Práctica
Llevaba 4 días practicando sin parar la misma melodía, la que tocaría delante de los directores de la academia. Le salía perfectamente, pero era consciente de que le sudarían las manos y empezaría a temblar. Debía practicar más. En doce horas estaría en la academia, preparado para mostrarles a los jueces todo el talento que tenía. Debía concentrarse todo lo posible y en eso estaba cuando escuchó la voz de su madre fuera de la casa.
Se asomó a la ventana y allí abajo estaba Esme. Bajó las escaleras corriendo ¿qué hacía su madre allí?
-¿Mamá?-preguntó cuando salió de la casa.
-Hola hijo, llevas toda la semana practicando y temo que te vuelvas loco. Sé que si te quedas aquí esta noche no dormirás, así que quiero que vengas a casa.
-No mamá, igualmente en casa tampoco dormiré-le dijo Jasper, haciendo un mohín.
-Vamos Jasper, aquí no tienes cama ni ropa limpia. Vamos a casa, te vas a dormir y mañana en cuanto te levantes, te duchas, te vistes, desayunas y te vas. No te atormentes más delante del piano-le suplicó su madre con cara de corderito degollado.
No podía negarle nada a aquella cara, siempre ganaba ella.
-De acuerdo- se rindió- espera un segundo que voy a por mi chaqueta.
Subió las escaleras lentamente y entró en aquella habitación, la habitación del piano. Cogió su chaqueta y le dedicó una última mirada a su piano. Quién sabía si al otro día cuando volviera sería un alumno de la prestigiosa New Orleans Dance and music Academy.
