Hermione

Siento como Harry, dormido, me abraza desde atrás. Me siento culpable de no decirle la verdad, pero apenas puedo digerirlo yo misma.

Embarazada.

La cosa es tan extraña que parece mentira.

Nunca había pensado la posibilidad de ser madre, siempre se había visto tan lejana...

Sé que el hombre que está junto a mí podría ser capaz de ser un buen ejemplo para el bebé, ¿pero y yo? ¿qué es lo que sé de la vida? Se supone que una madre sabe cambiar pañales, dormir niños, encontrar ofertas en los supermercados, y ser una persona segura y cuidadosa. ¿Qué es lo que le puedo ofrecer a un niño?

Siento como las manos de Harry se posan en mi vientre inconscientemente. Me quedo inmóvil, pensando en la idea de que ahora mismo tiene apoyada sus manos en su propio hijo y no lo sabe.

Las náuseas vuelven y camino sigilosamente hacia el baño, donde vomito la cena otra vez. Sabiendo que no podré volver a dormirme, saco un yogurt de la heladera y me siento en el sofá a comer.

El sabor a frutilla sabe salado, tal vez sea por las lágrimas que han comenzado a caer sin permiso otra vez. Observo la gran vista de la ventana, la ciudad sigue moviéndose como siempre, casi como si no le importara que yo estuviera embarazada.

"El mundo sigue girando Hermione" era lo mi madre solía decirme cada vez que me sentía el ombligo del mundo.

Mi madre.

Me levanto rápidamente y me cambio en un parpadear intentando no despertar a Harry.

Me tomo un taxi y en media hora estoy en casa de mis padres. Toco la puerta y me atiende mi madre.

-¿Papá está en casa? -pregunto temblorosa. Mi madre me mira asustada.

-No, ¿sucedió algo?

La abrazo y dejo que todas las lágrimas se escapen. Ella me devuelve el abrazo al instante con fuerza.

-Estoy embarazada mamá...

-¿Qué?

-Estoy embarazada mami... -repito entre lágrimas hundiendo mi rostro en su hombro.

-P-pero... ¿cómo...? -suspira -Mi pequeña... ¿embarazada? -pregunta y besa mi cabello -¿Es de Harry?

-S-sí.

-Será un padre increíble entonces, tienes que alegrarte -dice tomando mi rostro con una sonrisa -, deja de llorar...

-No estoy preparada para tener un bebé... apenas puedo cuidarme yo misma -suelto temerosa.

Se ríe.

-Cuando quedé embarazada de ti creí lo mismo, pero cuando te tuve en mis brazos me di cuenta de nadie nace sabiendo cómo cuidar a un bebé, uno va aprendiendo a medida que los hijos crecen. Además no estarás sola, me tienes a mí y a Harry, ¿lo sabes?

-Oh mamá -exclamo y la vuelvo a abrazar.

-¿Qué dijo Harry con la noticia?

-No se lo dije aun.

-¿Qué? ¡¿Por qué?!

-Estoy asustada. Hace unas semanas me dijo que no quería bebes hasta dentro de unos años... -contesto tristemente.

-Dile. Verás que entenderá... o eso le conviene, si no quiere que tu padre lo mate.

Nos reímos.

-Espera, no le digas a papá hasta que le diga a Harry, ¿sí? ¡Por favor!

Mi madre sonríe y me seca las lágrimas.

-No le diré nada, pero cuando vengas a decírselo tienes que fingir que yo tampoco lo sé. Tu padre es muy celoso.

Me rio.

-Está bien.

-Ahora ve y dile a Harry la verdad, y cuanto lo quieres.

I

Subo los siete pisos que se hacen eternos.

-Un escalón más baby -le digo y me rio pensando que seguramente no puede entenderme.

Abro la puerta del departamento jadeando.

-¿Harry? -lo llamo pero no hay respuesta. Camino hacia la cocina y lo veo arrodillado en el suelo rodeado de basura. Crooksy está allí, parece que él ha sido el que ha derramado la basura.

-¿Harry?

Veo en su mano un objeto largo y blanco. Harry se gira a mirarme mientras el corazón me late a mil por segundo.

-¿Vas a explicarme que es esto?