Hola! Esta es la ultima tanda de capitulos que subo hoy, ahora ya nada hasta mañana xD

Buenoo, aqui la cosa ya se empieza a poner un poquirrin mala....y descubriréis algo...(muahahahaha)


Melodía

Terminaron de comer, y Alice empezó a ayudar a Esme a recoger la mesa y a lavar los platos. Ella le decía que no hacía falta, pero Alice la ayudó de todos modos. Mientras ellas estaban en la cocina hablando y recogiendo, Carlisle hablaba con Jasper.

-Bueno Jasper, tengo que admitir que has elegido bien, parece una gran mujer.

-Si, lo es. Me alegro de que te guste.

-A tu madre le ha encantado desde el momento en que la ha visto.

-A mamá todo el mundo le cae bien-dijo Jasper riéndose. Le importaba mucho la opinión de sus padres.

En ese momento aparecieron Alice y su madre por la puerta. Alice se iba a sentar de nuevo cuando Jasper se levantó.

-Nos vamos, le prometí a Alice que le enseñaría como toco el piano.

-¿Ya os vais?-dijo su madre apenada.

-Déjalos Esme, tienen ganas de estar un rato a solas.

-Vaya, yo quería que os quedarais un rato más.

-Lo siento señora Whitlock, le prometo que volveré pronto, me ha encantado conocerles.

-Espero que no tardes mucho en venir cielo-le dijo mientras le daba un abrazo. Alice se acercó para despedirse de Carlisle.

-Bueno, que lo paséis bien.

-Hasta luego-les dijo Jasper.

Salieron de la casa y se subieron a la camioneta.

-Parece que les has encantado, ya te dije que eso pasaría.

-Si, son realmente encantadores. Que envidia me das. Tu madre es tan cariñosa…

-Si, realmente te ha cogido cariño.

-Me ha contado algo sobre ti…que no sé si debo decirte.

-¿Qué te ha contado?-Jasper temía la respuesta, esperaba que no fuera nada sobre María.

-Que cuando eras pequeño, cuando te ponías nervioso tartamudeabas mucho-Alice empezó a reír.

-No puedo creer que te haya contado eso-por una parte Jasper estaba aliviado de que solo fuera eso.

-Seguro que eras adorable. Pero…me temo que hay algo más que no quieres que sepa.

-¿Algo más?

-Cuando te he dicho que tu madre me había contado algo sobre ti, te has puesto rígido, como si hubiera algo que no quisieras que supiera.

No se le escapaba una a esta chica.

-No…no hay nada más.

-Jasper, si no me lo quieres contar, lo entiendo…pero no me mientas.

-Está bien, si hay algo, pero no tengo ganas de hablar de ello.

-De acuerdo.

Llegaron a casa de la abuela de Jasper, era más grande que la suya.

-Caray, es bonita, solo que algo vieja-le dijo Alice.

-Si, por dentro está en obras, la estoy reformando para cuando me independice.

-Está muy bien.

Entraron dentro de la casa, Alice entró primero.

-Cuidado que hay herramientas y mucho polvo-le avisó Jasper.

-De acuerdo.

Subieron las escaleras y entraron en la primera habitación que había.

-Bueno, aquí está mi piano-le enseñó Jasper orgulloso.

-¡Oh! ¡Que bonito!-le dijo Alice acercándose al instrumento.

-Si ¿verdad?

Jasper se sentó delante del piano, y Alice se sentó a su lado.

-Va empieza a tocar-le ordenó Alice-espero que te hayas preparado, no quiero oír ningún fallo-le dijo con autoritaria.

-Sinceramente, no me he preparado nada. Llevo tiempo trabajando en esta melodía y la terminé el otro día, no sé como sonará. Que sepas que eres una privilegiada, serás la primera persona que la escuchará acabada.

-Está bien, a ver como suena-le contestó ella emocionada.

Jasper empezó a tocar una melodía lenta que, a medida que avanzaba se iba haciendo más alegre y que al acabar se volvía lenta de nuevo, como al principio.

Cuando terminó, miró a Alice que tenía los ojos bañados en lágrimas.

-¿Tan mal toco?-le preguntó intentando hacerla reír.

-Es preciosa. Me ha encantado-una lágrima resbaló por su mejilla y Jasper la limpió con su mano.

-Es tuya.

-¿Qué?-Alice no entendía a que se refería con eso.

-La melodía, que es tuya, te la dedico. Has sido la primera en escucharla, de modo que te la regalo.

-¿De verdad?-Alice estaba realmente sorprendida.

-Si.

-¡Gracias!-casi se tiró encima de él para abrazarlo.

Al rato, se levantaron del piano y salieron fuera de la casa. Detrás había un pequeño jardín. Fueron hacia allí y se tumbaron sobre la hierba, a esas horas de la tarde tocaba el sol y se estaba de maravilla.