Piano, piano

Los cuatro entraron en una sala enorme con un piano en el centro. No le gustaba nada ese piano, estaba acostumbrado a su piano y le sería difícil concentrarse con este. El de la academia era un piano de cola, negro, muy elegante, muy de familia rica, en cambio el suyo era un piano de madera muy sencillo.

El señor Fox, la señora Owen y el señor Griffin se sentaron en unas sillas que habían colocado alrededor del piano. El señor Fox le indicó que ya podía comenzar y vio como el señor Griffin le guiñaba el ojo, dándole ánimos.

Jasper se sentó delante del piano, en ese momento notaba que se iba a desmayar. Pero se tensó y puso los dedos encima de las teclas. Respiró hondo, y empezó a interpretar una lenta melodía. Era la misma que tocó su abuela el día que le mostró el piano. Estaba seguro de que lo conseguiría. Notaba como las notas salían solas sin que él tuviera que esforzarse mucho. A medida que avanzaba, la melodía se iba haciendo mas alegre, más movida. Cuando terminó, levantó la cabeza esperando el veredicto. Ahora que había dejado de tocar, las manos empezaron a sudarle y el corazón empezó a palpitarle furioso en el pecho.

El señor Fox miró a sus dos acompañantes, se disponía a hablar cuando el señor Griffin empezó a aplaudir. Jasper miró sorprendido la actitud del profesor.

-Bravo Jasper, eres un gran pianista, quiero verte mañana en mi clase ¿de acuerdo?

-Pero señor…-farfulló él.

-Nada, nada, Jasper ya estás dentro de la academia, enhorabuena-le tendió la mano, felicitándolo.

-¿De verdad?-dijo Jasper, notaba como los ojos se le humedecían de la emoción.

-De verdad-anunció el señor Fox-nos ha encantado tu forma de tocar, con esa sensibilidad y esas ganas. Se nota que te gusta Jasper y sabemos que te esforzarás.

-Sin duda señor, muchísimas gracias-le estrechó la mano a todos con una gran sonrisa.

-Mañana a las ocho te queremos aquí Jasper.

-Si señor, hasta mañana.

Ya está, lo había hecho. Ahora podía decir oficialmente que era un alumno de la prestigiosa New Orleans Dance and music Academy.

Salió del edificio casi corriendo, no veía el momento de llegar a su casa y explicárselo todo a sus padres.

Seguramente si su abuela estuviera viva, estaría orgullosa de él. Llegó a su casa, pero no había nadie. Su padre estaba trabajando y su madre seguramente había ido a comprar. Decidió ir a la obra donde trabajaba para contárselo a Edward.

Cuando se lo explicó, Edward le propuso que se fueran a celebrarlo esa misma noche, ya que él también tenía algo que celebrar.

-Bella y yo somos algo más que amigos-canturreó

-¿Me lo estás diciendo de verdad?-preguntó Jasper asombrado.

-Si, desde ayer por la noche. Fuimos a cenar y bueno…no sé…me gusta y le gusto. Estamos bien juntos así que queremos celebrarlo y quiero presentártela, seguro que te caerá genial.

-Me parece muy bien, pero mañana a las ocho tengo que estar en la academia, así que ¿porque no mejor dejamos la celebración para el viernes por la noche?

-De acuerdo…si quieres para no estar solo le digo que se traiga a una amiga suya, ya me entiendes. Para que no tengas que aguantarnos, ya que ahora estamos en esa terrible fase por la que pasan las parejas la primera semana de relación.

-Me parece genial, así no sufriré solo-rió Jasper.