Gracias x todos los comentarios, de verdad! :3
.
.
Harry
-¿Te animas a amasar? -le pregunto a Hermione con una sonrisa lanzándole mas harina a la masa.
-No creo que sea tan difícil -se ríe y mete sus manos en la masa comenzando poco a poco a amasar.
-Tienes que ser más agresiva con la masa Hermione -suelto apoyándome contra la pared y observándola críticamente.
-Claro chef -suspira y comienza a darle más duro.
Salgo por un momento de la cocina y vuelvo rápidamente. Me coloco detrás de ella y tomo su cabello.
-No puedes cocinar con el cabello suelto -murmuro sintiendo el aroma y la textura de su cabellera entre mis dedos.
-Es verdad. Lo siento -se disculpa susurrando.
Termino de hacerle una coleta y cuando pasan los minutos le aviso que ha amasado lo suficiente. Saco una máquina de hacer pastas y la dejo en la mesada.
-Era de mi abuela, todavía funciona perfectamente.
Coloco la masa y comienzo a girar de una palanca haciendo que los fideos comiencen a salir.
-Que rico, ya me dio hambre y ni siquiera los hemos cocinado aún -suspira.
-Eres demasiado hambrienta -me rio y paso un dedo por su rostro, dejándole un rastro de harina en la cara.
-¡Hey! -exclama riendo y me lanza harina a mí también.
Una guerra de harina comienza a originarse en la pequeña cocina, ambos empezamos a gritar, y a vaciar la caja de harina.
-¡Espera! ¡Listo! ¡Ya está! -grito apenas pudiendo respirar por las risas -Hemos... hemos dejado echa un desastre la... la cocina...
Se ríe.
Hermione está blanca gracias a la harina, pero se ve hermosa de todas formas. Me lanza lo último que le queda en la mano.
-Listo. He ganado yo.
-Ahora tendré que bañarme otra vez... -me quejo poniendo los tallarines a hervir.
-Te ves ridículo con las gafas sucias -se ríe.
-Y tú con todo el cabello blanco pareces una anciana...
Se queda con la boca abierta y se cruza de brazos.
-Que lindas palabras para una cita Potter... -dice fingiendo enfado.
Me rio.
-Ayúdame a preparar la salsa así comemos y nos sacamos toda esta suciedad de encima... ¿quieres picar algunas verduras?
Cuando Hermione y yo terminamos de cocinar la salsa, apago el fuego, y con una cuchara tomo un poco, la pruebo, sabe deliciosa.
-¿Quieres probar? -pregunto llevando la cuchara a su boca. Ella la abre y la deja pasar.
-Mmm... me encanta -suspira ella deleitada.
Creo que me quedo mirando demasiado su boca, porque ella comienza a mirarme sorprendida.
-Tienes... tienes una mancha... -acerco mi mano a su labio y paso mi dedo suavemente por allí -, justo aquí...
Siento que cada vez estamos más cerca, siento el deseo palpitar por todo mi cuerpo, esos labios rosados y entreabiertos terminan por llevarme a la locura...
La tomo por la cintura y al instante nuestras bocas chocan con pasión, con tanta fuerza que terminamos contra la pared.
La escucho gemir, ese suave y dulce sonido de sus labios, que me desespera...
Se sube a horcajadas a mí y nuestras lenguas comienzan a enredarse mientras mis manos pasan por debajo de su blusa y tocan su piel bañada de harina.
La aferro a mí, apretando mi erección contra ella. Se separa de mí unos segundos para sacarme las gafas y luego vuelve a besarme con la misma intensidad. Comienzo a salir torpemente de la cocina.
-¿Al sofá? -jadeó.
-A la ducha -murmura haciéndome gruñir.
Entramos como podemos al baño, me saco las pantuflas de una patada y ella hace lo mismo.
Me meto en la bañera con ella encima y abro los grifos, haciendo que el agua tibia comience a caer sobre nosotros, mojando nuestras ropas al instante y borrando el rastro de harina de nuestros cuerpos.
-Harry... -gime y levanta los brazos, logro sacarle la blusa, pero aún queda su sostén, comienzo a desesperarme por la ropa, se lo saco de un tirón, y mi boca al instante se dirige allí.
La escucho gritar. Mi lengua juega con su pezón, diferente a ayer, esta vez he dejado toda la suavidad fuera. Mordisqueo, beso, sintiendo como se remueve sobre mí. Mi boca sube, y me encuentro con su suave cuello, mis labios rozan aquella parte mojada, la siento estremecerse y sin poder soportarlo más abro mi boca y comienzo a succionar obstinadamente.
Siento sus uñas debajo de mi remera, clavándose en mi espalda mientras gime. Una de mis manos va a su cabello para poder besar su cuello con más facilidad.
-Sácate la remera Harry... -me pide segundos después.
Me cuesta dejar su cuello, pero logro conseguirlo, y Hermione me ayuda a deshacerme de la prenda.
La observo, ella me mira con aquellos ojos oscuros, con ese cabello empapado, y su piel llena de gotitas.
-Sácate los jeans... -murmura sin quitar su vista de mí. Llevo mi mano al botón y lo desabrocho, haciendo que el jean caiga en la bañera.
Mis manos van a su pequeño short rosado, y lo saco con facilidad. Su mano se posa en mi pecho desnudo y lo acaricia. Su dulce boca vuelve a atrapar la mía, jugando con su lengua lentamente contra la mía.
Mis manos van a su trasero, sobre aquellas braguitas de algodón, y la aprieto contra mí, provocando un suave gemido por parte de ambos.
-Sácate los bóxer... -jadea, y le hago caso, dejando mi erección a la vista.
Comienzo a bajar sus braguitas, tragando saliva, observando con deseo aquella parte de ella que conozco muy bien, aquel pequeño lunar queda a la vista... y esa pequeña manchita de nacimiento en su lado derecho...
-¿Sigues tomando... pastillas? -pregunto y ruego que me conteste que sí, porque no estoy seguro de tener protección.
-Si... -contesta y su mano se coloca en mi miembro, para abrirlo y comenzarlo a acercar a su feminidad.
Siento su entrada mojada, tan preparada que no puedo contenerme y embisto con fuerza, penetrando en su interior. Ella grita y se aferra a mí.
Comienzo a moverme, tocándola, besando sus hombros, volviendo a su cuello...
Ella busca mi boca, mientras la apoyo contra la pared, nos besamos otra vez, su lengua tibia me seduce, provoca que esté a punto de colapsar dentro de ella, pero lo soporto, deseando hacerla llegar primero.
Sus gemidos comienzan a aumentar, nos miramos a los ojos mientras el agua cae entre nosotros, y observo como se contrae y se corre, con esa expresión sexy en su rostro, siendo suficiente para hacerme correr a mí también.
Caemos en la bañera jadeantes, la abrazo, la acaricio mientras ella se apoya en mi pecho e intenta recuperar la respiración.
-¿Sabes? Estás perdonado... -jadea -, por lo de los orgasmos digo...
Me rio.
-¿Ah sí? Bueno... genial.
Levanta la cabeza y deposita un beso en mis labios. Acaricio su mejilla y cierra los ojos.
Y deseo con todas mis fuerzas que esta vez funcione, que esta vez podamos estar juntos sin ninguna complicación.
