Buscando respuestas
Cap. 8: ¿Son caballerosos?
Holas, otra vez con la historia.
Por favor disculpen la demora, estoy avanzando también en otro fic que tengo y planeando uno tercero, pero no puedo hacer mucho con el tiempo que tengo.
Agradezco mucho que hayan leído hasta ahora, espero les guste la trama, que ya quiero ponerlo un poco más movido.
Sin más que decir, continuemos.
My Little Pony no es de mi propiedad, no hago este fanfic con ánimos de lucro.
Un día antes de la nevada, en la estación de trenes de Ponyville...
– ¿Cuánto tiempo llevamos en este sitio esperando? – pregunta un poco impaciente una pegaso de crin rosada –.
– Solo llevamos una hora... - responde una alicornio lavanda mientras se acerca y se sienta cerca de la pegaso para ver de cerca lo que la molesta – ¿Te preocupa Angel?
– Sí, es un conejito muy valiente, pero no estoy acostumbrada a dejarlo solo mucho tiempo, lo he estado cuidando desde que era pequeño – dice tratando de contener una lágrima que quería salir –.
– No desesperes, dentro de poco vendrá el tren, entonces podrás ir de nuevo con Angel.
– No lo creo, tardaré con la nieve y el frío, no podré volar hasta mi casa.
– Bueno, pero al menos sabes que lo verás hoy.
– Sí, eso es bueno – se reanima la pegaso en su timidez –, al menos podré ver a mi pequeño Angel antes de que se acabe el día. No me imagino cómo sería si no pudiese verlo por un añ...
Se detuvo en seco con los ojos bien abiertos, no podía creer la manera en que había metido la pata, o tal vez las cuatro, siempre se la caracterizaba por ser de un carácter reconfortante y amable, pero en esta ocasión había cometido el error de recordarle a su amiga un suceso que todavía le causaba un gran dolor y vacío en el corazón.
– Yo, emm … Lo siento, no sabía que te iba a recordar a Spi... – su boca es tapada por el casco de una pegaso cyan –.
– Jeje – finge una risa – no me imaginaba que Fluttershy se pusiera a bromear por el aburrimiento, creo que mejor me la llevo a ése rincón y hablo con ella.
Ya en un lugar un poco apartado, lo suficiente para que no las escucharan (alejado, para que no se escuchen los regaños de Rainbow).
– ¡En serio no puedo creer que hayas metido cinco patas cuando solo tienes cuatro, Fluttershy!
– Lo siento, no quería... no sabía que... – trataba de disculparse, casi lloraba –.
– Mira – trata de mantener la calma –, Twilight sigue dolida porque Spike no está y le duele mucho cuando se lo recuerdan, ni siquiera debes decir su nombre cuando está presente.
– Yo... lo hice sin querer.
– Entiendo que te sientas triste, pero no podemos descuidarnos y hacer que la pase peor de como ha estado este año, y ahora está mas tensa que nunca con la carta que la princesa Celestia le envió hace poco.
– En serio quisiera acompañarlas, pero no puedo descuidar a mis amigos animales en invierno, muchos de ellos están en esa época difícil y tengo que vigilarlos.
– Como digas, señorita naturaleza – la despeina con un casco sonriendo –, Las cuatro podemos encargarnos de todo, solo no te metas en problemas y ve a cuidar de tus animales. Mañana estaremos en Canterlot y te enviaremos una postal.
– Gracias, eso me gustaría mucho.
Fluttershy se apresuró en despedirse de Twilight y las demás, luego se dirigió a su casa.
– Ya llevamos más de lo necesario en este sitio, Twilight ¿no deberíamos al menos saber para qué nos quiere la princesa Celestia? – inquiere la pegaso restante –.
– No lo sé con exactitud, pero fue muy específica en cuanto a quiénes deberían ir.
– Ajá, por eso Applejack y Pinkie están muriéndose de aburrimiento con nosotras.
– No es tan aburrido esperar el tren, solo tienes que hacerlo más interesante... Podrías contar los ronquidos de Applejack para molestarla después.
– Ahora que lo dices, no es mala idea, puedo restregarlo en su cara para mañana.
– Al menos tus ánimos cambiaron...
Finalmente, el tren llegó, el maquinista dio el anuncio y la ponies abordaron. No fue un viaje difícil, pero la curiosidad las mantenía despiertas en la noche. Rainbow Dash tuvo que pedir disculpas a los Wonderbolts cuando Twilight le dijo que se presentara con urgencia, Applejack no se sintió tan mal por dejar a su hermana menor porque contaba con sus dos mejores amigas para que se cuidaran en invierno, Pinkie Pie simplemente se hizo presente sin dudar.
Las cuatro estaban presentes por orden de la corona de Canterlot.
Sweet Apple Acres, dos días después...
Spike estaba sorprendido por escuchar la respuesta de sus amigas cuando les preguntó sobre el asunto de la carta.
– Entonces, ¿no estás enojado? – pregunta preocupada la pony de moño rojo –.
– Yoo... No sé qué decir – se rascaba la nuca y desviaba la mirada para no quedarse con los rostros de perritos regañados que ponían las tres enfermeras de dragones –. Primero debo agradecerles que me hayan extrañado tanto, pero no apoyo lo que hicieron – dijo volviendo la mirada hacia la unicornio –.
– Lo siento Spike, pero ya estábamos mucho tiempo sin verte. No nos hablabas casi nada después de lo que pasó en el río, temía que no nos volvieras a hablar nunca – se excusa la unicornio –.
– Bien, es razonable que quieras dejar las cosas en claro y que todo vuelva a ser como antes, pero el daño ya fue hecho y nada puede hacer volver el tiempo para cambiar las cosas.
– Pero Twilight tiene un libro que habla de viajes en el tiempo...
– No, no hay forma de cambiar lo que pasó. No voy a negar que ustedes me agradan mucho, pero no me atrevería a traicionar la confianza de sus hermanas de esta manera.
– ¡Pero ya no somos unas niñas ! – replico Scootaloo –.
– ¡Y apenas dejan de ser niñas empiezan a comportarse como unas tontas! – levanta la voz el dragón, pero cambia el todo cuando ve que sus amigas estaban aterradas y abrazándose con los ojos cerrados –. Perdón, me dejé llevar por unos segundos.
Se sentó en el sofá y esperó a que las tres se calmaran y dejaran de llorar, esa escena le destrozaba por dentro y no soportó verlas así. Finalmente se tragó el orgullo y las rodeó con sus brazos.
– Lo lamento mucho, no debí hablarles así. Apenas llegué y me cuidaron, me dieron de comer y dónde calentarme en esta nieve, yo no les agradecí como es debido – se disculpaba sujetándolas con fuerza –. No estoy enojado.
– ¿Ni un poquito? – pregunta la pegaso con los ojos todavía llorosos –.
– Nada, yo también quisiera que todo volviera a ser como antes, pero ya crecimos y las cosas cambian cuando uno crece.
– ¿Y pueden cambiar para bien? – pregunta la pony terrestre –.
– Sí, y pueden cambiar para mucho bien, solo necesitamos que se perdonen lo errores de antes.
– ¿Y nos perdonas? – pregunta la unicornio –.
– Ya las he perdonado hace mucho, por eso me puse muy triste cuando supe que ya habían obtenido sus Cutie Marks.
– No te preocupes mucho por eso. Estamos felices de que estés aquí, porque te necesitamos cerca – las tres empezaron a sonreír de manera sospechosa cuando Sweetie dijo esta última frase –.
– Respecto a eso – vuelve a desviar la mirada el dragón por la incomodidad –, tenemos que hablar...
Canterlot, catacumbas debajo del castillo de Celestia...
Las cuatro ponies estaban frente a un dragón plateado, quien se notaba algo molesto cuando Celestia las introdujo.
– ¡No esperaba ver a la responsable de una de las mayores desgracias en la historia ! – gritaba el dragón enfurecido –.
– Lamentamos que lo sucedido no sea algo bueno para los planes establecidos, señoría, pero deseamos enmendar los errores cometidos.
– Estos no son errores como los que cometen los potros cuando obtienen su ridículas marcas – decía indignado –. Esto es más serio de lo que se imaginan, ponies ignorantes.
– ¿A qué se refiere con el "error", princesa Celestia? – pregunta Twilight con un tono temeroso al ver que su mentora le mostraba mucho respeto al escamado a pesar de que éste las había insultado –.
– Twilight, el dragón plateado que está frente a nosotras es uno de los sabios que más respeto merecen. Con su sabiduría se dio cuenta de que el "Minds Stealer" atacaría el mundo humano al que fuiste hace tiempo y había designado a un grupo de antiguas habitantes de Equestria para proteger dicho mundo, pero algo salió mal y acabaron perdiendo sus poderes.
– ¿Perdieron sus poderes? ¿eso tiene alguna relación con nosotras para que se enoje tanto?
– Es que tu y Sunset Shimmer son las responsables de que este grupo fracasara.
– Sunset y yo... Por favor dígame que no se refiere a...
– Me temo que sí, por eso el sabio dragón plateado está pasando por un mal momento.
– ¡Ya dejen de estar murmurando ! – interrumpe el dragón –.
– Lo lamento, señoría. La princesa Sparkle necesitaba más información al respecto.
– Entonces yo se la daré, pasa al frente – ordena ya con una voz más controlada –. No debes temerme, porque ya estoy más tranquilo, pero sigo preocupado por lo que pueda pasarle a ese mundo.
– Yo también estoy preocupada, tengo amigas en ese mundo.
– Entonces ya sabes algo al respecto.
– La princesa Celestia me avisó de un grupo que servía para un propósito y de un tal "Minds Stealer".
– Eso es poco saber, pero deberías haberle consultado a tu mentora antes de intervenir con otro mundo. Las Dazzlings tenían una misión que cumplir – escuchar el nombre de ese grupo confirmó las sopechas de la alicornio lavanda y le cayó como balde de agua fría –, no eran las más brillantes, pero podían redimirse de errores pasados con sus habilidades especiales. Ellas iban a hacerse cargo de proteger a las personas que habitaban ese mundo para que el "Minds Stealer" no tuviera de qué alimentarse y se detuviera, ahora estamos obligados a elaborar otro plan de contingencia.
– No quiero faltarle al respeto, señor dragón – se acerca Applejack –, pero no entiendo cómo podían proteger a todo un mundo unas sirenas que se apoderaban de los demás y trataban de controlarlos.
– Los cantos de las Dazzlings nublaban las mentes de los que las escuchaban, mamífero terrestre, sus mentes estarían fuera del alcance del Minds Stealer mientras estuvieran dentro del control de las sirenas que designé.
– Eso solo deja un cabo suelto – inquiere Pinkie con cierta seriedad – ¿Qué es una Dazzling y qué es el Minds Stealer?
– Creo que no recuerdas el segundo viaje que hice al mundo humano – respondió Twilight –. Recuerda que que eran una especie de sirenas pony que se apoderaban de los demás con su canto y consumiendo energía negativa de sus víctimas.
– Como mínimo esta insignificante yegua parece conocer algo de mis más recientes subordinadas. Pero eso no cambia el hecho de que ya no podrán volver nunca más – declaró el dragón plateado –.
– ¿Nunca más? – objetó Celestia – Ellas pueden volver si el portal es abierto, de seguro querrán ayudarnos si les explicamos la situación...
– ¡Silencio! – gritó el dragón con la más autoritaria y a la vez aterradora voz que las ponies habrían escuchado en sus vidas –. Mis subordinadas no pudieron seguir con su plan y ahora estamos peor que al principio.
– ¿No pudieron, señor? Si no pudieron continuar con su plan, entonces pueden formar parte de uno nuevo.
– No me entendieron, ponies – dijo la última palabra con un evidente desprecio –. Ellas tenían el objetivo de frenar el avance del ser pandimensional conocido como Minds Stealer, pero con la intervención de cierta jovencita, a la que nadie autorizó a viajar entre mundos, perdieron sus poderes y tuvieron que buscar otra fuente. La encontraron, pero recurrieron a procedencias desconocidas y acabaron perdiendo la vida al cambiar la estrategia e ir a enfrentar al Minds Stealer. Ahora solo tengo su último mensaje – concluyó con cierto dolor al terminar la frase y señalar con la mirada una hoja de papel con manchas rojas –.
Todas, excepto la alicornio lavanda, leyeron el contenido del mensaje, ella no era considerada digna de saber cuáles eran las últimas palabras de las Dazzling. El dragón miró con furia a la alicornio, la cual se vio más afectada cuando sus amigas y mentora voltearon el rostro cuando trató de verlas a los ojos buscando algo de apoyo o consuelo, al menos algo que le ayudara.
– Mis subordinadas no actuaron como lo haría un pony cuando va a salvar a Equestria, porque sabían que cumplir con su labor implicaría sacrificar lo poco de bueno que tenían. Los dragones que luchan por el bien no buscan la aprobación de los demás, ellas se guiaron por ese código y decidieron hacer todo lo que estaba en sus posibilidades por frenar a ese enemigo, no lograron mucho, pero ganaron algo de tiempo. Ahora necesitamos erradicar a ese malnacido de una buena vez por todas y hacer que el sacrificio de esas tres redimidas no sea en vano.
El dragón se quedó viendo a las ponies con el rostro más serio que se podía ver y expulsando resoplidos a cada momento, esperaba una respuesta.
Sweet Apple Acres, sala de la casa Apple...
Spike estaba atando el último cabo suelto de una serie de cuerdas que sujetaban a las tres ponies a tres sillas. Lo raro era que no parecían estar muy descontentas con el trato que el escamado protagonista les estaba dando.
– Lamento mucho que me vea obligado a hacer esto – se disculpa a la vez que aprieta un poco más la cuerda –, pero dadas las circunstancias estoy obligado a tomar medidas extremas... Listo – dice limpiándose el sudor de la frente –, con esto ya no harán ninguna de sus locuras.
– ¡Hey! No es ninguna locura hacer lo que un pony normal hace.
– Pero a esta edad es algo irresponsable y tonto, eso es suficiente para que lo califiquen de loco.
– No me digas – se dibuja una sonrisa sospechosa en el rostro de la unicornio, la razón se dio a conocer en un instante cuando se escuchó un gruñido, señal de que Winona estaba deshaciendo las cuerdas que atabana AppleBlomm –.
– ¡Winona, alto! – exclamó Spike mientras la levantaba con cuidado – AppleBloom no puede andar suelta por ahí sin control.
– ¿Y qué me dices de mí? – inquirió Scootaloo con una sonrisa aparentemente inocente –.
– Tu en especial eres muy peligrosa, porque además de ser hiperactiva puedes volar. No me arriesgaría a dejarte suelta, al menos hasta mañana.
– Pero Spiiiiiiiike – protestaba con una cara de perrito regañado – yo te preparé la comida, no tenía muchas gemas, pero me esforcé para que saliera bien. Eso debería ayudar en algo.
– Sí, fue muy deliciosa la comida y, como agradecimiento, voy a evitar que cometan una locura de la que luego puedan arrepentirse.
– ¡Pero Spiiiiiiike!... – dijeron las tres al mismo tiempo –.
– Yeguas, – se decía a sí mismo en voz baja masajeando su frente para calmar la jaqueca provocada por la fiebre y los quejidos de las CMC – tuve que pasar por esto una vez con Twilight y ya fue demasiado, por suerte estaban los señores Sparkle y Shining Armor para ayudarme, pero ahora no me queda más que pedirle fuerzas a Celestia para aguantar mientras pasa el tiempo.
Se toma unos minutos para razonar y buscar el mejor método para calmarlas, pero no se le ocurría nada para controlarlas, solo tenía como recurso usar la fuerza para que se quedaran quietas. Acariciaba a Winona mientras las veía forcejear en las sillas, un espectáculo que le resultó un tanto gracioso, pero no lo suficiente como para quedarse todo el día viéndolo. En cierta forma estaba añorando el entrenamiento con Rhodas y Khrono, prefería por mucho recibir golpes y mordidas antes que estar cuidando de tres potrancas que estaban pasando por la pubertad, seamos sinceros, a Spike no le desagradaba tanto la idea, pero fue educado para bien, no para sacar provecho de otros.
– ¡Tengo una idea! – dijo golpeando una palma izquierda con su puño derecho – No puedo manejar bien la situación con las tres al mismo tiempo, pero puedo lidiar con una a la vez.
Ideó un sistema. Iba a liberar a una cada cierto tiempo, las otras dos estarían atadas, haría esto con turnos de una hora aproximadamente hasta pasar el día, se consideró a si mismo un genio por la idea.
– ¡Que no somos tus mascotas para que nos trates como animales, sacándonos a pasear cuando te de la gana! – protestó la pony terrestre –.
– ¿No son animales? – arqueó una ceja el dragón al escuchar el gracioso reclamo de la pony –.
– ¿No lo somos? – inquiere la pegaso naranja, luego le sigue la corriente a su amiga tras verla guiñar un ojo – ¡Sí, somos tus amigas y no merecemos ese trato! – secundaba desafiante –.
– Entiendo, pero no me dejan de otra, hace rato me saltaron encima las tres. Podría mejor solo limitar el tiempo de libertad al uso del lavabo, así me aseguro de que nada se salga de control – propuso con cierto aire de superioridad, cruzando los brazos –.
– ¿Y quieres tenernos atadas el resto del día? – pregunta la pony terrestre con tono serio –.
– Si hace falta hago lo que hace falta.
– Pero creí que éramos amigos y que confiabas en nosotras – decía Scootaloo con un tono de voz más tierno que de costumbre y haciendo temblar los labios como si quisiera llorar, casi derritiendo a Spike por dentro –.
– ¡N-no, no esta v-vez! – dijo Spike para darse fuerzas y valor, sosteniendo su garra derecha que ya estaba a medio camino de ir a desatar a las ponies de forma involuntaria – Si caigo una vez es culpa de las CMC, si caigo diecisiete veces seguidas es culpa de Spike – decía haciendo fuerza para contenerse de socorrer a una damisela en necesidad – ¡Agh, me lo están haciendo difícil! – protestaba mientras se sentaba en el suelo con las extremidades superiores e inferiores cruzadas y apretando los dientes para no decir una grosería para desahogarse –.
Los esfuerzos de Spike por controlarse fueron dignos de un verdadero caballero, claro que reconocer esto no le era de mucha ayuda, mucho menos cuando los cuatro presentes (sin contar a la mascota de Applejack) estaban pasando por una etapa difícil en la vida (bueno, más para las ponies, porque los dragones tienen otros estándares en cuanto a edad, pero ya nos hacemos una idea de lo que estaba pasando por la cabeza de Spike).
– Spikey – se oía una voz juguetona que estuvo en silencio por buen rato –, necesito que me hagas un favor.
– Bueno – decía resignado y de mala gana mientras se acercaba a Sweetie Belle – ¿necesitas ir al baño, o es otra cosa que pueda hacer?
– No, nada especial – sonrió para dejar que el incauto dragón viera estupefacto el brillo tenue en su cuerno y las puntas de las cuerdas que las sujetaban. Puso una mirada demasiado juguetona para el gusto del dragón y dio la señal – Ahora chicas...
– Hm, olvidé que los unicornios pueden hacer eso – dijo Spike con una sonrisa, como aceptando su derrota –.
Disculpen si me tardé mucho en subir este cap por razones que escapan a mi poder (el cual ni siquiera me bastó para derrotar a un caracol en comer lechugas).
En fin, espero les haya gustado, tenía ya en mente hacer algo relacionado con Rainbow Rocks y vincularlo con los dragones me pareció un reto, mucho más para alguien que está empezando en la aventura de los fics.
Saludos y despedidas momentáneas para todos.
