9. Última noche.

Habían pasado varios días, pero el ambiente entre Hikari y Takeru no había cambiado. Tal vez él hubiera intentado hablar con ella para arreglar las cosas, pero la castaña se negaba. Parecía enfadada con el mundo o, quizás, solo estuviera enfadada consigo mismo por haber sido tan tonta.

Nadie sabía que había ocurrido para que aquello dos ni se volvieran a hablar. Antes estaban la mayor parte del tiempo juntos, pero ahora parecía que les costaba estar dentro del mismo círculo de amigos

La mañana después de la noche en la que Axel había intentado abusar de Hikari, un Tai sobreprotector y extremadamente cabezota, acabó partiéndole el labio a Axel y propinándole numerosos golpes que le provocaron algunas lesiones, aunque Matt y Ken impidieron que Tai se pasara con los golpes y acabara mandando al joven al hospital.

Si algo pudo notar el menor de los rubios fue que su hermano cada vez era más cercano a Hikari. Intentaba pensar que solo eran acercamientos eran amistosos, pero aun así verlos juntos le ponía celoso. Se sentía tonto al sentirse celoso de su propio hermano, sabía que él no haría nada sabiendo sus sentimientos por aquella chica.


Aquella noche decidieron volver a salir juntos. En esta ocasión Tai y Sora también se apuntaron y decidieron ir al bar cercano a la playa, en la que habían ocurrido los acontecimientos de días anteriores. El local estaba abarrotado de gente, en su mayoría extranjeros que venían a pasar sus vacaciones en la playa. Jóvenes que hacían cualquier locura en aquel lugar en el que nadie les conocía.

Tai pidió una ronda de tequilas para comenzar la noche y el camarero al ver a la pequeña Yagami le sonrió. Tai notó esto, pero no prefirió no decir nada, mientras T.k. reprimía las ganas de decirle algo al chaval. El rubio decidió apartar la mirada de allí, pero se encontró con los ojos de alguien que no quería ver. Cristie.

Pronto Yolei, Kari y Sora desaparecieron en la pista de baile, oportunidad que utilizó Cristie para acercarse a Takeru. Le rozó el brazo al rubio y todos los chicos la miraron. Tai la observó de arriba abajo y se dio cuenta de que tenía aspecto de ir en busca todas las noches de un hombre distinto.

-Podemos hablar afuera.

Recibió una mirada dura de T.k., pero decidió que al menos debía escucharla. Miró a Matt y este asintió, dando media vuelta se dirigió hacia la puerta. A lo lejos, entre toda esa gente, Hikari los había visto salir juntos, pero decidió continuar concentrándose en pasar aquel rato con sus amigas.

-¿Qué narices quieres, Cristie?

-Yo quiero arreglar las cosas- miro los ojos azules del rubio-. Debo confesarte que desde que te conocí y pasamos el verano de hace dos años juntos no he podido volver a estar con un chico más de unos días. Nada llega a ser tan especial como todos los momentos que pasé contigo y yo… me arrepiento de lo que hice.

Takeru la miraba con dureza. Pocas veces se veía aquella expresión en el chico.

-Quiero que me vuelvas a dar una oportunidad- se acercó-. No cometeré un error como el que hice.

Cristie comenzó a acercarse para besar al rubio, pero este lo frenó.

-¿Por qué piensas que sería tan iluso de darte otra oportunidad? Lo nuestro está enterrado en el pasado. Además, yo no siento nada por ti, Cristie.

-Es culpa de ella, ¿verdad?- los ojos oscuros de la chica se endurecieron.

-Ella siendo simplemente mi amiga me ha hecho sentir más de lo que sentí contigo o con cualquiera de las chicas que he estado.

Hubo un silencio entre los dos. Se observaron, Cristie no tenía palabras. Pocos hombres habían sido capaces de rechazarla y aquel que tenía en frente en un pasado no podía resistir ante ella, pero esa maldita chica había cambiado su opinión.

-Debes olvidarte de mí.

Fueron las últimas palabras de T.k. antes de regresar al bar y dejarla sola con sus pensamientos.


Sora las había dejado solas y había ido en busca de Tai para bailar un rato con él. La pelimorada y la castaña se tomaron un chupito ante la atenta mirada del camarero y regresaron a la pista de baile. Yolei, al igual que Kari, había visto que T.k salía con aquella chica del bar, pero estaba consiguiendo que la Yagami se lo pasara en grande y se olvidara de ello.

-Yolei- la llamada de la castaña llamó su atención-. Regresa con Ken, voy a ir al baño.

La pelimorada asintió y observó como la pequeña castaña desaparecía entre la multitud de gente.

Kari comenzó a sortear a las parejas y grupos de amigas que bailaban, acabando por chocarse contra alguien al que no esperaba. Miro hacia arriba para pedir disculpas, pero se encontró con el rostro del menor de los rubios. Decidió continuar sin decir nada, pero su muñeca se vio sujeta por la mano de aquel chico. Lo volvió a mirar a los ojos y se soltó antes de que aquellos comenzaran a hacerla sentir débil y continuó su camino.


Eran las tres de la mañana y la fiesta continuaba en todo su esplendor. Muchas chicas, borrachas, bailaban de formas muy insinuantes y alguna de ellas se llegaron a quitar alguna prenda de más. Muchas parejas comiéndose a besos, otros chicos bailando de forma ridícula y algún altercado que se había solucionado sin problemas.

-Voy a salir un momento- gritó Kari al oído de Matt que tomaba una copa mientras hablaba con Ian. El rubio asintió y la castaña salió del lugar.

La castaña se sentó fuera del local y dejó que la brisa la refrescara un poco. Le dolía la cabeza de la música tan alta y de tanta gente dentro. Había bebido poco y comenzaba a tener sueño, pero sabía que le quedaban unas horas hasta volver a casa con sus amigos.

-Vaya, mira a quien tenemos aquí.

Hikari volvió el rostro para encontrarse con aquella chica que vestía como una fulana. Llevaba un vestido blanco demasiado escotado y corto y unos tacones negros.

-¿Tienes algún problema? –preguntó Kari levantándose de donde estaba sentada.

A diferencia de la otra chica, Kari iba con una camiseta de tirantes que le dejaba el ombligo al aire, unos pantalones cortos vaqueros y unas sandalias.

-Pues verás, no sé que le estás haciendo a T.k., pero deja de comerle la cabeza, no tienes nada que hacer con él. Me desea a mí, tú tan solo eres un juguete para él.

-No lo quiero para nada. Puedes quedarte con el bastardo, zorra.

Kari se dio la vuelta para alejarse de aquel lugar, pero la mano de Cristie la tomó fuerte del brazo e hizo voltear a la Yagami. Kari recibió un tortazo. Se tocó el lugar con una mano y miró furiosa a Cristie. Kari le soltó un tortazo a ella y la tomó del pelo. Pronto, ambas estaban en el suelo dándose golpes y rodeadas de un pública que coreaba a gritos con la palabra "pelea".

Kari no sabe cuanto tiempo duró aquella pelea, la furia había nublado su juicio y estaba dándole golpes demasiado fuertes a Cristie. De repente, sintió dos brazos fuertes que la cogieron, permitiendo a las amigas de Cristie acercarse a ver a su amiga.

-Sueltamente, voy a romperle la cara a esa puta.

-¡Tranquilizate!

-¡Qué me sueltes!

La Yagami todavía no se había dado cuenta de quien era el que la había sacado de encima de su adversaria. Miró el rostro de T.k. y le soltó un tortazo a él también.

-Estoy hasta las narices de tus mierdas, Takeru. Soluciona tus problemas, pero no me metas en ellos.

La castaña se fue fugazmente de aquel lugar con lágrimas en los ojos. El rubio se había quedado sorprendido por las palabras de Kari y tanto solo la llegada de su hermano y sus amigos le hicieron reaccionar.

-¿Kari? -Tai miró con preocupación a T.k y este asintió. Observó que Cristie se levantaba gracias a sus amigas. Tenías el labio partido, arañazos, un ojo morado y varios moratones-. Debes ir a hablar con ella.

Takeru tardó un par de minutos en reaccionar, pero puso rumbo en busca de la Yagami.


Tras recorrer parte de la playa y no encontrarla decidió acercarse hacia la casa y vio que la luz de su habitación se apagaba. Abrió la puerta de la casa y se encontró con aquellos ojos que tanto había echado de menos aquellos días. Se sorprendió al ver a la castaña con su maleta.

-¿Dónde vas?

-Vuelvo a casa.

-Necesito hablar contigo, quiero que me escuches, Hikari- susurró el nombre de la joven.

-No tengo tiempo. Quiero irme de aquí, Takeru.

-Estás huyendo –Kari lo miró con dureza-. Te da miedo asumir la realidad.

-¿La realidad? –la chica soltó una falsa carcajada-. ¿Qué realidad, Takeru? ¿Qué desde que te conozco mi vida se ha vuelto una mierda? Solo tienes que fijarte en estas vacaciones.

El rubio negó y miró con dureza a la Yagami.

-¿Por qué no dejas que me explique? Siempre me escuchabas, ¿por qué ahora no?

-Ya he tenido demasiado, Takeru, y esta noche ha sido el colmo. Me he convertido en el tipo de persona que odio, que me da asco –a la mente del rubio vino el recuerdo de aquella primera "cita" juntos en la que Kari le había contado el problema que tenía con su padre-. Yo no soy así y no puedo convertirme en otra persona por estar junto a ti.

-Nadie te ha pedido que cambies. Eres perfecta como eres y siento tanto que Cristie y Axel se hayan entrometido entre nosotros. Estuve con ella en un pasado, pero solo eso. Forma parte de ese pasado que intento olvidar y que tú me has ayudado a borrar poco a poco.

Hikari negaba con la cabeza, mientras T.k. se acercaba a ella.

-Yo soy otro objetivo más, uno que se ha resistido, pero estoy segura de que te cansarías de mi tan rápido como del resto de chicas. Quiero salir de aquí, nos estamos haciendo falsas ilusiones.

-¿Falsas ilusiones?-preguntó Takeru arrogante-. No sé qué es lo que sientes por mí, pero si hay algo que tengo claro es que para mí no eres un objetivo más. Me has cambiado como nadie lo ha conseguido y te quiero a mi lado.

Hubo un silencio en el que las miradas de ambos se encontraron. Azul contra castaño. Cada cual más fuerte y muestra de miles de emociones.

-Hikari, ¿qué sientes por mí?

La castaña se mantuvo inerte. La pregunta le caía por sorpresa. Ella sabía que era lo que sentía por él, pero ¿debía decirlo?

-¿Hikari?

La castaña se acercó al rubio y se miraron. Ella comenzó a acercar su rostro al del rubio, él hizo lo mismo. Pronto sintieron sus labios chocar uno contra otro. Comenzó siendo un beso delicado, pero pronto se intensificó. T.k. rodeó con sus brazos la cintura de la castaña, mientras esta jugaba con el pelo de este. Kari abrió su boca y permitió que la lengua del rubio se encontrara con la del rubio. Se había convertido en un beso apasionado, pero muestra de cierta desesperación.

No supieron cuanto duró aquel beso, tal vez una eternidad, quizá unos segundos, pero cuando finalizó la castaña se deshizo de los brazos del rubio, tomó su maleta y salió de aquella casa de la playa, dejando a un Takeru más confuso que aquel que había entrado minutos antes por la puerta de aquella casa cercana al mar.


Tan solo el sonido de las agujas del reloj le acompañaba en aquella oscuridad. Quedaban pocos minutos para que marcara las cinco de la mañana y él continuaba sentado en aquel sillón mirando a la nada y sin ganas de dormir.

Minutos después sus pensamientos fueron interrumpidos por la llegada de sus amigos. Las risas de Yolei y Sora, los murmullos de Ken pidiendo que bajaran la voz y los susurros compartidos entre Tai y su hermano. Fue una sorpresa para los dos mayores encontrar en tal situación al menor de los rubios. Nunca lo habían visto así, incluso Matt nunca había visto esa mirada de duda y dolor.

-¿Qué te ocurre?¿Dónde está Kari?

Todos le miraron, él lo sabía, aunque no cambió el objetivo de su mirada, que estaba en la mesita que tenía delante, en ningún momento.

-Ella se ha ido. Vuelve a casa –susurró.

-¡¿Cómo?!

-Ha vuelto a Baton Rouge, Tai.


Buenas! :) Espero que les guste este capítulo. La verdad es que es el que más he disfrutado escribiendo en esta historia.

Soy un poco cruel, se quieren, pero no les quier dejar juntos... al menos no por ahora, aunque todavía no sé si esta historia tendrá un final feliz...

Intentaré actualizar pronto mi otra historia In the darkness there is always light, aunque me está siendo difícil dejar el capitulo como deseo.

Muchas gracias por sus reviews a anaiza18, UranosDian, Alejhandora y mary!

Me gustaría leer muchos reviews suyos sobre este capitulo!

Gracias por su atención y cuídense! :)