Pensamientos

El domingo se levantó extremadamente tarde, no se había dado cuenta de lo cansado que estaba. Bajó al comedor pero no desayunó, no eran horas de desayunar.

-Buenas tardes Jasper-le dijo su padre.

-Lo siento, estaba cansado y no me he dado cuenta de la hora que era.

-Tranquilo, es domingo, pero no te acostumbres a levantarte tan tarde cada semana.

-Lo intentaré.

Su madre estaba en el jardín arreglando las plantas, ya que a causa de frío se estaban estropeando. Aprovechando la oportunidad, su padre le preguntó.

-¿Necesitas algún consejo Jasper?

-No…creo que no papá. Ya me diste todos los que me tenías que dar hace unos cuantos años.

-Tal vez te vengan bien ahora.

-De verdad papá no hace falta, lo haré a mi manera. Gracias de todos modos.

-De acuerdo hijo, como tu quieras.

En ese instante su madre entró, haciendo que cambiaran de tema.

El domingo pasó lento, estuvo casi toda la tarde haciendo los deberes de solfeo y de historia de la música. Cuando los terminó tuvo que bajar a cenar. Durante la cena habló de temas triviales con sus padres y después subió a su habitación. No tenía sueño, eso de levantarse tan tarde no iba bien. Se tumbó en su cama pensando en Alice. En lo que le diría y en lo que haría. Tal vez si se lo decía sin rodeos le resultaba más fácil, aunque tampoco era plan de ponerse delante de ella y soltarle:"me gustas". Seguramente se quedaría callada y no sabría que contestarle.

Optó por ir echándole indirectas. Así seguramente le resultaría más fácil.

Miró el reloj eran las once. Se levantó, se puso el pijama y se metió en la cama, seguía sin tener sueño. Cerró los ojos intentando no pensar en ella, aunque era imposible. Y sin darse cuenta se durmió.

Se despertó con el repiqueteo de la lluvia en su ventana. Caían unas gotas finas que con el paso del día, lo más seguro era que se convirtieran en una gran tormenta.

Jasper se levantó lentamente, eran las seis y media. Bajó las escaleras muy despacio, hoy era un día importante y más valía tomárselo con calma. En la cocina estaba su padre que aún no había ido a trabajar.

-Buenos días papá.

-Buenos días Jasper.

-Hoy me llevaré la camioneta, no quiero ir caminando con la que está cayendo.

-De acuerdo. Me voy ya, que parece que hoy todos nos hemos levantado tarde. Suerte Jasper-le dijo su padre con una sonrisa que irradiaba felicidad.

-Gracias papá.

Se preparó un café y empezó a tomarlo lentamente. No quería pensar en el tema porque la vería en una hora y no quería ponerse nervioso. Aunque tomando café, sería difícil que no le vencieran los nervios.

Cuando se terminó el café, subió hacia su cuarto. Hoy se arreglaría un poco más. No lo parecía pero cuando se trataba de hablar con alguna chica especial, le gustaba pasar más tiempo para decidir la ropa que se pondría. Escogió una camiseta de manga corta de color blanca con rayas marrones, en la academia hacía calor, y seguramente en el momento de la verdad, se pondría a sudar. Se puso unos pantalones de color crema y unos zapatos negros. En el reloj marcaban las siete y media, no tenía prisa ya que iría con la camioneta y en cinco minutos estaría en la academia. Fue al baño y se peinó, se despidió de su madre que se acababa de levantar, cogió su chaqueta y salió de casa.

La camioneta estaba aparcada al lado de la casa, seguramente su padre la había llevado hasta allí para que no tuviera que ir al cobertizo a buscarla. Era una camioneta vieja de color azul oscuro. Se la regalaron a su padre hacía muchos años y casi nunca la había usado, ya que ellos tenían otro coche más elegante, por así decirlo, de ese modo la guardaban en el cobertizo que había al final de la calle. Jasper había aprendido a conducir con aquella camioneta a los catorce años y estaba acostumbrado a llevarla. Hacía un frío tremendo en la calle, pero una vez dentro de la camioneta se estaba bien. Arrancó y se dirigió a la academia. Tal y como él había previsto, en cinco minutos estaba allí. Emmett esperaba resguardado de la lluvia en el porche de la academia.

-Vaya Jasper, ¡hoy llegas temprano!-le dijo en el tono de burla que casi siempre utilizaba.

-Si, hoy es un día especial.

-¡¿Es tu cumpleaños?! Vaya no lo sabía, sino te hubiera comprado un detalle.

-No, no es mi cumpleaños-le dijo Jasper frunciendo el ceño.

-¿Entonces? ¿Por qué tiene que ser especial? Yo creo que es un lunes como todos.

-Tal vez lo sea, solo tengo una corazonada.

-Si que eres raro Jasper-rió Emmett.

-Gracias Emmett-le contestó Jasper sarcásticamente.

Delante de ellos paró un coche y bajó el señor Fox y Rosalie.

Emmett al verla se puso muy contento, como cada día, aunque no la abrazó ya que su padre estaba delante.

-Buenos días jóvenes-dijo dirigiéndose a ellos dos.

-Buenos días señor Fox-contestaron rápidamente

-Emmett, esperamos que este sábado vengas a cenar a casa-le dijo amablemente el señor Fox a Emmett.

-Por supuesto señor, gracias-contestó el aludido.

El señor Fox entró en la academia a paso lento, los años no le perdonaban.

-Rosalie se abalanzó sobre su novio como de costumbre y mientras se hacían mimos, Jasper esperaba impacientemente la llegada de su chica especial.