Hola de nuevo! Hoy subire en dos tandas xD, ahora subo unos cuantos capítulos, y cuando llegue de clase unos cuantos más. Ya falta poco para que llegue lo bueno n.n

Muchiiiiiiiiiiiiiisimas gracias a toda la gente que se pasa y me deja algún Review, me hacéis muy feliz :) Espero que continuéis leyendo.

Dejo de enrollarme ya y os dejo los capítulos!^^


Amor de madre

La semana pasó lentamente. Jasper, cada día iba con Emmett, Rose y Alice, había descubierto que tenía muchas cosas en común con Emmett como por ejemplo, nadar. Decidieron que cuando empezara el buen tiempo irían al lago Pontchartrain, ya que parecía una pequeña playa. Al acabar las clases de la tarde, Jasper se pasaba por el aula de ballet para hablar un rato con Alice. Era el momento del día que esperaba con más ganas. Le encantaba sentarse en el suelo de parqué mientras Alice hablaba, o simplemente bailaba. Habían descubierto que compartían el mismo gusto por la música y que les gustaba el mismo tipo de comida.

En esa semana, Jasper pudo ver lo alegre y entusiasta que era Alice. Siempre estaba riendo, y le gustaba mucho ver como se enfurruñaba como una niña pequeña. Alice, pudo notar lo reservado que era Jasper para según que cosas y lo sincero que era para otras.

Finalmente llegó el viernes por la tarde. Eran las seis y media y no sabía que ropa ponerse. Optó por una camisa azul claro y unos pantalones negros. No se puso corbata, porque según él parecía un anciano. Volvió a tomar prestados los zapatos de su padre y la colonia. Estuvo quince minutos en el baño intentando peinarse, pero como no había manera de que le quedara bien nada, se lo mojó un poco y se lo echó hacia atrás, como solía hacer siempre. Aún faltaban cuarenta y cinco minutos para las ocho, así que bajó al comedor. Su madre estaba doblando la ropa muy entretenida escuchando música en la radio, tarareando la canción que sonaba.

-Veo que te gusta la canción mamá.

-Me trae recuerdos de cuando conocí a tu padre.

-Pues si que es una canción antigua-bromeó Jasper

-Muy gracioso hijo-le contestó su madre secamente.

-Mañana iré a la obra mamá.

-No hace falta que vayas, ya tienes bastante lío con la academia.

-Os dije que seguiría trabajando de peón, aunque solo fueran los sábados.

-Bueno hijo, como quieras. ¿A qué hora vendrá Edward a recogerte?

-A las ocho.

-El otro día lo vi muy alegre, parece que está feliz con esa chica ¿no?

-Mamá ¿y tú como sabes que está con una chica, si yo no te he dicho nada?

-Me lo dijo su madre, Jasper. Él no le ha dicho nada a ella, pero las madres conocemos muy bien a nuestros hijos. Y yo a ti te conozco como a la palma de mi mano y sé que hay algo que te preocupa últimamente. ¿Porque no me lo explicas? Quizá pueda ayudarte.

-No me preocupa nada mamá. Tú y Edward os parecéis mucho, siempre preguntándome lo mismo-dijo Jasper, ya se estaba empezando a cansar de hablar siempre del mismo tema.

-Lo siento hijo, no quería molestarte. Solo quiero que estés bien.

-Estoy bien.

-De acuerdo Jasper. Espero que sepas que si necesitas ayuda o consejo, tu padre y yo estaremos para ayudarte.

-Lo sé mamá, gracias.

Los últimos treinta minutos se los pasó dando vueltas por el comedor, hablando con su madre de temas triviales y comentando las canciones que sonaban en la radio. En un momento, tocaron a la puerta. Esme se apresuró a abrir, y abrazó a Edward. Siempre le había tenido un cariño especial al mejor amigo de su hijo. Lo conocía desde siempre y, tanto ella como Carlisle se llevaban increíblemente bien con sus padres.

-Vaya Edward estás muy apuesto-le dijo Esme al ver lo elegante que se había puesto.

-Gracias señora Whitlock, usted siempre está hermosa.

Esme le dedicó una gran sonrisa.

-Hola Jasper, veo que has sido puntual, ¿Nos vamos?

-Si, vamos. Hasta luego mamá.

-Buenas noches señora Whitlock, salude al señor Whitlock de mi parte.

-Lo haré Edward, ¡que lo paséis bien!

Jasper cerró la puerta tras de sí. Edward se veía nervioso.

-¿Edward, que te pasa?-preguntó extrañado al ver a su amigo sudando.

-No lo sé, supongo que estoy nervioso porque es nuestra primera cena formal.

-Ya habíais quedado anteriormente.

-Si, pero no para cenar. A menos estarás tú, no me sentiré tan solo.

-El que tiene que sentirse solo soy yo, que estaré con su pobre amiga a la que seguramente Bella también habrá arrastrado para no quedarse sola.

-Tienes razón. Bueno, dejemos de pensar en el tema y que pase lo que tenga que pasar.