Siento muchísimo la tardanza, pero no he podido encontrar ni cinco seguros para poder continuar escribiendo el fic. Lo único que os puedo entregar es un capítulo algo más largo. Espero que os guste. :)
5. Velada de amigos
-¿Desde cuándo trabajas aquí, Kari?- el rubio Takaishi entró por la puerta de una de sus cafeterías favoritas y lo primero que se encontró fue a la Yagami menor.
-Hola a ti también, Takeru. Desde hace una semana.- la joven le sonreía angelicalmente lo que hizo que le rubio casi se derritiese delante de ella.
-¿No me digas que es por el dinero de la fianza? Pagaré la parte de Yamato.
-No, no, que va, no es por eso. Creo que ya soy mayor para poder trabajar y, bueno, debo de pagar alquiler.
-¿Y tú padre? Es decir, Tai recibe dinero de él para pagar el alquiler, ¿tú no?
-Prefiero dejar el tema de mi padre, pero si quieres saberlo, renuncié a que me prestara el dinero.
-Lo siento. -dijo el rubio quedando en silencio.
-Supongo que habrás venido a la cafetería a por algo, no creo que hayas venido a charlar conmigo.
-¿Qué si he venido a las dos?
La castaña se rió del muchacho que tenía delante. ¿De verdad le estaba lanzando indirectas?
-Dame un flavored latte de vainilla para llevar.
La joven asintió y se dio la vuelta para preparar el pedido. Al minuto la joven le estaba entregando el café al rubio.
-Eres rápida.
-Hay que ser rápido si no quieres hacer esperar a la clientela.
En el local en realidad tan solo había un par de personas tomando café y desayunos. Era una mañana de calma.
-¿Cuánto es?
-Por hoy invita la casa.- le dijo la castaña.
-No puedo aceptar esto. Pagaste la fianza de mi hermano, no puedo permitir que pagues todo lo que tenga que ver conmigo.
-Ey, tan solo es un café.
-Acepto, pero con una condición.- la Yagami levantó su ceja y su mirada intentaba adivinar que era-. Te invito esta noche a cenar y a dar una vuelta por ahí.
La castaña procesó la información antes de contestar.
-Takeru, no creo que sea lo mejor.
-Venga Kari. Si es por lo que digan los demás no importa. Somos amigos tenemos derecho a salir juntos, el resto que piense lo que quiera.
-Aunque me gané el odio de la mitad de esta ciudad vas a seguir insistiendo, ¿verdad?
-Si- una sonrisa angelical se mostraba en su rostro.
-Supongo que tendré que aceptar- dijo suspirando-. Pero intenta algo más y estás muerto, Takaishi.
-¿Entonces quedamos en?
-Pasa a buscarme a casa de Yoley, ¿sabes dónde está?, también me toca un turno de tarde y acabo a las 9, así que me puedes pasar a buscar a las 10.
-Perfecto Kari. Hasta esta noche. Por cierto, ponte guapa, no te pienso llevar a un sitio de poca monta.
Ambos se sonrieron y el rubio desapareció por la puerta.
-¿Y esa sonrisa de idiota?- preguntó Daisuke que acaba de llegar a casa.
-Lo he conseguido.
-¿A qué te refieres?
-Una cita con Yagami- el castaño se quedó con la boca abierta-. Creo que no me falta nada, soy un buen conquistador.
-No lo hagas.
-¿A qué te refieres?- preguntó el rubio mirándole fijamente.
-No lo trates como a los demás, te lo aviso nuevamente.
-Calma. No es una cita, tan solo es una salida de amigos en compensación porque pagó la fianza y no deja que le devuelva el dinero. Además, me ha avisado que no intente nada más.
-Chica lista.
El rubio se rió del moreno. Cuando se ponía con aquella actitud le recordaba a un niño. A pesar de todas las peleas por las que pasaban, eran grandes amigos, de hecho lo habían sido desde el primero momento que se conocieron en la universidad.
-¿Y tú por qué estás tan contento?
-He conocido a alguien y he quedado con ella.
-¿Conozco a la afortunada?- preguntó el rubio intrigado.
-Lo dudo.
El castaño abandonó la habitación dejando a un rubio observando la puerta de la habitación en la cual se había encerrado su amigo.
-¿Sabes qué como la toques un pelo te matará?- Yamato hablaba por su móvil con su hermano, mientras Tai se encontraba sentado en uno de los sillones del salón.
-No le voy a hacer nada. Es una salida de AMIGOS.
-Más te vale que eso sea verdad, T.k. Te tengo que dejar. Disfruta.
El rubio guardó su teléfono y dio un suspiro. El castaño lo miraba con una mirada interesada.
-¿Qué te ha dicho?
-Nada. No puede venir a ver el partido con nosotros, ha quedado.
-¿Una nueva novia?- preguntó mirando fijamente al rubio.
-Según él no.
-¿Quién es ella?
El rubio desvió su mirada del castaño. Sabía perfectamente que no reaccionaría tranquilamente.
-Venga, dímelo, no se lo voy a contar a nadie.
-Bueno...- mi tono de voz era nervioso. Probablemente mataría a T.k-. Ella es...
-Venga Matt, ¿quién es?
-Kari, tu hermana.
El silenció inundó la sala. Me miraba mientras parecía procesar la información.
-Quieres decir que mi hermanita va a salir esta noche con un tipejo como tu hermano.
-Respeto Tai, es mi hermano.
-Lo mato.
Se levantó y se dispuso a salir por la puerta, pero justo delante de él se encontró a su hermana. Dejó entrar a su hermana y se dio la vuelta en busca de un cigarrillo, tal y como hacía siempre que se ponía nervioso. Hikari miró a Matt, ya que la actitud de su hermano le parecía extraña.
El silencio reinaba y nadie abría la boca, hasta que decidió hacerlo el mayor de los castaños.
-¿Así que eres la nueva novia de Takeru?
-¡¿Qué?
-Yamatto me ha dicho que esta noche piensas salir con él.
-Pero como amigos. Me quiere compensar porque pagué la fianza, no por otra cosa.
Matt miraba la escena y prefirió dejar a solas a los dos hermanos.
-¿Y vas tú y te lo crees?- Tai miraba con cara de incredulidad-. Para ese rubio no existe la palabra amiga. Lo único que quiere es llevar a cualquier chica que se le pase por delante a la cama.
-¡Basta ya, Tai! Soy mayorcita para saber lo que hago. Salgo con él como amigo y si no me crees me da igual.- la joven cada vez estaba más enfadada con su hermano.
-Se de lo que hablo, Kari. ¿Por qué no me haces caso? Acabarás sufriendo igual que el resto de chicas con las que ha salido.
-¿Quieres que te haga caso? Así que es eso. En este tiempo me ha mostrado más confianza T.k que tú.- Kari se sentó en uno de los sillones y se tapó la cara con sus manos, para a los pocos segundos volver a mostrarla-. De pequeña me prometiste que nunca te convertirías en una persona como era nuestro padre. Sin embargo, a las pocas semanas de venir aquí me encuentro que te emborrachás y te meten en la cárcel por pegar a alguien. Sabes perfectamente lo que hacía cuando él estaba borracho, pero a ti no te preocupó hacer lo mismo que él.
La castaña paró de hablar. Su hermano no se podía creer lo que estaba diciéndole su pequeña hermana. Sin duda sabía que aquel día metió la pata.
-Kari...yo..
-Pensaba que confiabas más en mí. He aceptado quedar con Takeru y claro que se como es, pero yo no soy el tipo de chica que se lanza a por el primero que pasa por delante. No sabía que tenías esa opinión sobre mi.
-Claro que no Kari, tú no eres como el resto. Yo...de veras lo siento mucho.
-Me tengo que ir a trabajar, ya hablaremos otro día. Despídete de Matt de mi parte por favor.
La Yagami se levantó de su asiento y se fue de la casa, dejando a Tai con una mirada perdida y reclamándose lo estúpido que podía llegar a ser en ciertas ocasiones.
Takeru llamaba a la puerta del apartamento en el que ahora vivía Hikari con la compañía de Yolei. Fue la última quien abrió la puerta y en cuanto la abrió se quedó con la boca abierta.
-Porque tengo novio sino me lanzaba a por ti.
T.k se rió ante el comentario de la pelimorada. No cambiaría, siempre sería tan directa. Y no era para menos. Delante de ella había un rubio de ojos azules, con una sonrisa irresistible y vestido con un traje formal negro, aunque sin corbata y los dos últimos botones de la parte superior de la camisa blanca abiertos.
-Tu Julieta está dentro Romeo. ¿Quieres algo para tomar?
-No te preocupes Yoley, estoy bien.
-Mejor que bien- pasó por los pensamientos de la chica-. Iré a avisar a Kari.
Yolei llegó a la habitación de la castaña, tocó y le dijo que T.k ya estaba allí, a lo que consiguió como respuesta un "ya salgo". A los segundos la castaña salió con un precioso vestido rojo de escote palabra de honor que llegaba unos centímetros por encima de la rodilla. Le acompañaban unos zapatos de tacón negros muy altos, una americana negra y un bolso del mismo color. Además, iba maquillada con una base, una sombra de ojos más claro que el color del vestido y había utilizado un brillo de labios con algo de color, pero no en exceso.
-Estás preciosa Kari- dijo la pelimorada con cara de pícara-. Ya sabes que hoy voy a dormir a casa de Ken.
-No va a pasar nada entre nosotros, te lo aseguro.- le dijo seriamente la menor.
-Tan solo te informaba de que no iba a estar. Llamaré a Ken para saber a que hora me recoge, despídete de T.k de mi parte.
La pelimorada desapareció de su vista y la castaña dio un suspiro. Era la hora de ver al rubio. Con paso decidido fue hasta la sala donde le esperaba su acompañante. En cuanto vio al rubio se quedó embobada, estaba realmente guapo y podía oler perfectamente su perfume. Se acercó a él y en vez de un saludo recibió un "estás realmente preciosa".
Takeru había pasado a buscarla en su coche, dato que la castaña desconocía. La velada se le pasó rápidamente a la castaña. Reconocía que T.k se había esforzado, le había llevado a uno de los restaurantes más caros de la ciudad, donde el mesero ya le conocía, cosa que a la castaña le extrañó, aunque tampoco preguntó. Su conversaciones se referían a distintos aspectos de su vida, intentaban conocerse mejor y se lo estaban pasando mejor que nunca.
Tras la cena y un par de copas en un local bastante distinguido, el rubio decidió llevarla a un lugar especial para él.
-Aquí vengo cuando quiero estar solo.
La había llevado a un mirador a unos kilómetros de la ciudad. Las vistas eran preciosas, cierto era que Baton Rouge era una ciudad preciosa.
-¿Qué te hizo venir aquí?- preguntó la castaña que contemplaba la ciudad.
-¿A qué te refieres?
-Venir a Baton Rouge, tienes cierto acento que no es de esta zona.
-Chica lista. Vivía con mis padres y mi hermano en Kentucky y veníamos casi todos los veranos aquí. Me encantaba este lugar, me recuerda a ellos y todos los momentos felices que he pasado con ellos.
-¿Qué ocurrió?
-Mi padre murió de un ataque al corazón cuando tenía doce años. Desde entonces mi madre se ocupó de nosotros, trabajaba de sol a sol para que Matt y yo tuviéramos todo lo necesario. Para recompensarla, nosotros estudiábamos todo el tiempo posible y con 16 años nos pusimos a trabajar. Gracias a sus notas Matt recibió una beca para estudiar y decidió estudiar aquí. Más tarde yo seguí el mismo camino. -el rubio miraba a la castaña que seguía mirando la ciudad. Ella le transmitía confianza y pensaba que estaba preciosa mirando atentamente la ciudad-. Y supongo que aquí estoy.
-Perder a alguien duele- dijo dirigiéndome por primera vez una mirada-. ¿Por qué te comportas así?
-Sinceramente no se cual es el motivo, tan solo lo hago. Supongo que es por tener a alguien siempre a mi lado, aunque todo sea una mentira.
-Pero eso te debe hacer más daño.
-No. Ninguna de las chicas con las que he salido me ha hecho sentirme especial.
-Pero tú a ellas si.
-Soy un egoísta- el rubio dirigió su mirada hacia el horizonte. Parecía recordar tiempos pasados-. Sin embargo, siento hacerlo.
El silencio se estableció entre ellos, pero era un silencio cómodo. Cada uno en sus pensamientos recordando tiempos mejores.
-¿Qué hay de ti?- ante la pregunta la castaña soltó un leve risa.
-Hasta que vine aquí vivía en Oklahoma- comenzó a decir mientras se daba la vuelta y se apoyaba en la barandilla-. Cuando era pequeña vivíamos todos juntos, mis padres, mi hermano y yo. Pero, cuando tenía siete años mi padre comenzó a beber como consecuencia de sus grandes éxitos con su empresa. Llegaba a casa con un alto grado de embriaguez y solía pegar a mi madre...nunca llegó a pegar a Tai o a mi. Varias veces vi como lo hacía, pero Tai siempre estaba ahí para estar junto a mi cuando ocurría eso. Aún recuerdo tener a mi hermano al lado y escuchar los llantos de mi madre. Pronto ella decidió irse y nos dejo a Tai y a mi con nuestro padre. Se fue cuando nosotros estábamos en la escuela y la única explicación que recibimos de su parte fue una nota que nos dejo. Desde entonces no se nada de ella.- Takeru la analizaba en cada movimiento. Su vida tampoco había sido fácil-. Mi padre al ver lo ocurrido dejó la bebida, pero hace un par de años volvió a ese vicio y tenía que afrontarlo yo, ya que Tai ya estaba aquí. Todos los días llegaba a casa y se descargaba conmigo. Nunca me llegó a pegar, aunque reconozco que tenía miedo de que eso ocurriera. Para mi padre, yo era la culpable de todo, me acusaba de todo aunque no supiera nada sobre el tema, si perdía a sus amigos yo tenía la culpa, si ese mes no se conseguían las ventas habituales yo era la responsable,..., incluso me llegó a acusar de que mi madre se fuera. Pero llegó el día en que no pude más y me largué de allí. Me subestimaba.
-Eso debió de ser muy duro. Un padre no debe de ser así. ¿Prefieres estar aquí?
-Si, aquí tengo más calma. Allí siempre estaba peleando con mi padre, aunque se que en el fondo me quiere.
-¿Fue él quién te dio el dinero para la fianza, verdad?
-Así es.
-Esto parece un interrogatorio.
La Yagami se reía del momento, mientras que T.k sonreía ante la joven.
-¿Me permites una última pregunta?- preguntó el rubio.
-Creo que ya sabes demasiado sobre mí, pero creo que otra pregunta no me hará daño.
-Siéntete afortunada, pocas personas conocen mi pasado.- dijo el rubio con una sonrisa arrogante-. Al principio de la noche estabas algo ausente, es decir, te he observado desde que llegaste y eres una chica alegre, ¿qué te ocurría?
-Eres un cotilla, rubio. He discutido con Tai.
-Y yo soy el motivo si no me equivoco.
-Así es. No le entra en la cabeza que podamos ser amigos.
Ambos se sonrieron. Eran dos personas distintas, con pasados tristes, pero fuertes ante lo que llegase.
Los dos jóvenes continuaron hablando y admirando el paisaje hasta que dieron las cuatro de la madrugada y decidieron volver a casa en el coche del rubio. En media hora ambos se estaban despidiendo en la calle en la que vivía la Yagami.
-Me lo he pasado bien.- dijo la chica Yagami sacando las llaves de su bolso.
-Yo también. Me ha gustado conocerte mejor y espero no haber representado una amenaza para ti.
-Muy gracioso. Buenas noches T.k.
-Buenas noches Kari.- el rubio se agachó y le dio un beso en la mejilla. Al fin y al cabo era lo máximo que podía hacer si quería que la castaña volviera a hablar con él.
El rubio volvió a montar en el coche y observó nuevamente a la joven. Era maravillosa en toda los sentidos. Puso en marcha el automóvil y se dirigió a su apartamento con una sonrisa en el rostro.
La castaña una vez en casa, se cambió, se puso su pijama y se tumbó en su cama.
-Es una buena persona cuando lo conoces- se dijo a sí misma y a la habitación sumergida en la oscuridad-. ¿Puede ser que con una única cita me esté enamorando de él?
Kari dio media vuelta y se sumergió en sus sueños, con una sonrisa en su rostro.
Gracias por leer mi fic y, sobre todo, gracias a aquellos que me dejan reviews, ya que aunque sean pocos son los que me animan a continuar con esta historia, aunque tarde tanto en actualizar.
Otra cuestión, ¿les gustaría que en este fic hubiera lemon? Si o no déjenme su respuesta con sus reviews.
Anaiza18: Muchas gracias por dejar tu review. Espero que algunas de tus dudas se hayan despejado con este capítulo. Gracias por leer la historia, de verdad. :)
Daryis04: A partir de aquí empezará el acercamiento, pero todo a su debido tiempo. Gracias por dejar tu opinión y por entender la falta de tiempo por la que paso. ^^
Katestyle: ¿De verás han pasado dos meses? Yo creo que uno. Aunque no dejes tu review (cosa que me gustaría) te agradezco que leas la historia. :D
Espero actualizar antes, pero no prometo nada, ya que me voy a centrar en mi otro fic ("El poder del amor") al cual le quedan escasos capítulos, para poder volcarme en este fic después. Pero, también actualizaré este. :)
Gracias por leer. Cuidaos! ;)
