Gracias chicas por sus comentarios, me inspiran muchisimo :3 Este cap tiene un poquito de drama, pero solo un poquito porque he decidido revelar bastante del pasado, y quise mostrar algo de lo que ambos sufrieron. El próximo cap será mas divertido, lo prometo (:


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Hermione

Desayunamos en completo silencio. El clima es tan tenso que me recuerda a aquellos días donde teníamos nuestras rabietas de pareja.

Tomo mi bolso, dispuesta a usar mi día otra vez para buscar trabajo, y Harry sale del departamento conmigo.

Llamo al ascensor, con la esperanza de que lo hayan arreglado y para mi suerte, las puertas se abren para mí.

Harry y yo entramos, mi ex cierra las puertas con fuerza y aprieta el botón de planta baja.

El ascensor comienza a bajar, hace tanto ruido al descender que comienzo a tensarme.

-¿Siempre es así? -pregunto, rompiendo inconscientemente nuestro silencio.

-No... -contesta él preocupado y en ese momento el ascensor se detiene bruscamente.

-¡¿Qué mierda fue eso?! -grito asustada dirigiéndome a la puerta y golpeándola. -¡No se abre!

-¿Crees que con unos golpes bastará? -bufa -Me he quedado encerrado un par de veces. Te aseguro que todo lo que intentes será inútil.

Giro y lo miro con furia.

-¡¿Y luego de eso dejas que me suba?! -chillo.

-¡Solo rara vez pasa!

-¡Sabes que le temo a los lugares cerrados! -grito caminado por el estrecho lugar, hasta que recuerdo que los benditos humanos tuvieron la hermosa idea de crear los celulares.

Miro a Harry con esperanza.

-¡Llama a alguien con tu celular!

-¿Por qué no usas el tuyo? -dice a la defensiva.

-Lo tuve que vender para poder darte el dinero del alquiler.

-Eso es lamentable. Y yo a veces me quejo de mi situación -suelta divertido.

-¡Dame tu celular! -exclamo nerviosa.

Harry me tiende su celular, nada extravagante en realidad.

-No hay señal -musito.

-¿Y qué creías? ¡Estoy seguro de que este edificio se construyó durante la Primera Guerra Mundial!

El mundo comienza a girar a mí alrededor, siento un frío aterrador y el corazón acelerado. Un maldito ataque de pánico. Comienzo a tambalearme, siento como Harry me atrapa justo a tiempo para no golpear el suelo.

Mi vista se llena de puntos negros, mi ex ha logrado sentarme en el suelo y su voz se escucha a lo lejos.

-Mione... Mione...

Aquel apodo que usaba en nuestra adolescencia me hace sonreír. Me hace recordar todas las tonterías que solíamos hacer juntos.

La vista vuelve a la normalidad, y mi cabeza deja de dar vueltas.

-¿Todavía sigues con los ataques de pánico? -me pregunta suavemente.

-Si... nunca los he podido superar...

Harry se sienta junto a mí y apoya su cabeza contra el metal del ascensor.

-Tienes que tranquilizarte, ya nos vendrán a sacar.

Nos quedamos en silencio y los minutos pasan. Cada vez me siento mejor, pero temo que el ataque vuelva asique decido distraerme conversando con Harry.

-¿Cómo fue que lo nuestro terminó? -pregunto, él sonríe.

-No lo sé... -contesta dubitativo -, creo que fue una bola que fue creciendo y creciendo hasta que se hizo tan gigante que ninguno de los dos lo pudo soportar...

Sonrío.

-Peleábamos mucho.

-Éramos unos niños -suspira.

-Si... a veces extraño esos tiempos, cuando íbamos a la secundaria y no teníamos que preocuparnos por nada -confieso apoyando mi mejilla en mis rodillas y observando a mi compañero.

El me mira y me da una sonrisa de verdad.

-¿Fue tonto, no? Arriesgar nuestra amistad solo para probar que se sentía besarnos...

Rio.

-Es verdad, tal vez si nunca nos hubiéramos besado seguiríamos siendo los mejores amigos -concuerdo, nostálgica al recordar aquellos paseos al parque de diversiones y a la playa. -¿Recuerdas cuando me ahogué con las palomitas de maíz?

-Que tuve que golpearte la espalda y al final te salió por la nariz. Fue asqueroso.

Ambos nos reímos.

-O esa vez que colocamos una araña en la cabeza de Luke, ese chico que odiabamos en la escuela -comento riendo.

-Como olvidarlo. En el colegio siempre nos metíamos en problemas, ¿cuántas veces nos mandaron a dirección por no parar de hablar? -dice Harry negando con la cabeza divertido al recordar.

-Perdí la cuenta. -admito suspirando -, ¿Y recuerdas nuestra primera vez? ¿lo nerviosos que estábamos? ¡No me la podías meter!

Harry estalla en carcajadas al igual que yo.

-Fue desesperante -confiesa -, recuerdo que habíamos preparado todo muy bien...

-Mis padres se habían ido de viaje... teníamos la casa para nosotros solos. Realmente fue una decepción nuestra primera vez si es que se puede llamar primera vez...

-Pero las siguientes fueron mejores... ¿o no? -pregunta él con una sonrisa.

-El sexo era pésimo. Nunca pudiste darme un orgasmo. -suelto haciendo que su sonrisa se borre -¿Qué? ¿Lo habías olvidado?

-Éramos primerizos Hermione, ¿cuánto teníamos? ¿dieciséis? ¿qué puede saber de sexo un chico de esa edad? -suspira.

-Mis amigas tenían orgasmos -suelto sin poder evitar sonreír.

Miro a Harry y se me escapa una risa.

-¿Recuerdas todas las posiciones que intentamos para hacerme llegar? -pregunto divertida, y le logro sacar una sonrisa.

-Todavía recuerdo cuando intentamos hacer la carretilla y el velador de tu cuarto se cayó en tu cabeza -comenta haciéndome soltar una carcajada.

-¡Que quedé inconsciente y tuviste que vestirme y llamar a mi madre!

Nos reímos por un buen rato.

-Y esa vez que lo hicimos en el parque luego de salir del boliche, estábamos tan borrachos que olvidamos ponernos protección y temimos por varios días que quedara embarazada -digo entre risas.

-Fue horrible, estuviste histérica durante semanas, preguntándote que íbamos a hacer, que nuestro futuro estaba arruinado.

-Casi me preparo para decirle a mis padres -suspiro -, fue loco.

Cuando las risas cesan, miro a Harry y una pregunta que siempre revoloteó por mi cabeza se escapa:

-¿Tanto te gustaba Sophie? ¿Tanto como para olvidar lo nuestro?

La pregunta lo sorprende, me mira algo enfadado.

-Al principio cuando estaba contigo solo tenía ojos para ti, pero después de un tiempo comenzaste a decirme que querías experimentar con otros chicos -se defiende.

-¿Yo decía eso? -pregunto y al instante lo recuerdo.

-¿Recuerdas?

-Siempre lo decía en broma.

Me mira, dolido, y me sorprende como nuestra conversación ha pasado de ser lo más divertido del mundo a una discusión dolorosa, pero luego recuerdo que siempre ha sido así, y que ese siempre había sido uno de nuestros mayores problemas.

-Mentira. Sé que lo decías de verdad, te conocía lo bastante bien como para saberlo. Y cada vez que lo mencionabas me dolía. Cuando me decías que no era lo bastante musculoso como esos chicos de la revistas, o que era demasiado pequeño -suelta con tristeza -, y luego de una de nuestras discusiones fui a un bar... Sophie estaba allí, me emborraché y terminé besándome con ella. Pero no sucedió nada más.

Estoy a punto de abrir la boca, pero él continúa:

-Luego me arrepentí de haberla besado, de haberte engañado, pero cuando iba a pedirte disculpas me enteré de que te habías acostado con Nathan -murmura con cierto reproche.

-¡Porque me dolió saber que habías estado con Sophie! ¡Era la prostituta de la clase! ¡La persona que siempre odié!

El silencio vuelve a invadir el momento, estoy enfadada, triste, avergonzada por haber sido tan cruel con él aunque sé que el también hizo las suyas. Estoy a punto de abrir la boca, pero Harry se adelanta.

-Bueno, la verdad es que los dos la cagamos, acepto que lo que hice estuvo mal -confiesa rompiendo el silencio -, éramos unos niños, caprichosos y idiotas.

-Si lo dices así creo que tienes razón, éramos demasiado inmaduros. Acepto mi parte de la cagada, y lo siento si te herí, de verdad -suelto mirándolo y estirando una mano.

Me sonríe.

-Y yo lo siento por haberme besado con tu peor enemiga, de verdad -dice y estrecha mi mano -¿Ningún rencor? ¿El pasado pisado?

-Ningún rencor. Aunque podría decirte que nunca te voy a perdonar lo del orgasmo.

-Realmente es un golpe bajo para toda mi hombría -dice con una gran sonrisa.

Lo observo y no puedo evitar sonreír junto a él. Sé que hemos tenido nuestros momentos malos, pero no puedo negar que ese chico que está sentado junto a mí fue el único que me hizo reír cuando perdí a mis abuelos, el que siempre me apoyó en mi dura y rebelde adolescencia, el amigo que, aunque siempre tuvo aspectos muy diferentes a mí, me acompañó siempre, hasta con la más loca y descabellada idea.

Me mira y sé que piensa lo mismo, tal vez porque siempre pudimos leernos con claridad, y sé que tal vez es un pequeño comienzo para poder llevarnos mejor.

El ascensor de repente comienza a moverse.

-¿Lo han arreglado? -pregunto esperanzada, levantándome rápidamente del suelo.

Las puertas del ascensor se abren.

Charlie está allí, con aquellas largas rastras, y sonriéndonos con sus pocos dientes

-Rayo, te he salvado otra vez -dice divertido.

-¿Por qué le dices Rayo? -pregunto curiosa.

-Tu novio siempre se la pasa escuchando a todo volumen A lightning has struck -suspira negando con la cabeza.

-Oh lo debería haber captado -me rio al recordar la adolescencia de Harry, solo escuchaba esa música.

-Por cierto, ella no es mi novia, es mi ex -le explica Harry.

La boca de Charlie forma una gran O, pero luego sonríe.

-Ahora entiendo por qué gritaban tanto la última vez.

-Tengo que irme, es tarde -dice Harry observando su reloj aterrado -¡Nos vemos después!

Antes de salir por la puerta mi ex se gira y grita:

-¡No quemes la casa mientras no estoy!

Ruedo los ojos, totalmente molesta por su comentario. Y descarto rápidamente la idea de poder llevarnos mejor.