Five Nights At Freddy es propiedad de Scott Cawthon, no mía. Esta historia y OC es solamente de mi propiedad.
Acepto cualquier crítica, opinión y tomatazo que se me entregue. Enserio. Y ante cualquier error ortográfico, por favor avisarme, a veces escribo muy rápido y no lo noto.
Bueno ¡disfruten este capítulo!
– ¡R-R-R-R-R-ROXY! ¡ALÉJATE DE ELLOS! – Gritó Vanesa con puro temor.
– ¡Vanesa, tranquila, ellos-!
Había algo en la mirada de Vanesa, una mirada demasiado peligrosa y aterradora. Curiosamente, los animatronicos-humanos reconocieron ese tipo de mirada de locura. Es como si viajaran al pasado en los más horribles y tristes recuerdos que hubieran tenido en toda su no-vida.
– No la toquen. – La mirada de Vanesa se volvió fría, sacando de repente un cuchillo de su camisa. Lo sostuvo sin un deje de temor o vacilación. Se notaba que estaba dispuesta a hacer cosas horribles con cuestión de proteger a su amiga. – No se acerquen a ella… No quiero que lo hagan.
– Vanesa, cálmate. – La mirada de Roxy también se volvió fría y molesta.
– Aléjate de ellos, Roxy. Son peligrosos. ¡No quiero que te hagan daño!
– ¿Acaso estás loca? ¡Ellos no me harán ningún daño, tonta! Ellos son mis am-
– ¿Amigos? ¡Por favor, Roxy! ¡Ellos son asesinos! ¡Mi padre me había dicho historias sobre ellos! ¡No te les acerques! ¡Son monstruos!
Roxy se acercó a Vanesa con pasos duros y firmes. Cuando frente a ella, le dio una muy fuerte cachetada que hasta por todo el lugar se escuchó el eco del golpe. Todos abrieron los ojos con gran sorpresa, mientras que Vanesa la miraba con gran sorpresa mientras llevaba su mano a su mejilla herida.
– Te escucho decir eso otra vez y juro que jamás te perdonare, Vanesa.
La mirada de Vanesa supera la sorpresa que tenía. Ella solamente agacho la cabeza con tristeza mientras asentía.
– Está bien…
Roxy dio un suspiro para luego agarrar delicadamente el rostro de Vanesa y levantarlo, haciendo que sus miradas se encontraran.
– Lo siento…
– No importa. Me lo merecía…
– Sí, es cierto. Te lo merecías.
– "¡¿Qué acaso no debería hacerla sentir mejor?!" – Fue el pensamiento de todos ante la respuesta de la cobriza.
– Lamento mucho haberles gritado ese tipo de cosas. – Se disculpó Vanesa con vergüenza.
– No hay problema. No es la primera vez que nos dicen eso, así que ya no importa. – Dijo Freddy con algo de seriedad.
– De verdad… yo…
– Ya dijimos que no hay problema. – Chica sonrió amablemente.
– En cierto modo, me alegra escuchar eso. – Vanesa sonrió con nerviosismo.
…
– ¿Cuál lado quieres, Roxy? ¿Izquierdo o derecho?
– ¿Por qué rayos siempre quieres hacerme una coleta?
– Es una costumbre. Me la pego tu madre.
– No me digas… – Dijo con sarcasmo.
– ¿Debería hacerle trenzas a tu amiga también? – Inquirió con curiosidad.
– ¿Eh? ¿Por qué? – Alzó una ceja.
– Bueno, así podríamos llevarnos bien ambos. De poco a poco.
– Creo que sería, en cierto modo, una excelente idea. Solamente no vayas a arruinarlo, Foxy.
– Lo dices como si yo siempre lo arruinara…
– Pues…
…
– ¿Estás bien, señorita? – Golden Freddy le preguntó a la pobre rubia-pelinegra. La chica dio un pequeño salto ante el susto para luego sonrojarse ante el lindo chico frente a ella.
Lo curioso es que este chico no tenía ojos.
– Eh… S-S-S-S-Sí. Estoy bien. – Empezó a ponerse un poco más roja.
– ¿Segura?
– Sí…
– ¿Cómo te llamas, señorita?
– Me llamó Vanesa. ¿Y tú? – Al parecer Vanesa empezaba a tomar un poco de confianza como transcurría la conversación.
– Me llamo Golden Freddy. Puedes llamarme Golden si lo deseas, mi querida dama. – Golden hizo una reverencia quitándose hasta el sombrero, pareciendo todo un caballero.
– Por supuesto. – Vanesa sonrió mientras acomodaba un mechón de su cabello.
Vanesa miró hacia el suelo. Se veía triste, pero en realidad se encontraba feliz. Aunque tenía una muy buena razón para sentirse triste: El odio que Roxy tuvo hacia ella. Sabía que se había pasado demasiado con insultarlos sin haberlos conocidos, sin ni siquiera saber si eran buenos o no. ¿Por qué no pensaba antes de hablar? Si algún día no podría controlarse, Roxy jamás la perdonaría y la odiaría. Vanesa no quería eso, le rompería el corazón si Roxy le llegaría a odiar. Inclusive haría de todo tipo de cosas por recuperar el amor de Roxy.
Con una melodiosa voz, empezó a cantar una canción que le gustaba mucho…
Shinobu no midare kagiri shirarezu
setsugetsuka no toki kimi o omou
torawareta shisen ga hazusenai
youen na sugata de sensu katate ni
Kago no naka no tori wa itsu itsu deau?
Hito o neshizume mangetsu no yoru ni
– Usted tiene una hermosa voz, señorita. – Golden le sonrió con cariño.
– Muchas gracias, Golden…
…
– Are you ready for Freddy? – Exclamó Roxy con una pose muy extraña.
– No, no, no. Tiene que ser como si presentaras un tipo de comercial.
– ¿Qué clase de persona hace eso?
– Bueno…
– No quiero saber, Freddy. Sólo quiero que me ayudes a presentar el show. Me he llegado a preguntar cómo sería eso…
– Dilo con más emoción y alzando el brazo, al mismo tiempo que parece que estás señalando algo.
– ¿Eso no es de mala educación?
– No estás señalando a nadie, Roxy. – Freddy rió un poco.
– Bueno, bueno… – Infló sus cachetes de una forma muy divertida. – Are you ready for Freddy?! – Exclamó como si se tratara de un concierto de Heavy Metal.
– ¿Qué rayos fue eso…? – Preguntó Freddy, sorprendido.
– No sé. Se me salió. – Roxy empezó a reírse.
Freddy de verdad aguanto las ganas de reírse junto con la cobriza.
…
Horas después termino el turno de los guardias. Tal vez deberían quedarse con el empleo permanente, ya ni siquiera están haciendo nada. Bueno, si nada quiere decir que Roxy practica la frase de Freddy con el animatronico oso, que Foxy tenga tendencias "Poner trenzas" junto con Gemma hacia Roxy, Mike y Jeremy, que Vanesa este cantando toda la noche por pedido de Golden, que Chica muera de celos ya que su pequeña Roxy pasa más tiempo con los varones y que Bonnie escuche como Vanesa canta, si dicen que eso no es nada…
... pues están en lo cierto.
– ¡Los veremos después, chicos! – Se despidió Gemma con una gran y adorable sonrisa.
– ¡Bye, Gemma! ¡Adiós, Roxy! – Se despidió Jeremy.
– Adiós. – Fue la despedida monótona que dieron Roxy y Mike al mismo tiempo.
– ¡Saluden con educación, por Dios! – Y esa fue la respuesta de Gemma y Jeremy.
Tanto Mike como Roxy rieron un poco antes de chocar los puños y despedirse con la mano.
– Hasta pronto, Mike. – Roxy sonrió.
– Bye, Roxy. – Le devolvió la sonrisa.
Jeremy y Gemma sonrieron abiertamente antes de que jalaran a sus respectivas parejas para poder irse cada quien a su hogar.
– ¿Sucede algo, Mike? – Preguntó Jeremy ya alejado de las dos mujeres.
Mike se veía preocupado, pero al escuchar la pregunta de Jeremy cambio su rostro.
– Pues… no. Sinceramente, no. – Respondió. – Creo haber visto un moretón en cuello de Roxy.
– ¿Moretón? ¿No será ese amigo que Gemma mencionó? – Preguntó Jeremy con preocupación.
– Algo me dice que sí. Por lo que dijo Gemma, tal vez sea el causante eso. – Dijo. – Además, recuerdo que por un segundo pude ver otra vez las cicatrices en la espalda de Roxy.
– Espero que se encuentre bien.
– Sí… yo también.
Jeremy notó algo. Un brillo muy poco inusual en Mike, como si la mención de la cobriza provocara algo dentro de su compañero. ¿No será qué…?
– ¿Tú también, eh, Mike? – Murmuró sin haber sido escuchado por su amigo.
…
Roxy empezó a maldecirse por dentro y fuera. ¡¿CÓMO HABÍA SIDO CAPAZ DE HABER OLVIDADO A VANESA?! ¡¿QUÉ CLASE DE AMIGA ERA ELLA?!
– Una que olvida a su propia amiga en la pizzería del demonio. – Murmuró la chica golpeándose la cabeza con la mano.
Justo cuando iba a llegar al lugar y "salvar a Vanesa", una gruesa mano la agarró de la muñeca y la jaló hacia el callejón en un fuerte golpe.
– Hola, mi pequeña Roxy.
– Déjame en paz…
– ¿Qué rayos te pasa? Nada más me veías, saltabas a mis brazos y nos divertíamos los dos juntos. Ahora actúas como una mujer adulta y madura.
– ¿Me estás diciendo niña?
– Siempre serás mi pequeña, Roxy. Y tú misma lo sabes.
– ¡Cállate, idiota!
La sonrisa que el hombre tenía en su rostro desapareció para mostrar una mirada siniestra y furiosa.
– ¿Cómo me llamaste?
– Yo…
– Mi querida Roxy, tú sabes que odio que me digan "idiota". – Dijo sacando un cuchillo de una manera rápida y clavándosela en el hombro.
– ¡AGH! ¡NO ME TOQUES!
Con algo de fuerza se quitó el cuchillo. La sangre salía de una manera muy lenta y reluciente, lo cual era muy extraño eso. Sin poder evitarlo, Roxy gimió al sentir el dolor en su herida.
– Detente… Yo no…
– ¿Por qué siempre dices eso, mi querida Roxy? Cuando te hago sentir este tipo de torturas, lo has deseado. Te excitas con tan sólo enterrarte esto en cualquier parte de tu cuerpo…
Volvió a enterrar el cuchillo en la misma zona de la herida, haciéndolo más profundo.
– ¡D-D-D-ETENTE! ¡YO NO QUIERO ESTO!
– Ellos te cambiaron, ¿eh? – Sonrió de manera siniestra. – Yo puedo hacer que vuelvas a la normalidad otra vez, Roxy. Puedo hacer que vuelvas a ser la misma máquina de siempre.
La mirada de Roxy tenía una expresión de terror puro. Inconscientemente cerró los ojos deseando que todo esto fuera un sueño. Ella quería despertar ahora.
– ¡¿QUÉ CREES QUE LE ESTÁS HACIENDO?!
El grito alerto a los dos, girando sus rostros para ver a la persona quien grito. Roxy se quedó en shock a la persona algo alejada de ellos.
– ¡¿FOXY?!
– ¡ALÉJATE DE ELLA, BASTARDO! – Foxy mostró sus afilados dientes hacia el hombre vestido de negro.
– ¿Con qué tú eres la persona quién cambio a mi querida Roxy, eh? Pues te tengo noticias, idiota, ella prefiere estar conmigo que estar con alguno de ustedes. Después de todo, fuiste la causa de sus heridas…
En un movimiento rápido, arrancó el cuchillo, volteó a Roxy enseñándole su espalda y de un solo jaloneo le arrancó la camisa mostrando las horribles cicatrices que tenía. De verdad se veían horribles ante los ojos del animatronico. Inclusive se veían demasiado frescas, como si se las hubieran hecho uno días antes y con más fuerza.
– ¿Yo… le hice… eso? – Inquirió con horror.
– Todas estas son tus marcas… Y algunas de ellas, las más frescas, son mis marcas y como ves son más profundas, altamente especiales, ¿no crees, Roxy? – Dijo una aterradora sonrisa.
– No me toques… – Murmuró.
– ¿Qué te pasa, Roxy? ¡Sí tú siempre deseabas esto! El cómo te torturaba, el cómo te golpeaba, el cómo me burlaba de ti… Siempre te había encantado, ¿no?
– Yo… – Roxy empezó a apretar los puños con fuerza.
– Después de todo, tu padre le hacía lo mismo a tu madre…
Bueno, eso fue todo. Como dije, acepto cualquier crítica, opinión y tomatazo que se me entregue. Y quiero agradecerle a Rassiel-Magics y fuscia1700 por darme sus reviews en el capítulo anterior.
Para Rassiel: *Gemma mira a Rassiel con una ceja alzada* Jajaja, no sé quién eres, pero me caes bien. *Sonríe de manera tierna*
Roxy: ¡Puto pervertido! *Por fin logra liberarse y se alegra por el aire fresco, pero de repente aparece Gemma en un súper sexy bikini y abraza con mucha fuerza a su hija, apretándola en sus pechos*
*A Gemma Vidal le gusta hacer trenzas, a Mike-Súper Guapo- Schmidt y a Jeremy Fitzgerald no les gusta esto*
Mmm… me has dado una idea zukulenta, Rass ;)
Vanesa entro por su cuenta con unas cuantas armas ninja y equipo de espionaje. Lo normal :3
Bye~
Para fuscia1700: Jajaja. Sinceramente si había pensado ponerlos así, pero ya que :3
Chau for you~
Espero lo hayan disfrutado.
Shay fuera, bye
