Imposible
Estuvieron un rato parados en medio de la calle, cada uno pensando en sus cosas cuando Edward rompió el silencio.
-La chica especial de la que me hablaste es Alice ¿no?
-Si…-ahora ya no podía negarle nada.
-¿Qué piensas hacer?
-¿Qué pienso hacer de qué?
-Que piensas hacer con Alice.
-Nada, ¿qué quieres que haga?
-Te gusta ¿no?
-No lo sé.
-Vamos Jasper, acéptalo. Bella y yo os hemos visto bailando, y había algo.
-Y según tú ¿qué había?
Edward no le contestó.
-Eres muy difícil Jasper ¿tanto te cuesta decir "si, es cierto, me gusta"?
-Edward, no sé lo que siento ¿vale? No lo sé ni yo, así que no me líes más.
-No puedes estar toda la vida huyendo de todo. Tienes que afrontar tus sentimientos.
-¿Tú me escuchas cuando te hablo? Te digo que no sé lo que siento.
-Si que lo sabes, lo que pasa es que no lo quieres aceptar y ya está.
-Mira Edward, estoy cansado, ya hablaremos ¿de acuerdo?
Y sin pararse a mirarlo, Jasper se fue hacia su casa, enfadado. En realidad no sabía porque estaba enfadado. O sí lo sabía. Estaba enfadado porque su mejor amigo no dejaba de molestarlo siempre con el mismo tema. Pero en el fondo, Jasper sabía que Edward tenía razón. Tenía que poner en orden sus sentimientos hacia Alice, porque estaba claro que no la veía simplemente como a una amiga, sino como algo más. ¿Y ella? ¿Qué sentía hacia él? Estaba seguro de que solo lo veía como un compañero de clase, su compañero de asiento. ¿Por qué alguien como ella se iba a fijar en alguien como él? Ella lo tenía todo y él no tenía nada. Eran tan diferentes que no se complementaban en nada. En medio de todos estos pensamientos, Jasper no se dio cuenta de que ya había llegado a su casa. Subió las escaleras hacia su cuarto intentando hacer el menor ruido posible. Entró en su habitación, se puso el pijama y se metió en la cama. Miró el reloj, eran las dos. En cuatro horas tenía que levantarse para ir a la obra. No podía dormir, todos aquellos pensamientos le taladraban la cabeza.
Dio muchas vueltas en la cama, y no lograba dormirse. Aquella noche se había dado cuenta de algo. Ahora estaba seguro de ello. Alice le gustaba mucho, demasiado. Más de lo que le debería gustar. Y antes de que le gustara más, tenía que olvidarla. Sabía que una relación con ella era algo imposible. Ella nunca se fijaría en él y aunque lo hiciera, él no podría darle nada de lo que merecía. Aunque bien pensado, Edward estaba más o menos en la misma situación que él y parecía que tiraban adelante. Pero de todos modos, era muy complicado. ¿Por qué siempre se enamoraba de la gente equivocada?
Estaba decidido, se olvidaría de Alice, tenía que hacerlo, por él y por ella.
En medio de todos esos pensamientos, se durmió.
Después subo algunos más!^^
Besituuus!
