Segundo capi del día y cortito, solo para reír un rato :3 A leer :D


.

Harry

Ha pasado una semana desde que Hermione se ha mudado conmigo. Después de las palabras en el ascensor, parece estar menos enojada conmigo por el pasado y hasta yo me siento mas tranquilo después de esa reveladora conversación, pero todavía seguimos teniendo problemas para convivir, a tal punto que a veces es desesperante.

La lluvia cae con fuerza sobre mi paraguas, corro hacia el edificio y suspiro al sentir que allí el clima es más cálido.

Subo los siete pisos intentando no resbalarme y cuando entro a mi departamento me encuentro con un personaje bastante odioso.

Un gato naranja y peludo me mira desde el sofá con unos ojos verdes bastante malignos. Apenas me ve bufa, y sus pelos se erizan.

-Hermione -exclamo.

Ella aparece con una sonrisa de esas que siempre hace cuando quiere conseguir algo.

-Harry, estás mojado -dice con demasiada preocupación, se coloca detrás de mí y me saca el abrigo, hasta me tiende una toalla para que me seque el cabello.

-¿Qué es eso? -pregunto, intentando calmarme cuando veo al bicho caminar por el departamento, sabiendo que seguramente está dejando pulgas por todas partes.

-Un adorable gatito abandonado que encontré maullando en la calle, estaba muy mojado y me dio mucha pena, ¡no pude evitar traerlo!

Miro a Hermione severamente.

-Ese gato tiene que irse.

-¡No! -exclama con tristeza -¡Déjalo quedarse! ¡Por favor!

Camino por el living y me acerco al gato dispuesto a sacarlo de allí, mientras escucho los lamentos de mi ex.

-Harry, es muy lindo, le he puesto Crooksy, es muy amigable -suplica ella tirando de mi camisa.

Intento agarrar al gato, pero este con su actitud callejera, es muy hábil para escapar, comienza a saltar por toda la habitación, lanzando Cds y desparramando hojas de trabajo por todas partes.

-¡Déjate atrapar maldito gato! -le grito mientras se escurre de mis manos.

El gato salta y va directo hacia el televisor, es como si todo pasara en cámara lenta, Hermione y yo intentamos capturarlo, pero el gato es mucho más rápido, se estrella contra la TV, haciendo que se caiga hacia atrás.

-¡Noooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo! -exclamo mientras veo como mi preciado aparato hace un ruido horrible al tocar el suelo.

El diabólico gato se sube sobre el televisor y me mira con ojos inocentes.

Voy a matarlo.

Me acerco decidido y en el intento de atraparlo, el animal se defiende y me lanza un manotazo. Suelto una exclamación al sentir sangre en mi mejilla.

Hermione abre mucho los ojos.

-Estás sangrando, por dios -me obliga a sentarme en el sofá, mientras miro enfadado a ese maldito gato, que ha sido inteligente y se ha escapado del living para esconderse en algún lugar.

Mi compañera aparece con un desinfectante y un algodón, al que humedece con el producto y me lo coloca en la mejilla.

-¡Ah! -grito al sentir un horrible ardor en la herida -¡Ese maldito gato es un diablo!

-Lo siento tanto Harry, no creí que sería tan revoltoso -suspira ella apenada mientras limpia mi herida. -¿Sabes? Me han llamado para una entrevista de trabajo, te pagaré el televisor. Lo prometo.

-Hermione quiero que eches a ese gato de aquí -insisto enfadado.

Ella se muerde el labio, tiene los ojos llorosos.

-Esta... esta bien. Es verdad... no se en que estaba pensando trayéndolo aquí...

-Sabes que odio a los gatos -digo suavemente al notar su tristeza.

Ella me mira, y por alguna razón me siento una mierda.

-Solo espera a que deje de llover, ¿sí? No podría abandonarlo así...

-Está bien.

El problema es que llueve durante días, y parece que nada va a parar a la tormenta.

El gato pasea por el departamento mientras desayuno, me mira y mueve la cola enojado hasta bufa cada vez que lo observo o me cruzo en su camino.

Lo odio. Nunca he odiado tanto a una mascota en mi vida.

-¡He conseguido el trabajo! -exclama Hermione entrando al departamento demasiada emocionada.

Le sonrío.

-Genial.

Siento como Hermione me abraza desde atrás, chillando de emoción, es tanta mi sorpresa que vuelco la leche y el cereal sobre mis pantalones.

El gato salta sobre mí y comienza a comer el cereal.

-¡Fuera! -exclamo enojado.

El felino me gruñe y clava las uñas en mis piernas. Al instante me levanto gritando, el gato está enganchado en mis pantalones y no parece querer soltarse.

-¡Sácalo! ¡Sácalo! -le grito a mi ex que mira la escena con la boca abierta.

Muevo las caderas hacia todas partes y el gato se balancea, ¡pero no se suelta!

Hermione lo toma y tira, logrando arrancar sus garras de mi piel, pero el gato no parece querer soltarse de la tela de mis jeans.

Me saco el pantalón, y lo hago un bollo con el gato adentro, abro la puerta y lo lanzo.

-¡Ese mezquino! -me quejo cerrando la puerta y observando mis piernas cubiertas de sangre.

-¡Harry! ¡¿Cómo has podido lanzarlo así?! -grita furiosa -¡Es un pobre animal!

-¡¿Un pobre animal?! ¡En estos pocos días se ha orinado en mi cama, en el sofá, ha destrozado mi televisor, mi par de zapatos nuevos y hasta me he despertado sintiendo como me mordisqueaba los dedos de los pies! -grito alzando aún más la voz -¡Y mira lo que me ha hecho!

Hermione mira mis piernas y suspira.

-¡Lo sé! ¡Pero es porque el animal siente tus malas vibraciones! ¡Los animales se dan cuenta cuando hay alguien que los quiere afuera! ¡Por algo a mí nunca me ha hecho daño!

-Me importa una mierda, he llegado al límite de mi paciencia, no quiero ver más a ese gato. Nunca más en mi vida, ¿quedó claro? Y tampoco a ningún otro, o cualquier especie.

De repente se escucha un Miauu.

Hermione y yo observamos sorprendidos como el gato se recuesta en el sofá.

-¿Cómo...?

Es inexplicable, ¡¿Cómo puede estar aquí si lo acabo de lanzar afuera?!

-Maldito gato brujo -gruño, el abre su boca y me muestra sus dientes en un bufido.

Durante días lo lanzo afuera una y otra vez, pero el gato siempre vuelve a aparecer. Hermione se ríe, haciendo mis días aún más pesados.

-¡¿Por qué dios?! -grito mirando hacia el cielo y me arrodillo en el suelo aceptando mi derrota, mientras el gato me observa muy cómodo desde el sofá.

-Tendrías que ser actor -dice Hermione sentada junto al bicho comiendo unas palomitas de maíz -Toma hermoso -le dice al animal dándole una palomita.

El gato ronronea y se sube sobre su regazo.

-Me parece que aunque quieras que se vaya, no lo hará -me dice ella con una sonrisa maliciosa -Tendrás que acostumbrarte a los gatos, creo que es un castigo de dios, por ser tan malvado con las criaturas pequeñas.

La miro, totalmente furioso.

-Oh claro, como no lo había pensado -digo rodando los ojos.

-Y por lo del televisor, ya me han dado un adelanto, asique compraré una TV nueva en cuotas. Asique no podrás más molestar a Crooksy por eso.

Pero cuando ya creía que aquel gato callejero me había podido hacer todas las maldades posibles, un mañana me levanto y me miro en el espejo.

Tengo sarpullido por toda la cara y el cuello, estoy completamente rojo. El maldito animal me ha contagiado sus mugrosas pulgas.

-¡Hermioneeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee!