11. Secretos.
-Quiero que hablemos tranquilamente, que todo se aclare. Luego tú eliges si quieres ser mi amiga o algo más o prefieres que nos olvidemos para siempre el uno del otro.
-Yo…
Aquella melodía los había sobresaltado. Ambos sabían que era el tono de llamada de la castaña. Hikari, desviando la mirada del rubio, contestó.
-¿Qué ocurre, Tai?
- Deberías venir, hay alguien que quiere verte.
-¿Quién es?- preguntó intrigada la pequeña.
-Será mejor que lo veas por ti mismo. Ven lo antes posible, por favor.
Cortó la llamada y miró a T.k, que la miraba con esa mirada ante la que tantas chicas caían.
-Debo irme, es urgente.
T.k analizó a Kari. No mentía, su mirada se lo decía. Suspiró y asintió. La castaña dio media vuelta y se fue rápido de allí, ante la atenta mirada del chico, hasta que la perdió de su campo de visión.
La puerta del apartamento del mayor de los Yagami se abrió dejando paso a la castaña. Sin embargo, solo dio dos pasos dentro de la vivienda cuando frenó en seco y sus ojos se abrieron ampliamente.
-Hikari… ¡que guapa estás!
-¿Qué haces tú aquí?
-Quería veros. Sois mis hijos, necesitaba saber que estabais bien- dijo la señora acercándose a la joven.
-¿Después de tantos años? –la castaña se alejó, no quería que la tocara-. No puedes venir para intentar suplir lo que no has hecho durante todos estos años.
-Kari… yo… quería que vinieraís conmigo, pero primero tenía que intentar conseguir una situación estable.
-Pero después te olvidaste de nosotros.
El silencio se hizo en aquella habitación. Yuuko miraba a sus dos hijos. Hacía muchos años que nos los veía y ahora eran dos adultos.
-Kari, ella ha venido a contarnos algo –intervino por primera vez Tai.
Ambos hermanos fijaron su mirada en su madre y ella suspirar antes de comenzar a hablar.
Habían pasado unos días desde el encuentro que había tenido con la castaña. Sin embargo, la joven había desaparecido. Observaba caer las hojas desde una de las ventanas de la biblioteca de la universidad. Frente a él estaba Daisuke que parecía concentrado en su libro, lo que no era capaz de hacer él.
Suspiró y cerró el libro. Se levantó, se despidió de su amigo y se dirigió a la salida. No tenía nada que hacer asi que decidió ir a visitar a su hermano.
-¿Dónde está Tai? –preguntó el menor mientras abría una cerveza.
-Se tuvo que ir de la ciudad por una emergencia. Ya nos contará que ocurre cuando vuelva.
T.k sabía que su hermano tenía pleno conocimiento de qué estaba ocurriendo, pero como buen amigo del castaño no lo contaría ya que sería un asunto importante. Sin embargo, decidió no comentarle nada más y centrarse en el partido que ambos hermanos estaban viendo.
-Kari se fue con él- Takeru no dijo ni hizo ningún gesto ante la afirmación de su hermano-. Es un bonito gesto el de las flores.
-¿Cómo sabes tú eso?
-Ella tuvo que pasar un poco de vergüenza ante Tai y yo cuando recibió unas.
T.k miró un momento a su hermano y segundos después volvió a fijar sus ojos en el partido, pero por algún motivo había tensión en el ambiente. Observó a Yamato que tenía la mirada fija en la cerveza y movía los dedos sobre sus piernas.
-¿Algo que debas decirme, Matt?
El nombrado miró a su hermano y suspiró. En los últimos días le había estado dando vueltas a lo ocurrido y decidió que debía contárselo.
-Verás T.k. No sé como decirte esto- volvió a suspirar y buscaba las palabras adecuadas para decirlo-. No te gustará lo que te voy a contar, pero quiero que sepas que no sé que se me pasó por la cabeza en aquel momento para hacerlo.
-No creo que sea para tanto. Venga, suéltalo.
-Besé a Kari.
Takeru abrió la boca ante las palabras de su hermano. ¿Había escuchado bien?
-¿Cómo que besaste a Kari, Matt?
-El día que Axel intento aprovecharse de ella, yo la besé después. No sé que me pasó, pero desde aquel momento me siento como una mierda. Sé que la quieres, que en ese momento la querías, pero no pude evitar besarla- T.k estaba muy impactado-. Sin embargo, no es mi guerra. Tal vez fuera un encaprichamiento o un momento en el que no pensé con claridad, pero necesito que me perdones.
Pasaron minutos en silencio. El rubio menor se pasó las manos por su cabello de manera nerviosa, sin entender si en realidad aquello era una broma de mal gusto.
-¿Ella te correspondió, Matt?
-Claro que no. Ella te quiere a ti-sus miradas volvieron a encontrarse-. ¿Me perdonas?
El menor asintió, pero se levantó, tomó su cazadora y salió del apartamento tras despedirse de su hermano. El mayor cerró los ojos y suspiró sonoramente mientras se maldecía.
Habían pasado dos semanas desde que Takeru se había enterado de lo que paso entre Matt y Kari. Había perdonado a su hermano y volvían a tener conversaciones sin tensiones. Además, sabía que Tai había vuelto a Baton Rouge, por lo que la pequeña de los Yagami también debía haber vuelto.
Aquella noche Davis, junto a algunos de sus amigos de la facultad, le arrastraban al nuevo local de fiesta que había abierto un amigo de uno de ellos. Era una local bastante llamativo, con luces de muchos colores, varias barras donde atendían varios camareros y en la parte trasera un lugar más tranquilo con mesas.
Los chicos habían comenzado con unos chupitos y ahora se tomaban unas copas cerca de la barra. Muchos de ellos observaban a las chicas que bailaban y hacían comentarios. De repente, la vista del rubio se fijó en una chica castaña intentado ser atendida por un camarero.
-Perdona –el rubio llamó la atención del camarero-. Podría ponerle a aquella señorita un ron cola de mi parte –dijo ofreciéndole el dinero al camarero.
El camarero tomó el dinero y comenzó a prepararlo. Cuando acabó fue a ofrecérselo a la jovencita quien le miró con cara de confusión. El rubio notó como el camarero apuntaba en su dirección y la castaña volteaba a verlo. Pudo ver a Kari dudar unos segundos, pero decidió tomar la bebida, voltear a verle y decirle un "gracias" antes de volver con sus amigos.
-Vaya T.k tienes buen ojo. Esa chica era muy guapa y tiene un cuerpazo.
-Ella es de Takeru- afirmó Davis-, así que mejor que a ninguno se le ocurra rondarle.
El rubio se rió de lo que había dicho y volvió a buscar a la chica que bailaba con Yolei y otras chicas.
-¿Desde cuándo bebes eso? Beber ron cola es más propio de…- Yolei no acabó la frase y se volteó para buscar a alguien dentro del local, encontrando a quien buscaba-. ¿Hablaste con él?- preguntó emocionada la chica.
La castaña negó y le explicó lo que había ocurrido. Yolei sonrió pícaramente a la castaña, antes de ir a buscar a Ken para pasar un rato antes de volver con sus amigas.
Kari bailaba con sus amigas, quienes la habían arrastrado hasta aquel lugar. Observó que unos chicos las miraban y hablaban entre ellos. Intentó desviar su atención, pero poco a poco notó que se iban acercando.
Había pasado una hora por lo menos desde que se había encontrado con Kari. Hacía tiempo que la había perdido de vista y eso, en parte, le preocupaba.
-Vete a buscarla- Davis había notado su nerviosismo.
El rubio asintió y comenzó a caminar entre la gente, lo cual era una difícil tarea. Revisaba por todos lados hasta que la encontró y lo que vio la llenó de furia. Kari estaba siendo aprisionada por un chaval moreno que intentaba besarla, mientras la castaña lo intentaba apartar por todos los medios.
Takeru se acercó y presionó con su mano el hombró del chico provocándole dolor.
-¿Qué crees que haces, chaval? –preguntó con furia el moreno.
-¿Qué crees que haces tú? Estás forzándola a hacer algo que ella no quiere, idiota.
Kari había aprovechado para quitarse de su lugar y situarse cerca del rubio.
-¿Qué no quiere? Es una puta más que quiere echarse un polvo con alguien esta noche.
Lo próximo que notó aquel tipo fue un puñetazo en la cara que le partió la nariz y le dejaría una marca durante unos días.
Cuando el chico se volvió a fijar en T.k. vio que hubiera estado dispuesto a darle más puñetazos si la castaña no hubiera interferido.
Los ojos azules se clavaron en el rostro de Kari. La tomó de la muñeca y la sacó del local. Estaba nervioso y se pasaba la mano por el cabello. La castaña lo miraba tímidamente esperando a que hablara el chico, sin saber que decirle. Finalmente, el rubio se giró y la encaró.
-¿Estás bien, Kari?- ella asintió-. ¿Qué hacías con ese tipo?
-Yo… nada. Él no dejaba de acosarme y yo intentaba librarme de él.
-¿En serio? Menuda manera más peculiar de alejarlo, dejando que esté a escasos centrimetros.
La expresión de Kari cambió. Sus ojos se convirtieron en puro fuego y su expresión se hizo muy dura.
-¿Qué me estás reprochando, Takeru? De hecho no estaríamos en esta situación si tú no hubieras sido capaz de mantener alejada a esa maldita chica. No tienes el derecho de enfadarte conmigo por algo que no ha ocurrido, además, tampoco somos nada.
Las palabras de la castaña le hirieron y cuando reaccionó la castaña ya estaba alejada de él. Corrió en su dirección y la tomó del brazo.
-Espera, Kari.
Ella se soltó del agarre y continuó caminando, pero el rubio la aprisionó contra una pared usando algo de fuerza. Estaba aprisionada entre ambos brazos del rubio que se apoyaban sobre la fría pared de aquel edificio.
-Sé que lo hice mal, que no tuve que permitir que todo aquello que ocurrió en verano pasara, pero estoy arrepentido de ello y, sobre todo, de haberte dejado ir. Yo nunca había sentido algo así por alguien. Ahora mismo solo me importas tú y el resto del mundo se puede ir al carajo si tú estás conmigo.
Kari nunca había visto brillar tanto aquellos ojos azules y Takeru en ningún momento se esperó que su amiga hiciera aquello. La Yagami lo había empezado a besar. El rubio puso una mano en la cintura y con la otra acariciaba el cabello de la joven, mientras profundizaba el beso. Era apasionado, más que él último y único que se habían dado. Sin embargo, en este no había desesperación. Sus lenguas jugaban y él la acercó lo más que pudo a su cuerpo.
Cuando se separon, se miraron a los ojos y sonrieron.
-Yo también te quiero, T.k.
El rubio volvió a besarla. No iba a soltarla después de tanto tiempo separados y aguantando esas ganas de besarla.
Buenas! Lo sé, lo sé, hace mucho que no actualizo, pero he estado muy ocupada con los exámenes de la Universidad. Ahora espero tener más tiempo para acabar mis dos historias y poner en marcha una nueva.
Muchas gracias por vuestros rewiews carooanime, anaiza18 y Miss Huu. Me dais ánimos para continuar esta historia y espero que os haya gustado este capítulo. Todavía le quedan unos capítulos antes de ponerle fin a este fic. Muchas gracias, de verdad.
Aunque sea tarde, espero que hayan pasado buenas fiestas!
Un beso para todos, cuídense! :)
