Hermione

Me despierto entre ositos de peluche y posters de Pink Floyd. Intento levantarme de la cama y un gran dolor de cabeza me invade.

Gimo culpando al maldito tequila.

Las imágenes de la noche anterior me invaden rápidamente. La morena, el baile sexy en el escenario, Harry enojado, la pelea y el taxi.

Suspiro y me abrazo a una almohada rosada.

¿Es qué nunca dejaremos de pelear? Hundo mi rostro en la almohada y mi madre entra a la habitación.

-Te he preparado un té, y aquí tienes una pastilla para el dolor de cabeza, no entiendo cómo puedes seguir emborrachándote así Hermione -se quejó dejando la bandeja en mi cama. Me siento y me trago la pastilla, luego bebo un sorbo de té siendo observada por una madre preocupada.

-Hermione... ¿qué sucede?

-Problemas tontos, solo eso -contesto hundiendo mi nariz en el suave y delicioso aroma del té.

-Tu padre y yo fuimos a visitarte hace unos días, y me he enterado de que ya no vives allí.

-Mamá, justamente ahora no estoy de humor para hablar del tema, me daré una ducha, y luego vemos, ¿sí?

Me levanto algo tambaleosa y me dirijo al baño. El agua tibia mejora notablemente el estado de mi cuerpo, y mi cabeza. Poco a poco, comienzo a sentirme normal otra vez, aunque recordar la pelea con Harry me hace sentir un nudo en la garganta.

Me envuelvo en una toalla y salgo del baño. Mi madre me ha dejado sobre la cama ropa vieja que seguramente ha encontrado en mi ropero. Me visto y bajo las escaleras.

-No puedo creer que te siga quedando esa ropa -dice mi madre con una sonrisa.

-A veces siento que me he quedado en los dieciséis -suspiro abriendo la heladera que está repleta de alimentos. Recuerdo la heladera del departamento, que solo tiene lo justo y necesario.

-¿Qué hora es? -pregunto tomando un yogurt.

-Las cuatro, has dormido muchísimo.

-¿Papá?

-En el trabajo, no vuelve hasta tarde. Hermione, creo que ahora que estás bañada y con mejor estado podrías decirme por lo menos que sucedió anoche.

-A papá le gusta la lasaña, creo que iré a comprar un poco. Necesito tomar aire...

-Hermione no...

Pero no le doy tiempo, salgo de mi casa lo más rápido que puedo y comienzo a caminar por las calles en dirección al supermercado.

Compro la lasaña que ha papá tanto le gusta y divago por el barrio de mi juventud, me trae recuerdos tan dolorosos que termino caminando otra vez hacia casa.

-¿Señorita le gustaría comprar el diario?

Levanto la mirada y veo a un señor en su puesto de diarios y revistas. El me ofrece el diario The sun. Me viene a la cabeza el momento en que le dije a Harry que quería leer lo que escribía y como se había negado a dejarme.

-Deme uno por favor.

Mientras camino hacia casa abro el diario, y busco entre las hojas su nombre, sintiendo ganas de vengarme y leer lo que tanto le avergüenza.

Me detengo en la sección de poemas y me encuentro con su nombre. "Anoche" Por Harry Potter.

Mi corazón comienza a acelerarse, ¿Harry escribe poemas? Nunca me lo hubiera imaginado.

Me lanzo a la lectura como una loca desquiciada y cuando termino estoy con la boca abierta.

Ha escrito sobre mí o eso es lo que parece...

Entro a casa todavía shockeada y la imagen que veo me sorprende aún más.

Harry está sentado en el sofá junto a Crooksy, y mi madre le está sirviendo pastel.

-¿Qué... qué hacen aquí? -pregunto sin saber cómo reaccionar.

Crooksy corre hacia mí y me pide mimos, lo alzo sin dejar de mirar a Harry.

-Has olvidado a Crooksy -dice Harry tan bajo que apenas lo oigo.

-¿Has venido solo por eso? -mi voz suena fría, tanto que me sorprende hasta a mí.

-No, yo... necesito hablar contigo.

Dejo a Crooksy en el suelo y comienzo a subir las escaleras, Harry me sigue, y ambos entramos a mi vieja habitación. Dejo el diario sobre mi escritorio, él se ruboriza consiente de que seguramente lo he leído.

Me siento en la cama y él se sienta a mi lado.

-Lo siento -suelta después de unos segundos.

-¿Solo eso?

-Hermione, perdón por presentarte solo como una amiga delante de mis compañeros, realmente no fue mi intención lastimarte...

-Te avergüenzas de mí, ¿no es así?

-No, Mione nunca podría avergonzarme de ti, va a sonar enfermo lo que te voy a decir, pero a veces me pone celoso la forma en que te vistes. Te ves hermosa sí, pero todos te miran. Es frustrante.

Me levanto de la cama y camino enojada por la habitación.

-¿Y esa morena?

-Esa morena está casada Hermione, y no es precisamente con un hombre.

Me detengo sorprendida y miro a Harry con el ceño frunciendo.

-¿No estás mintiendo?

-¿Cómo podría estar mintiendo? Sabes que no soy bueno para mentir...

Suspiro.

-¡No me gustan tus amigos, que te juntes con esa gente! -exclamo volviendo a enfadarme y a caminar por la habitación -¡No quiero estar con una persona así!

Me toma de la mano deteniéndome.

-Yo... yo no me juntaré más con ellos, estuve pensando y creo que tienes razón, tal vez en el trabajo no los pueda evitar, pero te prometo que afuera del trabajo no volveré a verlos...

-No lo sé Harry... tal vez esto sea una prueba. Tal vez no somos compatibles, somos tan diferentes... -tengo que dejar de hablar porque mis ojos se llenan de lágrimas.

Harry tira de mi mano y me obliga a sentarme en su regazo. Me mira a través de esas gafas circulares, pero yo no puedo mirar otra cosa que al piso.

-No digas eso, si somos compatibles.

-Mentira.

-¿Mentira? Sí que tenemos cosas en común.

-¿Qué cosas? -susurro.

-Nos gusta el Señor de los Anillos... -dice el con una sonrisa.

-Oh basta Harry, ¡eso no cuenta! -sollozo golpeando su pecho.

-Si cuenta. Nos gusta la comida chatarra, las Spice Girls y la buena música.

Sonrío entre lágrimas.

-¿Desde cuándo te gustan las Spice Girls mentiroso?

Me sonríe y coloca un mechón de cabello detrás de mi oreja.

-Desde que te vi bailar así sobre el sofá... -murmura y lleva una mano a mi rostro para secar mis lágrimas.

-Dijiste que solo era sexo. Dijiste que era una inmadura y que nunca íbamos a poder tener una relación -suelto y las lágrimas siguen cayendo -No te gustaría tener una relación conmigo, tal vez solo funcionamos como amigos, solo que nuestro error es siempre caer en lo sexual.

Me atrevo a mirarlo, esos ojos verde esmeralda me miran por un largo tiempo con dulzura, me siento ansiosa, quiero una respuesta, me molesta su silencio.

-¿Cuánto te vas a tardar en responder? -me quejo y él sonríe.

-Eres una inmadura y a veces algo irracional, impaciente y desordenada, pero yo también tengo mis lados molestos y son varios -susurra acariciando mi mejilla -y si, tal vez el de allá arriba nos esté dando una señal de que solo debemos ser amigos, ¿pero sabes qué? Me importa una mierda Hermione... y te mentí, para mí no es solo sexo, estaba enojado y dije cualquier cosa, sabes que a veces lo hago...

-No debes hacerlo más, ¿entendiste? -el asiente sorprendido -, y... y debes comprarme helado por dos semanas y... y decir que soy tu novia.

-¿Eso significa que me perdonarás? -suspira aliviado -Creí que sería algo más difícil.

Estiro mi mano y tomo el diario del escritorio.

-Todavía no. Yo... yo quiero saber si esto es dedicado a mí... -digo buscando la página del poema.

-Hermione... -se queja él y se ruboriza rápidamente.

Sonrío y leo las primeras líneas todavía con la voz quebrada:

-"Anoche pude sentir otra vez la dulzura de tus labios... -comienzo y él se tapa el rostro avergonzado, sonrío y prosigo: -, enredarme en la suavidad de tus cabellos castaños...

-Basta por favor -dice él rojo de vergüenza.

-"... Explorar cada parte de tu cuerpo hasta el cansancio..."

Decido dejar de leer y le saco las manos a Harry del rostro, me mira con una bonita sonrisa.

-Es extraño verte avergonzado -le digo riéndome secándome las últimas lágrimas.

-Sí... lo escribí pensando en ti, en la primera vez que estuvimos juntos después de tanto tiempo -me contesta con timidez -, no te lo mostré porque me da vergüenza mostrar mi lado... romántico.

Me rio y llevo una mano a su cabello.

-Me gustó, y lo siguiente está bastante picante, podría demandarte por escribir algo así de mí -bromeo y él se ríe.

-Demándame, de todas formas no tengo nada de valor que me puedas sacar.

-Uh que mala suerte para mí -rio y me acerco a su boca para depositar un suave beso en sus labios. Sus manos van a mi mejilla y me devuelve el beso entre suspiros.

Como siempre suele pasar, nuestro beso se acelera, volviéndose caliente, desesperante. Harry me recuesta entre los ositos de peluche, y nos besamos como dos adolescentes hormonales.

Mi madre entra a la habitación y sonríe. Harry se separa de mí al instante apenado.

-Tu padre ha llegado, es mejor que bajen antes de que suba y los vea así -dijo levantando una ceja.

Harry se levantó rápidamente de la cama y yo hice lo mismo.

-Gracias por avisar mamá, ahora vete -le digo riendo.

Mamá sale y cierra la puerta otra vez. Al instante tomo a mi novio de la camisa y lo atraigo hacia mí para darle otro beso apasionado. El gime sorprendido, y yo enrosco mis manos en su cuello, metiendo mi lengua hasta juguetear con la suya.

-Espera Mione es peligroso... -jadea el cuándo lo acorralo contra la pared.

-Shh cállate, me debes esto después de todo -gimo abrazándome mas a él.

La puerta vuelve a abrirse y espero el grito enojado de mi padre, pero nunca llega y cuando ambos volteamos vemos a Crooksy allí, moviendo la cola enojado como si se enojara por la falta de atención.

-Oh Crooksy, lo siento por abandonarte -le digo y corro hacia él y lo abrazo.

Harry aprovecha para acomodarse la ropa y recuperar la respiración.

-Fue muy amable de tu parte haberlo traído hasta aquí Harry, ¿cómo han hecho para viajar juntos? Se odian -le pregunto curiosa.

-Fue bastante duro, mira los rasguños -me dice con una sonrisa señalando su cara -, pero creo que nuestra relación mejoró un poco...

Crooksy maúlla.

-Creo que él también está de acuerdo -digo con una sonrisa -Bajemos, sé que estás muy ansioso por volver a ver a mi padre -bromeo y él se ríe.