Harry

Ya han pasado tres meses y medio de la noticia que puso de cabeza nuestro mundo.

Hermione y yo hemos ido a hacer una ecografía para saber cuál es su sexo, pero el bebé parecía estar caprichoso ese día, porque el doctor nos explicó que estaba dándonos la espalda y que parecía no querer moverse.

Asique la intriga y las discusiones entre Hermione y yo sobre el sexo del bebé siguen siendo iguales que siempre.

La pancita ya se le ha comenzado a notar, algo que ante mis ojos la hace verse más hermosa, aunque ella diga todo lo contrario.

-¡Estoy obesa!

Me rio, porque su preocupación parece ser real. Me siento junto a ella en el sofá, y le doy unos cuantos besos.

-Estás hermosa, deja de decir tonterías.

-He leído en internet que en esta época los hombres comienzan a buscar sexo por otras partes...

Internet. Últimamente Internet ha jodido mi vida. Hermione se la pasa buscando cosas, y opiniones de otras madres, pero hay tanta tontería suelta que ella se cree todo lo que lee.

-¿Crees que te dejaría por otra, de verdad Mione? -le pregunto, y ella suspira -Si fuera yo el que estuviera embarazado, ¿me dejarías? No.

Ella suelta una carcajada.

-No te dejaría, serías un gordito adorable -me dice y me abraza.

-¿Entonces? Desde que me dijiste que estabas embarazada en lo único que pienso es en ti y en el bebé, no me importa nada más.

Me sonríe con los ojos brillantes. Ahora se ha emocionado. Estar embarazada ha trastornado sus estados de humor más de lo normal, en un momento llora, en otro se ríe, en otros se enoja. Pero ya he comenzado acostumbrarme, porque sé que es lo único que puedo hacer.

La atraigo hacia mí en un abrazo y Crooksy se sube sobre nosotros.

-El últimamente ha estado muy celoso -dice Hermione acariciando las orejas del animal. -Me pregunto si sabe que estoy esperando un bebé...

-Seguro, este gato es más astuto de lo que piensas, a veces llega a asustarme -digo y lo acaricio también, aunque sus ojos me miran con algo de desconfianza.

-¿Cuándo es el turno para la otra ecografía?

-En dos días -contesto -, en dos días mostraré que en estos meses he estado acertado.

-Ja, claro, ya veremos Potter.

Prendemos la tele y nos quedamos un rato mirando Animal Planet. El gato endemoniado.

-Mira Crooksy ese es como tú, podríamos llamar a ese tipo para que venga a examinarte -le digo al gato y me bufa.

Hermione se ríe.

-Pero si Crooksy es un gatito dulce y bueno...

-Sí claro, lo dices porque a ti nunca te rompió los zapatos, o te meo las sabanas.

Hermione sonríe.

-Crooksy sentía que tú lo querías echar, por eso.

El tipo como siempre termina resolviendo el caso, aunque no soy de creer mucho en estos programas, al contrario de Hermione que parece maravillada por el resultado.

-Harry... -dice sacudiendo mi hombro cuando estaba a punto de dormir una pequeña siesta.

-¿Hmm?

-Quiero frutillas con crema -pide -, y un chocolate con mantequilla adentro...

Suspiro. Han vuelto sus antojos.

-Es domingo Hermione, ¿dónde quieres que consiga eso?

-¡Por favor! -exclama desesperada.

Me levanto suspirando.

-¿Me acompañas Crooksy?

El gato se levanta y yo tomo las llaves y la billetera.

-Te amo, gracias -me dice ella y me da un dulce beso.

-Intentaré conseguirte el chocolate y las frutillas, quédate recostada no te esfuerces en nada.

-Sí, cuídate y cuida a Crooksy, hay demasiados autos afuera.

Salgo del departamento y me encuentro con Charlie.

-Hey rayo, ¿ya saben que sexo es el rayito? -me pregunta con una sonrisa.

-No, lo sabremos mañana.

-Genial. Luego me cuentas, no te olvides.

Harry sonríe.

-Lo haré. Nos vemos luego.

Salgo con Crooksy a la calle, como era de esperarse, el negocio de al lado está cerrado.

Comenzamos a caminar, por suerte ya no hace frío, la primavera ha comenzado con el mejor clima. A pesar de estar algo nublado como siempre, se pueden apreciar pequeños rayos de sol que iluminan todo dándole un poco más de color.

Crooksy parece estar muy a gusto con el paseo, muchas personas nos miran, claramente la gente no está acostumbrada a ver a un gato comportarse tan obediente como un perro.

Los negocios de las siguientes cuadras también están cerrados. Hermione me manda por WhatsApp caritas sonrientes y corazones y sé que no debo volver a casa hasta encontrarle lo que quiere.

Cuando al fin encuentro un supermercado abierto, Crooksy se detiene afuera sin necesitar ninguna orden y yo entro.

Encuentro las frutillas y la crema rápidamente, pero el chocolate con mantequilla se ha acabado.

Pago lo correspondiente y salgo de la tienda. Abro un emparedado que me he comprado y le doy un poco a Crooksy.

-No le digas a Hermione que te di un poco, ¿entendido?

Luego de un momento seguimos con nuestro camino, entro a varias tiendas pero no hay solución.

-¿Chocolate con mantequilla tienes?

-No.

-¿Chocolate con mantequilla tienes?

-No.

-Santa mierda Crooksy, ¿por qué no venden chocolate con mantequilla?

El gato maúlla sin poder ayudarme.

Miro al cielo, ya está oscureciendo y si no me apresuro Hermione tendrá uno de esos ataques de enojo.

Una gran idea se me ocurre, volvemos al supermercado y compro chocolate, y un pote de mantequilla de maní.

-Listo. Espero que con esto se conforme.

Cuando entro a casa soy recibido con abrazos y besos. Hermione me arrebata la bolsa y se sorprende con lo que ve.

-Lo siento linda, no he encontrado chocolate con mantequilla asique puedes untar la mantequilla sobre el chocolate -suspiro.

Ella se ríe y me besa.

-Eres el mejor novio que una embarazada podría tener.

Hermione se sienta en el sofá y comienza a echarle mantequilla al chocolate, me siento junto a ella, y comemos juntos.

Crooksy se duerme a nuestros pies, y un nuevo programa de Animal Planet comienza.

Hermione se apoya en mi hombro y yo en su cabeza, se siente bien, tan bien que termino quedándome dormido, sintiendo ese suave calor que solo ella me puede dar.

Y sé que a pesar de lo loca y atolondrada que es nuestra vida, no cambiaría nada. Absolutamente nada.

Ella es perfecta para mí.