Five Nights At Freddy es propiedad de Scott Cawthon, no mía. Esta historia y OC es solamente de mi propiedad.

Acepto cualquier crítica, opinión y tomatazo que se me entregue. Enserio. Y ante cualquier error ortográfico, por favor avisarme, a veces escribo muy rápido y no lo noto.

Rass y Kat le pertenecen a su sensual creadora: Rassiel-Magics. Le agradezco mucho que me haya dado el permiso de usar sus hermosas y sensuales creaciones.

Bueno ¡disfruten este capítulo!


– ¡Despierta ahora, idiota! ¡Llegaras tarde a la maldita escuela! – Habló un chico de cabello negro y ojos dorados, vestido de ropas escolares. Su rostro parece neutral, pero su voz se oía molesta.

– Cállate, pendejo, quiero seguir durmiendo.

– ¡¿CÓMO ME LLAMASTE, PUTA?! – Su mirada se volvió furiosa ante las palabras de la chica.

– Lo que oíste, pendejo, vete a la mierda y déjame dormir. – Dijo el pequeño bulto en la pequeña cama.

– ¡Despierta! ¡Le diré a mamá sino te despiertas!

– Mamá salió hace unos diez minutos, aparte, si lo intentaras sería como hablar con una pared. Duerme como un tronco, hasta parece estar muerta.

– ¡Ya me harte!

Agarró las mantas con gran fuerza, para luego quitarlas con un golpe duro. Ahí mostro un pequeño y delicado cuerpo femenino. Ese pequeño y delicado cuerpo femenino tenía el cabello cobre y un pijama que solamente consistía en una gran camisa que decía "Vete a la mierda".

Un tic furioso apareció en la ceja del joven, empezó a mover frenéticamente a la pobre chica tratando de despertarla.

– ¡Sino te despiertas ahora le diré a mamá todo sobre tu hentai yaoi!

¡Pum! Arte de magia~

Los ojos de la chica se abrieron con gran fuerza, mostrando sus ojos penetrantes y dorados. El chico pudo notar que había un brillo amenazante y aterrador.

– Le dices y juro que te castro con una cuchara…

– No le digo nada si te paras y te preparas, idiota.

– Está bien, Kuro, ya. – Dijo ella con molestia.

– Buena niña, Roxy. ¡Y apúrate, con un demonio! – Dijo dándole una patada en el trasero mandándola al baño.

– Eso no era necesario.

– Sí lo era.

Ambos corrían con comida en la boca. La puta de Roxy, en palabras de Kuro, había tardado en el baño, por lo cual tuvo que usar la fuerza bruta, abrir la puerta, bañarla con rapidez, vestirla (sin ningún pudor, ¡era su hermana!), agarrar su mochila, ponerle esa tonta bufanda que le dio en su cumpleaños y salir corriendo junto con ella hacía su escuela.

– ¡Típico de vos, Roxy! ¡En la puta madre! ¡Por tú culpa faltaremos otra vez!

Roxy lo observo y miró a otra parte. Kuro pudo notar que había unas delicadas lágrimas en sus ojos dorados.

– Mierda… – Susurró, arrepentido. – Roxy…

Un timbre lo distrajo y cuando menos lo notó, se encontró siendo golpeado en la puerta de la escuela. Le habían cerrado la puerta en la cara.

– ¿Estás bien?

– S-Sí… – Dijo avergonzado. – Maldito hijo de puta quien me haya cerrado la puta puerta en mi cara…

– Como nos cerraron, ¿podemos ir a la pizzería? – Preguntó con curiosidad.

– Sigo preguntándome por qué rayos quieres ir a esa pizzería. – Dijo Kuro caminando a la salida junto con Roxy.

– Ya te lo dicho, no recuerdo el por qué. Sólo sé que debo ir.

– Deberías hacerlo, es molesto que no recuerdes algo tan sencillo.

– Cállate, recuerda que por culpa de mamá deje de ir ahí desde los 5 años.

– Si serás pendeja, Roxy. – Dijo Kuro cruzándose de brazos.

– Deja de decirme así, hermano. Sabes lo que piensa mamá cuando dices groserías.

– Lo sé, pero ella no está aquí, ¿o sí? – Sonrió con sorna.

– Maldito bastardo. – Dijo con seriedad la chica.

– Puta tonta. – Lo miró con seriedad, pero de una forma más aterradora.

Y sin esperarlo, Kuro agarró a su pequeña hermana de la cintura y la atrajo hacía él. Había demasiado acercamiento en sus rostros. Ese par de ojos singulares se miraban tan fijamente que parecía que la mirada de Roxy sacaba un brillo demasiado extraño, un brillo lleno de pasión y lujuria. Kuro no se quedaba atrás, él tomaba a su hermana de la cintura con gran fuerza. Le gustaba tocar esa delicada caderita y acariciarla.

– ¿Por qué siempre lo haces, Kuro?

– ¿Por qué nunca te resistes, Roxy?

La mirada de Roxy cambio a una de molestia y frunció el ceño, pero Kuro pudo notar un delicado y adorable sonrojo en las mejillas de su hermana. Se sorprendió cuando ella rodeó sus brazos alrededor de su cuello y agarraba su cabello negro con fuerza, acercándolo más.

– ¿Qué quieres hacer entonces, Kuro? – Preguntó con el típico rostro serio.

– ¿Quieres hacer algo divertido? – Sonrió con maldad.

– ¿Divertido? ¿Iremos a la pizzería? – Preguntó con inocencia pura. – Quiero ir a ver el Show.

– No, no haremos eso. Espero que nuestra diversión te guste. – Dijo separándose de ella.

– ¿Primero podemos ir por un helado? – Preguntó tapándose un poco con su bufanda roja.

– Claro, ¡eso mejorara nuestra diversión! – Sonrió con sinceridad.

Roxy miró a otro lado mientras caminaba junto a su hermano tomados de la mano.

– Hermano, ¿por qué quieres compartir eso conmigo? Siempre me ignoras y me odias. – Dijo con tristeza, aunque su rostro serio no lo reflejaba, pero su tono lo decía todo.

– ¿Odiarte? Roxy, yo no te odio. Al contrario, eres lo mejor que me ha podido pasar en toda mi vida. Si llegara a tener que sacrificar mi vida por ti, yo de seguro lo haría sin dudarlo. Te quiero mucho. – La abrazó con fuerza, dándole un gran sonrojo a Roxy.

– Gracias, hermano.

– ¿Sabes? Tal vez aún no estés lista para la diversión que tengo planeada, ¿qué tal si vamos a la pizzería?

Un brillo delicado y hermano apareció en los ojos dorados de Roxy.

– ¡Sí! – Exclamó con alegría.

Kuro le acarició el cabello, pasando hasta su blanca mejilla y llegando a sus labios donde estaba esa pequeña cicatriz.

Roxy abrió lentamente los ojos, notando en el proceso que no se encontraba en su hogar. Se encontraba en un sucio departamento. Aunque su mirada se encontraba en el techo, sabía que estaba ahí por una razón.

Giró lentamente su cabeza hacia su costado, encontrándose con su hermano dormido abrazándola con fuerza. Ambos se encontraban desnudos.

Roxy miró a otro lado mientras apretaba los puños, pero después relajo sus puños cuando escucho a su hermano murmurar su nombre en sus sueños. Estaba soñando con ella, probablemente era un sueño bonito porque Kuro tenía una sonrisa feliz implantada en su rostro.

– Roxy… – Dio un suspiro mientras abrazaba con más fuerza a su hermana menor.

Roxy abrazó igual con fuerza a su hermano. Si alguien supiera lo que hacían, alejarían a su hermano de ella. Roxy lo quería con todo su corazón. Quería siempre estar con él y que nada los separara.

Ella misma sabía que lo que habían hecho era malo. Era morboso y asqueroso ante los ojos de la gente. Pero su manera de expresar su amor entre ellos, ¿no? Kuro se lo había dicho. Esa sería el único modo que mostraría su amor entre ellos. Solamente ellos dos entregándose al amor.

– Hola, Roxy. – Kuro despertó con una sonrisa y dándole un beso en la frente.

– Hola, Kuro. – Dijo con un sonrojo adorable.

– Lo mejor sería que nos apresuráramos a irnos, ¿no? Hay que llegar a casa antes que mamá.

– Okey.

Ambos se vistieron en silencio. Justo cuando Roxy se iba a poner la bufanda, pudo notar que su cuello estaba lleno de mordidas y moretones.

– Creo que fui rudo. ¿Estás bien? – Preguntó Kuro mirándola.

– Sí. – Dijo poniéndose su bufanda sin mirarlo.

Kuro bajo su mirada, después volvió a mirarla.

– Sé que no te gusta y que me debes odiar, pero…

Kuro fue callado ante un abrazo fuerte y sorpresivo de Roxy. Él pudo sentir como temblaba ante la pequeña acción que ella misma estaba haciendo. Claramente Roxy no tenía pena en hacerlo, ya era la costumbre.

– ¿Qué sucede?

– No te alejes. Nunca me dejes. ¡No me dejes nunca, Kuro!

– No sé si creer en lo que dices, Ro-

De repente, sintió algo cálido y suave cayendo en su camisa escolar. Lágrimas. Ella estaba llorando.

– ¡Sé que no importa cuántas veces lloré, sólo quiero que vuelvas a creerme de nuevo! – Exclamó agarrándolo de los brazos.

Kuro se sorprendió, pero sonrió.

– Jamás sería capaz de dejarte. Me dolería el alma si llegara a dejarte y alejarte de mí. Eres mi mundo, Roxy. Te quiero, te amo. Y si alguien te llega a ser algo, lo mataré. Y si yo llego a hacerte algo, jamás me lo perdonaría. Quiero que seas feliz, quiero que sonrías. Sé feliz, Roxy.

Más lágrimas salieron de la chica.

– Te amo.

– ¡ROXY! ¡ALÉJATE DE AHÍ! ¡AHORA!

Roxy no reaccionaba. No hablaba. No parpadeaba. Parecía que su respiración se había detenido al abrir esa pequeña y decorada caja de cumpleaños.

Lágrimas salieron con gran fuerza. El grito que dio rompió todos los cristales cerca de ella. Sus puños sangraban al tener tan apretados, enterrando sus uñas en el proceso. Su mundo se había detenido, su mundo se destruía en mil pedazos. Todo lo que le parecía hermoso y bonito ahora se le hacía una maldita mierda. La ira empezó a llenar su delicado y triste corazón.

Gemma solamente se tapaba la boca mientras lágrimas salían de sus ojos, rápidamente se puso a lado de su hija y la abrazó con fuerza, tratando de alejarla de esa cruda verdad. Roxy empezó a rasguñarla con el hecho de no separarse de su regalo. Gemma lloraba con más intensidad mientras recibía el odio de su hija. ¿Por qué no había detenido a Kuro cuando le dijo que iría por el regalo de Roxy? Pudo haberle dicho que iría después y esto no hubiera pasado.

– ¡AH, DIOS, ¿POR QUÉ?! – Gritó Roxy mientras se agarraba su cabello largo y empezaba a apretarlo con gran fuerza.

Dentro de la caja estaban las partes de su hermano y en su cabeza decía "Feliz cumpleaños" mientras en sus ojos huecos tenían unas lindas flores.

– ¡Miren! ¡Es esa niña rara!

– Oí que se acostaba con su propio hermano.

– Yo escuche que se acostaba con su hermano porque le pagaba para poder follarla.

– Dicen que está embarazada de su hermano.

– ¿Y su hermano?

– Murió. Creo que ella lo asesinó.

– De seguro que sí, parece que en cualquier momento matara a alguien.

– Está loca. Hay que alejarnos de ella.

– Sí, da cosa verla.

– Dicen que si te le quedas mirando te convertirás en piedra.

– Eso es raro, ¿sabes?

– ¿No has visto sus ojos? ¡Nadie tiene los ojos dorados!

– Rara.

– Puta.

Roxy detuvo su paso, mirando hacia la nada mientras apretaba sus puños. Aunque se podía notar la ira en sus acciones, su rostro reflejaba una gran tristeza.

– Creo que lo mejor sería que dejaran de hablar de ella de esa manera. ¿Qué no saben lo que le pasó? ¡Perdió a su hermano, malditos insensibles!

Roxy movió un poco sus ojos mirando hacía la primera persona que la estaba defendiendo.

La chica frente suya era Rass Walker, su compañera escolar. Una chica amable a la vista de todos y responsable, bueno… casi. Rass era bonita, de cabello castaño y unos hermosos ojos rojos. A lado suyo se encontraba un chico de pelo negro y ojos azules, su mirada reflejaba seriedad. Era Kat Williams, primo de Rass.

– "Se parece a Kuro…" – Pensó Roxy.

– ¿Estás bien? – Preguntó Rass.

– Y a ti que te importa. – Dijo Roxy cortante alejándose de ella, dejando sorprendida a Rass.

– ¿Esa es la manera en la que agradeces cuando alguien te defiende?

– Yo no te pedí que me defendieras, ¿verdad?

La ceja de Rass empezó a aparecer un tic furioso. Su primo, que sabía lo poco paciente que era Rass, le habló a la cobriza.

– Solamente di que lo agradeces, Vidal. – Dijo tratando de calmar a su prima.

– No. – Roxy se fue de ahí corriendo sin las intenciones de parar.

– ¡Estas contratada!

Roxy asintió y sonrió forzadamente. Supuestamente en esa pizzería todos desaparecían sin dejar ningún tipo de rastro. Y eso era lo que quería Roxy… desaparecer…

Hasta que conoció a Mike Schmidt y Jeremy Fitzgerald. Y su punto de vista de su destino… se fue…

Porque… ahora tenía una razón por lo cual vivir. Era por Mike y Jeremy. Era por su madre. Y mierda, hasta para la tonta de Rass que no deja de visitarla los fines de semanas.

Era feliz. Debía admitirlo, era feliz con Mike y Jeremy. Y prometía a todo el mundo que haría lo que fuera necesario para protegerlos. Ya sea a costa de su propia vida.


Bueno, eso fue todo. Como dije, acepto cualquier crítica, opinión y tomatazo que se me entregue. Y quiero agradecerle La'NaCha, a Rassiel-Magics, fuscia1700 y Guest por darme sus reviews en el capítulo anterior.

Para Guest/La'NaCha: Foxy-senpai, notice me~, jajaja. El nombre luego lo revelare~ Tampoco puedo decir quién es el que lastima a la pequeña e inofensiva Roxy. Y lo pensaré~. Soy de Cancún. Gracias, Roxy también le gusta que le den palabritas aunque no lo admite *Roxy me mira con cara de pocos amigos y con lindo sonrojo*

Para Rassiel-Magics: *Roxy sonríe con maldad agarrando la bufanda de Ayano; cuando la apucharras se pone súper roja y trata de liberarse de ti gritando "¡Quítenmela!"*

Luego revelare por qué su hermanote murió. Gracias a ti me dio esa idea~

Amours, amours~ *Mike te mira, Jeremy se sonroja y estás empezando a poner morada a Roxy*

El acto de Yuukei Yesterday me mato. Creo que prefiero que lo haga 7u7~

Por cierto, gracias por dejarme usar tus OCs, si lo deseas, puedes usar el mío en tu historia. Y este no será el último capítulo donde aparecerán ellos~

Espero lo hayan disfrutado.

Shay fuera, bye