La obra
Aquella mañana se levantó animado. Tanto que cuando bajó a desayunar y se encontró con su padre, este le preguntó sorprendido:
-Vaya Jasper, hoy parece que será un día interesante ¿o no?
-Pues si, eso parece. Por cierto… ¿qué haces levantado tan temprano si hoy no trabajas?
-La señora Hustin me preguntó ayer si no me importaría pasarme esta mañana, al parecer su hijo pequeño tiene mucha fiebre.
-Vaya, esperemos que no sea nada.
-Esperemos.
-¡Ah papá! Ayer le dije a Alice que viniera a comer mañana…puede venir ¿no?
-¡Claro hijo! Tengo muchas ganas de conocerla y tu madre también, cuando lo sepa ya verás que contenta se pondrá.
-Si.
-Bueno hijo, me voy, hasta luego.
-Que tengas un buen día.
Cuando terminó de desayunar subió a vestirse y después se fue hacia la obra.
Esta vez llegó más tarde que la semana pasada, los trabajadores ya habían empezado a trabajar. Se fue a su zona de trabajo con Edward y así pasó media mañana. Llegó la hora del almuerzo, tenían cuarenta y cinco minutos para almorzar.
-Tal vez no vendrá, Jasper ¿qué va a hacer ella aquí?
-Lo sé, solo es que tengo ganas de verla. Ayer le dije que se viniera mañana a comer a casa y aceptó encantada.
-Genial, Bella me ha invitado a su casa la semana que viene y no sé si ir.
-¿Cómo no vas a ir?
-En realidad creo que estoy haciendo un drama, solo vive con su padre.
-Pues así ya lo tienes más fácil que yo.
Edward rió ante el comentario de Jasper.
Sin darse cuenta, Jasper sintió como alguien le tapaba los ojos por detrás.
-¿Quién soy?-sonó una voz aguda y melodiosa.
-Pues…realmente…no lo sé-empezó a bromear Jasper. A Alice siempre le gustaba jugar a esas cosas.
-¿No conoces ni la voz de tu novia?-le dijo Edward.
-Ya te han dado una pista muy facilita, ahora dime ¿Quién soy?
-¿Alice?
-¡Si!-le destapó los ojos y se puso delante de él con cara de felicidad. Parecía una niña pequeña a la que le habían regalado un caramelo.
-¿Qué haces aquí?-le preguntó con cara de sorpresa fingida.
-Te dije que vendría y aquí estoy, pero si quieres me voy-le dijo mientras se daba la vuelta con la intención de irse.
Jasper al ver eso, la cogió por la cintura y la acercó a él, de manera que no se pudiera ir.
-Yo no he dicho eso-y antes de que pudiera contestar ya la estaba besando.
Cuando se separaron, ella le dijo haciendo un mohín:
-No estás tan lleno de polvo como yo me pensaba.
Jasper rió ante las ocurrencias de su novia.
-¿Les has dicho a tus padres que mañana voy a comer a tu casa?
-Si, a mi padre, les parece genial. Tienen muchas ganas de conocerte. ¿Y tú ya se lo has dicho a los tuyos?
-Si, mi madre no sabía si dejarme ir, pero mi padre la ha convencido. Y aunque no me hubiera dejado, hubiera ido de todos modos.
Edward y Jasper empezaron a reírse ante aquel comentario.
En ese momento sonó el timbre que indicaba que debían volver al trabajo.
-Bueno chicos yo voy para adentro, ahora nos vemos Jazz-les dijo Edward.
-Tengo que entrar, gracias por venir, tenía ganas de verte-le dijo mientras le daba un beso en la frente-pasaré a buscarte a tu casa mañana sobre la una ¿te parece bien?
-Si, te estaré esperando fuera.
-De acuerdo-con una mano alzó la barbilla de Alice y le dio un beso en los labios-hasta mañana.
-Hasta mañana Jazz.
Jasper entró hacia la obra. Desde que estaba con Alice, había notado un gran cambio de humor, siempre estaba riendo. Alice había logrado cambiarlo en una semana.
