Estaba tirada en el frió suelo, totalmente desorientada. No sabia cual era exactamente mi ubicación y, siendo sincera, tampoco quería saberlo. Cuando mi vista se acostumbro a la espesa oscuridad que me rodeaba, me descubrí en un cuarto de pequeñas dimensiones, con horribles paredes surcadas por la humedad. El olor a moho era inminente y llenaba lastimosamente mis fosas nasales. La escalera de hormigón que llegaba a la gruesa puerta de madera combinaba con las paredes. Debía estar en un sótano. Cuando intente levantarme, caí en el suelo estrepitosamente. Cuando quise gritar, me di cuenta que la gente habla o grita cuando esta feliz o busca una salida fácil. Estaba desesperada, pero sabia que mis suplicas lo harían sentirse bien, poderoso. Debía salir de esto sola. Volví a pararme, esta vez con éxito. Me bamboleaba de un lado a otro, intentando llegar a la escalera. Fui subiendo lentamente y cuando llegue al último escalón, la puerta se abrió con una brusquedad que me hizo perder el equilibrio y caer rodando hasta chocar de espaldas con el duro hormigón. Quise soltar un quejido, pero no pude. Escuche los pasos bajar las escaleras tranquilamente y cuando voltee, vi a Edward frente a mi. Se agacho lentamente y me toco los cabellos. Esto no me daba buena espina. Algo malo iba a pasar y cualquiera podría saberlo. Dejo mi pelo y me tomo de un brazo bruscamente. Saco una navaja de su bolsillo y me susurro despacio, al tiempo que presionaba el frió metal contra mi piel:
-No te dolerá demasiado, Amor.-
Y lo odie. Nunca había sentido esto hacia alguien más… Hubo gente que no me agradaba, pero esto era más fuerte. Lo detestaba, me asqueaba, cada fibra de mi piel sentía repugnancia hacia el, hacia su voz…
Evite mirarlo, evite mirar como me rompía cada vez más. Como se deleitaba al verme sufrir. El tiempo corría. Aunque me pareciera imposible, incluso a pesar de que cada movimiento de las manecillas del reloj me doliera como el latido de la sangre al palpitar bajo una herida, el tiempo pasa… Incluso para mí. (1).
Así las horas se transformaron en días. Que luego fueron semanas y finalmente se convirtieron en meses. Dos meses de pura violencia. Me pateaba, me escupía y me cortaba. No me alimentaba y cuando lo hacia, tiraba las sobras de su comida al piso. Nunca me hacia cortes profundos. Prefería ver como me retorcía y perdía el conocimiento lentamente. Muchas veces creí notar que me besaba en los labios antes de irse, pero… ¿Qué sentido tenia ya?. Solo quería morir para dejar de sufrir. Odiaba no poder hablar. Quería gritarle que era un bastardo, una basura y me sentía horrible al no poder decírselo… Pero había echo una promesa y no la rompería. Hablaría solo cuando fuera totalmente necesario. Si tenía alguna oportunidad.
Me costaba respirar, Aunque las heridas externas no se comparaban con el dolor que había dentro de mí. Ya había perdido la noción del tiempo. Calculaba los días que llevaba allí, y las cuentas nunca eran exactas. Podría haber estado un año encerrada y no me habría dado cuenta. Por primera vez en mi vida, me compadecí de mi misma. En ningún momento había llorado, y creo que era lo que mas enfadaba a Edward. Oh por dios. Decir ese nombre, era abrir el agujero que llenaba mi pecho. Ver la humillación a la que me sometía constantemente era reavivar la sensación que había cometido un error que me marcaría de por vida.
¿Es que no podía tener un final feliz?, ¿Estaba condenada a vagar por el mundo con el constante recuerdo de mi tortura? Y lo vi venir. Otra vez. Siempre igual, casi como un ritual diario. Tal vez sin el "casi". Desenfundo una pistola y me apunto.
-Bellita, ya terminara tu sufrimiento. Se que todo esto fue absurdo, pero no te dejaría salir con este recuerdo, ¿Verdad? No, no. Seria un desgraciado si hiciera eso.- dijo, con un deje irónico en la voz.
Y entonces reaccione. El momento que más esperaba, era también al que mas le temía. No podía morir… ¿Qué pasaría con James? ¿Y con Jacob? Además, no podía darle el gusto. ¿Quién era el para decidir terminar con mi asquerosa vida? No. Yo mandaba aquí. Yo no era su rehén.
En ningún momento le había dado permiso para maltratarme así. Morir no era una opción.
Me levante trabajosamente y le dije.
-No vas a matarme Cullen.-
Me lance contra el y lo vi esbozar una sonrisa.
-Okay, Niñita. Peleemos.- Contesto.
Me empujo y caí estrepitosamente. Me pateo antes de que pudiera levantarme. Me hirvió la sangre. Era un cabrón. Un maldito cabrón. Me puse de pie y lo tome por las manos.
Nos pusimos a forcejear furiosamente con el arma, de eso dependía nuestras vidas. Y luego, antes de que alguien pudiera hacer algo, El arma se gatillo.
Y la realidad se disolvió en un instante.
(1). Extracto del "El Despertar", Luna Nueva.
Lo se, realmente me tardé. Pero queria traerles algo completamente bueno. Rewiews? Por favor!! Amo todos sus mensajes, sus alertas y todo lo que agregan!! (L)
Hasta luego!
·#· Sophiee.
