundo L es demasiado grande y su ausencia ha provocado un gran daño, si aseguras que las cosas han cambiado te creeré, pero no dudes un momento en venir en nuestra busca si es que lo necesitas.- le tendió la mano abierta al detective que siempre admiro.- eres bienvenido siempre.

Se despidieron de él con grandes muestras de afecto, el muchacho había quedado con Watari de marcharse esa misma mañana para no dilatar aun más el dolor de la despedida, con un movimiento sutil de la cabeza el mayor de los Yagami le pidió a su esposa e hija que le dejaran un momento a solas a los muchachos, una vez que se hubiesen marchado ambos jóvenes nuevamente se abrazaron.

- Déjame ir contigo Ryusaki, no quiero alejarme de ti.- le pidió con un hilo de voz el menor.

- No puedo Light.- respondió L con una triste sonrisa.- tu tienes un brillante futuro y puedes hacer mucho aquí, tienes grandiosas ideas para mejorar tu propia sociedad y deseo mas que nada que puedas llevarlas a cabo, hemos hablado mil veces de ello y estoy orgulloso de ti, por que se que cumplirás con tu destino.- le seco las lagrimas que salían de sus ojos con ternura pero a los pocos segundos descubrió que él también lloraba.- el destino nos junto una vez, lo hará de nuevo, lo se.- se besaron por ultima vez unos segundos antes de que la bocina de un auto sonara frente a reja de la casa, Light cargo las maletas del chico hasta la entrada y vio que el siempre solícito anciano esperaba formalmente de pie a un cotado de un elegante vehiculo, volvieron a despedirse todos uno por uno, deseándole lo mejor y con lagrimas en los ojos, Sachiko le beso la mejilla con cariño al muchacho y Sayu lo abrazo tiernamente, Light, emocionado, lo acompaño hasta el auto, Watari tomo las maletas y las llevo hasta el maletero.

- Bueno, es un adiós ¿no?- murmuro torpemente el castaño.

- Quien sabe.- respondió el otro.- mejor te diré hasta luego.- sin vergüenzas se le colgó del cuello y lo beso en los labios, Light respondió el gesto apretándolo contra si, los demás solo sonrieron por sobre las lagrimas, era un dolorosa pero dulce imagen.- mi nombre es Elle.- le susurro al oído una vez se separaran.- es el único regalo que puedo hacerte para agradecerte el maravilloso tiempo que he vivido contigo, recuérdame por que yo jamás te olvidare.- se miraron a los ojos grabándose la imagen del otro por eternos segundos.- conviértete en el mejor, L solo trabaja con los mejores ¿lo harás?

- Lo juro.- fue la corta pero sincera respuesta de Light, la puerta del chofer cerro indicando que el momento de partir había llegado, ambos jóvenes se separaron lentamente, manteniendo unidas sus manos hasta el ultimo segundo.- hasta pronto Ryusaki.- fue la despedida final para un mes de intensa felicidad. Yagami Light quedo mirando la imagen del elegante vehiculo hasta que este desaprecio en el horizonte, luego, lentamente y con el recuerdo del bello nombre susurrado en su oído, se acerco a su familia que lo abrazo acompañándolo en su dolor.

Seis meses después la policía informo sobre el arresto del conocido y buscado asesino en serie llamado Kira, un hombre de las finazas llamado Higushi fue formalizado por los cargos de asesinato en primer y segundo grado y puesto a disposición de la justicia, la opinión publica, dividida entre el alivio y la consternación, siguió paso a paso la resolución de la corte y la sentencia de cadena perpetua que determino el juicio. Light cursando, con las mejores notas de la universidad, su segundo año de leyes sonrió al escuchar que la policía agradecía al gran detective de fama mundial L su gran ayuda para terminar, después de casi dos años de investigaciones, el mas difícil caso del que se tenia memoria.