Five Nights At Freddy es propiedad de Scott Cawthon, no mía. Esta historia y OC es solamente de mi propiedad.

Acepto cualquier crítica, opinión y tomatazo que se me entregue. Enserio. Y ante cualquier error ortográfico, por favor avisarme, a veces escribo muy rápido y no lo noto.

Bueno ¡disfruten este capítulo!


Era de noche en ese lugar, era raro que todo resultara tranquilo. Literalmente. Y eso que la pizza del demonio siempre era oscura, aterradora y sangrienta.

– ¿Era necesario esconderte en los baños de hombres, mamá? – Preguntó Roxy viendo como su madre salía del baño de hombres.

– ¿Qué? Siempre me dio curiosidad como eran.

– ¿Eh? – Roxy alzó una ceja ante eso.

– Jajaja. ¿Qué? – Sonrió mientras caminaba hacia la oficina del guardia.

– Mujeres…

Cuando se encontró en la oficina junto con los demás, notó como Gemma miraba al cupcake.

– ¡Yo recuerdo esta cosita tierna! Sinceramente pensaba llamarte Cupcake cuando ibas a nacer. – Roxy se puso roja. – Pero me llego mejor la inspiración y decidí por el mejor nombre, aunque ligeramente modificado.

Roxy se volvió a poner roja, solamente que su sonrojo fue acompañado por las risitas suaves de sus compañeros.

– C-Cállate, mamá. – Dijo avergonzada. – Eso no era necesario de contar.

– Si lo era. Digo, si Kuro, Vanesa y, ahora Mike y Jeremy lo saben, supongo que ya no hay problema, ¿no?

– ¿Vanesa? ¿Quién es Vanesa? – Preguntó Jeremy.

– Oh, ella es…

– ¡Hola, Gemma!

En menos de un momento, los animatronicos se encontraban en la puerta izquierda. Freddy y Bonnie tenían unos adorables sonrojos, Foxy y Chica carecían ahora de una sonrisa marca Colgate.

– ¿Cómo has estado, Gemma? ¿Has podido pagar esa renta que jamás pudiste pagar? ¿Te casaste? ¿Saliste con alguien? ¿Era mujer u hombre? ¿Fue suave contigo? ¿Tuvieron sexo salvaje? ¿Ya es dejado de ir a esas fiestas? ¿Te siguen gustando los Mashups? ¿Cómo te ha ido en tu vida? ¿Me extrañaste?

– Bien. Sí, si pude. No. Sólo unas dos veces. Ambos sexos. Sí. Pues sexo salvaje nunca hubo falta, aunque también tenían una gran habilidad con la crema batida. Sí. Sí. No me puedo quejar, digo, si tengo a esa niña como hija. Por supuesto que te extrañe, Chica. – Gemma se acercó y le tocó delicadamente la mejilla.

– U-Uh… Qué bueno. – Dijo Chica con un sonrojo en sus adorables mejillas plásticas.

– Siempre me pareció divertido la manera en la que te ponías rojita, Chica. – Gemma rió.

– ¿Acaso ya nos has olvidado, Gemma? – Dijo Freddy con tristeza, pero al menos pudo disimularlo bien.

– ¡Como podría olvidarlos! – Dijo abrazando a Freddy y Bonnie en el proceso, demostrando el hecho de que verdad los había extrañado.

– ¿Y a mí?

Las miradas del pirata y la humana se encontraron. Ambos ojos dorados se veían con una intensidad, como si se reflejara un hermoso sentimiento perdido por los años, pero que parecía seguir brillando como una estrella.

Antes de que Foxy dijera algo más, Gemma lo agarró del cuello de la camisa y la atrajo hacia ella. Ambos rostros quedaron demasiado cerca, los labios lo suficientemente cerca para dar un rose suave. Foxy se puso demasiado rojo, hasta parecía que sacaba humo.

– Como olvidar a mi mejor amigo y la única persona que hubiera sido el padre de mi hija. – Foxy se puso mucho más rojo con esas palabras.

Justo cuando la cosa se volvió más "linda", Gemma le plantó un apasionado beso a Foxy. El animatronico-humano no tardo en corresponder, dándole un apasionado beso. Si llegaba a morir ahora, al menos moriría feliz.

– Mierda… Creo que me lavare los ojos después de esto… – Murmuró Roxy tallándose los ojos sin poder creer lo que veía.

Los demás estaban demasiado shockeados para hacer o decir cualquier cosa.

– Bueno, fue lindo mientras duro. – Foxy alzó una ceja. – Lo siento, Foxy, pero me gusta mucho Sebastián, así que no puedo aceptar los sentimientos que me das. Lo lamento, pero puedes escoger a cualquiera de esos dos guardias. Te irá bien con alguno de los dos. Aparte tienen muy lindos traseros. – Terminó de hablar con una sonrisa.

Tanto Mike como Jeremy se pusieron rojos como tomates. Bonnie, curioso, miró las retaguardias de los dos guardias.

– Es cierto. – Murmuró él.

– ¡BONNIE!

Foxy, al principio de la respuesta de Gemma, sintió el corazón romperse a miles de añicos. Le dolía horrible, siempre creyó que Gemma le correspondería, pero no fue así, ella no aceptó sus sentimientos, aunque trató de ser lo más dulce que pudo, no fue tan malo el rechazo como él había imaginado algunas veces.

– No te sientas mal, Foxy. – Dijo una voz delicada a lado suyo. Era Roxy. – No me gusta verte triste. Sé que algún día encontraras a esa persona que estará a tu lado y te amara.

– Gracias, pequeña grumete. – Sonrió forzadamente y acarició con dulzura la cabeza de Roxy.

– No hay de qué.

– ¡GAH! ¡¿Y no te da miedo?! ¡He escuchado muchas historias sobre esa pizzería! ¡PENSÉ QUE MORIRÍAS! ¡No quiero que mueras, Roxy! ¡¿Qué haré si mueres?! ¡De seguro el gobierno irá por mí y experimentara conmigo! ¡No quiero ser una rata de laboratorio! ¡No! ¡Y no quiero que nada te pase! ¡Iré a trabajar contigo! ¡Eso es! ¡¿PERO SI LO HAGO NO MORIRÉ YO TAMBIÉN?! ¡Roxy! ¡¿QUÉ HAGO?! – Una chica demasiado pálida de cabello negro en las puntas y rubio en las partes enteras amarrado en una coleta de cabello y tenía unas horribles ojeras, hablaba rápidamente sosteniendo un par de libros.

– Calmarte primero que nada, Vanesa. – Dijo Roxy con una ligera venita en su frente.

– ¡Gah! ¡Lo siento mucho, Roxy! Lamento de verdad molestarte con mis palabras. – La mirada de Vanesa se puso demasiado triste.

– No tienes que disculparte, Vanesa. – Roxy era sincera, no le molestaba la actitud nerviosa de Vanesa. En cierto modo, le parecía tierno.

– ¿Enserio? Siempre pensé que mi actitud te molestaba, inclusive pensé que la odiabas. – Unas ligeras lágrimas salieron de los ojos vacíos de Vanesa.

– Yo jamás llegaría a odiarte, Vanesa. Prefiero sufrir miles de torturas que llegar a odiarte. Te quiero mucho, Vanesa. – Roxy se sonrojó ante sus propias palabras.

– ¡¿E-E-Enserio?! – Vanesa se puso igual de roja, pero había un extraño brillo que pudo mostrarse en esos vacíos ojos.

– S-Sí.

– Yo… ¡Estoy muy feliz de escuchar eso! – Dijo con una sonrisa demasiado sincera.

– Sí… Y yo me alegro de que lo escuches. – Se rascó la mejilla con nerviosismo.

– Dime, Roxy, ¿cómo te va con ese trabajo en la pizzería? – Preguntó Vanesa más tranquila.

– Pues… no me quejo. Ayer fue, en cierto modo, muy interesante. – Acomodó un poco la bufanda que traía puesta. – Tuvimos un tipo de reunión… familiar, todo fue de maravilla. Hasta fue divertido. – Roxy trató de no reír al recordar la cara de súper shock de Mike y Jeremy cuando su madre y Foxy se besaron.

– ¿Una reunión familiar? Siempre pensé que no te gustaban esas cosas.

– Está fue especial. Por eso no me quejo de ella.

– Oh, eso es bueno.

– ¿Y a ti te pasó algo interesante en ese momento?

– Pues… nada. Solamente recordé en tus palabras. "Todos los hombres son cerdos". – Dijo tratando de recordar bien la frase.

– ¿Jonathan trató de pasarse contigo, no? – Había algo alrededor de Roxy que daba un miedo increíble.

– Para nada. Seguí tu consejo, lo golpeé con todas mis fuerzas en su parte baja. – Rió nerviosa.

– Buena chica. – Roxy sonrió tranquila.

– ¿Estás bien, grumete? – Preguntó Foxy tratando de hacerle una pequeña trenza a Roxy.

– Claro que sí, ¿por qué no habría de estarlo? – Roxy preguntó girando ligeramente la cabeza.

– ¡No te muevas! – Roxy se sobresaltó ante el grito y giró normalmente la cabeza, quedándose derechita. – Así está mejor. No sé, siento que estás muy tensa.

– ¿Tensa?

– Sí.

– Pues… no lo estoy, sinceramente. Estoy bien. No hay nada de qué preocuparse. – Sonrió sinceramente.

– ¿Segura?

– Sí. Realmente estoy segura.

– ¡Roxy, es momento de trabajar! – El grito de Mike alertó a los dos, deteniéndose en el acto.

– Lo mejor será que vaya a trabajar junto con Mike y Jeremy.

– Esos dos no me agradan, grumete. Veo algo malo en ellos.

– Pues creo que son solamente tus ideas. Ellos son buena gente. Son mis amigos y siempre lo serán.

Hola, ¿Hola? ¡Hey! Hey, wow, día 4. Sabía que podías hacerlo. Uh, hey, escucha, puede que no logre enviarte un mensaje mañana. –De repente empezaron a escucharse golpes, golpes como si alguien estuviera tocando una puerta. –Ha sido una mala noche para mí aquí. – Se escucharon más golpes. – Um, Es-estoy un poco contento de haber grabado mis mensajes para ti, uh, cuando lo hice. – Los golpes se escucharon un poco más fuerte y más furiosos.Uh, hey, hazme un favor. Tal vez en algún momento, uh, ¿Podrías revisar dentro de los trajes en la trastienda? Voy a tratar de aguantar hasta que alguien compruebe. Quizá no sea tan malo. Uh, S-s-s-siempre me pregunté lo que había en todas esas cabezas vacías allá atrás. – Una caja musical empezó a escucharse en esa grabación. – Ya sabes… oh, no… – Unos fuertes ruidos se escucharon por última vez, Roxy reconoció que se trataban de los sonidos de los animatronoicos atacando al pobre guardia.

– Con que eso es lo que le paso a Scott… – Murmuró Gemma con unas ganas increíbles de llorar. Scott había su mejor amigo, una de las personas quienes le habían apoyado como nunca. – Oh, Scott… si hubiera estado ahí… esto jamás te hubiera pasado…

– Lo que paso ya paso, mamá. Ya no hay posibilidad de volver atrás.

– Lo sé…

Cuando menos lo notaron, el grito típico de Foxy se escuchó por la puerta izquierda. Antes de que cerraran las puertas, Foxy corrió rápidamente hacia adentro, agarró a Roxy de la cintura y la cargó al estilo princesa, para luego salir del otro lado.

Tanto los guardias como la madre de la secuestrada se quedaron con las mandíbulas en el suelo y los ojos abiertos como platos.

– ¿Eso acaba de pasar?

– Sip. Y eso fue, en cierto modo, increíble, chicos.

– Sí, algo. – Estuvieron de acuerdo ambos hombres.

– ¿Ahora qué quiere hacer, señora? – Preguntó Mike.

Hubo un fuerte brillo en los ojos de Gemma. Algo misterioso y aterrador había en ese brillo.

– ¡TRENZAS!

– Oh, mierda…

– Eso no era necesario, ¿sabes?

– Lo sé, lo sé. Pero tienes que admitir que fueron muy buenos mis reflejos.

– Bueno… sí. En cierto modo fue increíble.

Foxy sonrió.

– Me alegra mucho escuchar eso, Roxy.

– ¡Roxy, hola!

Los otros originales se acercaron a la pareja. Freddy sonrió amigablemente, Bonnie lo copió y Chica le dio un fuerte abrazo a la cobriza.

– Me aplastas, Chica. – Dijo con dificultad.

– Ups, ¡sorry!

– Dime, Roxy, ¿cómo te ha ido estos últimos años?

– Pues… no me quejo, sinceramente. En la escuela me va bien, en cierto modo. Rass y Katchess arreglan eso cada día. También tengo a Vanesa, una cosita muy tierna, sinceramente. Con mi mamá me ha ido normal, aunque hay momentos en los que se pasa y pone sus pechos en mi lindo rostro. Pero fuera de eso… – Roxy se puso algo roja y miró a otra parte. –… los extrañe demasiado.

– ¡Nosotros también a ti, Roxy! – Dijo Bonnie muy alegremente.

– Me alegra mucho saber eso, Bonnie.

– ¡Roxy! ¡Aléjanos de tu madre loca! – Los gritos de Mike alertaron a la pobre Roxy.

– ¿Eh?

Ambos guardias llegaron corriendo con un gran pánico. Lo curioso de esos dos fue el hecho de que tuvieran graciosas trenzas.

– Mamá… – Murmuró ella con fastidio. – ¿Lo volviste a hacer, verdad? – Preguntó al ver a su madre llegar con una sonrisita amable.

– ¡Por supuesto! ¡Adoro las trenzas y tú lo sabes!

– No quiero recordar eso, mujer.

– ¡Ow! ¿Por qué? ¡Recuerdo cuando te hacía las trenzas más adorables de todo el mundo! ¡Y mucho con el hecho de que tenía ponía vestiditos! ¡También recuerdo la cara de Kuro cada vez que te veía, siempre te llamaba princesa suya y que cuando crecieran se casarían! ¡Siempre decía que te alejaría de las brujas y los dragones para que pudieran vivir felices para siempre! ¡Ow! – Exclamó con un lindo sonrojo al recordar a su pequeña criatura en un adorable vestidito rojo y unas adorables trenzas.

Todos de repente se imaginaron a la chica de esa manera pero en versión de 3 años. Después de imaginar eso, todos se sonrojaron al imaginar lo tierna que había sido en esa edad.

– ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHH!

Todos giraron los rostros al origen del aterrador grito. Vieron ahí a una chica mirándolos fijamente con una increíble expresión de puro terror.

– ¡OH, DIOS…! ¡AAAAAAAAAAHHHHHHHH!

Roxy dio una mueca de terror y nerviosismo al ver a la persona intrusa. Debía admitir que esa persona era muy loca para entrar a este lugar a tales horas.

– ¡¿VANESA?!


Bueno, eso fue todo. Como dije, acepto cualquier crítica, opinión y tomatazo que se me entregue. Y quiero agradecerle a Rassiel-Magics, Guest, SweetCookie y fuscia1700 por darme sus reviews en el capítulo anterior.

Para Rassiel: ¡Rassieeel! Pero si no me fui por mucho tiempo, Rassiel. *Se pone un poco roja ante el súper abrazo*

Roxy: Morire axficiada… *Roxy apenas puede hablar… creo que se está poniendo azul.*
Rass: Uh... ¡No es tan malo! *se aferra más a la autora* ¿Verdad Katchy? *Katchy no responde pues básicamente se está desangrando por la nariz debido a que tiene la cara también entre los pechos de su prima*
Roxy: ¡Maldito, Katchy! ¡Deja de actuar como un pervertido y ayúdame a salir de aquí!

¿Contento? Esta radiando de alegría infinita mientras escupe arcoíris.

*A Rass Walker le gusta esto, pero a Roxy Vidal no*

Jajajaja, no lo había pensado de esa manera, sinceramente jajaja.

*Gemma está buscando unos papales de adopción para la chica adorable que le está dejando un mensaje*

Bye~

Para SweetCookie: Amiga, no… Me estás dando sensualonas ideas ;)

Para abusefucsia1700: Será un gran misterioooooo. No puedo revelarte nada hasta el esperado final~

Espero lo hayan disfrutado.

Shay fuera, bye