Diez años después…
Decisiones
En la pequeña ciudad de Nueva Orleans se respiraba un ambiente festivo, la Segunda Guerra Mundial había terminado por fin y ahora parecía que todo volvía a la normalidad. Jasper se había convertido en un joven muy apuesto. Era rubio con unos grandes ojos azules, era alto y delgado, aunque se podía apreciar que tenía algo de músculo. Con sus dieciocho años recién cumplidos era ya, como sus padres decían, todo un hombre. Trabajaba como peón en una pequeña construcción pero eso no era lo que quería hacer durante toda su vida. Su sueño era otro.
Llevaba mucho tiempo con la idea rondándole la cabeza, desde que su abuela Lucy murió, pero no se atrevía a decírselo a sus padres. Ahora que la guerra había terminado, pensó que era una buena oportunidad y no debía desaprovecharla. Lo había estado pensando y realmente era lo que quería hacer. Deseaba poder entrar en la New Orleans Dance and music Academy, la prestigiosa academia de música de Nueva Orleans. Allí acabaría de formarse como pianista. Sabía que no era fácil entrar pero tenía aptitudes y al menos quería intentarlo.
Ese día se sentía optimista y era mejor que lo aprovechara. Salió de su habitación decidido a explicarles su plan a sus padres, lo llevaría a cabo con o sin su consentimiento.
Al bajar las escaleras se topó con su madre, Esme. Era una gran mujer, fuerte y muy cariñosa. Seguro que a ella le parecería bien su idea.
-Buenos días hijo-le dijo sonriéndole
-Buenos días-la saludó con una sonrisa forzada, estaba más nervioso de lo que pensaba.
-¿Y esa cara? ¿Te encuentras bien?-le preguntó preocupada
-Si, perfectamente. Me gustaría hablar contigo y con papá.- le estaban empezando a sudar las manos. Era algo que siempre le pasaba cuando se ponía nervioso.
- Claro hijo.
Fueron hacia el comedor donde se encontraba su padre, Carlisle. Era un gran doctor y un gran padre. Jasper siempre lo había admirado, pero en ese momento se sentía intimidado. Siempre había sido un muchacho bastante directo, pero cuando se trataba de hablar con sus padres le resultaba más difícil.
-Carlisle, Jasper tiene algo que decirnos.- informó Esme a su marido.
-Tú dirás hijo.
-Bu-bueno yo…em…quería deciros que…-No podía creer que estuviera tartamudeando, cuando era pequeño también le pasaba.
-Tranquilo Jasper-le dijo su madre sonriéndole. Jasper tenía la sensación que esa escena le resultaba cómica.
Decidió encararlos, cuanto antes lo dijera mejor.
-Quiero ser pianista-farfulló.
Sus padres se quedaron estupefactos.
-Hijo sabíamos que te gustaba tocar el piano pero… ¿estás seguro de lo que dices?-le preguntó su padre sorprendido.
-Lo llevo pensando desde que la abuela Lucy murió. En realidad lo que quiero es entrar en la New Orleans Dance and music Academy para acabar de formarme como pianista y después dedicarme completamente a la música.
-Jasper esa academia requiere un nivel muy elevado y es bastante cara. No te digo que no me parece bien tu decisión Jasper, pero creo que deberías pensarlo con más detenimiento.
-Mamá lo llevo pensando desde hace dos años, creo que es bastante tiempo. Hace unos meses envié una carta con mi solicitud para entrar y ayer recibí la citación para la prueba. Es lo que quiero hacer y se me da bien. Si el problema es el dinero no os preocupéis, tengo algo ahorrado y es suficiente para pagar la matricula de la escuela. Lo voy a hacer de todos modos aunque no os parezca bien, porque es algo que realmente me gusta. Solo quería que lo supierais.-había desaparecido todo aquel nerviosismo de su voz, ahora hablaba con mucha seguridad.
-Si tu crees que puedes hacerlo, hazlo. Nosotros te apoyaremos siempre y cuando lo que hagas sea correcto. Pero quiero que sepas que no será fácil conseguirlo.-le dijo su padre.
-Lo sé. Pero necesito intentarlo. Tanto si me aceptan como si no, seguiré trabajando en la construcción, al menos traeré dinero a casa.
-No hace falta hijo, nosotros ya nos apañamos con el sueldo de tu padre.
-No, quiero seguir trabajando. Gracias por apoyarme-les dijo con una sonrisa.
-De nada. Esperamos que consigas los que te propones.
Salió de su casa con ganas de gritar, pero se contuvo. No hacia falta que los vecinos pensaran que estaba loco. En una semana estaría tocando el piano delante de los directores de la academia, probándose a si mismo y quizás dentro de dos sería un alumno de la misma. No podía creerlo. Tendría que seguir practicando si no quería que los nervios fueran la causa de su fracaso
