8. Besos y explicaciones.

Aquella noche la fiesta se desarrollaba en un bar en primera fila de la playa que tenía bastante afluencia. Hikari lo había conocido días antes al ir a tomarse unos mojitos con la madre de T.k. y Matt. El camarero, un chico joven de unos 28 años le sonreía cada vez que le pedía alguna bebida e, incluso, la había invitado a varios chupitos y a alguna copa.

Salvo Tai y Sora que habían decidido descansar de tanta fiesta aquella noche, el resto había salido. Matt no había vuelto a saber nada de aquella rubia con la que se había acostado días antes.

Axel observaba de vez en cuando a Kari, lo cual le gustaba poco a T.k. que vigilaba a Axel y a cualquier chico cuya pretensión fuera acercarse a la castaña e, incluso, miraba desafiante al camarero. Estaban pasando una noche agradable, entre charlas divertidas y desapariciones de Yolei y Kari para bailar.

-Ven Kari, esta canción me encanta –la pelimorada tomó de la mano y la llevó en medio de la discoteca. Las dos jóvenes bailaban como ellas sabían, llamando la atención de muchos chicos, sobre todo la pequeña castaña.

-Hola, T.k.-se dejó escuchar una voz femenina-. No sabía que habías vuelto.

-Hola, Cristie. Volví hace unos días con unos amigos míos –dijo con cara de pocos amigos.

-Ya he visto que estás bien acompañado por esa castaña. Pero, deberías tener cuidado, la chica llama demasiado la atención, ¿no te parece?

El rubio miró en la dirección hacia la que le había apuntado la chica. Bastantes chicos miraban a Kari como si fuera su presa, lo que no sabían era que no era una presa fácil como muchas de las chicas que estaban allí.

-Mira a la chica que está con T.k. Debe de estar desesperada si cree que va quitar los ojos de ti para irse con ella.

-No digas tonterías, Yolei. Solo somos amigos, puede hacer lo que él quiera.

-Su mirada dice exactamente eso-comentó la pelimorada riéndose de su amiga.

Kari miró a la chica. Era bajita, pelo corto, con un vestido demasiado escotado y muy corto que no dejaba mucho a la imaginación. Vio como se despidió del rubio y al volver con sus amigas la miró desafiante.


-Ken, Yolei, ¿dónde está Kari?

-La última vez que la vi me la quitaron bailando. Pero estará en la barra o en el baño probablemente.

El rubio asintió y continuó la búsqueda. Pasó junto a Cristie, pero ni se dio cuenta. Al final encontró a su amiga al fondo de la barra hablando con el camarero. Cuando este le vio acercarse al rubio, le puso un último chupito a la castaña, se despidió y continuó atendiendo en la barra.

-Estás muy sola.

-Mejor sola que con algunos chicos con los que he tenido que bailar –sonrió al ver que el rubio ponía cara de preocupación-. No te preocupes, rubio, ninguno me ha hecho nada.

Él lo miró con cara de enfado, mientras ella se reía de él. De repente, ella le tomó de la mano y lo condujo al medio de la discoteca.

-¿Sabes bailar, no?

El rubio se quedó mirando como la castaña bailaba junto a él y sonrió. A él no le gustaba mucho bailar, lo cual la castaña ya lo sabía.

De repente, Hikari se vio interrumpida por la chica que anteriormente había estado con T.k. Con una mirada falsa le pidió que le dejara bailar un rato con el rubio, si no le importaba. Hikari asintió y se alejó de su amigo.


La castaña había salido del bar, intentando borrar la imagen que acababa de ver. Tal vez Yolei le había dado demasiadas esperanzas, pero no era cierto. Acababa de ver al rubio besarse con la otra chica.

La brisa del mar acarició su rostro. Se le habían escapado un par de lágrimas, pero no lloraría más, no por amor. Decidió andar hacia la playa, dejando cada vez más lejos la casa de los rubios y el bar. Quería estar sola y recomponer su corazón herido. Perdió la noción del tiempo y acabó permaneciendo delante del mar, como hipnotizada.

-¿Qué haces aquí tan sola?

La voz de Axel sobresaltó a la castaña. Se giró hacia él y se encontró con una mirada que no le gustaba nada.

-Quería descansar un rato. Son demasiadas horas de fiesta.

-Yo pensaba que era por celos. A T.k. le gusta esa chica desde hace mucho tiempo. Supongo que no tenías esperanzas en conseguir algo con él, ¿verdad?

-Ya te lo he dicho, solo somos amigos y no busco nada más de él.

-Me alegro. A él le gustan mucho más las chicas fáciles que se desnudan en la primera cita –Axel se acercó peligrosamente a la castaña y acarició las mejillas de la chica-. Me pregunto si me rechazarás de nuevo.

Antes de que la Yagami pudiera darse cuenta, Axel ya la estaba besando. La había tomado con fuerza y pegado a su cuerpo. La castaña se intentó separar, pero la fuerza del chico era mayor. Sentía como el chico comenzaba a bajar una de sus manos por debajo de su cadera, mientras que con la otra tomaba con fuerza, incluso, haciéndole daño en su muñeca.

-¿Qué crees que estás haciendo? –Axel volteó al escuchar aquella voz y se encontró con una cabellera rubia y unos ojos azules que le miraban con furia.

-Lo que esta puta se merece.

-No hables de ella así.

El rubio le soltó un puñetazo al de ojos verdes rompiéndole la nariz y mandándole al suelo. Pensó en propinarle un nuevo puñetazo, pero se aguantó. Tomó a la castaña de la mano y la alejó rápidamente.


-¿Sabéis dónde están mi hermano o Kari?

-Ni idea- respondió Ken-. Si no están en sus habitaciones no sé donde podrán estar. Lo único que sé es que se fueron antes.


La castaña había soltado lágrimas de impotencia por haber estado en aquella situación. Los brazos el rubio le daban consuelo y le decían que todo estaba bien.

-Muchas gracias por todo, sino hubieras llegado no quiero pensar que hubiera pasado.

-Conozco a Axel demasiado bien y desde el primer día que te vio sé que estuvo interesado en ti. No es un buen chico para una chica y menos para ti.

Ella sonrió ante aquellas palabras. Le reconfortaba la voz y el abrazo del joven. Entonces ocurrió algo que no esperaba, el rubio la besó. Suave y dulcemente. Ella no podía creer lo que estaba pasando y en cuento lo entendió se separó.

-No deberíamos…

-Lo siento mucho, Kari. No sé que me ha pasado, no quería.

-No pasa nada, Matt –dijo fijando sus ojos en aquellos ojos azules, que denotaban verdadero arrepentimiento, y que eran tan diferentes a los de su hermano menor.

-Espero que no me lo tengas en cuenta. No sé que me ha pasado, en serio –expresaba con nerviosismo el mayor-. Sé lo que sientes por T.k. y lo que él siente por ti, yo no quiero ni quería interponerme.

-No pasa nada, lo olvidaré. No creo que T.k esté tan interesado en mí como piensas.

-Tiene que explicarte lo que ha ocurrido hoy, no es lo que tú crees, dale la oportunidad de contarte quien es esa chica y lo que ha ocurrido esta noche.

-Vale…

-Debemos irnos, es tarde. A lo mejor están preocupados por nosotros.


Tardaron diez minutos en llegar a las casa. Eran casi las cinco y media y Takeru, Yolei y Ken les estaban esperando cuando llegaron.

El rubio menor buscó la mirada de la castaña, pero no la encontró. Yolei observó que algo le ocurría a su amiga y la abrazó. Al instante, Kari se soltó y continuó hacia su habitación.

-¿Qué ha ocurrido? –preguntó la pelimorada preocupada.

-Axel.

Fue la única contestación que dio el rubio mayor. Suficiente para que todos le entendiera, suficiente para que T.K. subiera las escaleras en busca de Kari. Más valía que no la hubiera tocado.

-¿No le habrá hecho algo?

-No, gracias a que llegue yo. Ya es tarde, debemos descansar. Buenas noches chicos.

-¡Buenas noches, Matt!- se despidió Ken.

El peliazul observó la preocupación de su novia, la abrazó y fueron a descansar.


La puerta de la habitación de la castaña se abrió, descubriendo que la joven ya estaba tumbada en la cama, dando la espalda a la puerta. T.k. entró sigilosamente y cerró la puerta.

-Será mejor que te vayas, no quiero hablar con nadie –la voz ronca de la castaña sorprendió al rubio.

-Solo quiero saber si Axel te ha hecho algo.

La joven no contestó en ningún momento y el rubio se aproximó. Se tumbó en la cama con la castaña y la tocó el brazo. Sin embargo, Kari reaccionó bruscamente, soltando la mano de Takeru y levantándose de la cama.

-He dicho que no quiero hablar. ¿Puedes irte de aquí?- dijo enfurecida la Yagami.

-Kari, Axel es un asqueroso y espero que no te haya tocado porque sino lo mato. Va de chica en chica sin importarle nada de nada.

-¿En serio? No me había dado cuenta y me recuerda a ti. Haces lo mismo con las mujeres que él, no sé por qué crees que eres mejor que él –T.k se quedó sin palabras. La castaña le había dejado sin palabras, su pasado era fácil de criticar y se lo había recordado.

Pasaron unos segundos que se convirtieron en horas para el rubio. No sabía que contestar ante aquella acusación de la chica.

-Yo he cambiado-afirmó levantándose de la cama y acercándose a la castaña, que le miraba con cara de incredulidad-. No quería decírtelo para mantener nuestra amistad, pero es el momento de decirte la verdad. El conocerte me ha cambiado, estar un pequeño rato del día me hacia estar feliz todo el día. Desde que te conocí dejé de pensar en cambiar de chica cada cierto tiempo –Hikari le miraba sin creer lo que estaba escuchando-. Kari me has cambiado y debo confesarte que estoy enamorado de ti.

Los ojos de la castaña le miraban con sorpresa, pero también con furia y enfado. Por la cabeza se le pasaba la imagen del rubio besando a la chica castaña.

-Pues por como besabas a esa chica diría yo que no estás tan enamorado de mí, Takeru.

Kari comenzó a andar hacia la puerta, no quería seguir en el mismo espacio que el rubio. Sin embargo, la mano de este aprisionó la muñeca de la joven.

-Déjame explicarte eso, no es lo que crees, ella es…

-Me importa una mierda quien sea Takeru. Estoy hasta las narices de esta mierda, de Axel, de ti, de todo. Yo no creo en tus promesas de amor, prueba con esa chica, pero no conmigo.

Hikari se soltó bruscamente y se fue de la habitación dejando solo al rubio. T.k se sentó en la cama y se tapó los ojos. Solo podía culparse por lo idiota que había sido. Axel le había dado muchos problemas y la vuelta de Cristie no había ayudado en nada.

A la mañana siguiente Takeru fue el último en despertarse y lo hizo con un humor de perros. En el salón se encontró con sus amigos quienes le saludaron animadamente, salvo cierta castaña que ni siquiera le miraba. Kari tenía aspecto de cansada, probablemente no hubiera dormido más que un par de horas.

Los dos hermanos se miraron, se notaba cierta tensión en la estancia, hasta que el menor decidió salir de aquella casa e ir solo a la playa o a cualquier sitio.


Después de unos diez meses sin actualizar he vuelto con esta historia. Justificaciones pocas, pero espero tardar menos con el próximo capítulo.

Espero que les guste el capítulo y que me dejen un review ;)

Cuídense! :)