Cuarto capitulo, espero que sea de su agrado :3


Así como Frozen, Como entrenar a tu dragon, Enredados, Valiente y El origen de los guardines, no me pertenecen a mi si no a sus respectivos dueños.


La calma antes de la tormenta

Había sido una larga semana en ambos reinos. Anna junto con Rapunzel se encontraban todo el día probando las comidas de Berk mientras que Mérida participaba en el academia de dragones feliz de la vida, Valka luego de leer la carta estaba mucho más seria en ocasiones y daba diversas ordenes al pueblo, como vigilar el perímetro, la gente que entraba y salía además de construir mas cabañas y recolectar mas comida de la necesaria. Aquella misma orden se le dio a los otros dos reinos, mientras que en el polo norte se encontraba Anastasia frente a North.

—Hombre de la luna no le gustara...

—Hombre de la luna se puede buscar otro guardián —el hombre mayor negó, llevaban la misma discusión tres días, estaba asombrado por lo obstinada que era la muchacha.

—Jack debe cuidar que los niños se diviertan —señaló, la muchacha infló las mejillas molesta, ¡Ese hombre si que era duro!

—Mira, debo llevármelo, hay niños que necesitaran de él... ¡Arendelle necesita de él! No creo que sean ustedes quienes deseen que esos niños pasen tristezas y pierdan la fe —entrecerró los ojos, ese punto sabía que él no podría negarlo, pero antes que el mayor abriera la boca una ráfaga de viento golpeo a ambas personas. Un muchacho de calles blancos y ojos azules había aparecido frente a ellos, tenía de esas sonrisas juguetonas y un cayado en su mano. Miró a la joven de pies a cabeza y luego a North.

—¡Hey! ¿Quién es esta chica? ¿También es un espíritu? —Preguntó curioso mientras se le acercaba y ella alzaba una ceja, el era Jack Frost.

—Estoy mas viva que estos duendes navideños —rodó los ojos y Jack quedaba boquiabierto —vengo a proponerte un trato joven Jack Overland Frost. —sonrió ahora ella de manera torcida.

—¿Un trato?

—Jack, no la escuches, esta loca —Anastasia le miró enojada.

—Sí, un trato, te concedo un vida —él coloco los pies en el suelo mientras se apoyaba en su cayado.

—¿Es en serio? —Preguntó desconcertado.

—Jack, una bruja siempre te dará algo que deseas pero jamás gratis, no lo hagas —aconsejó cansado.

—Es tan enserio como me llamo Anastasia. Pero el punto es otro ¿Aceptas dejar de ser un espíritu y comenzar a ser otra vez un humano? Tu apariencia será igual y tus poderes no se te arrebataran. Incluso esta es una petición de la reina Elsa, no mía —informó, North abrió los ojos asombrados. Las princesas de Arendelle según su lista eran muy buenas. Para que pidieran algo así debía haber pasado algo importante.

—Acepto, Elsa siempre fue una niña muy solitaria, la recuerdo muy bien además me gustaría ver como esta ahora y enterrarla en nieve —respondió rápidamente, el Hombre de la luna tendría que perdonarlo pero oportunidades así no se encuentran fácilmente... —lo lamento North, espero que los chicos me puedan perdonar igualmente.

—En todo caso, puedes volver a ser un guardián cuando tú lo desees, claro que primero deberé matarte si deseas eso —pensó en voz alta y un escalofrió paso por la columna de Jack.

—Es un decisión al final Jack, nosotros siempre estaremos acá para proteger a los niños —dio un paso atrás, su amigo ya había tomado una decisión y debía dejarlo, era un espíritu libre al final.

—Entonces, yo voy.

Anastasia sonrió mentalmente, si todo iba bien, en unas semanas Jack estaría vivo y acostumbrado a una vida normal dentro de lo que se podría considerar normal en él. Luego de otra larga discusión sobre que pasaría con los guardianes, ambos desaparecieron en una neblina que dejo la bruja.

A la segunda semana Anna comenzó a incomodarse, la visita se estaba prolongando más de lo que pretendía ella quedarse, Rapunzel había tenido que marchar a su reino al igual que Mérida, pero ella estaba ahí acompañando a Valka a todos lados o se quedaba con los dragones. Un presentimiento la agobiaba, sabía que algo estaba pasando ya que desde que llegaron a Berk las cosas habían cambiado de a poco, más las hogares, más comida, más todo. Por otro lado extrañaba a Kristoff, abrazarlo, pasar tiempo con él y sentirse en casa, al igual con Elsa, extrañaba poder ir corriendo donde su hermana mientras gritaba a todo pulmón en el palacio, o acompañarla a algunas reuniones. Se sentía sola y asustada.

Mientras que en Corona, Rapunzel contaba todo lo que sabía a Eugene quien estaba asombrado pero a la vez preocupado, desde que ella había llegado todo el reino había comenzado a movilizarse en sus labores, recolectaban mas suministros y creaban nuevas casas, pero nada parecía afectar la risa de los niños, el pueblo a pesar de no saber realmente nada de lo que podría suceder, estaba trabajando arduamente a petición de su reina. El propósito era tener provisiones para todo el reino y más personas para dos años. Así no se deberían preocupar por el numero de personas que hayan en ese momento.

Escocia era un caos, el padre de Mérida no paraba de reclamar sobre como hacer las viviendas, mientras que su madre trataba de calmarlo recordándole que aún debían ver todo el resto de cosas por hacer, la princesa se estaba encargando de cuidar a sus hermanos, bueno realmente no los estaba cuidando ya que aquellos monstruos estaban corriendo de un lado a otro por los rincones del castillo y ella a pesar de su condición física, no podía mantener el ritmo de los tres diablos.

En Arendelle las cosas no iban muy diferentes, si bien no estaba construyendo mas casas o recolectando cosas, la seguridad tanto para entrar como salir del reino era sumamente vigilada, nadie salía sin que la reina supiera primero. La relación entre Hiccup y Elsa cada vez era mejor, charlaban durante gran parte del día mientras cuidaban no solo de Chimuelo si no también del resto de los dragones que se encontraban en el lugar. Kristoff iba cada día para ver si su querida cuñada sabía algo y se devolvía a su trabajo. Se encontraban charlando, Hiccup jugaba con Chimuelo mientras Elsa los veía divertirse.

—Claramente su humor ha mejorado —afirmó ella, ya que cuando el dragón había llegado tendía a estar acostado y no moverse mucho del lugar. Sonrió, se notaba que ellos dos tenían un lazo bastante fuerte, no se percató cuando su propio dragón blanco le empujaba el brazo con el hocico buscando una que otra caricia. La platina se asombró, Escarcha tendía a esconderse siempre que había una persona desconocida, su carácter era bastante especial y no era un dragón que buscará cariño. Claramente la presencia de Chimuelo le estaba haciendo cambiar. Más de una vez había visto a los dragones juntos. —¿Qué pasa Escarcha? ¿Quieres abrazos tú también? —Preguntó divertida, el castaño las miró y se asombró. En todo el tiempo que estaba en Arendelle no había visto a ese dragón.

—Mira Chimuelo, es como tú pero en blanco —habló mientras se acercaba cauteloso y Chimuelo casi saltaba al lado de la dragona.

—Chimuelo ya conoce a Escarcha, lo he encontraba casi coqueteándole —bromeó y ambos dragones bufaron y antes de que Hiccup abriera la boca ella continuó —creemos con Anna que es una furia nocturna que sufrió mutaciones y claro, se adapto al clima. Puede lanzar rayos que congelan.

—Si Patapez viera esto...

—Oh, sí que la vio, y recibió un golpe, ella casi lo noquea —rio bajo y el dragón se sentó derecha orgullosa.

—Esto es increíble, pensamos que ya no existían mas dragones parecidos a Chimuelo...

—Ahora sabes que hay uno más, no igual pero similar y es un año menor —abrazó a su amiga.

—Eres bastante linda... digo con los dragones... ósea, tampoco es que no lo seas con las personas pero te ves linda con ellos y bueno yo... creo que acabo de confundirme —finalizó sonrojado, su mente en los últimos días estaba siendo un enredo de cosas y sentimientos.

—¿Y qué paso con tu no novia? —Trató de cambiar el tema para evitar sonrojarse con lo que le acababa de decir. Hiccup se encorvó, se encontraba sentado en el suelo y llevo las manos a su bota y prótesis. Esa era una buena pregunta, la verdad ni él estaba seguro de lo que había ocurrido.

—Fuimos novios hasta hace un año, las cosas no iban tan bien, por lo menos yo ya no podía resistirlo, cuando mi padre murió tuve que tomar el liderazgo de Berk, Astrid confiaba en mi como líder pero por lo mismo nuestra relación se fue volviendo mas complicada, ella me acompañaba a todos lados y es muy inteligente entonces chocábamos con ideas, por otro lado ella es capaz de hacer las cosas usando la fuerza bruta mientras yo trato de solucionar todo pacíficamente primero. Eso fue motivo para mas de una pelea... aún así suele ser una chica muy amable, con su dragón por lo menos y es fiel, además de valiente e inteligente, ahora somos simplemente amigos supongo —contó terminando en un suspiro, ella asintió, el amor era algo sumamente complicado, podía unir dos vidas sacando lo mejor de ambas personas como pasaba con su hermana, o podía distanciar una amistad como contaba el castaño de ojos verdes. —Y tú... ¿No estas comprometida o tenido alguna relación? —Preguntó por alguna razón nervioso por la respuesta que le podía dar.

—Uh... ¿Yo? Creo que la única relación que tengo es con el chocolate, y bueno mi hermana a la cual amo. Es complicado... podría casarme cualquier día de estos, pretendientes no faltan, muchos quieren llegar a un trono pero por el momento no ha aparecido aquél chico que me haga dar un giro de 360° y me haga olvidarme de que soy una reina... por lo menos no por completo —respondió sinceramente, Hiccup suspiro aliviado y ella le sonrió. Si bien nadie aún la hacía girar a esa cantidad de grados, él estaba logrando con gran facilidad adentrarse en su corazón y hacerle perder parte de la compostura. Cuando pasaban a rozar sus manos ambos se sonrojaban casi de manera violenta, o cuando alguno caía sobre el otro por alguna motivo, incluso cuando uno caía al suelo y el otro le ayudaba. Todo estaba siendo casi nuevo para ambos... Anna cuando volviera estaría fascinada sabiendo cada cosa que les estaba sucediendo.

Luego de unos días llegó Anna bastante callada preocupando a su hermana y prometido. Solo se les acercaba para dar los paseos diarios por el reino y las comidas, pero finalmente se encerraba en su habitación. Al tercer día ya se había normalizado todo, Hiccup había ido a su reino para saber como iba todo y para que su madre lo colocara al tanto sobre lo que sucedía y sucedió mientras no estaba.

La colorina se acercó al cuarto de su hermana aquella mañana, se sentía nerviosa. Respiró hondo y entró cerrando la puerta tras ella, se acercó a la cama de su hermana quien aún dormía.

—Elsa... —la llamó nerviosa, el corazón estaba acelerado, respiraciones mas cortas y veloces. Pero su hermana seguía sin despertar. Le tocó el hombro y comenzó a moverla —Elsa...

—Anna, ahora no —murmuró mientras giraba.

—Es sobre...

—No me digas que volvió el Rey de Berk —se sentó alarmada, su cabello estaba enredado y ella aún en pijama, esa no era manera de recibir a los reyes de los reinos vecinos. Anna soltó pequeñas risitas y negaba con la cabeza.

—Vaya, esto es nuevo —se burló, Elsa la recriminó con la mirada —pero... lo que te vengo a contar, es importante igual —movió las manos para finalmente jugar con ellas.

—Anna, me estas preocupando ¿Qué sucede? —La atrajo para sentar a su lado. La última vez que la vio tan nerviosa para contarle algo fue cuando le avisó sobre la boda...

—Estoy embarazada —soltó rápidamente apretando los ojos para no ver la reacción de la mayor, quien quedo estupefacta. Ninguna palabra aparecía en su cabeza, ningún pensamiento mas que la imagen de un bebé. Sería tía en unos cuantos meses... de asombro paso a preocupación. Un peligro se avecinaba y no arriesgaría a su hermana y menos embarazada. —¿Estás bien? ¿No te gusta la idea?

—¡Oh, no! Claro que me encantó, seré tía —sonrió mientras le apretaba las manos —serás una gran madre Anna, estoy segura.

—Me alegro que te guste, aún debo decirle a Kristoff...

—¡Deberías ir ahora! —La empujo del cuarto dándole ánimos, finalmente cerró la puerta recargándose en ella —Oh Dios mio... Anna embarazada, seré tía, un tía que no podrá malcriarlo —frunció el ceño y fue a prepararse para su salida diaria.

Anna caminaba por las calles feliz, iba a ser madre, se iba a casar próximamente y su hermana estaba igual de feliz por ella. Se dirigió hacía el establo en donde vivía Sven, el alce de su prometido con el cual todos ya se habían acostumbrado a vivir, entro y miró a todos lados, pero no estaba Kristoff ni Sven así que decidió salir y buscarlo por otro lugar.

Quedo helada, petrificada, congelada... frente a sus ojos estaba su novio, su amado y futuro esposo, quien tenía su brazo en la espalda de otra chica, pero eso no era lo que le había impactado, si no la cercanía de sus rostros. Abrió y cerró la boca, pero Kristoff no la había notado hasta que Sven comenzó a llamarle la atención alegre por ver a Anna ahí. Giró y se vieron a los ojos, soltó de golpe a la muchacha quien choco contra la pared de la vivienda. Antes de poder dar un paso, Anna ya no estaba en aquél lugar.

Elsa se encontraba ya en el castillo dando vueltas en su habitación cuando escuchó pasos a gran velocidad y llanto, salió de su cuarto justo en el mismo momento en que una puerta era azotada. Espero unos minutos y caminó a la puerta, el cuarto de Anna. Tocó tres veces suavemente.

—No quiero hablar —balbuceó.

—Anna ¿Qué sucede? —Preguntó su hermana al otro lado de la puerta. Anna se levanto de golpe y corrió a abrirle para finalmente tirarse en sus brazos.

—¡Elsa! Estoy... estoy... y él... esa chica... yo... —sollozaba mientras Elsa entraba con su hermana al cuarto y la llevaba a la cama, la recostó y le acarició el cabello para calmarla.

—Tranquila... ahora dime que pasó.

Los cielos de Berk estaban igual que la última vez que los había visto antes de partir con Chimuelo, quien ahora se encontraba a su lado mucho mejor que antes pero no completamente recuperado.

Desde que había llegado todo el lugar estaba ajetreado, las conversaciones con su madre eran algo incomodas por las insinuaciones que hacia hacía sobre él y la reina Elsa, sus amigos se encontraban en la academia todo el día, mientras que él... bueno él ahora esta tirado en su cama mirando el techo mientras su fiel amigo se encontraba recostado a su lado.

—Chimuelo... en que me he metido —habló recordando la charla con su madre. Un leve rubor se poso en sus mejillas al recordar a Elsa.

Chimuelo lo miró mientras algo que parecía una sonrisa aparecía en su rostro. Hiccup lo observó y gruño, hasta su dragón se daba cuenta que se sonrojaba por una chica.

—Me siento un idiota. Debería volver y solucionar esto...


A las dos personas que me comentan, muchas gracias 3, la verdad es que me hace muy feliz saber que hay gente que le agrada la historia 3 además de motivar para continuarla siempre :3

Shadow 13, no puedo llegar y decir que me falto un reino, pero tengo contemplado agregar Trasylvania en un momento "clave" y bueno, hay que ver como se desarrolla todo primero, pero de que saldrán, lo harán. :D

Free muchas gracias por comentar, me alegro que te guste la historia 3

Ya saben todos los que la lean, pueden comentar ;w;