Hola, si ya sé, soy una perra y lo único que puedo decir es: en verdad lo siento mucho.

Se que no merezco su perdón pero espero que sean piadosas conmigo.

Ahora, ya publiqué la razón de mi larga ausencia en mi página de Facebook así que no les llenaré este lugar de excusas.

No me queda otra cosa que hacer más que implorar clemencia y que disfruten de este capitulo que hice con todo mi amorsh.

Disclaimer: SnK y todos sus personajes no me pertenecen, son obra de su respectivo autor Hajime la Llama :3 Solo el personaje de Agatha y sus amigas me pertenece.

Advertencias: ninguna en este capitulo(?)

..•.¸¸•´¯`•.¸¸.ஐ Capítulo 7 ஐ..•.¸¸•´¯`•.¸¸.

"Atravesando las barreras de la separación"

Durante el resto del día Eren estuvo muy deprimido. Extrañaba demasiado a Agatha. No sabía el por qué, pero estaba completamente seguro de que la echaba de menos.

Al caer la noche, su cuerpo estaba en perfectas condiciones por lo que fue la señorita Hanji le dio permiso de descansar esa noche en su cuarto, aunque en realidad a él le hubiera gustado permanecer en la enfermería pues, cuando llegó al sótano y vio la reja de la celda donde se encontraban las pertenencias de la chica se sintió aún peor. Esa noche fue escoltado por Erd. Eren no habló en todo el camino, ni siquiera levantó la mirada, y cuando entró a su celda, permaneció de pie en medio de ella por casi diez minutos, rodeado de oscuridad, con sólo la antorcha del pasillo para iluminar un poco su habitación.

Después de unos momentos más, se acercó a la silla de madera que estaba junto a su cama y se dejó caer sobre ella. Subió sus pies, rodeó sus piernas con sus brazos y ocultó su rostro entre sus rodillas.

Una vez más las lágrimas se acumularon en sus ojos y cayeron por sus mejillas. Lloraba en silencio, ni un sólo sonido salía de su boca. Escucho un extraño sonido dentro de su habitación pero como no supo lo que era hizo caso omiso de ello.

Después escuchó un par de pasos, pero dentro de su habitación, muy cerca de él. Dejó escapar un sollozo medio ahogado y levantó el rostro para ver que había sido eso.

Estaba muy oscuro, pero pudo ver una silueta bordeada por la luz del fuego del pasillo. Era una chica, con largo cabello oscuro, vestida con el uniforme de la Legión y se encontraba a sólo un metro de distancia.

La chica se inclinó un poco, para enfocar un poco mejor, supuso Eren, y fue cuando vio sus ojos. Dos hermosas piedras doradas viéndolo con ¿tristeza?...

- ¿Eren? - escuchó a la chica e inmediatamente reconoció su voz.

- ¿A-Agatha?...

- ¿Por qué lloras? - dijo con un nudo en la garganta.

Eren se levantó bruscamente de la silla y se abalanzó contra Agatha. La rodeo con sus fuertes brazos y a pesar de que sintió el ya casi familiar estremecimiento, la estrechó contra su pecho y ocultó su rostro en el hueco entre el cuello y el hombro de ella. Sus lágrimas salieron mas deprisa y su boca empezó a emitir todos los sollozos que se había estado guardando, hasta que su pecho pudo sentirse liberado de la extraña opresión que tenía desde que supo lo que había sucedido.

Sintió los delgados brazos de la castaña rodear su cintura en un abrazo y luego ella usó una de sus manos para darle unas ligeras palmadas en la espalda, para que se tranquilizara.

Cuando pudo calmarse un poco, Agatha volvió a hablarle.

- ¿Eren? - aún parecía tener un nudo en la garganta - ¿por qué lloras? - él no dijo nada sólo la estrechó un poco más entre sus brazos -. Anda dime - le instó a hablar aún dándole esas palmadas en la espalda.

- Lo siento... - logró decir.

- ¿Por qué?

- Por casi matarte... - sorbió un poco su nariz y alejó un poco el rostro para verla a los ojos -. Lo siento, de verdad lo siento...

- Shhh... no tienes nada de que disculparte - le dijo viéndolo a los ojos -, ese de ahí no eras tú en absoluto, sólo supongo que perdiste el control.

- Pero aún así...

- No, ya te dije que no tengo nada que perdonar - le sonrió y tomó su rostro entre sus manos- ahora deja de llorar, siento una opresión en mi corazón solo de verte esa expresión de culpa y tristeza en tu rostro - le limpió unas cuantas lágrimas y entonces él le sonrió -. Perfecto, así te ves más lindo.

Eren frunció el ceño y ella soltó una risita. Lo abrazó, esta vez rodeando su cuello y él le rodeó la cintura, tuvo que agacharse un poco pero luego la levantó del suelo unos cuantos centímetros y la apretó más contra su cuerpo. Ella rio y también le apretó.

Cuando por fin se separaron ella observó el lugar y se acercó un poco a la reja.

- ¿Estamos en tu habitación verdad? - preguntó despues de ver la de ella al frente.

- Si.

- ¿Cuánto tiempo a pasado desde que me fui? - preguntó con la mirada fija en la entrada.

- ¿Te fuiste esta mañana? - le respondió en una pregunta pues no sabía de que iba aquello.

- Mmm...

Ella se quedó muy quieta frente a la reja con la mirada perdida, pensando muy profundamente.

- ¿Qué sucede? - preguntó Eren después de unos minutos.

- Parece que mi mundo y el tuyo están conectados.

- ¿Conectados? - preguntó un poco extrañado.

- Si, parece que el tiempo no se detiene ni nada de eso cuando desaparezco de un mundo u otro.

- Ajá, no te entiendo.

Ella se giró y le sonrió en la oscuridad, se acercó a él, le tomó de la mano y lo llevó hasta la cama para que se sentaran.

- Hum... mira, yo llegué aquí hace tres días ¿verdad? - él asintió - bueno pues en mi mundo también pasaron esos tres días, es decir cuando volví ahora en la mañana habían pasado los mismos tres días. Y luego me quedé ahí hasta que anocheció, y aquí también pasó ese tiempo.

- Es decir que, ¿si te quedas aquí por un año, en tu mundo también pasará un año?

- Si, eso me recuerda... Eren... hace cinco años tú... hum... estuviste en el ataque del titán colosal ¿verdad?

Eren se tensó y se preguntó como lo había sabido Agatha.

- Yo estuve ahí ¿sabes? - dijo apartando la mirada.

- ¿Qué? ¿pero cómo...?

- Si, hum... pues hace cinco años también vine a este mundo justo cuando empezó el ataque. Aparecí justo frente a tres pequeños que se veían muy asustados, uno rubio, uno castaño y una pequeña pelinegra.

Los latidos del corazón de Eren se aceleraron, su cuerpo se tensó y su respiración se detuvo.

- Cuando ellos empezaron a correr yo los seguí, pues sentí una extrema preocupación por ellos, sobretodo por el pequeño castaño.

Eren podía sentir su corazón latir frenéticamente dentro de su pecho, su respiración aun no era reanudada pero no se sentía mareado por falta de oxígeno ni nada parecido. Los ojos de Agatha por fin se unieron a los suyos y ella siguió hablando.

- El pequeño y la pequeña se detuvieron frente a una casa derrumbada, aplastada por una enorme roca, ellos trataron de sacar a su madre de ahí pero un hombre se los llevó del lugar - permaneció unos segundos callada, viéndolo fijamente - Tú eras ese pequeño ¿verdad?

- Sí - dijo sin aliento - lo era.

Sus pulmones volvieron a funcionar y él apartó la mirada.

- Lamento si te traje recuerdos dolorosos -dijo ella-, yo... solo... lo siento.

- No te preocupes, todos los días pienso en ello - dijo con la voz dura - nunca podré olvidarlo, al menos no hasta que acabe con todos los titanes.

Ella se quedó viéndole fijamente sin decir nada, después se levantó y lo abrazó.

- Yo te ayudaré.

•.¸¸.•✿•.¸¸.•✿•.¸¸.•

Levi no había podido dormir absolutamente nada en toda la noche. Poco antes de que amaneciera ya había tomado un largo baño -de una hora- se había vestido, afeitado y peinado. También le había dado tiempo de ir a prepararse un café en la cocina.

Cuando se lo terminó, se preparó otro y con su taza en mano, se dirigió al sótano para sacar al mocoso de su celda. El mal humor del día anterior por fin se había calmado, no pediría disculpas por todas las idioteces que dijo o hizo, por supuesto que no, él era Levi Ackerman, él no se disculpaba por nada.

Cuando se detuvo frente a la celda del mocoso dirigió una furtiva mirada a la celda dónde se había instalado la castaña. Una ligera -y estúpida- esperanza de que en cualquier momento saliera ella del baño de la celda se apoderó de él, pero no había pasado ni un minuto cuando suspiró con fastidio y se volvió para sacar al chico.

Al momento en que su atención se fijó en la celda se dio cuenta de algo fuera de lugar. El mocoso no estaba despierto.

Todos los días, a primera hora de la mañana el mocoso siempre estaba listo para empezar el día. De pronto una extraña música empezó a sonar detrás de él, en la celda de Agatha. Eren empezó a moverse debido al ruido pero no se levantó. La música siguió y ya había fastidiado tanto a Levi que estuvo a punto de entrar en la celda y destruir ese extraño aparato cuando vio algo extraño en la cama del mocoso.

La sábana se había levantado un poco y Levi pudo haber jurado ver tres brazos y dos pares de piernas. Pero era imposible. Probablemente había visto mal, el insomnio y la oscuridad de la celda estaban jugando con su mente.

Pero cuando una mano con dedos delgados y finos empezaron a buscar algo en la mesa junto a la cama, pero cerrándose en el vacío, supo que su mente no le estaba jugando trucos.

No supo como ni en que momento pero abrió la reja y se acercó lo más de prisa a la cama. La mano que anteriormente había visto buscando algo se había rendido y ahora descansaba sobre el pecho de Eren.

No supo que lo impulsó a hacerlo, pero tomó la sábana con su mano libre y la apartó rápidamente de la cama.

Su mano soltó la sábana, y escuchó el sonido de algo quebrándose pero no supo ni le importó que era pues frente a sus ojos había algo mucho más importante.

En la cama, junto al mocoso -mejor dicho casi sobre el mocoso- estaba la chica en la cual había pasado el día anterior y toda la noche pensando (en estos momentos ya no diría preocupado). Ella tenía la cabeza apoyada en el hombro del mocoso, su mano sobre su pecho y una de sus piernas entre las del mocoso. Algo dentro de el empezó a consumirse en un fuego salvaje, su mal humor había vuelto y ahora con creces. Nunca en la vida se había sentido tan enfadado. Lamentó el no llevar sus cuchillas para hacer picadillo a esos dos idiotas que se encontraban durmiendo plácidamente uno junto al otro.

El mocoso se movió en sueños y rodeó a la chica con sus brazos y eso fue la gota que derramó el vaso en la paciencia de Levi.

Estaba a punto de levantarlos a los dos a patadas cuando una sonora carcajada se escuchó detrás de él. Se giró y pudo ver a Hanji de rodillas sosteniendose el estómago con ambas manos. Después escuchó quejidos y el crujir de la cama.

- ¿Qué pasó? - escuchó decir detrás de él.

Levi vio por encima de su hombro y pudo ver como la Agatha se desperezaba y un par de segundos después se sentaba, levantó la vista y fijó sus ojos -que en ese momento no lo admitiría pero podría jurar que brillaban tanto como si reflejaran la luz del sol- en los de él. Parecía que por fin había despertado completamente, bajó su mirada y vio al mocoso que por fin estaba despertando.

- ¡Oh por dios! ¿Qué hora es? - se levantó de un brinco y aún descalza, salió corriendo de la celda para entrar en la suya.

- ¿Agatha? - balbuceo Eren.

- ¿Vas a seguir holgazaneando o por fin te vas a levantar? - dijo con voz parca.

Pudo ver cómo el cuerpo del menor se tensaba y con una expresión de sorpresa y miedo lo volteaba a ver.

- Lo siento mucho señor - dijo mientras se ponía de pie, adoptó una posición de firmes con el puño en el corazón y esperó por órdenes.

Levi chasqueó la lengua y estaba a punto de patearle las piernas cuando Agatha se puso en medio de ambos. Levi pensó que lo estaba protegiendo y debido a la furia que le nublaba la consciencia no iba a detenerse y darle una buena patada a la castaña también, pero después ella se agachó para tomar sus botas y ponérselas apresuradamente.

- Eren, tú también termina de vestirte - dijo la científica.

- ¡Si!

Levi le dirigió una mirada cargada de veneno a la loca que al volver a verlo se llevó sus manos a la boca para no volver a reírse a carcajadas. Cuando los dos mocosos estuvieron listos salió casi corriendo de la celda, se sentía tan enfadado y no sabía ni por qué, se apresuró a subir la escalera y esperó en el pasillo a que lo alcanzaran.

Podía escuchar las voces animadas de la cuatro ojos y de los mocosos. Cuando ya casi habían llegado Erwin giró al final del pasillo y se acercó a él.

- Levi, te levantaste más temprano - él no respondió nada - ¿Pasa algo? - preguntó frunciendo el ceño.

Los mocosos llegaron por fin a la primera planta y Levi dirigió su mirada a ellos, Erwin le siguió y pudo ver a la castaña en medio de Hanji y Eren con sus extraños bolsos en sus manos.

- Oh, comandante - le saludó la ojidorado - me da gusto volver a verlo.

¿Qué le da gusto volver a ver al idiota de Erwin? ¿Y él qué? Él fue el que se mató cuidándola durante los pasados tres días. Le dirigió una mirada enfadada a la castaña pero ella estaba muy entretenida hablando con él idiota de Erwin.

-... ¿verdad Levi? - escuchó que le preguntaba Erwin.

-...

No le respondió, no había escuchado lo que decían por estar fulminando a la mocosa con la mirada y tenia la mente lo suficientemente despejada para no contestar a la ligera.

- Se está haciendo tarde - fue lo único que respondió.

Se dio media vuelta y vio a la hermana de Eren con una expresión de sorpresa y enfado. Frunció el ceño y miró sobre su hombro para ver qué era lo que veía, pero no supo qué era. Volvió a ver a la pelinegra y ella murmuró algo.

"Ella debería estar..."

Levi afiló la mirada y se acercó a la mocosa que parecía tan estupefacta que ni siquiera había hecho el saludo militar a sus superiores.

- ¿Vas a quedarte ahí toda la mañana o emplearas tu tiempo en algo productivo?

Ella volteó a verlo y le frunció el ceño pero al segundo siguiente ya estaba haciendo el saludo militar, se pegó a la pared y él continuó su camino.

- Muévete mocoso, tienes trabajo que hacer.

- Sí, señor - lo escuchó decir detrás de él.

Podía escuchar aún las voces de la loca y el idiota de Erwin hablando con la mocosa, apretó sus puños y cuando casi llegaban a la puerta del patio se giró.

- ¿No deberías llevarte a la mocosa a otro lugar? - preguntó.

- ¿Por qué? - preguntó Erwin - después de todo ella ya sabe sobre Eren.

El apretó sus puños pero siguió hablando.

- ¿Y quieres que pase algo similar a lo que pasó ayer?

- No creo que algo así vuelva a suceder, después de todo ahora estarás mejor preparado y no te tomarán desprevenido - dijo con su rostro serio.

Él chasqueó la lengua y reanudó su camino pero antes de dar más de tres pasos escuchó la voz de la chica.

- No tiene por qué preocuparse por mi Heichou, no planeo quedarme el día de hoy.

- ¿De qué hablas Agatha? - preguntó la científica.

- Regresaré a casa, mis amigas deben estar preocupadas por mi.

Levi, Hanji, el comandante y Eren, permanecieron callados y con la mirada fija en la ojidorado. Ahora que la castaña decía aquello puso más atención en ella y en sus bolsos. Planeaba irse, sólo venía a venía a recoger sus estúpidas cosas.

- ¿Qué sucede? -preguntó al notar la mirada de sus acompañantes.

- Agatha - le llamó Hanji - ¿has encontrado el modo de regresar a tu mundo?

- Claro, ¿cómo creen que regresé a éste lugar?

- Pues obviamente no lo sabemos, ¿por qué no nos lo dices? - dijo el comandante mientras cruzaba sus brazos.

La chica permaneció en silencio, mirándolos como si los analizara.

"Está tratando de saber si puede confiar en nosotros" dedujo Levi al ver su mirada. Al final la chica suspiró y comenzó a hablar.

- No puedo regresar yo sola, se necesita de algo para que pueda volver, o mejor dicho de alguien.

- ¿Alguien? - preguntó la científica - ¿quién?

- Quien sea, usted, el comandante, incluso Eren - respondió.

- ¿Y qué es lo que tenemos que hacer? - esta vez preguntó Erwin.

La chica calló, los miró uno por uno, deteniéndose unos pocos segundos de más en Levi, y después volvió a hablar.

- Matarme.

•.¸¸.•✿•.¸¸.•✿•.¸¸.•

- ¡No! No lo van a hacer.

Con esta ya era la décima vez que Eren se negaba a aquello. Agatha ya estaba un poco fastidiada así que le respondió con un poco de dureza al chico.

- ¡Eren! Entiéndelo, no me va a pasar nada. No moriré realmente, antes de que me toque la cuchilla desapareceré, volveré a mi mundo, ¡Te lo juro!

Eren permaneció callada después de esto, con el semblante abatido y la cabeza agachada. Agatha se tranquilizó y se acercó a él, le puso una mano en uno de sus brazos y le apretó ligeramente, él levantó la mirada y la posó en sus ojos.

- Te prometo que estaré bien, regresaré esta misma tarde en perfectas condiciones, ya lo verás - dijo y le sonrió.

- De acuerdo - dijo el ojo verde finalmente.

Agatha volvió a sonreír y se giró para ver a los superiores, la señorita Hanji se encontraba con una expresión de emoción en su rostro y una cuchilla en una de sus manos, Agatha tembló ante la visión y apartó su mirada para ver al comandante, que permanecía serio, con sus manos detrás de su espalda. Agatha sabía que estaba esperando por el momento en el que viajara, lo único que no sabía era lo que haría con ella después de esto. Una de las cosas que habían cruzado su mente sería que le prohibiera regresar, y si lo hacía, que no lo hiciera en su cuartel, realmente esperaba que no lo hiciera.

Finalmente su mirada se posó en el sargento Levi, en todo el tiempo que había pasado desde que anunció que se iría no había dirigido su mirada hacia ella más que un par de veces, y una de ellas era cuando dijo que tenían que matarla para que volviera. No sabía porqué, pero le dolía un poco que no lo hiciera.

- Bien, señorita Hanji, sería tan amable...

- ¿De apuñalarte? - inquirió demasiado entusiasta para el gusto del Agatha, provocando que un estremecimiento le recorriera en todo el cuerpo y pudo ver como a Eren y el sargento les sucedía lo mismo.

- Hum... si.

- Con mucho gusto - volvió a decir en el mismo tono, Agatha sacudió ligeramente la cabeza y se colocó frente a ella -. A la de tres. Uno...

- Dos... - dijo Agatha cerrando los ojos.

- ¡Tres!

pudo escuchar el susurro del viento rozar sus orejas y abrió sus ojos lentamente. El lugar en el que ahora se encontraba estaba un poco oscuro pero lo reconoció. Su departamento.

Estaba en su habitación así que salió de ella y se dirigió a la sala. En ella se encontraban sus amigas dormidas en los sofás, sonrió y se acercó.

- Edith, Evangeline... - las llamó suavemente, se acercó un poco más y las sacudió un poco de los hombros.

Edith se removió y entreabrió sus ojos, al verla se despertó por completo y se sentó en el sofá.

- ¡Agatha! Dios... Estábamos preocupadas - dijo tallándose sus ojos.

Evangeline también se despertó y se acercó mientras bostezaba.

- Lo siento, pero no pude regresar, no había nada afilado en el lugar donde aparecí.

- ¿Volviste a aparecer frente al sargento ese? - preguntó Evangeline.

- Hum... no, ahora un lo dices, no. No lo había pensado, ¿cómo se definirá el lugar en donde aparezco? Cuando regreso siempre aparezco en mi habitación. ¿Por qué cuando voy hacia allá aparezco en un lugar diferente?

- No lo sé, esa lección dejémosla para otro día que en estos momentos estoy muy cansada - dijo Edith mientras bostezaba.

- Bueno, háganme espacio, muévanse - se acercó y se sentó junto a ellas -. ¿Durmieron algo?

- Caímos rendidas a eso de las tres, ¿qué horas son?

- Son como las nueve - les respondió Agatha -. ¿Les gustaría quedarse a almorzar?

- Sabes que todo lo que tenga que ver con comida yo estoy dentro - dijo la pelirroja.

Agatha sonrió y le revolvió un poco sus rizos antes de levantarse y dirigirse a la cocina.

- Oye, ¿y cuándo volverás a ese mundo de monstruos?

- Iré esta tarde, primero descansaré un poco en mi cama, el catre asqueroso en el que dormí allá me deja más jodida de lo que estoy cuando me duermo - abrió el refrigerador y sacó algunos huevos, tocino y una jarra de jugo de naranja.

Edith se levantó y se sentó en la barra dejando sola a Evangeline en el sofá que aprovechó el espacio y se recostó a todo lo largo.

- ¿Sabes? Deberías sacarle fotos a esos chicos que conociste, me doy una idea de cómo son por como los describiste, pero una foto siempre es mejor - apoyó el codo en la barra de la cocina y su rostro en su palma -. Quiero saber si hay alguien lindo.

Agatha sonrió, encendió la estufa y colocó un sartén en el fuego, sirvió un poco de jugo en dos vasos y le pasó uno a la pelirroja.

- Creo que hay un chico que te gustaría - dijo con una sonrisa antes de beber un poco de su jugo.

- ¿En serio? - el resto del sueño se le evaporó al instante y se inclinó un poco más sobre la barra - ¿Cómo es él?

- Alto, un poco bronceado por el sol, ojos color miel, hombros cuadrados, está en forma obviamente pues está en el ejército...

- Perfecto para Edith - dijo Evangeline mientras se sentaba en la silla juntó a la mencionada.

- Es verdad, ¿y su personalidad cómo es?

- Hum... La verdad no lo sé, no lo he tratado mucho - partió un par de huevos y los dejó freírse en el sartén.

- Own... ya me dio curiosidad ese mundo, ¿crees qué podría ir yo también?

Agatha se quedó a mitad de romper un tercer huevo y levantó la mirada para verlas a ambas.

- No lo sé, ¿estarías dispuesta a intentarlo?

- Creo que sí, además ¿quién más podría presumir que pasó algunas vacaciones en un mundo diferente donde hay titanes que se comen a las personas durante la noche.

- Es durante el día, en la noche permanecen inmóviles - sirvió los huevos en tres platos diferentes y colocó otros tres en la sartén.

- Como sea, si encuentras la manera de hacerlo avísame - tomó el plato que le tendía Agatha y empezó a picar su huevo estrellado.

- Edith, espera hasta que termine de preparar todo - la reprendió.

- Entonces no me lo entregues hasta que termines.

Agatha suspiró y continuó preparando el resto de los huevos y el tocino, colocó unas rebanadas de pan en el tostador y sirvió un poco de jugo en un tercer vaso que después le tendió a Evangeline.

- ¿Por qué no prueban hacerlo mientras usan el collar al mismo tiempo? - dijo Evangeline mientras le daba un sorbo a su jugo.

- ¿Qué? - dijeron al unísono Agatha y Edith.

- Si, miren, si el collar protege a quien lo usa y lo transportaba ese otro mundo, entonces cuando dos personas lo estén usando tal vez las dos se teletransporten - dijo y bebió un poco más de jugo.

Agatha y Edith permanecieron en silencio por unos segundos mientras miraban fijamente a Evangeline, al final el crepitar de los huevos en el sartén sacó a Agatha de se ensimismamiento.

- Puede ser, habrá que intentarlo - dijo Agatha después de unos instantes - ¿estarás dispuesta a intentarlo? - le preguntó a Edith.

- Por supuesto - dijo ella con una sonrisa.

•.¸¸.•✿•.¸¸.•✿•.¸¸.•

- Lo que acaba de suceder no lo imaginé, ¿verdad? - preguntó el Comandante.

- No - dijo entusiasmada la señorita Hanji - yo también lo vi claramente. Ella simplemente se... esfumó.

- Si, lo supuse - le respondió.

Eren también aún permanecía sorprendido. Aún viéndolo con sus propios ojos no podía creer que Agatha hubiera desaparecido así como sí nada. Nada había cambiado, todo había pasado tan rápido, ni siquiera se levantó ni un poco de polvo.

La verdad él esperaba algo un poco diferente, es decir, se había imaginado que se abriría una especie de portal, una luz la rodearía y se desvanecería, y unas cuantas cosas más. Pero no, ella simplemente desapareció.

No habían pasado ni cinco minutos y Eren ya la estaba extrañando. Ansiaba porque llegará la tarde para que la chica regresara como se lo había prometido y abrazarla muy fuerte.

- ¿Cómo hará eso? Es decir, ¿por qué precisamente teníamos que intentar matarla para que ella pudiera regresar a su casa? - inquirió la científica.

- ¿Y cómo esperas que sepamos eso cuatro ojos? Pregúntale eso a ella cuando regrese - dijo con fastidio el capitán y luego agregó:- sí es que regresa.

Eren no pudo evitar que su corazón se contrajera al escuchar las últimas palabras del sargento, pero se recuperó rápidamente. Ella le había prometido que regresaría y él confiaba en ella.

- Ay enano, no seas tan amargado, además, ella regresará, confía en mi - dijo viendo a Eren al los ojos, el sargento chasqueó la lengua -. Además deberías hacerlo, después de todo, yo tenía razón, ¿verdad?

El sargento Levi se giró para verla y frunció aún más su ceño, después dirigió su mirada de molestia a Eren, provocándole un estremecimiento. Finalmente se giró y empezó a caminar hacia el campo de entrenamiento.

- Muevan sus traseros - dijo el pelinegro - hay que terminar con el estúpido entrenamiento.

Ese día el entrenamiento pasó sin ningún problema, la extraña sensación que Eren sentía los días pasados desapareció, por lo que el entrenamiento terminó muy pronto. Todos fueron a almorzar y después empezó el entrenamiento con el resto de los reclutas.

El día se había convertido en uno cualquiera de su anterior rutina, la de antes de conocer a Agatha. A pesar de que sus días antes eran así, lo sentía normal y ordinario sin ella. Mientras hacía los calentamientos y ejercicios diarios se encontraba por enésima vez, contando los segundos para que llegara Agatha como se lo había prometido.

Pero llegó la tarde y ella no volvía, el tiempo pasó y no llegaba, el sol empezó a ocultarse y aún así, Agatha no volvía. Y cuando anocheció completamente Eren ya empezaba a pensar que ella lo había abandonado, nunca más volvería a ese mundo, nada la ataba a ello. Ni siquiera él.

En la horade la cena le dijo a Gunter que no tenía hambre y que sí era posible que lo llevara hasta su celda. El trató de persuadirlo pero no pudo y terminó llevándolo hasta el sótano, lo encerró y después de intentarlo una vez más se retiró.

Eren se acostó sobre la orilla de su cama, viendo hacia la pared, cerró los ojos y pudo sentir una vez más ese dolor en el pecho, extrañaba a Agatha, demasiado.

- ¡Ouch! - escuchó antes de sentir como el otro lado de la cama se hundía - ¿Pero qué rayos? ¿Edith?

Eren se levantó de un salto.

- ¿Agatha? - preguntó Eren.

- ¿Eren? ¿Eres tú?

- Sí.

- Ouch, ¿pero qué rayos? ¿Por qué estoy sobre tu cama?

- No lo sé, dímelo tú.

- ¿Estas enfadado? - preguntó un poco más cerca, parecía que se estaba levantando.

- No - dijo en un tono claramente enfadado.

- Eres un mal mentiroso - dijo, se escucho un extraño sonido seguido de otro parecido al que haces al revólver varias cosas, se escuchó un extraño clic y la habitación se llenó de una luz ligeramente amarillenta.

Eren parpadeó un poco para acostumbrarse a la luz artificial y cuando lo logró volteó a ver a la recién llegada. Traía un objeto con forma de un oso en blanco y negro, del cual emanaba la luz.

- ¿Qué es eso? - preguntó.

- Una lámpara de pilas recargables - ahora estaba vestida con un pantalón negro y una blusa blanca de tirantes y traía su cabello recogido en una trenza muy elaborada.

- ¿Qué?

- Hum... olvídalo. Ahora dime, ¿por qué estás enojado? - dejó una mochila azul llena de flores pintadas.

- No estoy enojado - dijo esta vez moderando su tono.

Agatha suspiró y se sentó en la cama, lo miró directo al rostro y cruzó sus brazos. Eren no pudo soportar la mirada y se giró, cruzando los brazos también.

- Estas enojado porque no llegué antes del anochecer, ¿verdad?

Eren se sorprendió de que se diera cuenta, pero no lo demostró ni se echó de cabeza.

- Ya te dije que no estoy enojado.

- Lo siento, tuve unos contratiempos - dijo tallándose el puente de la nariz -, unos contratiempos llamados Edith.

- ¿Cómo? - preguntó descruzando los brazos y mirándola al rostro.

- Una amiga, que por lo visto, no cruzó.

Eren no entendía nada, pero antes de hacer otra pregunta Agatha se agachó y sacó un cuchillo de su mochila. Eren reaccionó y se alejó un paso.

- Tranquilo, no lo usaré en ti - Eren se relajó sintiéndose un poco tonto, obviamente Agatha no le haría daño -. ¿Podrías hacerme un favor?

Eren asintió, ella le tendió el cuchillo y él lo tomó.

- ¿Podrías apuñalarme con esto?

- ¿Qué? ¡No!

- Eren, ya habíamos hablado de esto, sabemos que no me harás daño.

Eren no dijo nada, sólo asintió, tomó con fuerza el mango del cuchillo y miró a Agatha a los ojos.

- ¿Lista?

- Claro.

Eren lo hizo y una vez más vio como Agatha desaparecía frente a él. No supo que hacer, ¿ella volvería? No le dijo nada y él olvidó preguntarle. Pasaron unos cuantos minutos y se sentó en la cama para seguir esperando y así permaneció otros diez minutos, iba a recostarse pero antes de hacerlo Agatha apareció justo frente a él.

- Otra vez frente a ti - escuchó que dijo la ojidorado.

- ¿Qué?

- Nada, es sólo que me he puesto a analizar cada una de las incógnitas de esta cosa que me está sucediendo, y una de ellas es el lugar donde aparezco cuando llego a este lugar. Lo he estado pensando -se acercó a él y se sentó a su lado-, y en todas, incluyendo la que ocurrió hace cinco años, he aparecido frente a ti, excepto en que iba cayendo, en esa aparecí frente al sargento Levi.

Eren empezó a rememorar cada una de ellas, bueno en realidad sólo las actuales, pues la de hace cinco años no la recordaba.

- Es verdad - convino él también.

- Esa vez, ¿dónde te encontrabas?

- ¿Yo? - miró a Agatha y esta asintió - Estaba justo detrás del sargento - dijo y ambos empezaron a analizar la información.

Lo comprendieron al mismo tiempo, sus ojos empezaron a agrandarse por el reconocimiento, se voltearon a ver al mismo tiempo y se apuntaron el uno al otro en un gesto idéntico.

- Aparecí frente a ti, con el sargento interponiéndose - dijo Agatha al mismo tiempo que Eren decía:

- Apareciste frente a mí, con el sargento interponiéndose.

Ambos se miraron sorprendidos, y un par de segundos después ambos estallaron en carcajadas.

- Si no fuera porque nací en mundo diferente pensaría que eres mi hermano perdido - dijo Agatha pero luego su semblante ensombreció y bajó la mirada.

- ¿Qué sucede? - preguntó Eren preocupado por el cambio de ánimo en la castaña.

- Es sólo que... desde qué llegué a este lugar he empezado a soñar lo que creo yo que son recuerdos, de antes de que mis padres murieran - se abrazó a sí misma y bajó la mirada.

- ¿Y recordaste algo malo?

Ella sonrió tristemente y el corazón de Eren se estrujó un poco.

- No sé si es algo bueno o malo.

Eren frunció el ceño, pero antes de que dijera algo ella volvió a hablar.

- Recordé que tuve un hermano.

A Eren se le secó la boca y un nudo se quiso formar en su garganta pero lo evitó.

- Era precioso, tan pequeño y con unos inmensos ojos verdes iguales a los de mi madre.

- ¿Y por qué piensas que no sabes si es algo bueno o malo?

- Porque si lo que recuerdo es cierto, entonces pudo haber tenido varios destinos diferentes. Pudo haber sobrevivido igual que yo y llegó a un orfanato para crecer solo en él, sin mi. También pudo haber sido adoptado, pero no sabría si por una familia buena, mala o regular, si lo golpean, lo maltratan o cosas así - ella parecía realmente preocupada y muy triste y a Eren se le oprimía el corazón -. También pudo no haber sobrevivido al accidente y mur...

- Agatha.

Ella le miró, pero no supo identificar qué tipo de mirada era, ni que expresión tenía su rostro.

- Lo sé, no debería torturarme.

Ella se puso de pie y empezó a hacer ejercicios de calentamiento. Eren suspiró, no de alivio, sino porque sabía que ella estaba tratando de cambiar el tema completamente. Se levantó y empezó a prepararse él también.

•.¸¸.•✿•.¸¸.•

Al día siguiente, al amanecer, una escena parecida a la del día anterior tuvo lugar en la habitación su habitación. El sargento Levi estaba mucho más enfadado que el día anterior, el comandante canceló el entrenamiento de sus transformaciones "para evitar un posible asesinato accidentado" le dijo la señorita Hanji. Él no entendió lo que quiso decir y después de eso se dirigieron a almorzar.

En esos momentos se encontraba sentado en la mesa que siempre usaban su grupo y a un lado de el estaba sentada Agatha. Le sorprendía lo bien que todos la habían incorporado al grupo, bueno, a excepción de dos personas, Annie y Mikasa. De la rubia lo entendía pues Agatha le ganó fácilmente en el combate que tuvieron y ella nunca había sido vencida; pero de Mikasa no lo entendía. La pelinegra aprovechaba cada oportunidad para hacerle pensar a Agatha que no era bienvenida.

Por fortuna la pequeña Krista y la bromista Ymir no lo permitían, mientras Krista se la pasaba preguntándole cosas sobre el lugar donde vivió -cosa que los ponía un poco nerviosos a Agatha y a él- Ymir se la pasaba haciendo bromas que ella no entendía, Ymir, Connie, Sasha y Jena se burlaban pues penaban que ella no entendía por crecer en un pueblito alejado de la civilización. "Si supieran" pensaba constantemente Eren pues él sabía perfectamente que el mundo de donde provenía la castaña esta mucho más avanzado que este.

Después de almorzar toda la tropa salió para realizar el entrenamiento diario, Agatha seguía a su lado hablando con Armin y con Krista, giró la cabeza y pudo ver a su hermana adoptiva que le dirigía una mirada cargada de odio, estaba a punto de decirle que dejara de hacerlo pero el sargento llamó a Agatha y ella corrió hasta situarse junto a él.

- Parece que nuevamente estoy salvándote del monstruo de mirada asesina - le dijo el sargento.

- Se lo agradezco, empezaba a pensar que un puñal aparecería mágicamente en mi pecho.

- Bueno, no importaría, después de todo nada puede matarte - le dijo entrecerrando los ojos. Parecía un reproche.

Agatha no dijo nada y Eren pensó que se había enojado, pero después pudo ver cómo ella le sonreía. Los celos de Eren ahora ya estaban un poco controlados por lo que no se enfadó, en cambio, se quedó pensando en ese monstruo de mirada asesina. Volteó a ver a su hermana y seguía viendo a la castaña con esa mirada.

Eren no pudo estar más agradecido por empezar el calentamiento que en ese momento, como todos los días, el lideraba el trote, con su hermana y Armin a sus lados. Cada vez que pasaba frente al punto de inicio, sus ojos viajaban hasta donde se encontraba Agatha, que se la pasaba hablando con el sargento y sus subordinados, pero cuando empezó la doceava vuelta ya no la encontró junto a ellos. Eren se preocupó pero se le pasó cuando la vio bajo la sombra de un árbol, sentada sobre el césped y un cuaderno sobre sus piernas. Cuando la vio mejor pudo darse cuenta de la mirada triste que tenía y quiso detenerse, pero pensó que quizás lo mejor sería dejarla un momento más solas.

Después de trece vueltas más el calentamiento había terminado y se acercaban a paso lento al lugar donde se encontraban el sargento y su equipo. Le dirigió una mirada más a la castaña y la pudo ver escribiendo o dibujando sobre una de las páginas de su cuaderno con la misma mirada de tristeza. Se volteó y pudo ver a su hermana con su mirada enfadada sobre Agatha. Su interior se encendió y se acercó con paso firme hasta la pelinegra, la tomó del brazo con un poco de fuerza y la obligó a verlo a los ojos.

- Ya basta - dijo entre dientes.

- ¿Eren? - preguntó un poco confundida y asustada.

- Detente, déjala en paz - dijo en el mismo tono.

- ¿Qué? Eren no puedes hacerme esto por una completa extraña - dijo con un poco más de confianza en su voz.

- No es una extraña, es mi amiga.

Mikasa bufó, se sacudió el brazo de Eren y se arregló la ropa.

- No es verdad, tel vez tú no te des cuenta pero yo sí - no entendía nada de lo que dijo, le iba a decir que se explicara pero ella se le adelantó - ¡Mírala! - dijo levantando la voz haciendo que algunos voltearán a verlos, incluyendo al sargento, pero no tan fuerte como para que Agatha la escuchara.

Eren volteo a verla nuevamente pero no sabía a que se refería Mikasa, frunció el ceño y volteo a verla de nuevo. Iba a decirle que se explicara, pero una vez más ella se le adelantó.

- ¡Mírala bien! Mira la forma de sus ojos, su nariz pequeña y redonda, sus labios el inferior más lleno que el superior, la forma delicada de sus manos. No estas viéndola a ella, ¡estas viendo a tu madre en ella!

Eren lo hizo un por fin se pudo dar cuenta de lo que decía. Esa nariz y esos labios y esas manos, eran los de su madre. Pero no fue lo único que vio. Esa barbilla era de su padre, y esas orejas también solo que un poco más pequeñas. El color café de sus ojos también era de su progenitor, igual que el castaño de su larga cabellera.

El corazón de Eren dio un brinco y se aceleró. Sus ojos empezaron a picarle y su cuerpo se llenó de una extraña emoción que nunca antes había sentido. Empezó a caminar en dirección a Agatha a pesar de que Mikasa se lo quiso impedir.

"Recordé que tuve un hermano"

La distancia entre él y la castaña era cada vez más pequeña.

"Era precioso, tan pequeño y con unos inmensos ojos verdes iguales a los de mi madre."

Podía escuchar como los demás reclutas hablaban detrás de él aunque no comprendía lo que decían, sólo a Mikasa que lo llamaba por su nombre.

"Si no fuera porque nací en un mundo diferente pensaría que eres mi hermano perdido."

Llegó hasta donde Agatha se encontraba, se detuvo frente a ella y como su sombra tapaba la luz sobre su cuaderno ella levantó la mirada y sus ojos -los ojos de su padre- se cruzaron con los suyos -los ojos de su madre-, ella sonrió y le saludó.

- ¿Qué haces? - le preguntó.

- Hum... Anoche volví a soñar con mi madre y mi hermano, no he dejado de pensar en ellos desde la primera vez que los soñé, los recuerdo tan perfectamente que podría dibujarlos sin ningún error - tomó su cuaderno y le sonrió a lo que sea que había dibujado - ¿quieres verlo? - le extendió el cuaderno.

Eren lo tomó con una mano temblorosa lo giró sin ver realmente el dibujo, fijó su mirada en el resorte del cuaderno. Cuando lo tuvo justo frente a él cerró los ojos con fuerzas y los abrió casi al instante.

Casi se le doblan las piernas al cruzar su mirada con la de su madre, es decir la del dibujo de su madre, porque si, la mujer que se encontraba plasmada era su madre con un bebé en brazos, que suponía, era él. Estaba perfectamente retratada y si no fuera porque esos ojos carecían del hermoso color verde que los caracterizaba hubiera creído que la volvía a ver después de tantos años.

Se sorprendió al ver una gota de agua caer sobre el papel, creyó que era una gota de lluvia pero no tardó en darse cuenta que era suya. Estaba llorando. Agatha se levantó rápidamente y colocó sus manos en sus brazos. A esas alturas ya ni se sorprendía por el estremecimiento que recorría su cuerpo, pero eso lo ayudo a salir de su ensimismamiento. Dejó caer el cuaderno, sus brazos rodearon el cuerpo de Agatha y lo estrecharon contra el suyo.

- ¿Eren? ¿Te encuentras bien?

- No sabes... Lo feliz que me siento...

- ¿Eren?

Su boca dejó salir un sollozo, estrechó un poco más a Agatha entre sus brazos y más lágrimas salieron de sus ojos. El nudo en su garganta se incrementó y un segundo sollozo quiso salir de su boca, pero Eren se mordió la mano para evitarlo.

Se dio cuenta de su error un segundo después de hacerlo.

Todo se llenó de vapor y su conciencia se nubló.

..•.¸¸•´¯`•.¸¸.ஐ ஐ..•.¸¸•´¯`•.¸¸.

Bueno eso es todo por ahora, ¿qué creen que pasará ahora? ¿Alguien ya se había dado cuenta de esto?

Supongo que sí, di varias pistas xD

Creo que logré que tuviera el mismo largo que en los anteriores, uff, ya se me hacia que no acababa, por cierto recorté una escena, era más cómica pero no me dio espacio, tal vez la agregue en el siguiente como un extra c;

Bueno espero que les haya gustado la actualización.

Nos leemos en el próximo capitulo n.n

(Ahora no podré dejar mi firma :c)

Hana Usagi 29/01/15