17. Epílogo.

2 años después.

Acabó de leer el informe y plantó su firma al final del documento. Suspiró cansada y miró la hora en el moderno reloj que había sobre su mesa, cortesía de su madre por navidad. Sus ojos se encontraron con aquel marco que contenía la fotografía le había dado Davis en la despedida. Siempre sonreía al verla y se acordaba de los días que disfrutó con él. Pero sus pensamientos fueron interrumpidos por su secretaria, Cathy.

-Siento interrumpirte, el señor Roberts me ha dado esto para ti. Dice que acaba de llegar- se acercó a la castaña y le tendió el sobre-. Puedo archivar ese informe si lo desea.

-Yo lo haré, no te preocupes. Y no seas tan formal, sabes que puedes hablarme de "tú".

-Vale, Hikari.

Ambas se sonrieron y Cathy abandonó el despacho. Kari volteó la carta y reconoció la letra en un instante. Era de T.k.

Volteó la silla, lo que permitía ver la ciudad a través del ventanal. Hacía un mes había ido a Baton Rouge. En dos años escasas veces había pisado tierra estadounidense y, si lo hacía, era en Oklahoma. No obstante, debido a que su hermano estaba visitando a sus futuros suegros en Baton Rouge decidió viajar allí. En siete meses su hermano se casaría con Sora. El viaje había sido normal, entretenido, se había puesto al día con su cuñada y les había asegurado que acudiría a la boda que sería en Baton Rouge. Sin embargo, lo que más ilusión le hizo, fue verlo de nuevo, feliz.

Había quedado con Yolei en uno de sus cafés favoritos para ponerse al día después de la última visita que la pelimorada le había hecho en Londres. Observaba como apenas había cambiado la ciudad, cuando sus ojos se encontraron con unos ojos azules y se quedó parada. T.k y Davis estaban frente a ella. Davis llevaba su brazo sobre los hombros de una joven pellirroja, mientras T.k. llevaba cogida la mano de una morena. Les sonreó, él sonrió de vuelta y Davis se acercó rápidamente hacia ella, guiando a su chica con él. Le presentó a su novia y tuvieron una breve charla. Su carácter y su personalidad se mantenían intactos, y le hizo reir. Lo echaba de menos. Sin embargo, Takeru no se acercó y lo entendió. Wlla tampoco estaba preparada para acercarse, pero eso no evitó que sonriera, una sonrisa verdadera. Se alegraba de que estuviera feliz y el brillo en sus ojos confirmó que no se equivocaba. Era el momento de que él fuera feliz con otra chica.

Abrió nerviosa el sobre, con miedo de romperlo. En esta ocasión no había ninguna fotografía. Era una carta escrita a mano, con lo cual quería hacerla más personal. Desdobló la hoja y comenzó a leerla.

"Querida Hikari,

Supongo que te parecerá extraño que te escriba esta carta después de habernos cruzado y que no fuera capaz de acercarme a ti. Espero que me entiendas. Se te veía estupenda, apenas has cambiado, aunque creo que estás aún más guapa. ¿Qué tal estás? Te he echado mucho de menos, en este momento, te echo de menos. Pero, como me dijiste, tal vez encontrara a alguien más. Lo he hecho y seguí tu consejo, me mostré como yo soy. Es una buena chica, todos lo dicen y me demuestra que me quiere, que me ama. Poco a poco, me voy enamorando de ella, pero aunque la quiera nunca ocupará el puesto que mi corazón tiene reservado para ti. Nunca podré amar a nadie como te amé a ti. Quiero a Keyra mucho y me alegra que haya aparecido en mi vida.

¿Qué es de ti? Espero que hayas encontrado a alguien que te quiera y te cuide. Hablo con Tai a menudo, le pregunto por ti, pero el tema amoroso solemos saltárnoslo. Tienes un buen hermano me ha ayudado mucho. Te echa mucho de menos. Supongo que te veré en la boda, espero que ese día tenga la fuerza suficiente para acercarme a ti, hablar y presentarte a Keyra, creo que os llevareis bien, ella quiere conocerte y saber quien es esa persona con la que compite por mi corazón.

Todos los días me acuerdo de ti. La foto que te dio Davis me encanta, fueron muy buenos momentos. ¿Te acuerdas de aquella primera cita, "no cita"? Te enfadaste con Tai por su opinión sobre mí y fue la primera vez que mostré mis sentimientos a alguien. Estoy practicando sobre ello, todavía me cuesta un poco. Aquellos días de playa (los días buenos), los días tomando café, de fiesta, solos, con el cabezota de Davis, con nuestros amigos, aquella última noche...

No fui capaz de ir a despedirme porque sabía que te tenía que dejar ir. Tal vez no lo queríamos, pero esas oportunidades no se pueden perder. No me arrepiento de esa decisión, pero eso no impide que te eche de menos todos y cada uno de los días.

No sé desde cuando soy tan sensible, pero es hora de acabar esta carta. Gracias por todo, Hikari. Tu último consejo me ha permitido conocer a alguien maravillosa y ser feliz, porque tú me enseñaste a ser el mejor "yo" que hay dentro de mí. GRACIAS por cambiarme y por todo lo que me ofreciste. Dejaste huella en mí, siempre serás una de las personas más importantes de mi vida.

Te quiere y te ama para siempre,

Takeru.

P.D: espero tu respuesta"

Sonrió. Él era feliz, lo habia conseguido. Era difícil, pero cada uno había seguido su camino. Siempre serían personas importantes uno para el otro, como había escrito Takeru, habían dejado huella uno en otro. La castaña tomó un boli y un folio en blanco y comenzó a escribir.

"Querido Takeru,

Recibir esta carta me hace sentir tan feliz. Feliz porque tú eres feliz, porque has sido capaz de continuar, de encontrar a alguien que te ama con todo su corazón según me dijo Tai. Es una buena chica, seguro que tiene mi aprobado. Yo también te he echado mucho de menos, todos los días, pero hice también mi vida.

No estoy sola, espero presentártelo en la boda. Su nombre es Chase Roberts, es un compañero de trabajo, me ha ayudado mucho y le he cogido mucho cariño. Le quiero y, poco a poco, como haces tú, aprendo a amarlo, aunque tampoco de la misma forma que a ti. Creo que a cada persona se le quiere y se le ama de una forma diferente, porque las circunstancias son distintas. Le he hablado de ti, siente curiosidad por nuestra relación y quiere conocerte. Todo a su tiempo, supongo.

Dejaste huella, muy profunda, y siempre te querré, eso lo tengo claro. Gracias, gracias por dejarme ir. Londres se ha portado muy bien conmigo, estoy muy feliz aquí, aunque demasiado trabajo. El destino decidió...

La puerta del despacho se abrió y entró Chase. Sus compañeras y las pocas amigas que había hecho en Londres sentían envidia de Hikari. Chase parecía un modelo, su rebelde cabello castaño, sus ojos verdes y su cuerpo bien marcado. Pero además, el chico era un amor, amable, cariñoso y atento. Todos decían que se notaba a distancia que se querían. Y como no quererlo. Se había portado mejor que nadie con ella, la había ayudado y apoyado en todo momento, y poco a poco, se había introducido en su corazón.

-Venía a avisarte de que vamos a ir a comer Cathy, Dani y yo, ¿te vienes?

-Claro, deja que coja el bolso.

Kari se levantó, tomó su bolso y se acercó a él. Él puso su mano en la cintura y se besaron. Cuando el beso terminó, apoyaron sus frentes. Aunque ella llevaba unos altos tacones, él se veía obligado a agacharse, era muy alto.

-¿Qué tal la carta de Takeru?

-Bien, mejor de lo que pensaba. Lo veré en unos meses en la boda de mi hermano.

-¿Sigue queriéndote? -la castaña asintió.

-Y sabes que yo le quiero también, pero el destino ha hecho que te conozca y, ahora, mi corazón está ocupado en quererte y enamorarse de ti- él sonrió.

-Sé que siempre lo querrás y él a ti. Si le respondes dile que te amaré más de lo que él consiguió, que te protegeré y que nadie ni nada me podrá separar de ti. Y que quiero conocerle.

Ella asintió y le dio de nuevo un beso.

-Nos están esperando.

-Se me olvidaba, nena.

Él paso su brazo por los hombros de su novia y ella su brazo por la cintura de Chase. Ella miró el marco de fotos unos segundos, hasta que cerró la puerta.


Culpaban al destino, a las circunstancias, de su separación. Pero, también lo culpaban de haber puesto a nuevas personas en su vida. El destino les había hecho felices, separados, pero felices. Todo aquello les había enseñado algo, que no temieran lo que viniera. Habían hecho un pacto silencioso, vivir, vivir sin miedo a nada, porque conseguirían la felicidad, aunque las circunstancias cambiara, aunque el caprichoso destino había decidido separarlos.


Y después de cuatro años, acabo este fic. Una historia bastante distinta a las otras dos y que me ha encantado escribir. ¿Feliz o triste el final? Muchas veces hay que dejar ir a aquellos a los que queremos, os lo digo por experiencia reciente. ¿Qué os ha parecido? Espero que os haya gustado.

Muchas gracias a aquellos que han leído esta historia. Os lo agradezco en el alma, gracias a vosotros he podido acabarla. Gracias a anaiza18 y a Veritho Frankqui por vuestros reviews.

Poco más que decir, cuídense! :)