6. Vacaciones
-Y yo que pensaba que era imposible que mi hermano hiciera amistad con una chica- dijo Matt a Tai viendo a sus hermanos menores.
Habían pasado meses desde la cita de amigos entre los dos y la amistad había aumentado. Pasaban la mayor parte del tiempo juntos charlando, bromeando o simplemente en silencio.
-Ya habéis pensado si veniros un tiempo a la casa de playa de Norfolk. Hemos hablado con nuestra madre y estaría encantado de conoceros- era el rubio menor el que hacía la propuesta-. Invitaríamos también a Yolei y a Ken. Y supongo que también a Sora –añadió guiñándole un ojo a Tai.
-Claro, Kari y yo lo hemos hablado y ya que vamos a ser bien recibidos, aceptamos.
-Perfecto, pasaremos unos buenos días –afirmó Matt dándole un golpe en la cabeza a Tai.
-La playa, la puesta de sol, el calor, ¿no te parece bonito? –preguntó Yolei a su compañera que la estaba ayudando a hacer los últimos preparativos, pues en apenas media hora partirían hacia la playa.
-Venga ya, Yolei, ¿vas a empezar otra vez?
En los últimos días Yolei le había planteado su teoría de que T.k solo los había invitado para conseguir a la castaña.
-Kari, te lo digo en serio, es un lugar precioso y nunca antes esos dos habían propuesto a alguien llevarse a alguien con ellos de vacaciones. Has cambiado a T.k.
-¿Y por qué tiene que haber sido idea de T.k? Perfectamente puede haber sido de Matt.
-Conocemos a Matt desde hace muchos años y nunca nos ha invitado, llegas tú y nos invita.
-Eso no explica nada.
El timbre sonó y Kari fue a abrir, encontrándose con su hermano y Ken.
-Venimos a por vuestros equipajes, princesas- dijo el castaño bromeando ante lo que recibió un golpe de su hermana-. Vaya Kari, ¿te piensas llevar hasta la ropa de invierno? –preguntó viendo la gran maleta.
-Deja de decir tonterías, vamos a estar un mes y yo me cambio de ropa, no como tú que puedes pasarte semanas con la misma camiseta y los mismos calzoncillos.
-Eh, sabes que eso no es verdad.
Ambos comenzaron a reír, el castaño tomó la maleta y bajó seguido por Ken, el cual portaba la maleta de su novia que era más grande que la de su hermana.
-Ha habido un pequeño cambio de planes –informó Matt una vez que estuvieron todos reunidos-. Será T.k el que conduzca, en vez de yo. Así que pediré a alguien el favor de que lo acompañe. El resto ya sabéis que vamos en tren.
-Menuda fiesta te montaste anoche, ¿eh?
Tai y Matt se rieron. Habían decidido salir la noche anterior y habían bebido bastante. Acabaron llegando a casa a las cinco de la mañana y el rubio lo había hecho en compañía.
-Como lo dejemos conducir se quedará dormido al volante y no quiero que mi hermano provoque accidentes por ahí.
-Supongo que mi hermana te podrá acompañar, T.k –la castaña se asombró de que fuese su hermano el que dijese eso.
-Claro.
-Entonces podemos ponernos en marcha –sentenció Sora.
Matt, Tai y Sora se vieron obligados a tomar un taxi hasta la estación, mientras que T.k se encargó de llevar a Ken y a Yolei.
-Pasároslo bien por el camino –se rió Yolei despidiéndose por unas horas de sus amigos.
El rubio y la castaña observaron como se alejaban sus amigos. T.k miró a su amiga y sonrió.
-¿Preparada para un viaje de unas seis horas?
-No me queda más remedio, ¿no?
-Sabes que lo disfrutarás.
-Que te lo crees tú rubio. Oye, ¿y Davis?
-Se fue ayer con Kathe a no sé donde.
Kari asintió y el rubio aceleró. Les esperaba un largo viaje de ida.
Mientras el tren partía con el resto de sus amigos en un viaje que duraría una hora y tres cuartos o dos horas como mucho.
-¡Aquí está! Nuestra casa de la playa –dijo Matt a sus amigos.
Ante ellos había una preciosa casa de tres plantas y un pequeño jardín. Una mujer bajita, rubia y de ojos azules salió de la casa y se acercó al grupo. Lo primero que hizo fue abrazar a su hijo.
-Mamá, te presento a mis amigos: Yolei, Sora, Ken y Tai.
-Encantada de conoceros. Vaya el famoso Tai, espero que no destruyas la casa –bromeó la señora Takaishi-. Entrad, vamos, tendréis hambre.
-Tiene una casa preciosa. Me encanta.- afirmó Sora.
-Era de la familia de mi marido y ahora todos los veranos venimos.
Entraron en la casa y se encontraron con un salón cuidadosamente ordenado. Dejaron las maletas allí y los condujeron al comedor. La señora Takaishi sirvió la comida y comenzó a conocer a los amigos de sus hijos.
-Dime, ¿cómo es la casa, T.k?
-Pues grande y bonita.
-Te podrías esforzar un poco más.
-Estoy cansado, no te quejes. Te voy a llevar a un lugar precioso y como compensación no me dejas en paz en todo el camino. Todavía me planteo dejarte en mitad del camino.
-Me echarías de menos. El camino sería aburrido sin mí, además alguien pararía para recogerme, ¿no crees?
-Encontrar a una chica preciosa como tú sola en medio de la carretera es un tanto sospechoso. Parecería que quieres ofrecer algún servicio. Te tendrías que quitar algo de ropa y lista.
-¡Oye! –exclamó Kari sonrojada porque el rubio la consideraba "preciosa"-. Yo no soy una fulana y lo sabes.
-¿Estás segura? –preguntó el rubio quitándose con una mano las gafas de sol y mirándola pícaramente.
-Si fuera una de esas tal vez hubieras conseguido conmigo lo que has hecho con todas las chicas que te has ligado. Pero no estás de suerte –afirmó Kari con un tono inocente.
T.k sonrió ante el comentario de la castaña y se volvió a poner las gafas, mientras la castaña comenzó a tararear la canción que sonaba en la radio.
Tras comer y repartir las habitaciones, todos se sentaron en el salón y charlaron de su último año, aunque la conversación acabó siendo interrumpida por el timbre. Fue Matt quien abrió, dando paso a sus amigos de Norfolk. Tras saludarse, el rubio pasó a presentar a sus amigos.
-Estos son Axel, Neil, Roger e Ian. Ellos son Tai, Sora, Ken y Yolei.
Todos se saludaron y decidieron ir a la playa un rato, así que las chicas se fueron a cambiar.
-Tienen novios, así que no os fijéis mucho – fue la señora Takaishi la que aclaró.
-Vaya… ¿tu hermano no ha venido? –preguntó Neil extrañado.
-Llegará en un par de horas con la única chica que no tiene novio, pero si hermano.
-Cuidadito con mi hermana.
-No te preocupes, Tai. Somos chicos buenos –afirmó Axel.
Cuando las chicas volvieron tomaron unas toallas y se dirigieron a la playa.
-¡Madre mía! -exclamó la pequeña Yagami ante la casa-. No se te da muy bien describir.
-Estoy cansado, no te metas conmigo, ya lo has hecho demasiado durante el viaje. Además prefería que lo vieras por ti misma.
-Es una maravilla.
-Ven vamos.
Ambos tomaron sus maletas y entraron en la casa. La madre de T.k los recibió con un caluroso abrazo.
-El resto están en la playa. T.k tendrás que compartir con Matt y Kari se quedará en tu habitación, si no te importa.
-Claro que no, mamá.
-Os dejo solos, voy a dar mi paseo habitual.
-Ven, te enseñaré tu habitación –subieron al primer piso y el rubio abrió una puerta-. Aquí está tu habitación.
Kari entró en una habitación de tamaño mediano y bien cuidada. No había nada fuera de su sitio y a través de la ventana se podía ver la playa.
-Nunca pensé que vería tu habitación tan ordenada, se nota que tu madre la ha ordenada. Me encanta la vista.
-No soy tan desordenado como piensas. Puedes colocar algo de tu ropa en el armario, hay algunas cosas mías.
-Así que tendrás una excusa para entrar en esta habitación, yo que pensé que al menos aquí estaría libre de ti.
-Siéntete afortunada, muchas chicas lo desearían.
-Baja tu ego, rubio.
Takeru le sonrió y observó la vista. Echaba de menos aquel lugar que le recordaba a su infancia. Todo le era tan familiar, aunque ahora una cierta castaña se había entrometido en su habitación, en su vida.
-Más vale que cuides mi habitación, el día que te vayas volveré a ella.
-Deseas que ese día llegue ya, ¿verdad?
-Anda, deshaz la maleta y cámbiate. Nos reuniremos con el resto en la playa.
-Vale –contestó la castaña con la sonrisa angelical que tanto le gustaba a Takeru.
-Estaré en la habitación de enfrente, cuando acabes avísame.
T.k salió de la habitación y ella comenzó a deshacer su maleta, guardando algunas de sus cosas en el armario. Después se cambió y se puso el bikini para ir a la playa y un vestido. Antes de salir de allí, volvió a mirar por la ventana, le encantaba aquello. Observó minuciosamente el horizonte, el mar, la gente sentada en la playa.
-¡T.k, campeón! ¡Déjate ver de una vez! –alguien gritó desde fuera y segundos después la puerta de la habitación de Kari se abrió.
La joven se volteó y se encontró con unos ojos verdes. Frente a ella tenía a un chico de la altura de T.k, bronceado, castaño, de preciosos ojos verdes. Llevaba solo un bañador azul celeste y tenía bien marcados los músculos, sobre todo los abdominales.
-Perdón. Pensaba que aquí estaba T.k –explicó el joven mientras observaba a la castaña-. Me llamo Axel, soy amigo de Matt y T.k.- se presentó con una sonrisa encantadora.
-Encantada, soy Kari.
-¿Axel?
-Al fin te encuentro amigo. ¿Cómo te ha ido?
-Bastante bien, ¿qué hay de ti?
-Nada nuevo, ya te puedes imaginar. Tu madre me dijo que habías llegado y quería ser el primero en verte.
-Vaya, aquí estoy. ¿Ya has conocido a Kari? –Axel asintió-. Ven, Kari, vamos con el resto.
-Así que tú eres la hermanita de Tai. Ya nos ha advertido –guiñó un ojo a la castaña, lo cual no pasó desapercibido por T.k y por eso se colocó más cerca de su amiga.
T.k tenía claro que para Axel, Kari podía convertirse en su objetivo. Y no lo permitiría.
Excusas para explicar que no haya actualizado en un año, no las tengo.
No me he encontrado inspirada en esta historia, pero ahora tengo un par de ideas que me llevarán a actualizar antes (o eso espero).
Sería de esperar que ya os hubierais olvidado de este fic, pero prometo acabarlo.
Sobre este capítulo debo aclarar que he adelantado mucho el tiempo, pues han pasado de "en proceso de amigos" a "muy buenos amigos", pero debía hacerlo. Tengo ideas para los próximos capítulos asi que esos están garantizados y no creo que sea un fic muy largo.
Muchas gracias a anaiza18, Daryis-san, Akari Akiyama, Alejhandora, isabel-takari, anipraman23, LaQueNoDebeSerNombradaTHG y a MiisaMiwa por vuestros reviews. Gracias a vosotros he continuado esta historia.
Cuidense! :)
