Siento mucho no haber actualizado en tanto tiempo. Mi única excusa son los estudios que no me dejan ni un minuto de respiro. Gracias a aquellos que lean el fic y espero que os guste. :)
4. 1400
La puerta del piso se abrió dejando entrar la imagen de un joven rubio con cara de pocos amigos. Su mejor amigo, Daisuke, le miraba conociéndo lo que le ocurría. El rubio se dejo caer sobre el sillón y paso sus manos nerviosamente por sus cabellos dorados.
-No me lo puedo creer.- dijo el castaño intentando llamar la atención del rubio. Los ojos de este se posaron en su amigo y este continuó hablando-. Takeru Takaishi no consigue conquistar a una chica.
-Me lo piensas recordar en cada momento.
-No lo hago por eso. Tratas a las chicas como si fueran objetos, como si fuera un trofeo que intentas conseguir, pero creo que el que estás buscando ahora se te escapa. Hikari no es una chica fácil y busca algo que en ti no ve.
-¿Y qué es?
-No tiene misterio que te lo diga yo.
El rubio se levantó del sillón y se dirigió a su habitación, encerrándose en ella.
Una semana desde el sábado y de ninguna manera había conseguido acercarse a Hikari. ¿De verdad era Kari un trofeo que T.k intentaba conseguir?
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Kari llevaba poco tiempo en Baton Rouge, pero la mayoría de los jóvenes de la universidad la conocían por lo que que según Annie y Mimi había hecho aquel sábado, y que la pequeña intentaba olvidar. Cada vez que se encontraba con Mimi en un pasillo del recinto crecía la tensión y si las miradas matasen la Yagami ya estaría muerta. En una noche, según decían, había acabado con dos relaciones, para ser más concretos la de los dos hermanos rubios. Hikari no sabía nada de la relación de Matt con Mimi, pero ella tampoco estaba haciendo nada malo con él, es decir, según su punto de vista. Según Mimi esa charla era a un más que eso. La Yagami se preguntaba una y otra vez por qué se tenía que haber topado con Mimi, ¿no había más chicas en aquella ciudad? A lo mejor a ella le habían hechado una maldición y por eso se tenía que haber peleado con una de las chicas más populares de aquella ciudad.
En el caso de Annie, la castaña no tenía ni idea de que tenía que ver con esa ruptura. Ni siquiera Takeru y ella eran cercanos, tan solo habían compratido conversaciones cuando en ella participaban otras personas del grupo. Bueno, lo más cercano que habían estado era cuando T.k la abrazó para que se tranquilizase tras la pelea contra Mimi. Pero la joven castaña ni siquiera sentía algo por ninguno de los rubios, ni siquiera les conocía bien. Lo único que le quedaba claro era que era culpable de algo que ni siquiera había hecho.
-Kari, ¿estás bien?- la pelimorada había notado que últimamente la castaña estaba fuera del mundo real.
-Si, tan solo estaba pensando.
-Deja de darle vueltas a eso, ¿qué tal si te vienes esta noche de fiesta?
-Gracias, pero no me apetece. Necesito descansar, no ha sido mi mejor semana.
-Vale, tú te lo pierdes.
Miyako abandonó el salón en dirección a su habitación, aquella noche su cuerpo pedía fiesta, mientras el de la castaña pedía un minuto de respiro, una noche sin hacer nada.
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-¡Otra ronda de tequilas! -gritaron dos jóvenes.
El camarero hizo lo que los dos jóvenes le habían pedido. Ante él había un castaño y un rubio que no entendía como podían seguir de pie con el alto grado de alcohol que había en su cuerpo.
-Matt, creo que deberíais dejar de beber ya.
-Venga..Tk- para el mayor de los rubios era complicado pronunciar aquellas palabras-. Disfruta la noche...no seas como mi madre...
Tai comenzó a reirse de lo que había dicho su amigo y pronto este se unió a las risas. Daisuke, que también se encontraba allí, les miraba con cara de preocupación. Si, a sus dos amigos les gustaba beber, pero nunca les había visto tan borrachos.
-Va a ser una larga noche T.k, muy larga- añadió el castaño.
Eran las tres de la madrugada y estaban saliendo de una de las discotecas con más ámbiente de la ciudad. Los dos mayores iban riéndose de todo mientras los otros dos jóvenes los miraban con cara de querer matarlos. Tai y Matt se pararon en seco y se sentaron el el suelo, al ver esto T.k y Davis se senaro en unas escaleras que conducían al portal de un edificio. Si, ellos también habían bebido, pero no hasta el nivel de la situación de los mayores. Era invierno y a aquella horas hacía bastante frío, pero no iban a dejarlos allí tirados. Los dos más jovenes se miraron, suspiraron y comenzaron a hablar de trivialidades durante unos minutos, lo suficiente para que cuando se dieran cuenta Matt y Tai habían salido corriendo. Takeru y Davis se levantaron y fueron tras ellos, sin entender como en tal estado podían correr de tal manera.
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Kari se encontraba tumbada en el sofá, con una manta encima y viendo una película. Eran las tres y media de la mañana y el sueño estaba comenzando a llamarla. Se desperezó, apagó la televisión y se dirigió a su cuarto. Una vez metida en su cama cerró sus ojos.
¿Mala suerte?¿Maldiciones? El teléfono móvil de la castaña comenzó a sonar. Esta alargó el brazo hacía la mesilla, lo cogió y le dió al botón de aceptar la llamada.
-¿Si?
-...
-Ahora mismo voy.
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-Sentimos molestarla a estas horas de la madrugada, pero hemos metido en la cárcel a su hermano. Podrá salir bajo fianza.
-¿Cuánto es?
-700$. ¿Los tiene aquí señorita?
-Bueno, en este momento no, pero los puedo conseguir enseguida.
-Consígalos cuanto antes, no creo que a su hermano le guste la cárcel.
La castaña salió del despacho y lo primero que se encontró cuando salió de allí fue a T.k y a Davis.
-¿Tienes 700$, Kari?
-No, ¿y tú?
-Tampoco.
Los tres se miraron intentando encontrar la respuesta.
-Si se lo digo a mis padres Matt no sale vivo de esta, no se lo puedo contar a ellos.
-Os prestaría dinero, pero...
-Gracias Daivis, no debes preocuparte por esto- le dijo la joven con una sonrisa en su rostro-. Siempre me queda una última solución.- añadió suspirando.
-¿Sabes de dónde sacarlo?
-Si, tan solo debo hacer una llamada.
La joven salió fuera de la comisaria y sacó su móvil. No quería hacerlo, pero era la única solución que tenía. Abrió su agenda y buscó un nombre determinado. Suspiró y le dió al botón llamar. Miró la pantalla: Papa llamando.
-¿Kari eres tú?¿Estás bien, hija?- preguntó la voz al otro lado.
-Si, estoy bien. No soy yo la que necesita tu ayuda. Tai y su mejor amigo están en la cárcel por pegar a unos chicos y a un poicía y no tengo el dinero suficiente para pagar la fianza. ¿Me podrías prestar algo? Te lo devolveré.
-No me lo puedo creer. Claro que te daré el dinero pequeña y no tienes que devolvérmelo. Ahora mismo pasaré 1400$ dólares a tu cuenta hija, en media hora tendrás el dinero.
-Gracias.
-Kari, no quiero que sigas enfadada conmigo. Te quiero mucho hija y lo sabes.
-No voy a volver papa, estoy bien aquí. Lo siento. Debo colgar.
-Si cambias de opinión aquí te estaré esperando. Te quiero mucho Kari. Adios.
Kari colgó el aparato y se quedó mirándolo. El frío viento la hizo regresar a la realidad y volvió a entrar en la comisaria. El rubio y el castaño la observaron entrar y vieron que se dirigía a ellos con una sonrisa.
-Está todo solucionado, solo tenemos que esperar media hora.
-Te lo devolveré.
-No hace falta de verdad, no te preocupes por el dinero.
Los tres se sentaron en la sala de espera mientras observaban como pasaba cada segundo del reloj de aquella sala. Un tiempo larguísimo.
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Los cinco jóvenes salían de la comisaria. Dos de ellos salían con la cabeza agachada. La joven tenía cara de enfado y caminaba a paso rápido, mientras que su hermano caminaba con la cabeza agachada, no se atrevía a mirarla. El resto los observaba. T.k no era capaz de entender porque estaba así de enfadada con su hermano, es decir, él también estaba enfadado con Matt pero no era para tanto.
En un cierto punto todos se separaron. Takeru y Davis se ofrecieron a acompañar a la joven, pero está se negó en rotundo, necesitaba estar sola. En ese momento todos se separaron y regresaron a sus casas tras una larga noche.
Tan solo llegar Hikari se tumbó en la cama, no se cambió de ropa, cerró los ojos y se sumergió en un mundo del cual muchas veces no deseaba salir, al menos en él no tenía problemas.
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-¿Estás bien, Tai?- los dos mayores ya había llegado a casa y el moreno parecía muy ausente.
-Si, supongo. Sentirse así es normal si decepcionas alguien al que quieres, ¿no?
-Pero ella no se enfadará contigo para siempre- le dijo el rubio con una sonrisa en su rostro-. Ahora es mejor que descansemos, mañana tendrás que hablar con ella. Intenta descansar.
-Gracias Matt. Buenas noches.
Cada uno se fue a su habitación. El rubió concilió el sueño rápidamente, pero el castaño se pasó varias horas dando vueltas en la cama, no podía dejar de pensar en como podía haber hecho lo que hizo esa noche. Estaba cansado, muy cansado, y finalmente se dejó envolver por el mundo de los sueños.
Espero que os haya gustado. Las cosas empezarán a cambiar poco a poco y todo a su tiempo.
Gracias a anaiza18 y a daryis04 por vuestros reviews. Me aníman a continuar con este fic. Cuídense!
