Despedida

El día veintinueve no se hizo esperar. Los criados cargaban las maletas en el coche mientras Alice y Jasper esperaban sentados en un banco del gran jardín de la casa, que en unos momentos quedaría deshabitada. El día anterior Alice se había despedido entre lágrimas de todos los demás, en especial de Bella y de Rosalie y se prometieron escribirse cada mes.

Jasper no había dormido esa noche, a las siete se levantó ya que a las diez, la familia Brandon partía hacia Nueva York.

Los padres de Alice salieron de la casa. Alice y Jasper se acercaron al coche cogidos de la mano. El señor Brandon se acercó a Jasper para despedirse de él.

-Espero que todo te vaya bien Jasper.

-Igualmente señor.

La señora Brandon ya estaba en el coche, no había tenido ni la educación para despedirse de él, aunque Jasper así lo prefería. El señor Brandon también entró en el coche, no sin antes dirigirle una mirada a su hija, diciéndole sin hablar que no tardara demasiado.

-Voy a echarte muchísimo de menos Jazz-le dijo Alice con la voz quebrada y con las lágrimas brotando de sus ojos.

-Yo también Alice. Prométeme que me escribirás.

-Si, a diario.

-No hace falta, con una carta a la semana o al mes tengo bastante. Te las responderé todas.

Alice se abrazó a Jasper sin reprimir el llanto. Él le acariciaba el cabello mientras le susurraba que no pasaba nada, que por fin podría hacer realidad su sueño y que nunca la olvidaría.

Jasper le levantó el mentón y la besó lentamente. Se separaron y juntaron sus frentes.

-Te quiero Jazz.

-Te quiero Alice.

-Adiós-le dijo ella mientras se iba alejando de él, si no lo hacía ahora sabía que no lo haría nunca.

-Hasta pronto-se despidió Jasper.

Alice se subió en la parte trasera del coche y sin girarse para verlo por última vez, el coche arrancó.

Jasper se quedó allí de pie mientras las lágrimas le mojaban las mejillas. Él se las secaba violentamente, pero con eso solo conseguía que le cayeran más.

Ya no había vuelta atrás. Alice se había ido.