12. Te quiero.

La castaña intentaba concentrarse en sus apuntes, al día siguiente empezaba los exámenes y su cabeza estaba en otro lugar. Miró su móvil por décima vez en cinco minutos y sintió la mano del rubio sobre la suya. Miró al chico que le devolvía una sonrisa de comprensión y de ánimo. Ella le devolvió una tímida sonrisa y recordó lo que había pasado una semana antes.

-Flashback-

Aquella melodía interrumpió el profundo sueño de la castaña, a la cual le costó segundos darse cuenta de donde procedía el sonido. Salió de la habitación intentando hacer el menor ruido posible para no despertar al rubio.

-¿Si?

-Soy Tai. No debes alarmarte, pero han vuelto a ingresar a papá.

-¿Qué ha ocurrido?

-Se levantó vomitando, a veces, incluso sangre. Lo traje rápidamente y ya lo tienen estable.

La menor suspiró pesadamente. ¿Por qué les estaba ocurriendo aquello?

-La enfermedad avanza y los médicos no le dan un año de vida Kari. Él quiere que hagas frente a tus obligaciones, pero quiere que vengas a despedirte de él.

Las lágrimas comenzaron a salir de los ojos de la Yagami.

-Tranquila, Kari. Todo saldrá bien.

-Si es lo que desea lo haré. En cuanto acabe los exámenes iré, yo me encargaré de cuidarlo durante una temporada.

-Papá estará contento de escuchar eso.

-Gracias por llamarme Tai. Te echo de menos.

-Yo también te echo de menos pequeña. Siento haberte llamado a estas horas, vuelve a descansar pequeña. Buenas noches o días.

-Buenas noches Tai.

Colgó la llamada y sus lágrimas no aguantaron mal. Su vista se nubló y se tapó los ojos con las manos. No creía que estuviera pasando todo eso.

Sintió que alguien se sentaba a su lado y la aproximaba a su cuerpo. Sabía perfectamente quien era y continuó llorando hasta que ya no salieron más lágrimas. Una vez calmada se alejó y miró aquellos preciosos ojos azules.

-Siento haberte despertado.

Él acarició las mejillas de la castaña provocando que ella se sonrojara levemente frente aquella profunda mirada.

-¿Qué ocurre, pequeña?

Ella bajó su mirada y suspiró. Era hora de contárselo, no podía ocultárselo.

-Hace semanas, como sabes, Tai y yo abandonamos la ciudad- el rubio asintió-. El día que te di aquella carta, la llamada que recibí era de mi hermano y me pedía que fuera rápido a su casa. Allí estaba mi madre, esa mujer que no veía desde que tenía ocho años y que pretendía que la tratáramos como si nada hubiera ocurrido, pero ese no es el caso. Mi padre la había llamado. Él está enfermo, tiene cáncer de hígado y está muy avanzado. Se está muriendo y no hay cura- algunas lágrimas volvieron a caer por su rostro, aunque el chico las limpió-. Estuvimos en Oklahoma, lo estuvimos cuidando en el hospital. Pasaba la mayor parte del día dormido, lo ayudábamos a levantarse y a andar, a ducharse o a cualquier cosa. Poco a poco, Tai vio que la situación me estaba afectando y me mandó volver- suspiró y miró al rubio-. La llamada de antes era de él. Han vuelto a ingresar esta noche a mi padre.

-Lo siento tanto, cariño.

T.k la abrazó con fuerza y besó el cabello castaño de la chica.

-¿Qué tal tu relación con tu padre mientras estuviste allí?

-Apenas hablábamos. Él intentó pedirme perdón, pero soy demasiado cabezota. He decidido cuidarle después de los exámenes y solucionar nuestra relación.

-Debes hablar con él, sino él día que te deje te sentirás culpable de muchas cosas aunque no sean tu culpa.

-Gracias por escucharme, T.k- él le sonrió y la besó en la frente-. Debes descansar, vuelve a la cama.

-No sin ti.

Ella sonrió tímidamente y negó.

-Debo estudiar antes de pasar por casa e ir a trabajar.

-Fin Flashback-

Quedaban seis días antes de que volviera a Oklahoma y se alegraba del apoyo que había recibido de T.k aquellos días.


T.k acababa de despedirse de Kari en la estación y estaba regresando a casa en su coche. Al salir de vehículo se dio cuenta de que le estaba esperando un castaño.

-Buenas noches, Takeru.

-Buenas noches, Tai. ¿Qué haces aquí?

-Vengo a pedirte un favor. Supongo que Kari ya te ha contado todo –el rubio asintió-. Ella lo está pasando mal.

-Sin rodeos Tai.

-Verás me gustaría pedirte que…

-Que vaya a Oklahoma, ¿no?

-Exacto. ¿Cómo lo sabes?

-Pensaba hacerlo. Solo tengo que hacer un par de cosas y pasado mañana me pondré en camino.

-Muchas gracias, T.k. Creo que me equivoqué contigo. Quieres mucho a mi hermana y eres el mejor chico que haya podido encontrar. Cuida de ella.

-Lo haré Tai, lo haré.

El castaño se despidió y se encaminó rumbo a su hogar.


Suspiró y tocó la puerta. Los segundos que esperó se le hicieron eternos y cuando abrieron la puerta se encontró con su madre quien se sorprendió al ver a su hija.

Kari entró en la casa, dejó la maleta en el salón y subió a la habitación de su padre. Entró sin llamar. Los ojos marrones de su padre se clavaron en la joven y comenzaron a llenarse de lágrimas.

-Hija, ¿qué haces aquí?

-Vine a cuidarte. Creo que debo hacerlo y que tengo que hablar contigo.

-Acércate, siéntate aquí, junto a mí.

Kari se sentó en la cama junto a su padre. Él la miraba observando como aquella chica que hace tiempo era una niña pequeña ahora era una mujer.

-¿Qué ocurre?

-Ahora me doy cuenta de las estupideces que he hecho a lo largo de mi vida, hija. Siento todo lo que te he hecho pasar cariño, y estoy tan feliz de que te hayas convertido en la mujer que eres. Si pudiera cambiaría mi pasado, pero a pesar de ello, nunca me arrepentiré de los buenos momentos. Quiero que sepas, Kari, que tanto tú como tu hermano sois lo mejor y lo más importante que me ha pasado en mi vida. Os quiero mucho, hija.

La castaña no pudo reprimir las lágrimas que en los últimos segundos amenazaban por salir. Abrazó a su padre como hacía mucho tiempo que no lo hacía.

-Yo también te quiero papá. Tal vez nuestra relación no haya sido la mejor, pero eres mi padre y te perdono y quiero que me perdones por todo lo que te he hecho pasar y por aquellos momentos en los que te he hecho sufrir.

Hacía tiempo que ninguno de los dos se sentía así, en paz consigo mismo.


Buenas chicos y chicas! Lo sé, es un capítulo muy corto, pero prefería que fuera así. Si algo tenía claro desde un principio es que algo así sucediera. Final feliz o triste estoy diciéndolo todavía. Los próximos capítulos estarán más centrados en la familia Yagami, aunque no impide que T.k vaya a participar.

Todavía le quedan algunos capítulos a este fic, de hecho creo que van a ser más de los que pensaba. 30 capítulos más no sé si van a ser posibles Laura Banegas. Me alegra mucho saber que te encantan mis historias, sin duda, mi pareja favorita es el Takari, aunque en el próximo fic pienso cambiar a uno de los protagonistas.

Anaiza18 muchas gracias por tus reviews, siempre me alegra leer tu opinión.

Al resto que hayan leído el capítulo, gracias, y les animo a que me dejen un review para saber que les parece la historia.

Hasta pronto, cuídense! :)