Holaa!^^

¿Qué tal? Bueno como dije ayer, estos dos capitulos que subo hoy son los últimos! Espero que no me matéis por haber hecho un final tan repentino...

Estoy pensando en hacer la segunda parte, y estoy convencida de hacerla, solo falta que se me aparezca mi musa algún día porque creo que se ha ido de vacaciones de semana santa adelantadas ¬¬

Bueno, dejando de lado mis paranoias aqui os dejo los capitulos.

Que los disfrutéis!:)


La iglesia

Las dos semanas anteriores a la boda no tardaron en pasar. Jasper iba casi casa día a casa de Edward y de Bella para hablar con Alice, pero no conseguía nada nuevo, solo discutían hiriéndose el uno al otro. Ya se había cansado de pedirle perdón por una cosa que ni siquiera había hecho, pero Alice no entraba en razón.

La noche anterior a la boda, Emmett quiso salir a celebrar el último día de soltería de Edward, pero él se negó en rotundo, ya conocía la manera en que lo quería celebrar Emmett.

Jasper se despertó sobresaltado. Llevaba casi sin dormir aquellas dos semanas, y si dormía, a las pocas horas se despertaba. Hacía mucho que no dormía de un tirón toda la noche, no podía continuar así. Bajó a desayunar y después subió a vestirse. Se puso su esmoquin negro, aunque al mirarse al espejo se dio cuenta de que no le quedaba tan bien como el día que se lo probó. Seguramente era por la cara que hacía, tenía los ojos rojos e hinchados y debajo se le notaban unas grandes ojeras. Todo eso era a causa de las noches en vela que había pasado. Se peinó, se puso los zapatos que se había comprado para la ocasión y salió de su casa. Se subió en su coche y se dirigió a la iglesia. Se moría por ver a Alice, seguramente lo ignoraría, ya que no creía que se fuera escondiendo de él. Había decidido que aquel día era de Edward y de Bella, de modo que si Alice no quería hablar con él, él no la molestaría, no tenía ganas de que sus mejores amigos lo pasaran mal en el día de su boda.

Al llegar pudo ver a sus padres que estaban fuera de la iglesia y detrás a Emmett y a Rosalie. Se acercó a ellos.

-Hola chicos-los saludó.

-Vaya Jasper, si que vas elegante-le dijo Rosalie al verlo, poniendo cara de sorpresa.

-Tú también estás muy guapa-le respondió.

-¿Y yo qué?-bromeó Emmett.

-Tú siempre estás guapo-le dijo Rosalie.

Sus padres se acercaron a ellos.

-Dios mío Jasper, casi no te reconocía, ¡que esmoquin tan bonito!-su madre se emocionó como siempre.

-Gracias mamá, vosotros también estáis muy elegantes.

-¿Cómo vas con Alice?-le preguntó su padre.

-No me hace caso, aunque hoy he decidido que si ella no quiere hablar conmigo yo tampoco lo haré. Hoy les toca disfrutar a Edward y a Bella. Por cierto, ¿dónde está Edward?

-Está dentro, nos ha dicho que cuando llegaras que fueras a hablar con él.

-Voy.

Entró en la iglesia y vio a su mejor amigo muy elegante que parecía bastante nervioso.

-Hola, Edward ¿Cómo estás?

-Hecho un manojo de nervios, no sé como tengo que estar en esta situación.

-Yo tampoco lo sé, aunque creo que tus síntomas son normales.-bromeó Jasper.

-¿Vas a hablar con Alice?-le preguntó su amigo.

-No, he decidido que hoy no, es vuestro día y quiero que lo disfrutéis. ¿Cómo puedes pensar en nosotros en el día de tu boda?

-Realmente no lo sé, serán los nervios. Pero gracias.

-De nada Edward. No puedo creer que haya llegado este momento.

-Yo tampoco, hace nada que teníamos seis años e íbamos a robar los pasteles que hacían nuestras madres…

-Y ahora estás a punto de casarte.-finalizó la frase Jasper.

-Creo que nos estamos poniendo demasiado melancólicos ¿No crees?

-Si.

Los dos rieron y después se dieron un fuerte abrazo.

Casi sin darse cuenta, Alice pasó por su lado y se puso al lado de Edward, seguramente querría felicitarlo. Jasper se echó a un lado para dejarles que hablaran y mientras tanto fue observando a Alice. Estaba muy bonita.

Para la ocasión se había puesto un vestido de color azul oscuro, de tirantes y bastante largo que le tapaba los pies. El color del vestido le hacía resaltar la palidez de su piel. Había adornado su pelo con una cinta del mismo color del vestido, ornamentada con algunos detalles plateados.

Ellos dos eran los testigos de la boda, de modo que debían quedarse al lado de los novios. Alice se puso en el lado que le tocaba cuando empezó a sonar la marcha nupcial, y Jasper pudo ver como Bella entraba en la iglesia del brazo de su padre.