Definitivamente no vuelvo a prometer nada, esta actualización llega muy tarde y aún debo otra, si me preguntan por qué, es por una laaaarga depresión en la que mi familia no ayudó mucho, pero bueno, no fue solo eso pues he estado trabajando en otros proyectos, extrañamente no me daba inspiración para mis historias ya comenzadas. Subiré una de esas nuevas, esta misma noche, pero no es de shingeky.

Pero ya no los aburro, aquí está el cap.

Disclaimer: SnK y todos sus personajes no me pertenecen, sino a esa llama xD

Advertencias: ninguna aparte de que esta historia loca se pone más loca(?) y que es mucho más corto que lo normal, es sólo la mitad de lo que un capítulo normal es.

..•.¸¸•´¯`•.¸¸.ஐ Capítulo 8 ஐ..•.¸¸•´¯`•.¸¸.

"Atravesando las barreras de la separación"

Levi actuó rápidamente sin esperar a que el vapor se dispersara, corriendo hacia el sitio donde anteriormente se encontraban ese par de mocosos idiotas, pero se tuvo que detener al darse cuenta de que no llevaba consigo el equipo 3D, giró sobre sus talones pero antes de dar un paso pudo ver a Petra corriendo hacia él con uno de los equipos. Él casi se lo arrebata de las manos cuando ella llegó a su lado.

Cuando se giró pudo ver a la hermanastra del mocoso gritando su nombre repetidas veces, la ignoró, después de todo ella tenía algo de la culpa de esa situación.

Había estado atento a sus movimientos y acciones desde que la sospecha había aparecido en él. Durante todo el día ella no había dejado de ver a la ojidorado con rabia y resentimiento, y a su hermano con tristeza y desesperación. Y el mocoso también se había dado cuenta, aunque no lo hubiera hecho si él no hubiera dicho aquel comentario un poco más fuerte de lo normal, con claras intenciones para que lo escucharan los dos aparte de la pequeña castaña.

Lo había hecho para que el mocoso titán se encargara de ello y como lo supuso, él de enfrentó a su hermana. Su única intención había sido que el moreno la reprendiera para que la pelinegra dejara de hacer aquello y hacerle las cosas más llevaderas a Agatha sin necesidad de que él interviniera directamente.

Pero al parecer la pelinegra no era tan sumisa ni agachaba la cabeza frente a su hermano como él creía, pues pudo ver cómo ella le había respondido, con una cara de enfado que no le había visto, aunque bueno, sólo llevaba una semana de conocerla.

No había escuchado mucho de su plática, de hecho, sólo había escuchado el final, dónde le gritaba que lo único que veía en ella era la imagen de su madre. Por un pequeño instante se alegró de que la manera en la que el mocoso veía a Agatha era de esa forma.

Pero luego vio el rostro del ojiverde, la sorpresa y el reconocimiento lo llenaron por completo y Levi pudo ver un sentimiento más en esos brillantes ojos verdes, uno que no supo identificar.

No se esperaba que lo siguiente que hiciera fuera caminar hacia Agatha sin importarle sacudirse la mano de su hermana sobre su brazo con un movimiento tan brusco que nadie dio crédito a ello, ni tampoco se esperaba que el mocoso se pusiera a llorar cuando tuvo a Agatha en frente suyo, y por supuesto, nunca se esperó que el estúpido mocoso se transformara justo cuando había abrazado a la castaña.

Sólo esperaba que la idiota de Agatha se hubiera desaparecido a su mundo como lo había hecho antes.

Así que corriendo rápidamente hasta lo que el suponía eran las piernas del gigantesco titán (¿no estaba mucho más grande de lo normal?), activó los cables y éstos se incrustaron en la piel de las pantorrillas. Cuando el gas lo elevó, se adelantó con un giro en el aire para que los cables se enrollaran y lanzarlos nuevamente esta vez en la rodilla. Definitivamente estaba más grande. Cuando al fin llegó a la nuca del titán, después de cinco tiros de los cables más de lo normal (debía medir al menos unos cuarenta metros), el vapor ya se había dispersado casi por completo, el titán no se había movido para nada, no había gruñido, no había dado ni una sola muestra de estar vivo, así que Levi se arriesgó y se propuso dar un giro para pasar frente al rostro del titán.

Clavó uno de los cables en la parte trasera de las orejas puntiagudas de Eren y el gas lo empujó hacia adelante. El vapor era ya casi inexistente por lo que pudo ver el rostro del titán perfectamente. Un jadeo involuntario salió de su boca cuando estuvo justo frente a ese gigantesco rostro. No fueron más de cinco segundos lo que tardó en ir de un lado al otro de la cabeza pero pudo ver como los brillantes ojos lo siguieron en su recorrido frente a ellos, sin hacer ningún otro movimiento en el cuerpo.

Pero el jadeo no fue por eso, sino por el color de sus ojos.

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- El bebé comenzó a ver todo a su alrededor y cuando fijó su vista en los ojos de su hermana, sonrió. Agatha también sonrió y volvió a acariciarle su cabecita junto con sus mejillas.

- ¿Ya tienes el nombre para tu hermano? - preguntó la mujer.

- ¡Claro!

- ¿Y? ¿Cuál es?

- Eren.

- ¿Eren? - preguntó su madre ladeando un poco la cabeza, Agatha asintió - ¿y qué significa?

- Amable y de pureza moral.

Su madre sonrió y dirigió su mirada a su bebé.

- Eren... - susurró - es un nombre muy bonito.

- Lo sé - respondió Agatha.

La oscuridad la envolvió de nuevo y unos instantes después se encontraba en otro escenario, en otro recuerdo. Aquel en el que sus padres peleaban y ella no dejaba de llorar bajo la cama. Cuando su padre se arrodilló y asomó la cabeza para verla, le sonrió y le habló.

- Ven cariño, no te pasará nada.

Su padre era un hombre con largo cabello castaño oscuro, igual al de ella, atado en una coleta baja; también pudo ver unos ojos cafés similares a los suyos, sólo le faltaban ese encantador brillo dorado que ella poseía.

Después de dudar un par de segundos, la pequeña Agatha salió de su escondite y en seguida fue levantada en brazos por su padre, la llevó hasta su madre y la depositó en los cálidos brazos de la mujer.

- Mi amor, mi niña, todo estará bien, ya lo verás - le dijo su madre mientras la abrazaba fuertemente después volteó a ver a su esposo y le tendió la mano - Grisha, dámelo.

- Espera, necesita de algo para que funcione.

- ¿Qué cosa?

- Algo que le pertenezca a la persona con la cual estará vinculada pero, ¿qué usamos? - inquirió y empezó a buscar algo.

- Eren - susurró su madre.

El hombre no entendió y miró a su esposa mientras ella se levantaba con su hija en brazos y salía de la habitación para entrar a otra. Él la siguió y vio cómo dejaba a Agatha sobre la cama junto a su hermano, para luego abrir uno de los cajones del buró junto a la cama y sacaba unas tijeras. Asustado, vio cómo las llevaba hasta su hijo, se acercó rápidamente y estuvo a punto de tomarla de la mano para evitar cualquier cosa que estuviese pensando cuando se dio cuenta de lo que planeaba.

Carla tomó un mechón de cabello castaño de su hijo y lo cortó con las tijeras, se giró y se le tendió a su esposo.

- Creo que esto servirá - dijo ella.

Grisha asintió, tomó el mechón y lo depositó en el interior del guardapelo para cerrarlo después. Se lo colocó en el cuello a su hija y la tomó en brazos. Salieron de casa en la húmeda noche, sólo su padre y ella. Por alguna razón estaba todo lleno de niebla. Sería perfecto para ocultaros. Llegaron hasta un bosque cerca de la muralla y de él salió una extraña mujer, no muy grande, tenía si acaso unos treinta y cinco años. Se aproximó hasta donde estaban ellos y le habló al mayor.

- ¿Tienes todo listo? - le preguntó la mujer.

- Sí, usamos un poco del cabello de su hermano - le informó el hombre.

- Perfecto, será mejor que nos apresuremos, dámela - le pidió.

Grisha quiso hacerlo pero la pequeña no se quiso apartar de él, por lo que aferró sus brazos en el cuello de su padre. La mujer sacó un pañuelo y una botella de algo. Mojó la tela con lo que sea que estuviera en la botella y se la acercó a la nariz de Agatha, su padre giró el rostro y la pequeña luchó para que lo que sea que tuviera la mujer, no le afectara. Pero poco valieron los esfuerzos de una pequeña de cuatro años, empezó a ver todo borroso y sus fuerzas se empezaron a debilitar. Fue arrancada de los brazos de su padre y ella gritó para que la devolvieran a esos brazos en los que siempre había sentido refugio y amor.

Después todo fue oscuridad y retazos de memorias que venían de sus momentos de consciencia entre la bruma de lo que sea que ese extraño paño le había provocado.

Pudo ver el filo de una enorme cuchilla, como las de los soldados, el rostro bañado en lágrimas de su padre, después, lluvia. Copas de grandes árboles, una reja negra, y unos parpadeos más, un edificio que ella conocía muy bien. Una iglesia. Un orfanato. Su hogar por los siguientes catorce años.

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Cuando Eren abrió los ojos de lo primero que se percató fue de la oscuridad que se apoderaba del lugar en el que se encontraba. La enfermería. Después de la bruma que deja el sueño o el cansancio al despertar, llega la completa consciencia de lo que hizo. Abrió sus ojos al máximo, se levantó rápidamente de su cama y recorrió con su mirada la habitación.

Su corazón dio un salto cuando pudo ver, en la cama a su izquierda, a la morena de ojos dorados, a su nueva amiga, a su hermana. Su verdadera hermana.

Sus ojos se llenaron de lágrimas y lentamente se acerca hasta donde ella se encuentra. Se ve muy tranquila, su respiración es normal y no parece tener heridas. Se sienta en una silla junto a la cama de Agatha y le toma la mano. Su piel es suave y sus dedos delgados -el pulgar y el índice aún tienen manchas de grafito en sus puntas-, desvía la mirada hacia su rostro, ella tiene el ceño fruncido, y sus párpados se mueven mucho y muy rápido.

Eren se levanta de un salto de la silla y se acerca a Agatha, le acaricia la frente y el cabello, y le susurra palabras tranquilizantes, pero cuando la ve llorar en sueños, se sienta a su lado y le agita un hombro mientras la llama por su nombre.

De pronto, ella abre los ojos, aun llorando y toma una bocanada de aire, después, el llanto se incrementa y ella se gira dándole la espalda y encogiéndose hasta adoptar una posición fetal.

El corazón de Eren se estruja al escuchar a su hermana llorar. Le acaricia lentamente la cabeza y le llama en un susurro.

- Agatha.

Al escucharlo ella tensa su cuerpo y se gira a verlo.

- Eren - dice ella en un gimoteo muy tenue, su llanto no se detiene pero ella se incorpora rápidamente y le rodea el cuello con sus brazos, esconde el rostro en el hueco de su cuello y el llanto y los gimoteos parecen no tener final.

Eren la estrecha contra su cuerpo y le da suaves palmadas en su espalda, ella poco a poco se calma y un par de minutos después se separa para verlo a los ojos, cuando lo hace, su cuerpo se vuelve a tensar y parece haber olvidado que, hasta hacía unos minutos antes, estaba llorando desconsoladamente.

Pero Eren tiene una reacción similar por lo que casi le pasa desapercibido la reacción de la morena.

- Tus ojos… - dicen al mismo tiempo.

Eren le toca las mejillas, por la parte inferior de los ojos, los recorre lentamente y Agatha hace lo mismo.

- Tu ojo izquierdo ha cambiado - dice Eren.

Agatha se lleva su mano hasta su ojo izquierdo y con la mano derecha sigue acariciando a Eren por debajo de su ojo izquierdo.

- El tuyo también - dice ella.

Eren también tocó su ojo izquierdo.

- ¿De qué color es mi ojo izquierdo? - preguntó Agatha, mirándose nuevamente a los ojos.

- Verde - responde Eren - ¿y el mío?

- Dorado - dice ella -. Es como… si se hubieran intercambiado.

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Para ya no presionarme por las actualizaciones he decidido acortar los capítulos, de este modo tendrán actualizaciones más próximas (no digo un tiempo especifico porque luego no lo cumplo -.-) y no me frustro ni les quedo mal ._.

Así que de ahora en adelante los caps serán más o menos de este largo. Si tienen alguna queja, ladrillazo o algún comentario, será bienvenido por review, PM, correo o inbox (en mi perfil se encuentran estos últimos)

¡Nos vemos!

::: (_( :* .¸¸.•Hana
*: (=' :') :* .¸¸.• Usagi
.. (,(")(")¤°.¸¸.•´¯`» 23/08/2015