Holaaaaa! Bueno, aquí está el tercer capítulo de "No Necesito Permiso" Les aviso que esta historia va a ser corta, pero con mucho… muuuuucho drama.
Ni Vocaloid ni sus personajes me pertenecen, sino a; Yamaha Corporation. Si fueran míos todos hablaran español y tuvieran su propio anime :p –sin mencionar que sería rica-. Sin más preámbulo…
No Necesito Permiso
Capítulo 3
Corro y corro y... ya me estoy cansando de tanto correr.
Ya que no puedo volver a la pista de baile para buscar mi bolso, voy a la piscina para buscar a Neru, que debería estar sentada en el bar, para que vaya por mí.
Los gritos de éxtasis de la alberca no son normales. Ni tampoco las personas; no hay una sola con ropa.
Los ignoro.
Camino tratando de no pisar el agua de la piscina que se ha regado en el suelo por los chapoteos. Espera, ¿soy yo, o… el agua está un poco resbaladiza y pegajosa?
... Un momento. Eso no es agua.
Trato de no pisar aquella cosa viscosa que, maldigo por saber qué es, y echo una mirada hacia el bar, buscando a la rubia.
... Neru-no-está-ahí.
Quedo perpleja unos segundos. Miku, tranquilízate, Neru debe estar por ahí... coqueteando... o qué se yo.
Mientras me decaigo en mi lugar, pensando que la rubia me ha abandonado, siento que alguien me toma del brazo furtivamente.
– ¡Miku! ¡¿Dónde demonios estabas?! –era Neru, con el celular en la oreja-. ¿Y por qué rayos no atiendes tu celular? –se quita el aparato de la oreja y lo cuelga, supongo que me estaba llamando a mi-. ¡Ya estaba jurando que Len le dio complejo de no-sé y te encerró en un cuarto! –toma aire y se va tranquilizando-. Olvídalo –volvió a su personalidad serena-. ¿Por qué no contestabas?
–Jeje... –le veo, algo sonsa-. Precisamente por eso te buscaba –Neru me ve unos segundos pestañeando, queriendo saber mi razón-... Estaba bailando con Len y hui. Pues, el bolso se me quedo ahí, jeje –Neru empezaba a erizarse, como si de una bruja se tratase. Eso me aterró-. ¡Ayy...! –exclamo con susto.
–¡Miku Hatsune! ¿Es que tú estás loca?
–Loquísima –le dedico una sonrisa nerviosa.
Neru se lleva la mano a la cara y se la hamaquea en el rostro, con rabia.
–Bien, iré allá y te... –algo no permitió que Neru terminara.
Admiro a Neru. Esta viéndome, perpleja.
– ¿Neru? –pestañeo un par de veces.
Entonces, ella señala detrás de mí. Y volteo.
Len estaba detrás del bar, buscándome.
Rápidamente, Neru me agarra de la mano y me saca de ahí. Entramos a la casa, nos colamos con la gente que bailaba. Estamos camuflajeadas.
– ¡Uuuff! ¡Por poco! –digo respirando ajetreadamente.
–Nada de eso, estúpida –me insulta ella, también ajetreada-. Hay que buscar tu bolso.
Fuimos hacia la pista de baile -por donde yo estaba- y encontramos a la portadora de mi bolso. Nos sorprendimos, la tal Yin, o Rin... ¡Como sea! Estaba sentada sola. Pero, no obstante, pude notar que un montón de chicos amigos de Len, de esos que se creen guapísimos, le veían desde una esquina, con ojos maliciosos. No reconozco el rostro de ninguno. Pero, esto me da mala espina.
Primeramente, ¿por qué Len invitó a Rin?
–Disculpa... –digo yo, levantando un dedo hacia la nerd, que tenía mi bolso en las piernas-... ¿podrías entregarme mi bolso?
La chica de ojos azules me ve, sorprendida. Ahora es que me doy cuenta de que la niña es muy bonita. Ella baja la cabeza, sonrojándose.
–Mi-Miku Hatsune... –agarra el bolso con las dos manos-. Es la primera vez que me diriges la palabra... Qué alegría... –guarda silencio-. Yo... ¡yo te admiro un montón! –levanta la mirada, hacia mí- ¡No sabes cuánto te admiro! ¡Eres genial!
... What the fuck? ¿Qué coño le pasa a esa niña?
- Y... ¡eres tan genial que solo tú dejas loco a Kagamine! ¡Deberían volver a salir! ¡Hacían la pareja perfecta! ¡Ken y Barbie!
... Con esa ya no puedo más. De seguro hace Fanfics en internet. Es la primera vez que siento que tengo un tic en la ceja *tan* intenso. Odio a Len, nunca, pero nunca, volvería con él. De todas formas, entiendo a la chica. Está coladita por Len.
Le iba responder de mala manera -con un "No sabes lo que dices" o algo por el estilo-, cuando Neru me toquetea con el brazo. Ahí me doy cuenta; la chica estaba borracha.
No sabía qué hacer, ¿sacar a esa chica de ahí? No, la verdad, no lo sé. No es problema mío. Solo le responderé a sus halagos, que ella se las vea después.
–Gracias –le quito el bolso de las manos-, Pink –le sonrío, algo molesta, revisando de que no faltara nada en mi bolso..
–Vámonos, Miku –me indica Neru, susurrándome al oído.
Sigo a mi amiga, pero... me quedo preocupada por la chiquilla, de verdad no me da buena espina que ella esté aquí.
Gracias a Dios que nos fuimos a otro salón, porque empezaba la Hora Loca en la pista, y pues... era bien loca. Solo diré que mientras salí sentí que alguien -no sé quién- me mordió una pierna. Se salvó el muy abusador, pues no lo llegue a ver cuando volteé. Bueno, de todas formas, las fiestas de Len son así, debería tomarlo por alto.
Y río yo, porque, Neru me dice que a ella le mordieron, nada más ni menos, que una POMPA. ¡Su suerte me causa carcajadas! Tomamos unas bebidas mientras caminábamos.
Nos sentamos en uno de los escalones de una escalera enorme -la única que no tenía gente, en realidad, no había nadie por ahí-, las dos con celular en mano. Ahora, no sé qué hare con Len. La verdad no sé.
Me quedo pensando en el siguiente paso cuando, sin darme cuenta, Neru me toma una foto desprevenida.
–¡Já! Saliste BELLA –me recalca en la cara con malicia-. Esta va para Facebook... –dice en susurros tecleando la pantalla de su celular.
–Haz lo que quieras –digo sin ganas. De todas formas, me da igual lo que la gente piense de mí en las redes sociales.
–Miku... Era broma –dejó su celular a un lado y me habló con fastidio, como si estuviera llorando-, no te enojes conmigo. Sabes que no la subiría. Es más, de todas formas saliste linda –me enseñó la foto.
Sí, salí ahí medio-medio...Equis. Como en todas las fotos.
–Umm... –musito sin importancia, desviando la mirada de su pantalla y dedicándole atención a la mía, estaba chateando con Mikuo.
–Sí, saliste linda –eso lo dijo como para subirme el ánimo-. Le hago unas ediciones, le pongo filtros y, ¡está lista para subirla a Tumblr!
Esa Neru sí que es elocuente. Bueno, lo de Tumblr lo sacó de su hermano Hipster Nero, o eso creo yo. Hecho una ojeada y noto que, en verdad está editando la foto. Suspiro.
De un momento a otro, le llega una llamada al celular de Neru.
–¿Quién es? –pregunto yo, la verdad no me interesa.
–Esto... –se queda viendo la pantalla del celular extrañada-... mi hermano –lo dijo casi en forma de pregunta.
Volteo abriendo los ojos. ¿Nero? ¿Llamando a alguien? ¡Dios! ¡Hoy sucede un incendio! Nero nunca, pero nunca llama a nadie, su odiosidad no le permite tal gesto.
El celular repicó como cuatro veces hasta que Neru se dignó a contestarle a su hermano.
–¿Nero? ¿Qué quieres?
No oigo nada. Solo me sumo en mis pensamientos de como destrozar a Len.
–Cómo que te quedaste sin batería? ¡¿Y quieres que yo te preste el cargador?! –grita de furia-. ¡AH! ¡Sí, ya voy!
Entonces, Neru se levantó, colgando el celular. Me echó una mirada diciendo que tenía que ir a algún lado, que de todas formas me llamaría. Eso sucedió muy rápido, por lo que ni siquiera estoy segura de que Neru haya dicho aquellas palabras.
Lo que me faltaba, quedarme sola. Otra vez.
Saco una piruleta de mi bolso –sí, llevo una piruleta en mi bolso, problem?- y la introduzco en mi boca. Por lo menos esta cosa me quitara el sabor a retrete de Len que tenía recién.
Y, hablando de retretes, el cabeza de papel tóale me encontró. Estaba en la cima de la escalera, acto seguido, prosiguió a bajar los escalones hasta mi lugar.
–Soy un buen rastreador –dijo, con mi chaleco en mano. Demonios, olvide que lo deje en la pista. De seguro lo tomó, obviamente. Me termino la piruleta y la lanzo al vacío-, tu olor me llevo hacia ti -Len seguía bajando las escaleras y se sentó a mi lado, sonriéndome mientras me dedicaba su mirada matadora de chicas.
–Por fin admites que eres un perro –digo yo, tomando el chaleco con desgana, guardando mi celular en el bolso. Estoy cansada, la fiesta me ha dejado así, y todavía seguía prendida la parranda.
–¿Acaso alguna vez lo he negado, gatita? -Len acaricia la punta de mi barbilla con su dedo índice, yo muevo la cabeza bruscamente, zafándome-. Oye... ¿Quieres acompañarme un momento? Quiero mostrarte algo...
Sí, claro, weón. Jura que voy a ir. Júralo.
–No –digo firme, viéndole a los ojos.
Ya no quiero seguir con el plan, pero, debo hacerlo.
Eso hizo que sus pupilas se volvieran a dilatar. Otra sonrisa blanca como la nieve. Esa sonrisa me hubiera derretido hace meses. Eso, hubiera.
– ¡Uugh! Me encanta que seas tan ruda! Te amo, Miku -dijo viéndome. Esa es una de las cosas que detesto de él. Dice las cosas por decirlas-. Me vuelves loco. Todo de ti. Tus ojos, tus pestañas, tu cabello, tu olor exquisito que cuando vas al colegio usas un perfume de vainilla y cuando sales uno de fresa. Tu personalidad, todo de ti. Que me evites, eso es lo que más me encanta. Te necesito, no hay un día en que no me pase por tu Instagram y vea las fotos que subes –otro Hipster mas a la colección. Suspiro, pero de aburrimiento.
¿Debería seguir con el plan?
Prosigue:
–No hay una sola foto tuya que no me encante. Y -continua-, que tu eres la primera y la única chica que ha terminado conmigo y; no yo con ella. Por eso, quiero que volvamos.
Yo lo veo, con esa mirada que dice "En serio?" Pero, no el "¿En Serio?" de fangirl sino, el "¿En serio?" de rabia, sarcasmo, obviedad… En pocas palabras un "Really, nigga?" Me acomodo. ¿Debería seguir con el plan o, de una vez decirle que me deje en paz?
–Eres un masoquista, ¿sabes? –le digo, entrecerrando los ojos.
–Tú me haces serlo –se acerca a mí, arrastrándose por el escalón para quedar a una distancia más corta-. Miku, solo pido otra oportunidad. Disculpa lo que te hice, te lo pido de corazón –se lleva la mano al pecho.
Seguramente, cualquier chica que no fuera yo –aunque admito que antes era igual que ellas–, se volvería loca por Len y saltaría a sus brazos como si fuera el perfecto príncipe azul. Pues…
No, Bitches. Yo ya pasé por esta etapa y la superé. Sí, suspiré por él. Pero, no volveré a caer. Pero… no estaría mal seguirle el juego un poco más, para ver qué tanto le puedo aplastar.
–Len… –el chico ya empezaba a acariciar un mechón de mi cabello-. Es que… –empezaba a besar mi cuello-, las cosas son diferentes ahora…
Se detuvo.
–Te gusta alguien más –dijo perplejo, pero a la vez con una voz sensual.
Dios, dígame que yo hace unos meses estaba loca por él. Aunque, yo misma me entiendo, y me compadezco a la vez.
Lo que dijo Len no es; ni verdad ni mentira. Pero, para echarle leña al fuego, asiento con la cabeza.
Len gruñe.
–Entonces… Yo te haré olvidarlo.
Lo único que supe después fue que Len me tenía cargada tal cual caballero con doncella –solo que más plebe-, y me llevaba ascendiendo las escaleras. Yo trataba de zafarme de él, pero esta vez no pude, él tenía mucha fuerza y era mucho más alto que yo, por lo tanto tenía control total de mi diminuto cuerpo.
Lo único que se me ocurrió hacer fue gritar y darle golpes. No, estaba muy débil. No había comido muy bien que se diga ese día y tomé una cantidad considerable de alcohol. No estaba ebria, pero mis reflejos y fuerzas no respondían como alguien sobrio.
Len abrió la puerta de una habitación que estaba a oscuras.
¡No! ¡Este era mi fin! ¡Miku, reacciona! ¡Haz algo!
–¡Suéltame, Len! –le grito yo. Mi alarido más sobresaltado, que indicaba la alarma de peligro.
–Dios, si hubieras bebido un poco menos me hubieras dejado con un moretón en el ojo. Solos tú y yo esta noche, Miku –me tomas de los brazos, lo veo con temor-. Eres mía hoy, Miku.
Acto seguido, me besa/devora los labios. Fue un beso apasionado, lo avivó llevando una mano a mi nuca y acercándose más a mí. Yo sólo tenía las manos en su pecho y trataba de alejarme, pero no podía.
Imprevistamente, la puerta se abrió. Todo fue de pronto, así que más o menos lo que vi fue esto: una cabeza azul tomando a Len del brazo y golpeándolo en la mejilla, dejándolo sangrar en el piso.
Le escupo en la cara al rubio, que estaba inconsciente.
–¡RETRETE! –le grito.
Miro a la persona que tenía al frente y, quedo perpleja. La oscuridad de la habitación me dificulta verlo, pero ése piercing en su ceja me ubica totalmente en el espacio.
–Kaito –le veo sin poder pestañear.
KAITOOO *Q*! Ok, lo amo, problem? Bien –u– Espero que les haya gustado éste capítulo. Aviso, éste fic será CORTO. C-O-R-T-O. Pero tendrá demasiado drama, así que: preparen pañuelos. Sin más qué decir…
¡DEJEN REVIEW SI DESEAN CONTINUACION!
