¿Puedo soñar contigo?

Vocaloid no es de mi propiedad.

El ruido que producía al caminar con aquellos tacones se hacía escuchar en cada rincón de aquella inmensa casa. Era una elegante mujer, de cabello rubio y mechas morenas recogido en una coleta alta. Vestía con sencillez y elegancia al mismo tiempo. Un corto vestido fino blanco, combinado con unos tacones color gris suave y unos brazaletes color oro adornando su muñeca izquierda era lo que vestía cuando no le apetecía arreglarse. Hoy era de esos días. Sus ojos también iban ligeramente maquillados, lo suficiente para resaltar sus preciosos ojos zafiro.

También se apreciaba la fuerza que tenía, ocultada en aquél esbelto cuerpo, al abrir la puerta con brusquedad, sorprendiendo por completo al joven que se hallaba en aquella habitación. Se acercó a él sin miedo, llegando hasta su asiento de piel donde estaba acomodado y lo levantó, empotrando al chico contra la pared que tenía atrás, dejándolo a medio palmo del suelo.

-¡Escúchame, pedazo de mierda! ¡Rin, MI niña ha desaparecido! ¡No hay rastro ninguno de ella! ¡Y todo por tu culpa, renacuajo de mierda!- El joven a quién mantenía preso entre su cuerpo y la pared, no salía aún de su asombro.- ¡Como no hagas nada pronto, procuraré que el resto de tu vida sea un infierno!- Las amenazas que salía de la boca de la mujer no podía ser más sinceras. Se le notaba por la rabia en sus ojos.

-Eh, eh. Calma, preciosidad. Apenas me he enterado de algo, ¿quieres...- No logró terminar la pregunta cuando calló al suelo y recibió un golpe en la mejilla.

-¡No me mandes a calmar, inútil! ¡Por tu culpa mi hija ya no está!- Su voz se quebró y no aguantó las ganas de llorar.

-A ver, Annie, si te calmas, podremos solucionar esto, ¿de acuerdo?- Propuso el joven, levantándose del suelo y acariciando su mejilla, que comenzaba a coger el rojo color por el golpe. Volvió a sentarse y antes de hablar con la mayor, pulsó un botón verde que salía de su mesa.- Carla, cielo, ¿puedes traerme una bolsa con hielo? Gracias.- Retiró el dedo del botón y se fijó Annie, quien se estaba secando los ojos con un pañuelo.- A ver, ¿qué ha pasado?

-¡Te lo he dicho! ¡Rin ha desaparecido! No está...- Volvió a quebrarse la voz. No podía con toda la presión que suponía perder a tu hija, a tu única hija.

- ¿Cuándo?- El de cabellos color aqua comenzó a preocuparse.

-¡Ayer! Recibí un mensaje suyo diciendo que iba hacia casa. ¡Y venía de la tuya! ¿¡Por qué no la acompañaste hasta casa?!- Golpeó con rabia la mesa que se interponía entre ella y él.- ¡Si la hubieses traído estaría a mi lado! ¡Eres lo peor!- Tiró al suelo el vaso con agua que descansaba encima de la mesa.

-¡Annie, como no te calmes no podremos hacer nada!

-¡No puedo calmarme! ¡Es mi hija!

-¡Lo sé! ¡Pero a este paso acabarás en un hospital con depresión!- Volvió a levantarse y la agarró de los hombros. Dado sus diez años de diferencia -Annie 38 y Mikuo 19-, el chico superaba por milímetros a Annie.-Escucha, esto me duele a mí también. He perdido a la persona que más amaba en este mundo y te prometo que haré lo que pueda para salvar a Rinny, ¿de acuerdo?- Endulzó su voz, soltando los hombros de Annie.- Ahora ves y descansa. Te avisaré cuando encuentre alguna pista.

La rubia asintió y salió de ahí sin decir ninguna palabra más.

-Dios, menudo día.- Murmuró mientras se acercaba a su silla y tomó asiento. A la misma vez, Carla entró por la puerta con una bolsa de hielo.

-Aquí tienes, cariño.- Le entregó la bolsa junto a un guiño y una sensual sonrisa.

-Gracias, preciosa.- Agarró la bolsa y sacó un trozo mediado de hielo e hizo que su secretaría se sentara encima de su regazo.- Buena chica.- Le murmuró al oído tras morderlo con suavidad, logrando un dulce gemido de su amante. Sonrió con malicia y dejó caer un cubito de hielo que había en aquella bolsa, en el escote de Carla, quien no se negó y dejó que su jefe jugara con ella, sin vergüenza, pues no era la primera vez.

...

Los suaves movimientos consiguieron despertarla del sueño. Un joven de veintipocos años se encontraba sentado a los pies de la cama, sonriendo de oreja a oreja. Tenía el cabello de un extraño color azul y sus ojos del color del mar. Rin tuvo que parpadear más de cinco veces seguidas para darse cuenta de que no era un sueño. ¡Tenía en frente a una persona! ¡A su posible salvador! No aguantó las ganas y, por impulso, se lanzó hacia él, estrangulando al pobre entre sus brazos.

-¡Por fin! ¡Alguien que ha venido a rescatarme! ¡Corra, no tenemos mucho tiempo! ¿Puede quitarme esto del pie? Está atado con fuerza y no he podi...-Antes de que continuara, Kaito cubrió su boca con el índice.

-Eh, pequeña, relaja. No he venido a salvarte, te traigo el desayuno.- Del suelo, el joven recogió la bandeja de plata que había depositado anteriormente en el suelo. En la bandeja, un plato de tostadas untadas con mantequilla de mermelada y un tazo de zumo de naranja.- Tienes que comerte todo, ¿eh?- Le avisó.

Pero la rubia aún seguía en shock por lo que aquél chico de pelo azul le había dicho hace segundos. Aquella información aún lo tenía que procesar. Se quedó sentada en la cama durante un buen rato, haciendo caso omiso a los intentos de Kaito de traerla de vuelta al mundo.

-¿No has venido a salvarme?- Logró articular tras minutos intensos en silencio.

Kaito asintió con la cabeza preocupado por la reacción de Rin, quién miraba a un punto indefinido del suelo.

-¿Estás bien?- Se atrevió a preguntar, sabiendo que había echo la pregunta más tonta. ¿Quién iba ha estar bien encadenada a una cama con una cuerda y sin saber ni dónde está?

-Sí...-Susurró.- ¡Claro que estoy bien!- Comenzó a gritar con sacrcasmo. Se levantó, encarando a su compañero.- ¡Estoy encerrada en vete tú a saber, con el tobillo echo polvo y sin ducharme días y días! ¡Por una vez que veo a un ser vivo, me dice que no viene a salvarme! ¡Estoy maravillosamente bien!- Rió. Rió como una psicópata, asustando al pobre amante del helado.- ¡Quiero que me lo expliques que mierda está pasando ahí!

Rin obligó al mayor sentarse de nuevo en la cama tras ver como intentaba calmarla.

-Pues... el problema es que no soy yo quién debe de...-quiso explicar, pero la mirada de rabia, odio y algo de miedo de la rubia, comenzó a ablandarle el corazón. No sabía por qué, pero tenía la necesidad de contárselo, aunque su superior le prohibió que lo hiciera.- Te estamos salvando, Rin.- La mencionada, volvió a reír de la misma manera.

-¡Mientes! ¡A esto se le llama secuestro! Seguro que ahora mi madre me estará buscando, ¡y acabará encontrándome y os matarán a ti y al resto de 'genios' que habéis planeado todo esto!- Rin comenzó a rozar la locura cuando comenzó a patalear el colchón de la litera de abajo, asustando más a Kaito.- Quiero irme a casa...-Su voz se quebró y cayó al suelo de rodillas, dejando que las lágrimas fluyeran por sus mejillas. La presión y aquella habitación claustrofóbica le hacían jugar una muy mala pasada.

-Rin... escúchame, todo esto está hecho por tu bien. Te estamos salvando. Pronto sabrás por qué. Todo a su tiempo.- Kaito se levantó y, arrodillándose ante la menor, la besó en la frente con la máxima confianza, aunque se conociesen de hace poco rato.

Rin siguió con su sollozo, mientras Kaito intentaba consolarla. Se abrazó a ella y se limitó a estar en silencio hasta que se tranquilizara.


¡Por fin! *~* Sí, señores y señoras. Mai ha vuelto. JAJAJAJA. Tarde, pero ha vuelto.

Bien, estaba ansiosa de terminar este capítulo. El principio no me agradó mucho, pero no sé, algo tenía que poner. (?) Y bien, lo que quería comentar es que, como ya avisé, Romeo&Cenicienta iba a borrarlo, para comenzar con otro. No me gusta que rumbo está cogiendo porque veo que son capítulos sueltos, por así decirlo, no parece que estén unidos. Prometo que lo subiré cuanto antes.

Bueeno, nada más que decir. Solo que IT'S SUMMER, BITCH. (?) Sí, por fin. *^* Me libro de las clases, de caras que no quiero ni verlas pintadas y de profesores pesados hasta la médula. ¡Toca descansar! Juro que tomaré estos escasos dos meses y medio para seguir con todo lo que tengo en mente. Pero antes seguiré el resto de fics que tengo que terminar. C: Es que como sabréis las vacaciones me llaman. Y tal. Y el ramadán. JAJAJAJ. Hay. (?)

Para finalizar, lo de siempre criaturitas del Señor:

TWITTAH: MaisaMuchoLove Me buscáis. eue

Buenas vacaciones a los que tengan y buen día/tarde/noches al resto~

Os quiere, esta menda. 3