Hermione
-¡Harry! -exclamo entrando a casa demasiado emocionada. Él está sentado en el sofá repleto de trabajo.
-¿Qué sucede? -pregunta el mirándome con una sonrisa.
-¡Mira!
Le muestro el papel que he arrancado de la calle.
"A lightning has struck. Viernes 14. 22 hs"
Harry se levanta y me arranca el papel de las manos con una gran sonrisa.
-¡Estarán tocando hoy! -exclamo -¡Todavía tenemos tiempo para llegar!
-¡No entiendo como no me enteré! -dice emocionado.
-Seguramente la organizaron a último momento.
Harry mira su reloj.
-¡Pero solo falta una hora! ¡Y tengo que terminar de llenar los papeles y...!
Coloco mis manos en su camisa y lo zamarreo.
-¡Olvídate del trabajo! ¡Tenemos que salir ya!
Me sonríe.
-Ok. ¡Vamos!
Se nos complica un montón llegar, no conseguimos taxi y nos tuvimos que conformar con el autobús. Harry se ve demasiado emocionado, a tal punto que me parece adorable, pero cuando llegamos al lugar, un hombre grandote está parado en la puerta y no nos deja pasar.
-Todas las entradas fueron vendidas -dice con voz gruesa.
-¡Déjenos pasar por favor! -exclamo testarudamente. El señor niega con la cabeza -¡Déjenos pasar o soy capaz de... de pegarle una patada en las...!
Harry la arrastra hacia un costado.
-¡¿Estás loca?! ¡¿Cómo vas a amenazar a un hombre de ese tamaño?!
-¡Pero es injusto!
-Escucha -murmura -, detrás de ese árbol que está allí, hay una abertura, creo que podemos colarnos.
Lo miro con la boca abierta mientras él sonríe.
-¡Harry! ¡No has perdido el toque! -rio golpeándole el brazo.
-Vamos -dice él y me toma de la mano.
Cuando ya estamos allí, Harry me deja pasar primero. Logro pasar perfectamente a un hermoso jardín con un gran escenario en el centro. Hay mucha gente, y los músicos ya han empezado a tocar su rock pesado.
Harry comienza a pasar por la grieta, está a punto de conseguirlo, pero alguien del otro lado comienza a tironearlo del pie.
-¡Harry! -chillo y lo abrazo con fuerza intentando que logre pasar completamente.
-¡Ladrones! -grita el guardia del otro lado sin soltarle el pie.
-¡Tira con más fuerza! -exclama Harry desesperado.
-¡Lo estoy haciendo!
Empujo con todas las fuerzas posibles y logro que el guardia lo suelte, ambos caemos al césped.
-¡Los atraparé! -grita el guardia observándonos por la grieta.
Harry y yo nos levantamos al instante y corremos para mezclarnos con el inmenso público.
Tenemos que detenernos cuando no podemos parar de reír, intentamos respirar pero es imposible porque cuando nos miramos las risas vuelven a estallar.
-Eso fue... ¿adrenalinoso? -digo con una sonrisa.
Harry asiente aún con la respiración agitada.
Ambos levantamos la mirada y vemos a la banda tocar. Harry se queda con la boca abierta al ver a sus ídolos tan cerca.
Para mi suerte, tocan todos sus temas viejos, esos que Harry escuchaba en la secundaria, asique puedo cantar junto a mi compañero de piso durante toda la noche.
Nos abrazamos y saltamos con el público, es genial verlo tan despreocupado, sin ese ceño fruncido que muchas veces tiene por el trabajo.
Siento como si volviéramos a tener dieciséis años, cuando íbamos a miles de conciertos y nos divertíamos locamente hasta quedarnos sin voz.
Compro unas cervezas y nos las bebemos todas, el amontonamiento de gente genera un calor increíble, Harry y yo estamos sumamente transpirados, conscientes de que seguramente al día siguiente estaremos más enfermos que nunca. Pero nada importa, nos la estamos pasando genial.
-¡Viva el rock! -grito levantando los brazos, y me doy cuenta de que el alcohol ya ha tomado efectos, y en Harry también, ya que está sacudiendo la cabeza al ritmo de la guitarra eléctrica sin vergüenzas tan descontrolado como yo.
La gran masa de personas nos empuja, y siento las manos de Harry en mis caderas, su cuerpo inevitablemente se aprieta contra el mío.
La música pasa a un segundo plano para mí, casi dejo de escucharla, y las personas a mi alrededor parecen desaparecer. Solo puedo ser consiente del cuerpo de Harry pegado al mío. Siento su boca contra mi cuello, tal vez solo haya sido por accidente, pero mi cuerpo se enciende solo con ese leve roce.
La gente deja de apretarnos, Harry se separa de mí, y yo me quedo con esa sensación abrasadora en mi vientre.
Volteo y Harry apenas me sonríe.
-Lo... lo siento...
-No importa, no fue... no fue tu culpa -tartamudeo como una idiota e intento dejar de tambalearme.
-¿Quieres... subirte a mis hombros? La gente se está descontrolando... -pregunta dudoso.
Asiento y él se inclina. Al instante estoy sentada en los hombros de un tambaleante Harry.
-¡Si te sientes mal avísame, no quiero caer desde aquí! -le grito.
-¡No te preocupes! ¡Estoy bien!
Los chicos de la banda cantan cinco temas más y después se despiden. Me bajo con dificultad de Harry, ambos estamos demasiado borrachos.
-Espera -le digo tomando su mano -, ponte la capucha, así no nos reconocerá el guardia.
Ambos nos colocamos nuestras respectivas capuchas y salimos del lugar intentando escondernos entre la gente.
-¡Ahí están! -se escucha.
-¡Hermione! ¡Vamos! ¡Corre!
El mundo empieza a girar a mí alrededor.
-Harry... no me siento bien -murmuro.
-Estás pálida Mione... súbete a mi espalda.
Me subo como puedo a su espalda y Harry sale de allí disparando, logrando dejar al guardia atascado en la multitud.
Cuando ya estamos lo bastante lejos, y a salvo, suspiro y apoyo mi mejilla en la espalda de él.
-Allí hay un taxi libre... ya casi llegamos a casa Herms -murmura.
-Me siento mal... bebí demasiado... -digo hundiéndome en su chaqueta -No entiendo como haces para seguir de pie...
-Te juro que yo tampoco lo sé.
Minutos después siento como Harry me deposita en la cama y me tapa con las frazadas.
No sé si es real o mi imaginación, pero antes de caer dormida siento un suave beso en la frente.
