Presentación
No sabía si lo que había hecho estaba bien, pero en ese momento le importaba poco. Estaba con Alice y era lo más importante para él.
Estuvieron sentados en el suelo hablando sobre lo que sentían y sobre lo que harían, ahora que se habían declarado sus sentimientos.
-¿Qué es lo que has oído esta mañana que no te ha gustado?-le preguntó Alice acariciándole el dorso de la mano.
-Bueno, tal vez no sea como yo me he imaginado, pero en ese momento no me ha sentado bien.
-¿Qué era?
-Emmett me ha dicho que si el novio de Rosalie fuera de clase trabajadora, a sus padres les daría un infarto. Y bueno…he pensado que tal vez los tuyos…pensaran igual. No los estoy juzgando por supuesto, pero no sé como reaccionarán.
-Sinceramente, yo tampoco lo sé. Pero me da igual, estoy cansada de que me digan lo que tengo que hacer y como lo tengo que hacer, quiero estar contigo y ni ellos ni nadie van a impedir que estemos juntos.
Jasper se acercó para darle un beso, pero en ese momento alguien los interrumpió.
En el aula entró una mujer de unos 40 años con el cabello castaño recogido en un elegante moño, muy bien vestida, que los miraba fijamente.
Alice le soltó la mano a Jasper y se separaron de inmediato.
-Hola mamá-dijo Alice con un leve temblor en la voz.
A Jasper le dio un vuelco el corazón al oír aquellas palabras. La mujer que tenía delante era la madre de Alice.
-Buenas tardes a los dos. Alice, pensaba que estarías bailando.
-Estaba bailando, pero vino él y estábamos comentando los deberes ¿verdad?-le dijo a Jasper suplicándole con la mirada que no le dijera nada a su madre.
-Si, es verdad.
-¿No me vas a presentar a tu amigo, Alice?
-Claro, él es Jasper Whitlock, entró en la academia hace una semana y toca el piano.
-Yo soy Caroline Brandon, la madre de Alice.
-Es un placer conocerla señora Brandon.
-¿Así que tu apellido es Whitlock?-le preguntó la señora Brandon.
-Así es.
-De modo que tu padre es Carlisle Whitlock, el doctor.
-Si señora. ¿Puedo preguntar de qué lo conoce?
- No, no lo conozco, simplemente tengo oído que es un gran doctor, y que podría trabajar en un hospital más prestigioso ganando más dinero. Pero si tu padre prefiere quedarse en Nueva Orleans será por algo.
-Le gusta vivir aquí.
-Eso está bien.
-Bueno yo…debo irme, se ha hecho tarde-miró su reloj, marcaban las ocho y media, seguramente su madre estaría muy preocupada.
-Adiós señora Brandon.
-Adiós.
-Hasta mañana Alice
-Hasta mañana.
Salió de la academia a paso ligero, aún llovía pero era una lluvia muy débil. Se metió en la camioneta y arrancó en dirección a su casa. Mientras conducía, iba recordando lo que había pasado en el aula de ballet. Aún no se creía que Alice sintiera lo mismo que él. Le había besado y se había sentido en las nubes. Tenía ganas de que llegara el día siguiente, para estar con ella, abrazarla y besarla de nuevo.
Aparcó la camioneta enfrente de su casa y bajó de ella lentamente. La lluvia había empezado a ser más densa, pero no le importaba. No llevaba paraguas y aunque lo llevara no lo usaría. Quería sentir como las gotas llegaban hasta él, quería mojarse, quería sentirse vivo y quería sentir que aquel momento era real, que no estaba soñando. Se paró en medio de la carretera sintiendo como las gotas frías mojaban su rostro. Era una sensación espléndida. Estuvo varios minutos parado en medio de la calle, de modo que cuando entró en su casa estaba empapado.
Su madre al verlo corrió hacía el, temiendo que le hubieran robado la camioneta y hubiera tenido que venir a pie, o que le hubieran hecho daño.
-¡Jasper, por Dios! ¿Qué te ha pasado? ¿Estás bien? ¡Carlisle ven aquí rápido!
-Mamá tranquila estoy bien.
Su padre bajó las escaleras a paso ligero y con una muestra de preocupación en su rostro.
-¿Hijo, que ha pasado? ¿Por qué has tardado tanto?
-Es que me entretuve en la academia-les dijo con una cara que mostraba triunfo.
Su padre entendió lo que significaba esa cara.
-Felicidades hijo, me alegro mucho por ti.
Su madre aún no había entendido de qué iba la cosa y los miraba a los dos con cara de interrogación. Jasper al ver que su madre no entendía nada, le dijo:
-Mamá, he hablado con Alice y bueno, ella siente lo mismo por mí.
-¡Oh Jasper!-su madre lo abrazó con mucha fuerza, no le importó si estaba mojado-me alegro hijo, más le vale a esa joven no hacerte daño, sino se las tendrá que ver conmigo.
Jasper rió ante las ocurrencias de su madre y le correspondió al abrazo, aunque en el fondo sabía a que se refería con aquellas palabras. Ella fue la que descubrió que algo iba mal con María y siempre estuvo a su lado.
-Bueno, hijo sube a secarte que aún enfermarás y luego baja que tenemos que cenar y celebrar lo que ha pasado esta tarde-le dijo su padre feliz.
- Está bien, pero no os paséis que os conozco-seguramente su madre le prepararía algo especial para cenar y su padre abriría una botella de vino de esas que guardaba en el sótano.
Subió a su cuarto y se cambió la ropa, ya que la que llevaba puesta estaba chorreando. Mientras se ponía ropa seca, pensaba en los padres de Alice. ¿Les diría que estaban juntos? ¿Se avergonzaría de él?
El día siguiente lo averiguaría.
