Pronto subo el epílogo
.
.
Harry
-¡Harry! ¡Harry! ¡Viene el bebé! -grita Hermione despertándome de la siesta.
Me siento en la cama sobresaltado mientras Mione me mira espantada.
-¿Qué? ¡¿Tan pronto?! -exclamo aterrado.
-¡¿Pronto?! ¡Hace nueve meses que la tengo adentro mío Harry! -se enoja levantándose de la cama y vistiéndose apresuradamente.
Me levanto y me coloco los pantalones y la primera sudadera que encuentro. Crooksy camina nervioso por toda la habitación volviéndome más loco aun.
-¡Llamaré a un taxi! -digo tomando mi celular mientras Hermione toma el bolso con ropa que ha preparado desde hace meses -¡No atienden! ¡Dios!
Hermione se sienta en la cama y se toma el vientre asustada.
-Harry tengo miedo -murmura en pánico.
Me arrodillo frente a ella y le tomo del rostro.
-Respira Herms, respira.
Ella me hace caso y parece calmarse un poco, sus ojos bonitos me miran brillantes.
-¿Recuerdas las clases? Recuerda lo que nos enseñaron... hay que estar tranquilos... no entremos en pánico.
-¡Ah! -grita asustándome -¡Estas contracciones son horribles Harry! ¡Llévame al hospital antes de morir!
Y todo el progreso que hemos hecho de relajación se ha ido a la mierda. Con Hermione salimos del departamento y miramos el ascensor.
-No pienso arriesgarme a quedarme encerrada otra vez -chilla tomándose el vientre otra vez.
Esto se está poniendo bastante complicado. La única opción es bajar las escaleras, pero Hermione no es capaz en este momento, asique bajo los siete pisos con ella en brazos.
Mione se aferra a mi pecho como una niña pequeña, no se cuál de los dos es el que está más asustado.
Ya en la calle, le hago señas a los taxis pero ninguno se detiene, como si el destino estuviera empeñado a hacernos enloquecer más.
Hermione está sentada, teniendo un ataque de nervios que hasta a mí me llega a asustar.
-¿Qué sucede rayito? -pregunta Charlie que ha aparecido con unas bolsas de supermercado en las manos.
-Hermione va a tener el bebé, ¡ahora! ¡Y ningún taxi se detiene! -estoy gritando, ni siquiera puedo controlarme, algo que hace que mi vecino abra mucho los ojos.
-¡Yo tengo auto! ¡Los puedo llevar! -exclama con una sonrisa.
Miro a Hermione y ella me sonríe aunque el dolor se ve reflejado en su rostro.
La ayudo a levantarse y seguimos a Charlie hasta doblar en la esquina. Un auto viejo, feo, verde y destruido de... ¿los años sesenta? Nos espera...
Charlie nos abre las puertas y nos subimos todos. El aroma a hippie invade mi nariz, y Hermione me abraza con fuerza.
-Estaremos bien -le susurro y ella asiente.
-¡Al hospital! -exclama Charlie y arranca el motor que parece que se va a fundir en cualquier momento.
La lentitud del auto nos desespera a ambos, en especial cuando presenciamos la cantidad de tráfico que hay.
-Harry... no vamos a llegar nunca -murmura mi novia asustada.
-Sí que vamos a llegar, ya estamos cerca princesa -digo besando su cabello.
Charlie toca bocina a los demás autos y suelta algunos insultos por la ventanilla, recibiendo de vuelta muchos bocinazos mas.
Y cuando nuestro vecino consigue acelerar el motor deja de funcionar con un estruendoso sonido.
-Lo siento rayito, tendré que llamar a la grúa -dice Charlie tristemente.
-Gracias por traernos hasta aquí -dice Harry apresuradamente y toma a Hermione en brazos y baja del auto para darse cuenta de que Crooksy ha venido junto con ellos.
-¿Qué haces aquí gato? -exclama mientras corre entre los autos y el animal naranja los sigue.
Crooksy maúlla y mueve las patitas con rapidez para estar a la par que Harry.
-Ya llegamos Mione -le susurra y Hermione se abraza más a él, temblorosa.
Entramos al fin al hospital, y el doctor me ayuda a recostar a mi novia en la camilla.
-Tienes que estar conmigo en el parto -dice Hermione tomándome de la mano con fuerza.
-Estaré, lo prometo...
Se llevan a Mione a la sala de partos, y una enfermera me lleva hacia otra habitación para ponerme la ropa adecuada, antes de entrar volteó y le hago señas a Crooksy para que se esconda, ya que sé que por ninguna razón pueden permitir a los animales entrar.
Crooksy se mueve hasta posicionarse debajo de los asientos de la sala de espera.
A pesar de que la mayoría de las veces no lo soporte, debo admitir que es inteligente.
Me coloco la ropa tan rápido como puedo y la enfermera me lleva a la sala donde está Hermione.
Está recostada en una camilla, con la ropa del hospital ya puesta. El doctor se acerca a mí y apoya una mano en mi hombro.
-No vamos a esperar más, la señorita Granger tiene la dilatación suficiente, prepárese -me dice con una sonrisa.
Me acerco y Hermione toma mi mano con fuerza.
-Quédate conmigo.
-Siempre.
Le doy un suave beso, y luego el parto comienza. Siendo más complicado de lo que creí. Hermione hace todo lo que le dice el médico, puja hasta que el sudor baña su frente, aprieta mi mano hasta el dolor.
El doctor me toma del brazo riendo y me lleva hasta su posición para mostrarme cómo va la cosa. Es tanta la sangre y la impresión que mi vista se vuelve nublosa y cuando me doy cuenta estoy en el suelo.
-¡Harry! ¡Harry! -exclama Hermione furiosa -¡Levántate de ahí!
Las enfermeras recurren a ella y la sostienen con fuerza.
-¡Hermione tienes que seguir pujando! -exclama el médico borrando cualquier sonrisa de su rostro.
-¡No pujaré hasta que te levantes Harry Potter! -exclama mi novia más furiosa que nunca.
El mundo da vueltas a mí alrededor, pero aun así me levanto como puedo y llego hasta ella.
-Aquí... aquí estoy Mione... -murmuro y ella vuelve a tomarme de la mano -No pares... continúa...
Y después de un último empujón, la bebe nace, y comienza a llorar. El doctor la toma y lleva la bebita hasta su madre.
Hermione la toma entre sus brazos con lágrimas en los ojos, y antes de darme cuenta yo también estoy llorando.
-Es muy bonita... -murmuro y Mione sonríe -, ¿cómo... cómo le pondremos? -pregunto tomando una de sus manitas.
-Como tu madre Harry... Lily... me gusta ese nombre -responde entre lágrimas, y yo sonrío.
-Lily Potter...
I
-¿Quieres verla? -pregunto llevándome una mano al cabello. Crooksy maúlla bajo los asientos en respuesta. Miro hacia mis lados, ninguna enfermera o doctor a la vista.
Tomo al gato y lo llevo hasta la sala de los bebés, donde podemos verlos a través del vidrio. Solo hay tres, asique es fácil señalarle a Lily.
-Esa la del medio -le digo sintiéndome algo demente, pero cuando Crooksy apoya una patita en el vidrio justo donde está ella, me doy cuenta de que tal vez tan loco no esté. Ese gato me está entendiendo.
Después de un momento, dejo al gato y entro a la habitación de Hermione.
-Parece que a Crooksy le ha gustado la bebé -le confieso y ella se ríe.
-¿Se la has mostrado? ¡Harry es un gato! ¿Cómo es que piensas que puede comprender?
Me cruzo de brazos.
-¿Y cómo explicas que nos haya seguido hasta aquí?
Vuelve a reírse.
-¡Seguramente quería dar un paseo! -exclama divertida.
-Sí claro, señora Potter.
-No soy señora Potter todavía, ¡Granger!
-Shh, pronto lo serás -digo sentándome junto a ella en la cama y acurrucándome contra ella.
-Casi me muero cuando te desmayaste en pleno parto -suspira aferrándose a mí.
-Yo también.
Nos reímos, y en ese momento la enfermera entra con la bebé. Sonríe al vernos.
-Está mostrando muy buenos signos señores Potter, mañana ya podrán irse a casa -dice la mujer dejando la bebé en mis brazos.
-Gracias.
La enfermera sale del cuarto, y Hermione me mira con una gran sonrisa.
-Pensar que al principio tenías miedo de ser padre... -susurra emocionada.
Acaricio la mejilla de Lily con una sonrisa, y ella me toma el dedo inconscientemente. Lo aprieta con fuerza con sus deditos.
Sonrío.
-Ya no tengo miedo Herms, ya no tengo miedo...
