Hermione
Me levanto tan rápido como un rayo y me encierro en el baño. Vomito la cena del día anterior. Escucho como Harry toca la puerta.
-¿Estás bien?
-¡Sí! ¡Perfectamente! -miento y logro sentarme en el suelo después de un gran mareo.
Tomo mi celular y miro la fecha.
No. No puede ser. No, no, no, no, no.
-Solo me cayó mal la comida, solo eso -susurro intentando convencerme.
Me doy una ducha rápida sabiendo que llegaré tarde al trabajo si no me apresuro y me cambio tan veloz como puedo.
Harry está desayunando sentado junto a Crooksy en el sofá, me mira preocupado, pero yo le sonrío.
-¡Nos vemos por la noche! -exclamo y salgo del departamento antes de que pueda sospechar algo.
El día de trabajo se vuele duro y largo, las náuseas vuelven y tengo que encerrarme en el baño varias veces. Estoy nerviosa. Estoy histérica.
Estoy atrasada una semana con la regla, muchas veces me ha sucedido, pero aun así siento miedo.
Apenas termina mi turno en el trabajo salgo corriendo hacia la farmacia más cercana.
-Un examen de embarazo por favor -le pido a la anciana que me mira a través de sus grandes gafas. Con sus movimientos lentos me desespera más de lo que ya estoy. Y cuando me da el examen casi me olvido de pagar.
Subo los siete malditos pisos y me tropiezo en el último haciendo que el test de embarazo vuele de mi mano y caiga a varios metros de mí.
Charlie sale de su departamento y mira la prueba con una ceja levantada.
-¿Van a tener un pequeño rayito? -pregunta tomando la cajita. Me levanto rápidamente y se la arrebato de las manos.
-No le digas a Harry, ¡por favor! -suplico desesperada.
Charlie me mira con su sonrisa faltante de algunos dientes.
-No te preocupes, soy una tumba -promete tapándose la boca.
-Bien, tengo que hacer esto ya -suspiro y entro a casa a paso veloz. Me meto en el baño y hago lo que dice la caja.
-¡¿Hay que esperar diez minutos?! -grito indignada -¡Se supone que estamos en el siglo XXI!
Después de enojarme con las tecnologías, me siento en el sofá rendida y espero.
Espero.
Espero.
Espero.
Cuando ya es la hora, tomo la prueba con manos temblorosas. Dos rayitas.
Siento como las lágrimas llenan mis ojos, Crooksy al ver lo mal que estoy se sube a mi regazo y llora conmigo.
Me detengo cuando escucho el ruido de las escaleras. Harry está llegando más temprano de lo normal.
Lanzo la prueba de embarazo al tacho de basura y lo cubro con más basura.
Escucho como mi compañero de piso abre la puerta. Me seco las lágrimas lo más rápido que puedo, pero Harry ya se ha asomado y me ha visto.
-¿Qué sucede? -me pregunta asustado.
-Nada... solo he terminado de ver Marley y yo, esa película es demasiado -miento y agradezco mi capacidad de engaño. Harry se acerca con una sonrisa y me abraza con fuerza.
-El perrito siempre estará en el corazón de sus dueños -dice para empeorar mi tristeza.
Al no recibir un golpe o algo por el estilo Harry me mira a través de sus gafas circulares.
-¿Mi Mione está sensible hoy? -pregunta tomando mi rostro. Deposita un suave beso en mis labios y me mira. Antes de que pueda leerme la mente como siempre hace, me alejo con la excusa de preparar la cena.
Apenas puedo probar bocado, me obligo a comer unas cucharadas de sopa por el bebé, pero luego me voy a la cama más temprano con la excusa del estrés del trabajo.
Cuando ya estoy en la cama, me cubro con las sabanas hasta la nariz como solía hacer cuando era pequeña y le temía a los monstruos, y me pongo a pensar...
-¿Tú quieres un niño?
-Tal vez en un par de años... ahora sería bastante catastrófico tener uno...
Hundo mi rostro en la almohada y pataleo hasta cansarme.
Catastrófico, problemático. No tengo dudas sobre ello.
-Hermione... estás en problemas... -susurro.
