Aprendiendo a conocerla

La tarde pasó lenta, Jasper se aburría. La única clase que le gustaba era piano, y las otras solo le interesaban por la persona que se sentaba a su lado. Al acabar la clase de piano, el profesor Griffin le obligó a quedarse unos minutos porque quería hablar con él. Jasper le explicó como empezó a tocar el piano y que algún día le gustaría ser pianista. Se despidió rápidamente del profesor porque Edward debía estar esperándolo en la puerta. Salió casi corriendo de la clase y bajó las escaleras de dos en dos. Le pasó lo mismo que esa misma mañana. Al llegar a las puertas de cristal vio a Alice bailando y se detuvo para observarla. Ella sabía que no estaba sola, pero decidió acabar de bailar. Cuando terminó, Jasper empezó a aplaudir.

-Vaya, bailas estupendamente bien.

-Gracias, después de tantos años bailando, creo que se me da bien-dijo Alice riéndose.

-Creo que esta mañana no hemos terminado la conversación que habíamos empezado. Me estabas explicando que a veces parece que tu madre solo te da clases a ti.

-Ah, si…pero es una historia aburrida, no creo que te interese escucharme.

-Inténtalo, se me da bastante bien escuchar a las personas-le dijo, animándola a que continuara a hablar mientras se sentaba en el suelo.

Alice lo imitó y se sentó a su lado.

-La academia es de mi padre y por lo tanto mi madre tenía que trabajar aquí. Cuando yo tenía cuatro años mis padres me llevaron a una representación de ballet y me quedé fascinada. Me encantó como se movían y como se deslizaban con aquella gracia. Desde ese día supe que quería ser bailarina de ballet, y cuando se lo dije a mi madre, no dudó en apuntarme aquí. Empezó a buscar academias más prestigiosas en ciudades más importantes, para que cuando yo tuviera un nivel elevado me aceptaran y pudiera ser bailarina. Pero creo que está demasiado obsesionada con el tema. A mí ya me gusta estar aquí. Y nunca se lo he dicho, pero mi sueño es ir a Nueva York a alguna de las academias que hay allí donde se forman algunos de los bailarines de ballet más importantes. Algún día lo conseguiré, pero no quiero que mi madre se interponga. Quiero hacerlo sola, y que me acepten por mi talento, no porque mi padre les ofrezca dinero.

Jasper la escuchaba atentamente.

-Te dije que era una historia aburrida-le dijo Alice dándole a entender que ya había terminado.

-No es aburrida, es muy interesante. Creo que nunca debes dejar de hacer lo que realmente te gusta porque alguien se interponga, aunque sean tus padres. Tienes que ser capaz de luchar por lo que quieres, aunque tengas que pasar por encima de todo y de todos para conseguirlo.

-Yo también lo veo así, pero cada vez es más difícil.

-Cada día se hará más complicado, pero si realmente es lo que quieres, lo conseguirás.

-¿Y tú qué? Explícame algo sobre ti.

-Mi vida no tiene comparación con la tuya.

-¿A qué te refieres?

-No digo que tu vida no haya sido difícil, pero a mi nunca me han regalado nada. Lo que he querido, siempre lo he tenido que conseguir a base de esfuerzo porque mis padres no podían pagarme según que cosas. No creas que te estoy juzgando, solo te explico mi realidad.

-Tenemos vidas distintas, pero en el fondo parece que nos sentimos igual-le dijo Alice con la mirada perdida-¿Y como supiste que querías tocar el piano?

-Por mi abuela. Un día en su casa, me enseñó el piano que perteneció a mi bisabuelo, que ahora lo he heredado yo. Y bueno, interpretó una melodía y me gustó tanto que le pedí que me enseñara a tocarlo. Iba casi cada día a su casa hasta que murió hace dos años. Ahora aprendo por mi cuenta, y en parte por eso quise entrar en esta academia.

-¿Algún día me enseñarás como tocas?-preguntó Alice emocionada.

-No sé Alice, no se me da bien tocar con público.

-Entonces ¿Cómo quieres llegar a ser pianista si te da vergüenza tocar para una persona?

-Es cierto…-se lo pensó Jasper-de acuerdo, algún día tocaré para ti. Pero deja que me prepare previamente-añadió Jasper riendo.

-Está bien.

Estuvieron hablando de cosas sin importancia, hasta que a Jasper se le ocurrió mirar el reloj.

-¡Dios, Edward!-se levantó de un salto.

-¿Qué ocurre?-preguntó Alice extrañada.

-¡Había quedado con un amigo al terminar las clases y se me ha olvidado por completo!

-Pues vete, quizá aún esté esperándote, yo de todos modos me quedaré para seguir practicando.

-Si será mejor que me vaya, aún tendré suerte y no se habrá marchado. Nos vemos mañana en clase, Alice.

-Hasta mañana Jasper.

Salió de la clase corriendo, Edward lo mataría.