Hola! Vengo a dejarles el segundo capítulo de este fic que por lo visto si le gustó a más de una persona xD

Bueno debo decir que este cap ya lo tenía desde hace mucho, solo lo modifiqué un poco.

Uff, creo que éste es el cap más largo que he escrito en toda mi historia en Fanfiction *suspira*

También debo aclarar que en un principio éste fic iba a ser un LevixLector pero despés de darle mucha vueltas me decidí por un LevixOC porque de ésa manera puedo cambiar de Pov's para narrar mejor la historia, asi que en este cap podrán ver que cambio de Pov de Eren, Levi y Agatha.

Ahora si, espero que disfruten del nuevo capítulo.

Disclaimer: SnK y todos sus personajes son obra de su respectivo autor, sólo el personaje de Agatha me pertenece.

Advertencias: Lenguaje vulgar nivel Levi(?) xD

..•.¸¸•´¯`•.¸¸.ஐ Capítulo 2 ஐ..•.¸¸•´¯`•.¸¸.

"Atravesando las barreras del tiempo."

Era muy temprano en la mañana y el Sargento Rivaille estaba de un humor de perros. Todo gracias a la suicida Hanji Zoe que, aparte de siempre llamarlo enano ahora se había metido con lo que más le cabrea, la limpieza.

Rivaille se había levantado a primera hora de la mañana, tomó un baño como siempre y salió de su habitación para sacar al mocoso de su celda. Pero cuando iba caminando por el pasillo, escuchó un ruido en una de las habitaciones y se acercó, al abrir la puerta una extraña sustancia viscosa y con olor a cañería cayó sobre él, ensuciándolo de pies a cabeza, se quitó aquello de sus ojos y al abrirlos se topó con la mirada sorprendida de la científica. Ella también estaba empapada, pero cuando se dio cuenta de la expresión del sargento soltó una carcajada mientras lo apuntaba con un dedo.

Rivaille fue bueno con ella, sólo le dio alrededor de veinte patadas en todo su cuerpo, pues tenía que darse prisa y regresar a su habitación para darse un baño de nuevo.

Ahora eran las diez de la mañana, ya había sacado a Eren del sótano y estaban fuera del castillo para su entrenamiento con el equipo 3D, junto con la loca y el resto de su escuadrón. Ya había pasado una semana desde que llegaron a ese lugar y el comandante no tardaba en llegar con los otros reclutas para mala fortuna de Rivaille. Y de ellos también, al ser su primer día en aquel lugar con un Sargento Rivaille con el humor peor que los mil demonios.

Rivaille y Eren se prepararon, sujetaron sus correas, entrenar con las cuchillas era un poco peligroso por lo que las retiraron, prepararon el gas y accionaron el equipo, los cables metálicos salieron disparados y se clavaron en el tercer piso de una de las torres, hizo una pirueta en el aire mientras los cables se enrollaban en su equipo una vez más. El ojiverde iba detrás de él. Volvió a accionar el sistema de los cables y éstos salieron disparados y se clavaron en la piedra de la torre.

Cuando estaba a punto de hacer una pirueta en el aire, una extraña figura se materializó a un par de metros sobre él. La figura era una persona, una chica.

Al verla sintió como si se detuviera el tiempo. Pudo examinarla un poco, cabello castaño oscuro que brillaba bajo los rayos del sol matutino, ojos cafés con un extraño e hipnotizante brillo dorado, piel clara, aunque no tanto como la suya, labios delgados de un color rosa bebé, nariz fina y pudo notar que la fémina llevaba una ropa extraña.

Después se percató de que iba en caída y su ensimismamiento hizo que tardara un poco en reaccionar.

La chica se estrelló contra él y debido a la fuerza de su caída los cables se zafaron dejándolos en caída libre. Pudo escuchar que Eren gritó llamándolo por su honorífico. La chica soltó todo lo que llevaba -eran al menos cinco bolsos extraños y uno más grande y rectangular- y se aferró a él.

Extrañamente para Rivaille, su corazón dio una ligera sacudida y se aceleró. Rodeó la cintura de la castaña con su brazo derecho, y con su mano izquierda accionó el cable del mismo lado que salió disparado y se clavó en el tercer piso de la torre.

Quedaron suspendidos a sólo un metro sobre el suelo, la chica tenía los brazos alrededor de su cuello y las piernas enredadas en su pierna derecha. Su corazón seguía acelerado y sentía un extraño nudo en su garganta.

Eren aterrizó a un par de metros de donde se encontraban y se acercó a ellos, Hanji y el resto de su escuadrón también se acercaron corriendo. Tragando duro el extraño nudo en su garganta, se aclaró la garganta y le habló a la extraña.

- Oi - la chica apretó su agarre en su cuello - Oi - dijo más fuerte.

Poco a poco la chica disminuyó la fuerza de sus brazos, se separó un poco de él y posó su mirada en sus ojos. Chocolate contra plata fundida. Un ligero rubor se asomó sobre la suave piel de las mejillas de la castaña y él tragó duro una vez más.

- ¡Levi! - Hanji llegó a su lado - ¿te encuentras bien?

- Claro que sí estúpida cuatro ojos - soltó sin poder evitarlo y la chica dio un respingo, genial, la había asustado, se palmeó la frente mentalmente. Un momento, ¿por qué le importaba? Decidió ignorarlo y le habló - ¿Estás bien? - la chica no respondió - ¿qué pasa? ¿Eres muda o qué?

La chica se estremeció y negó con la cabeza.

- Oye Levi, ¿de dónde salió esta chica?

Es verdad, ¿de dónde rayos había salido? Ella simplemente apareció frente a él, lo había visto con sus propios ojos. Se percató que aún la tenía agarrada de la cintura, por alguna extraña razón no quería soltarla, por el rabillo del ojo divisó a sus subordinados, todos estaban muy sorprendidos y Petra y Auruo estaban muy pendientes del agarre que tenía en la castaña, así que a regañadientes decidió soltarla.

- Baja - le ordenó a la chica y luego se dirigió a la científica -, Hanji ayúdale a bajar.

La mayor se acercó, extendió sus brazos y al tenerla en brazos la depositó en el suelo. Rivaille oprimió el botón de su equipo, el cable metálico se desprendió de la pared y se enrolló, cayó en cuclillas y un segundo después se erguía para quedar a lo largo de toda su altura, que era casi la misma que la de ojos cafés.

Analizó a la fémina de pies a cabeza, traía unas extrañas zapatillas color celeste, usaba un pantalón corto que le llegaba por encima de las rodillas, una blusa color celeste de tirantes delgados que se sujetaba por debajo de su busto marcándolo y el resto de la tela tenía una suave caída sobre su abdomen hasta la cadera. Los ojos de Rivaille se detuvieron en los hombros descubiertos de la chica y al darse cuenta giró su rostro al mismo tiempo en que sentía un extraño calor en su rostro. Volvió a girar el rostro y se encontró con los ojos de Hanji que le veían atentamente con una extraña sonrisa que decía "te pillé".

Apartó la vista y volvió a posarla en el rostro de la extraña, ella los veía como si no creyera lo que veía, aunque él también debería verla de esa manera pues no podía explicarse la manera en que se había encontrado con esa chica. Escuchó varios murmullos detrás de él, así que organizó sus pensamientos y decidió preguntarle a la mujer.

- Oi - la chica se estremeció al escucharlo - ¿de dónde vienes?

La chica no le respondió.

- Oi - la llamó más fuerte - responde.

La chica se llevó una mano a su frente y bajó la mirada.

- Esto tiene que ser un sueño - dijo la castaña en francés, Rivaille pudo identificarlo pues lo hablaba con fluidez, y enarcó una ceja.

Rivaille pensó en volver preguntarle en aquel idioma, pero antes de hacerlo la chica elevó la mirada con un poco más de seguridad y les habló en inglés.

- ¿Pueden decirme qué lugar es éste? - dijo con educación, tenía una suave voz, aunque tenía un extraño acento.

- ¿No sabes dónde te encuentras? - preguntó incrédula Hanji - ¿cómo es posible que no lo sepas?

- Pues...

- Señor - interrumpió Erd - el Comandante está llegando.

La chica dirigió su mirada al rubio y luego la dirigió a alguien más detrás de él, se acercó y paso por un lado, Rivaille se giró y vio que la chica veía fijamente a Eren, y el chico la veía extrañado.

- Tú... - susurró, levantó su brazo derecho y posó su mano en el brazo del ojiverde.

Ambos se estremecieron y la chica apartó su mano por la sorpresa mientras que Eren veía el punto en su brazo dónde lo había tocado la chica. Algo dentro de Rivaille se agitó, enderezó su postura y llamó a sus subordinados.

- Hay que ir a recibir al cejotas, Hanji, llévate a la chica a la oficina de Erwin y espéranos ahí, hay que discutir esto con él.

- Si - dijo y luego se dirigió a la chica - vamos - la tomó del brazo, pero ella se soltó suavemente, recogió sus pertenencias y la siguió.

Se giró y vio a Eren que tenía su mirada fija en la espalda de la castaña, apretó su mano en un puño y le habló.

- Oi mocoso - Eren se estremeció y bajó su mirada para encontrarse con la suya - date prisa.

- Wa, sí Heichou - hizo una reverencia y se alejó trotando.

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Para Agatha ese lugar era muy extraño, hablaban inglés, ¿era posible que haya terminado en algún lugar de Inglaterra o Norte América? Fue una suerte que un semestre atrás hubiera terminado el curso de inglés de lo contrario apenas y podría comunicarse con ellos.

Por lo visto el castillo donde se encontraba era el lugar donde vivían aquellas personas, al caminar por los pasillos se extrañó un poco, no se veían focos ni conexiones eléctricas. Otra cosa era que todos usaban ese extraño uniforme que había estado soñando durante años, con el emblema de las Alas de la Libertad. ¿Eran soldados? ¿Era real?

Ese hombre que la había salvado lo había visto una vez en sus sueños, solo que iba sobre un caballo y con la capucha de la capa sobre su cabeza. Fue muy difícil reconocerlo pues ya habían pasado un par de años de eso. A la mujer que iba caminando frente a ella, la había visto un par de días antes, en un extraño laboratorio, mientras que al resto los vio en un entrenamiento.

Dios, probablemente si está muerta o en coma y está soñando con todo eso. Se pellizcó el antebrazo y le dolió. No, no era un sueño.

Aquella extraña mujer de anteojos la estaba guiando por unos pasillos, subieron al tercer piso por unas escaleras de piedra en forma de caracol y salieron a otro pasillo. En él, se podían ver al menos diez puertas pero la mujer se detuvo frente a la segunda puerta de la derecha, la abrió y la detuvo para que Agatha pasara.

- Pasa - le dijo la otra castaña.

- Gracias - ante todo, la educación.

Entró con algo de dificultad debido a su maletín y sus bolsos pero al final lo logró y examinó un poco la habitación. Pudo ver que se trataba de una oficina, a ambos lados se encontraban dos libreros que abarcaban toda la pared, en el centro de la habitación frente a ella había dos sillones uno frente al otro, en medio de éstos una mesa de madera pulida y un sofá para una persona entre la mesa y un escritorio de madera de roble perfectamente lustrada al final, con algunos papeles sobre él y una silla detrás.

- Ponte cómoda - le dijo la mujer, Agatha se sentó en uno de los sillones y dejó todo su armamento artístico sobre la mesa -. Oye de verdad me gustaría saber cómo hiciste para aparecer de esa manera, ¡Y en el aire! Wow, ¿acaso sabes volar?

- Si supiera volar creo que no hubiera estado tan asustada mientras caía.

- Cierto, oh por cierto, mi nombre es Hanji - se presentó mientras extendía una mano en su dirección.

- Agatha - tomó la mano de la castaña y la estrechó -, oye realmente necesito saber qué lugar es éste, ¿podrías...

El sonido de la puerta abriéndose la interrumpió, dirigió su mirada a la entrada y pudo ver como un hombre alto, de complexión robusta, rubio y de ojos azules, con el mismo uniforme que portaban todos, entraba seguido por el azabache. Viéndolos así, aquel hombre de nombre Levi se veía mucho más pequeño.

El rubio dirigió su mirada a ella y Agatha pudo ver cómo la examinaba, un escalofrío subió por su columna y se estremeció. El hombre caminó hasta situarse frente al sofá que estaba en medio de ambos sillones, justo a un lado de ella, mientras que el azabache se sentó a un lado de la señorita Hanji con una clara mueca de fastidio.

- ¿Quién eres? - el rubio preguntó sin ningún rodeo.

- Oye, si vienes todo intimidante y la interrogas así la asustaras.

El rubio le dirigió una mirada extraña y la castaña prosiguió.

- ¿Puedes decirnos de dónde vienes? - el contraste en sus tonos de voz era colosal.

- Bueno, antes de responder a su pregunta podrían decirme qué es este lugar.

- El cuartel General de las tropas Legionarias de expedición.

- No, la ciudad, el país.

Los tres soldados la vieron extrañados.

- Pues... estamos dentro de la muralla Rose - dijo confundida la castaña.

- ¿Muralla? - susurró, se quedó pensando unos segundos y se dirigió a ellos otra vez - ¿Hace cinco años sufrieron el ataque de un extraño ser de más de cincuenta metros?

Una vez más los tres le veían perplejos. El azabache chasqueó su lengua y le habló.

- ¿Es que acaso estás loca? ¿Perdiste un tornillo o simplemente eres idiota? ¿Cómo es posible que no sepas sobre los titanes?

"¿Titanes? Oh dios mío ¿eso no había sido un sueño? ¿Pero cómo fue que llegué aquí? ¡¿Otra vez?!" - se decía en sus pensamientos.

- Oye, ¿te encuentras bien? - preguntó la de lentes.

Se dio cuenta que se había abrazado a sí misma y temblaba superficialmente. Se relajó un poco antes de volver a hablar.

- Bien, mi nombre es Agatha, puede que esto suene extraño para ustedes pero... - se mordió el labio inferior indecisa, ¡es que lo que diría era de locos! Si mi nombre es Agatha y vengo de otro mundo, planeta, universo o puede que del pasado o el futuro, si, esto era para que la internaran en un psiquiátrico sin rodeos ni tapujos. Suspiró -. Por favor, escuchen hasta el final - Hanji asintió, el azabache sólo chasqueó su lengua y el rubio no respondió - Yo nací en Alemania, pasé ahí los primeros dieciséis años de mi vida, después me mudé a Francia donde estudio la carrera de Artes, antes de aparecer frente a él - apuntó al azabache -, estaba en la universidad, tuve un accidente y caí de un tercer piso, pero antes de llegar al suelo aparecí en este lugar.

Los tres soldados tenían un rostro indescifrable, pasó su vista de Hanji al rubio y de este al azabache para luego posarla sobre la mujer una vez más.

- ¿Acaso nos tomas por idiotas? - se escuchó la voz del ojigris.

- No los tomo por nada, ésa es la verdad.

- ¿Acaso crees que nos tragaremos eso? - el azabache se inclinó un poco en su dirección.

- Levi - se escuchó la voz del rubio -, será mejor que acompañes a nuestra invitada a una de nuestras habitaciones - dijo sin apartar la vista de Agatha -, y no olvides los grilletes, no queremos que se haga daño.

Agatha pudo ver que el azabache dudó pero un segundo después se puso de pie y rodeó la mesa para llegar a su lado.

- ¡No! ¡Espere! Puedo probarlo, tengo evidencia - el ojigris le tomó por el brazo y ella se lo sacudió. El rubio ni se inmutó.

- Mocosa será mejor que te pongas de pie - volvió a tomarla del brazo derecho.

Ella hizo un movimiento circular con el brazo que había tomado ese tal Levi, tomó el brazo del soldado con su mano izquierda, su mano derecha se posicionó en la nuca del azabache y lo empujó contra la mesa. La mejilla del sargento dio de lleno con la superficie lustrada de la mesa de madera y cuando intentó levantarse Agatha le lastimó la muñeca que tenía sujeta en su mano izquierda.

Fue buena idea aprender artes marciales, cuando era una pequeña de seis años casi fue secuestrada, por lo que decidió aprender a defenderse. A los siete empezó con el karate, a los diez, decidió aprender Tae Kwon Do y algo de Judo. Terminó los primeros dos a la edad de diecisiete años, obteniendo así sus cintas negras, mientras que el Judo lo dejó en el nivel cuatro para empezar con el Krav Maga, un sistema de defensa extremo, era cinta azul, estaba por obtener la marrón y después de ésa le esperaba la negra.

Giró su rostro en dirección a los otros dos soldados para pedir de favor que le dejaran mostrarles, pero se topó con dos rostros totalmente sorprendidos. Casi parecía que habían visto que le salían alas y cuernos, o que su piel de pronto se tornó color verde. Estaba a punto de preguntar qué pasaba cuando una sonora carcajada resonó en la oficina. La señorita Hanji se reía estridentemente con un brazo sosteniendo su abdomen y el otro apuntándole al azabache. De pronto el rubio también comenzó a reír, sólo que de una manera más normal en comparación a la castaña.

- Vaya, esto es nuevo, nunca había visto a alguien someter a nuestro querido Levi de esa manera - dijo el rubio una vez que detuvo su risa.

- ¿Cómo pudiste dejar que te hiciera eso enano? - dijo la castaña aún carcajeándose.

- Cállate estúpida cuatro ojos, y tú mocosa suéltame ya - ordenó el azabache.

Agatha miró al rubio y éste asintió y habló.

- Está bien, dejaré que intentes convencerme de tu historia.

Agatha dudó un poco, pero un par de segundos después soltó al pelinegro. Éste al ser liberado se masajeo la muñeca y luego el cuello, le dirigió una extraña mirada pero Agatha la ignoró. Estiró un brazo y tomó uno de sus bolsos, lo abrió y sacó algunos libros, traía el primer volumen de su trilogía favorita, un par de libros sobre pintura al óleo y otro de pinturas famosas.

- Esto puede considerarse evidencia - le extendió los libros al rubio y a la castaña, ignorando al azabache que en esos momentos se sentaba a un lado de Hanji una vez más, pero él tomó la novela y empezó a ojearla.

Obviamente los libros estaban en francés, pensó que ninguno de ellos los entendería así que les explicó lo que eran.

- Wow, estos libros están en francés - dijo la de lentes.

- ¿Puede leerlo? - preguntó asombrada.

- Claro, mi madre me enseñó cuando era pequeña - explicó -, tengo ascendencia Francesa - le guiñó un ojo.

Esa información la guardó Agatha en su memoria, tal vez después le sirva para saber qué lugar era ése. El rubio estaba muy entretenido ojeando el libro de pinturas famosas y el azabache seguía con la novela. Agatha recordó que el libro tenía subrayadas las frases que más le habían gustado pero como el soldado no había dicho nada de entender el idioma por lo que dejó que siguiera viéndolo.

- Esto es sorprendente, nunca había visto un libro como éste, sólo en la biblioteca de los altos mandos en Sina - dijo examinando las páginas y el contenido, después lo cerró y dirigió su vista a ella - ¿Y es todo lo que tienes para probarlo? Debo decir que no es mucho.

Agatha suspiró, se levantó, tomó su maletín y sacó sus cuadernillos. Agarró el personal, lo abrió y se lo mostró.

- Estos dibujos los he hecho en la ciudad donde vivo, hay personas con ropa como la mía, edificios, establecimientos como cafeterías, restaurantes, bibliotecas y demás - explicó mientras la castaña y el rubio revisaban.

- Wow, eres muy buena - la elogió la de lentes.

- Gracias - dijo con una sonrisa.

Agatha veía fijamente las expresiones del rubio pero no podía deducir nada, parecía un viejo tótem, nada le afectaba. Giró el rostro y pudo ver al azabache aun ojeando las páginas de su libro, y antes de que apartara la vista los ojos grises se levantaron y la miraron. Agatha le sostuvo la mirada pero la voz del ojiazul atrajo su atención.

- Bueno, con esto casi podría confiar en ti, ¿pero cómo saber que no son producto de tu imaginación?

Agatha volvió a suspirar, en ésta ocasión sacó todo de sus bolsos, sus colores, pinturas, lápices, plumones, pinceles, espátulas, etc.

- Éstas son las herramientas que utilizo en mi carrera universitaria, además, el lugar del que provengo está muy adelantado en tecnología - dijo y de su bolso más pequeño saco el Ipod que usaba siempre que pintaba o dibujaba, lo tomó con la diestra y se los mostró - éste pequeño aparato es un reproductor de música - tomó los audífonos y se los tendió al rubio y la castaña - tomen uno y colóquenlo en su oído.

Un poco desconfiados tomaron uno cada uno y los colocaron en sus oídos, Agatha encendió el Ipod y buscó entre su lista de reproducción una canción que no los asustara y la tacharan de bruja o algo así. Recordó que tenía una carpeta de música clásica, la abrió y escogió un de sus favoritas, Clair de lune de Debussy. Presionó play y pudo ver los rostros sorprendidos de los dos soldados.

- Es-esto es increíble, ¿cómo puedes hacer eso? - preguntó Hanji y el azabache se inclinó un poco para saber de qué hablaba su compañera.

- No lo hago yo, es éste aparato - lo agitó un poco con su mano antes de que se lo arrebatara la castaña.

- ¿Qué es? - preguntó el azabache.

- Oh, Levi - dijo al recordar al azabache - mira, escucha esto - y sin que pudiera evitarlo el rubio, la castaña tomó su audífono y se dio al ojigris.

- Oye - se quejó el rubio.

El azabache vio el pequeño audífono y luego a la castaña. Lo tomó y se lo colocó superficialmente sobre su oído, aunque después se lo colocó correctamente para escuchar el sonido.

- ¿Por qué no mostraste esto desde un principio? - la voz del rubio la obligó a apartar la mirada del azabache.

- Porque no sabía si funcionaría, era mi mejor carta, si la usaba y no funcionaba lo demás no serviría de nada - explicó.

- Hum... eres buena realizando estrategias.

- No creo que esto califique como una estrategia.

De pronto una melodía se empieza a escuchar en la oficina y Agatha pudo reconocerla, Midnight City de M83. Los tres soldados voltearon a verla rápidamente y ella se impulsó contra una de las bolsas, pero ahí no se encontraba el objeto que buscaba, al poner atención se dio cuenta de que el sonido provenía desde atrás de ella. Llevó su mano derecha a su bolsillo trasero y de ahí sacó su Galaxy S4, se sorprendió de que tanto ajetreo no lo hubiera hecho caer, retiró el protector y apagó la alarma que tenía diez minutos antes de las doce, para dirigirse a sus clases de Krav Maga. Suspiró.

- Wow ¿ése es otro de tus aparatos? - preguntó Hanji apuntando el celular con su índice derecho - ¿también puedes escuchar música con ése?

- Hum, sí, pero su función principal es otra.

La castaña estaba a punto de bombardear a Agatha con preguntas cuando la voz del Comandante se escuchó.

- Bueno, ya pudimos corroborar tu historia, ¿ahora qué haremos contigo? - dijo con una sonrisa macabra mientras apoyaba el rostro en una de sus manos.

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Cuando Eren vio a sus amigos entre los reclutas recién llegados, corrió rápidamente para recibirlos. Fue extraño pero sintió que corría más rápido que nunca. Llegó en sólo unos segundos a dónde estaban sus amigos y los abrazó.

- Mikasa, Armin - decía mientras los apretujaba entre sus brazos.

- Ugh, espera Eren, nos aprietas muy fuerte - se quejó el rubio.

- Eren, ¿has estado entrenando más intensamente? - preguntó Mikasa mientras se deshacía de su agarre.

- No, sólo lo normal.

Su hermana lo miraba fijamente, como si intuyera que algo andaba mal con él. Y él también se sentía de esa forma, es decir, desde que esa chica lo tocó podía sentir un extraño cosquilleo en todo su cuerpo.

Además, parecía como si ella lo conociera, a él también le pareció familiar pero no supo de dónde. Tal vez la había visto en la ciudad, aunque sus ropas eran extrañas. La penetrante y aguda mirada de la azabache lo trajo de vuelta al presente. Trató de calmarla un poco, diciendo que se encontraba bien mientras le palmeaba uno de sus hombros.

Eran alrededor de las once de la mañana, Petra se acercó a él y le dijo que le mostrara a los nuevos reclutas el comedor, que eligiera a alguien más y prepararan el almuerzo. Gunter lo acompañaría, pues en ningún momento puede quedar sin vigilancia.

Llamó al resto de los nuevos soldados y les dijo que lo siguieran, el estúpido de Jean Kirschtein se abrió paso entre los demás y cuando lo vio empezó a insultarlo, Eren se defendió empezando así una pelea verbal. Si no hubiera sido por la presencia de Gunter, todo hubiera llegado a los golpes.

Caminaron por un pasillo en dirección al ala oeste del castillo y al llegar a unas puertas dobles de madera, las abrió y dejó pasar a sus nuevos y antiguos compañeros.

Gunter les notificó a todos los presentes que el comandante, junto con los sargentos se unirían a ellos después de arreglar un asunto. Y Eren sabía perfectamente qué asunto.

La chica de cabello castaño oscuro volvió a sus pensamientos y no la dejó ir ni siquiera cuando preparaba la comida en compañía de Mikasa y Armin, que muy amables se ofrecieron a ayudarlo.

¿De dónde provenía aquella chica?

Cuando ella apareció frente al sargento no pudo verla muy bien pues estaba justo detrás de él, si no hubiera sido por el azabache, esa chica hubiera caído sobre él y no sobre el sargento. No se dio cuenta de que oprimía fuertemente una patata en su mano derecha, hasta que esta se hizo pedazos cayendo sobre la mesa.

Se sorprendió un poco por su extraña reacción, ¿qué era lo que le sucedía? ¿Acaso eran celos? La verdad es que si sentía un poquito de envidia del azabache por el simple hecho de ser la primera persona que la chica vio, y lo que sentía por esa chica, pues, era un extraño sentimiento, nunca lo había sentido. Era como si quisiera protegerla, no, como si su cuerpo quisiera, necesitara, demandara el protegerla.

Tomó los trozos de la patata que había sufrido su furia sinsentido y las metió a la olla dónde se cocinaba la sopa de verduras. Cuando se coció por completo todo el contenido, Eren, con ayuda de Armin y Mikasa nuevamente, sirvieron la sopa en unos cuencos, y las entregaban, junto con un bolillo y un vaso de agua, a los soldados que se acercaban a la ventanilla de la cocina.

Escuchó la puerta del comedor abrirse y rápidamente dirigió su mirada a ésta. Por la puerta entró el comandante, seguido por el sargento Rivaille. Su corazón dio una ligera sacudida. ¿Y si le habían hecho algo? ¿Y si la encerraron en una celda?

Todas sus preocupaciones se fueron en un largo suspiró que soltó al ver entrar a la castaña junto a la Sargento Hanji, que parecía muy entusiasmada mientras le hablaba y ella le respondía un tanto incómoda. Pudo notar que habían cambiado la ropa de la chica, ahora usaba un uniforme al igual que todos los presentes, aunque se notaba que le quedaba un poco grande. Prosiguió con su tarea, los recién llegados se acercaron a él y pidieron sus porciones, él se las entregó a los cuatro, cuando la chica le agradeció con una sonrisa su cuerpo sintió una extraña paz que le relajó completamente.

- ¿Quién es ella? - escuchó a Mikasa desde atrás.

- Es una nueva recluta - dijo en un impulso.

- Nunca la había visto - dijo y Eren pudo notar que su hermana la analizaba con la mirada.

- No estoy muy informado, pero parece que fue recomendada por la señorita Hanji.

- Hum - dijo mientras la analizaba -, esa chica...

- ¿Mikasa? - la llamó al notar que ya no dijo nada, pero Mikasa relajó su postura y le dirigió su mirada.

- No importa.

Los tres tomaron sus cuencos de comida y se dirigieron a la mesa donde estaban sus compañeros de la tropa 104, se sentaron y comenzaron a comer.

- Oigan - habló Jean - ¿Quién es la chica bonita que está sentada junto al comandante y los sargentos?

Las entrañas de Eren se empezaron a estrujar y apretó su cuchara con su mano.

- ¿Quién? ¿Petra? - preguntó fingiendo desinterés.

- No - dijo Jean en voz baja para evitar que otros que no fueran los de esa mesa escucharan -, la de cabello brillante color café.

Eren sintió que su estómago devolvería lo poco que había comido, obligó a su cuerpo a tragar el bocado de pan que había masticado y volvió a hablar.

- No lo sé.

El rostro de Jean reflejó decepción y Eren sonrió para sus adentros. Pero Jean no se detendría ahí.

- ¿Creen que vaya a entrenar con nosotros?

- No - dijo Eren tajante, todos se giraron a verlo y el trató de arreglarlo - digo, si está con los sargentos obviamente no entrenaría con nosotros.

- Es verdad - habló la pequeña Christa -, probablemente es otra sargento que nos supervisará.

Todos asintieron y Eren suspiró inaudiblemente relajando sus hombros. Giró su cabeza un poco y pudo ver a la castaña riendo mientras platicaba con la mayor Hanji. Recorrió a los demás con la mirada hasta ver el rostro del Sargento Rivaille, sintió una extraña punzada en su estómago al darse cuenta que el azabache tenía la mirada fija en la chica.

Resopló por lo bajo pero Mikasa alcanzó a escucharlo, le dirigió una mirada para que le dijera que pasaba pero él fingió no verla, regresando su atención al cuenco de sopa que muy apenas le había dado unas cuantas cucharadas.

A la una de la tarde, todos los novatos estaban en el patio principal esperando nuevas órdenes, pues al terminar el almuerzo el comandante ordenó que todos los reclutas nuevos se preparan en el lugar antes dicho, ahora Eren estaba junto al resto de su tropa, bajo el sol de la tarde, esperando a que alguno de los sargentos o el comandante llegara.

No pasó mucho tiempo cuando sus plegarias fueron escuchadas, pudo ver al comandante seguido por el sargento Rivaille y la señorita Hanji. Casi se le sale el corazón del pecho cuando ve a la pequeña castaña detrás de la mayor, e inconscientemente una sonrisa afloró en sus labios.

Para mala fortuna de Eren aquello no pasó desapercibido por su hermana adoptiva, lo que provocó que fijara su atención en ella.

El comandante caminó hacia donde se encontraban hasta detenerse a un par de metros de ellos, los saludó y dijo un gran discurso de bienvenida. Eren se preguntó si era tan genial por haberlo escrito cuidadosamente y por la práctica de ser expuesto cada año cuando llegan nuevos reclutas.

El rubio presentó a los sargentos pero no mencionó a la chica, Eren dirigió su mirada a ella y se dio cuenta que ella lo estaba mirando, y a las personas que tenía a ambos lados, es decir, Armin y Mikasa. Después de las explicaciones, Jean levantó la mano y preguntó por la castaña, tanto el Sargento Rivaille como Eren dirigieron sus miradas asesinas al idiota cara de caballo que ni se inmutó pues tenía la mirada fija en la chica de ojos cafés.

- Es mi asistente - anunció el sargento y tanto Eren como Jean dirigieron sus ojos a él – y una recluta más.

Eren se estremeció, ¿entonces esa chica estaría todo el tiempo con él? Su estómago empezó y a revolverse y enojarse, pero antes de que saltara contra su sargento (cosa que sería un suicidio) se dio cuenta que entonces estaría mucho tiempo con ella, pues él estaba bajo la supervisión del azabache.

Elevó sólo un poco las comisuras de su boca, acto que tampoco fue desapercibido por su hermana.

El comandante y la mayor Hanji se despidieron de los reclutas y los dejó a las órdenes del sargento. A pesar de ser el primer día en el campamento, el sargento les ordenó entrenar.

Para calentar darían 20 vueltas por todo el contorno del castillo, Eren iría a la cabeza pues él sabía perfectamente cómo debía hacerse.

Empezó a trotar liderando la marcha, con Armin y Mikasa detrás de él. Y sin darse cuenta la chica castaña lo alcanzó hasta posicionarse a su lado.

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Afortunadamente pudo llegar a un acuerdo con el comandante, él la dejaría tranquila con la condición de estar siempre vigilada por alguno de los tres, es decir, Hanji, Erwin (se había presentado después de tanta amenaza) y Levi.

Bueno, era mejor que estar encadenada en una celda. Ahora su única preocupación era como volver a su mundo, tiempo o el lugar de donde provino. Aún no sabía en dónde se encontraba, bien podría ser un pasado (muy lejano) de la Tierra, aunque según Darwin, en el pasado éramos monos por lo que en tal caso, sería el futuro en una especie de mundo post-apocalíptico.

Claro también cabía la posibilidad de que estuviera en una galaxia, incluso un universo diferente.

El resto de la mañana se la pasó pensando en eso, a pesar de las constantes preguntas de la señorita Hanji sobre su mundo, incluso durante el almuerzo. Las preguntas que más hacía eran de índole científica, médica o tecnológica. Como Agatha estudiaba artes no estaba informada al cien por ciento, pero le contó todo lo que sabía.

Fue presentada como la asistente del azabache ante sus subordinados, los cuatro chicos que había visto en la mañana cuando recién había "aparecido".

En la tarde, siguió a sus tres nuevos "amigos" (Hanji, Erwin y Levi) y la llevaron ante los chicos nuevos. Se quedó a un lado de Levi, detrás del Comandante. Paseó su mirada por los rostros de aquellos soldados y pudo darse cuenta que ninguno pasaba de los veinte años.

Un nudo se formó en su estómago y se estrujó más al ver al chico de ojos bonitos entre ellos, ese niño se le había hecho conocido cuando lo vio, y en ese instante pudo reconocerlo al estar junto a sus amigos, el rubio y la pelinegra.

Eran los tres niños que había visto cinco años atrás. Se sintió feliz por saber que aquellos niños habían sobrevivido. A parte de que se le había hecho conocido, un extraño sentimiento se produjo en su interior, era como el que sentía cuando protegía a los niños, pero mucho más intenso. ¿Qué era aquel sentimiento?

Deseó ser cercana a ese niño y cuando el sargento dio la orden de calentar para el entrenamiento vio una oportunidad.

- ¿Yo también tengo que hacerlo? - le preguntó al azabache.

Él sólo la vio fijamente por un minuto, chasqueó la lengua y le dijo:

- Haz lo que quieras.

Con su "permiso", empezó a trotar en dirección al castaño, siempre había sido muy rápida, pasó por un lado de todos los demás y llegó hasta la posición de los tres amigos.

- Hola - saludó al ojiverde al llegar a su lado. A pesar de haber corrido mucho más veloz que los demás su voz no sonaba agitada.

El adolescente se sobresaltó y giró su cabeza para verla.

- Hola - dijo.

- ¿Cómo te llamas?

El ojiverde le vio un poco extrañado pero luego sonrió.

- Eren, ¿y tú?

- Agatha - dijo y le sonrió -, ¿cuántos años tienes?

- Quince, ¿y tú?

- Casi cumplo veinte.

- Wow, pensé que tendrías unos diecisiete o dieciocho.

Agatha soltó una risita.

- Favor que me haces, pero bueno no estoy tan vieja.

- Claro que no, veinte años aún está en el inicio de la juventud.

Agatha se volvió a reír.

- Eren - se escuchó una voz femenina detrás de ellos.

- Ah, hola - saludó - ¿cuál es tu nombre?

- Mikasa.

- Hola Mikasa, mi nombre es Agatha, ¿y el tuyo? - se dirigió al rubio.

- A-armin - empezó a jadear.

- Mucho gusto - le sonrió.

- Igualmente - ese niño sí era educado.

Durante las vueltas que dieron como calentamiento les hizo algunas preguntas a los tres amigos, pero al poco rato fueron alcanzados por los demás. Un chico alto de ojos color miel se la pasaba preguntándole de todo. Cuando terminaron se acercaron caminando, al azabache y su equipo.

El Sargento la estaba viendo fijamente, al sentir la mirada de esos ojos color plata sobre su piel, apartó su mirada al tiempo en que su corazón se aceleraba más de lo que ya estaba por el ejercicio y sus mejillas se sonrojaron más, afortunadamente todos pensarían que había sido por el ejercicio.

Recordó el momento en el que le estrelló el rostro contra la mesa de la oficina del Comandante y se mordió el labio inferior. Tal vez eso había sido algo muy extremo. Pero gracias a eso el comandante dejó explicarle.

Volvió a fijar la vista en sus ojos y se dio cuenta que él aún seguía viéndola.

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Eren se dio cuenta inmediatamente de las reacciones que la castaña tenía con el sargento, apretó su puño y fingió no haberlo visto. El sargento, llamó a Agatha y está corrió para posicionarse a su lado.

- Vamos a entrenar un poco en combate cuerpo a cuerpo, yo elegiré a las parejas.

El azabache empezó a apuntar a los cadetes con su dedo y les señalaba sus parejas. De los chicos de su grupo quedaron Reiner con Berthold, Mikasa con Ymir, Sasha con Connie, Armin con Christa, Jean con otro chico y él con Annie.

Genial, tenía que ser con la chica a la que nunca había podido vencer. Sin darse cuenta Agatha se había posicionado a su lado y le habló en un susurro.

- ¿Es muy fuerte?

- ¿Eh?

- Es que tu cara dice que esto te va doler, y mucho - dijo con una risita que él le correspondió con una sonrisa.

- Pues la verdad, nunca le he podido ganar - dijo con un poco de pena.

- No te preocupes - respondió la castaña - tú puedes - dijo y le palmeó la espalda.

Otra vez pudo sentir ese cosquilleo en todo su cuerpo y al parecer ella también lo había sentido pues Eren notó como se estremecía y veía de reojo la mano con la que lo había tocado. Eren se alejó de ella y se posicionó frente a Annie.

El sargento dio la orden de comenzar y la rubia esperó su ataque, pero nunca llegó por lo que decidió avanzar un paso y con un giro le dirigió una patada. Fue algo extraño para Eren pues, por primera vez podía ver los movimientos de su contrincante, por lo que fue fácil detener la patada. Y los siguientes golpes. Todos sus compañeros estaban muy sorprendidos de que aún no fuera machacado por la ojiazul.

Cuando Annie volvió a girar para darle una patada, Eren tomó su pierna y con su pie derecho golpeó el tobillo de la pierna que la sostenía, haciéndola caer de bruces contra el suelo.

Todos sus compañeros detuvieron sus combates y los veían intercaladamente, primero a él, de pie y luego a Annie en el suelo. ¿Qué no se suponía que debía ser al revés? Por fin cayó en la cuenta de lo que había hecho y se sorprendió.

¿Él había derrotado a Annie?

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Uff, Agatha logró convencer a Erwin de que venía de otro mundo, Eren y Levi están empezando a tener sentimientos por Agatha, ¿pero serán iguales? ¿Y Agatha les corrsponde?

Bueno como dije al inicio, este capítulo ya lo tenía desde hace mucho, sólo le agregué el último Pov que era el de Eren, asi que lo más probable es que me tarde en subir el siguiente, pero no se preocupen, seguiré con esta loca historia, asi que tenganme paciencia, además, déjenme saber que lo están leyendo y les está gustando, para darme mas ánimos de actualizar más rapido.

Bueno quiero dar agradecimientos especiales a las personitas que se tomaron la molestia en animarme a continuar con el fic

A los que me dejaron un lindo review: Neko- Love 12, Loca Bionica, Louise Jaegar, Mei, Rivaille's wife, Luna 19, Sara y Valee 404.

También a los que me alentaron por facebook: Léia Willgane y Liriria Eiki.

Bueno eso es todo, nos leemos después.

*avienta una bomba de humo y desaparece*

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*: (=' :') :* .¸¸.• Hana
•.. (,(")(")¤°.¸¸.•´¯`» Usagi