Piensa en mí
Will vio como la luz de la mañana comenzaba a colarse por las escotillas del dormitorio. Había pasado la noche en vela, estaba agotado y molesto pero se mantuvo muy quieto, recostado de lado, dándole la espalda a Lizzie. Realmente deseaba tomarla entre sus brazos pero sabía que si lo hacía no querría dejarla ir, Lizzie partiría en unas horas y ya la estaba extrañando.
El día anterior le había dejado un sabor agridulce. Después de salir del hotel fueron a una tienda de suvenires donde cada uno eligió una postal sin que el otro la viera, escribieron en ellas sus direcciones, las colocaron en sobres y las intercambiaron inmediatamente, riendo ante su propia tontería. Luego bajaron a la bahía, tomaron el bote y se dirigieron al velero. Minutos después estaban navegando, pensaban pasar el día en medio del mar y luego amarrar por la noche cerca del puerto para que Will pudiera llevar a Lizzie hasta el ferry en el bote. Pasaron todo el día juntos, literalmente, abrazados, de la mano, tocándose, besándose, como si quisieran grabar en su piel la presencia del otro tal como estaba grabada ya en sus mentes y en sus corazones.
Después de cenar hicieron el amor en cubierta, bajo las estrellas, y fue un acto casi de desesperación sin lugar para la suavidad o la consideración. Se tomaron con frenesí, con dureza, terminaron agotados y algo doloridos, tanto que Will tuvo que llevar a Lizzie al dormitorio en sus brazos porque ella no tenía fuerzas para caminar y casi inmediatamente se quedó dormida. Will la envidió porque durante toda la noche él no había hecho otra cosa que dar vueltas en la cama y pensar en cuanto la extrañaría hasta que se volvieran a ver. Ya había decido salir para Atenas ese mismo día, al día siguiente a más tardar, y tomar el primer vuelo disponible a Londres. La idea de seguir de vacaciones solo ahora le resultaba sencillamente ridícula.
Mientras imaginaba como sería el reencuentro sintió que Lizzie se daba vuelta y lo abrazaba, aún dormida, Will se acercó un poco más a ella buscando su calor y finalmente se dejó vencer por el sueño y se durmió. Un tiempo después, no sabía cuánto, sintió la boca de Lizzie en su piel, dejando una hilera de besos sobre su cuello y sus hombros mientras lo acariciaba. Instintivamente se volvió hacia ella y antes de que pudiera comprender qué sucedía Lizzie estaba a horcajadas sobre su vientre, besándolo en el rostro.
"Will, despierta."
"Mmm… Lizzie… ¿ya es la hora?", le preguntó mientras luchaba por despabilarse.
"No, todavía es temprano. Will…", insistió, "despierta. Quiero que me hagas el amor."
Eso fue suficiente para despertarlo completamente.
Lizzie estaba encima suyo, desnuda, con el cabello cayéndole sobre los hombros, rozando sus perfectos pechos. Era como una visión. Ella percibió que ahora él estaba alerta y se quedó quieta, esperando, mirándolo. Will la acarició, primero con la vista recorriendo su rostro hermoso, sumergiéndose en esos ojos que lo habían hechizado cuando se conocieron, y cuando miró su boca casi pudo sentir el sabor de sus labios. Bajó la vista por su grácil cuello enmarcado ahora por las ondas de cabello castaño que lo guiaron hasta sus senos y sólo con mirarlos recordó que cabían perfectamente en sus manos y cómo los pezones cobraban vida enseguida cuando los tocaba. Luego deslizó los ojos por su vientre plano hasta llegar a los rizos oscuros que ocultaban su sexo y le rozaban seductoramente el estómago y Lizzie se estremeció como si realmente la estuviera tocando y no sólo mirándola. Entonces Will levantó la vista y selló sus ojos con los de ella. Incorporándose, tomó la cara de Lizzie entre sus manos y se apoderó de sus labios como si su vida dependiera de eso. Se besaron apasionadamente hasta que se quedaron sin aire y luego Will se movió arrastrándola hasta que Lizzie quedó de espaldas sobre la cama, debajo suyo, sin dejar de besarla. Sólo abandonó su boca para dedicarse a su cuello con tanta fuerza que Lizzie temió que le dejara un moretón pero realmente no le importaba llevar su marca en la piel. Cuando llegó a la base de su cuello Will besó el colgante que le había regalado y la piel sobre el que estaba apoyado, después siguió su recorrido hacia abajo lamiéndole un pezón y luego el otro para delicia de Lizzie que gimió dulcemente, pero no se detuvo demasiado allí y continuó bajando por su vientre hasta su ombligo y más abajo. Lizzie se movió incómoda y tomó su cabello entre las manos intentando que volviera arriba pero esta vez él no se detuvo.
"Will…", suplicó Lizzie revolviéndose nerviosa. Deseaba que la besara allí pero no podía evitar la vergüenza.
"Shhh…", Will tomó las manos de Lizzie y las aprisionó contra las sábanas.
Lizzie cerró fuerte los ojos cuando sintió la boca de Will en su sexo, provocándola con la punta de la lengua, tomándola con sus labios, succionando su clítoris hasta que Lizzie sintió que una corriente de placer estallaba dentro de ella recorriéndola desde los dedos de los pies hasta su cabeza y cuando terminó quedó temblorosa y aturdida. Will la tomó amorosamente entre sus brazos meciéndola y besándola suavemente hasta que los latidos y la respiración de Lizzie volvieron a la normalidad. Era el orgasmo más intenso y maravilloso que había sentido en su vida y la había dejado rendida pero también deseosa de más por eso, en cuanto se recompuso mínimamente, se apoderó de la boca de Will con desenfreno al tiempo que recorría su cuerpo frenéticamente con sus manos. En pocos segundos había logrado que él se pusiera de espaldas y antes de que Will se diera cuenta Lizzie estaba besando su vientre mientras sujetaba su sexo con las manos, acariciándolo.
"Lizzie, detente. No tienes que hacerlo", le dijo con la voz entrecortada.
Ella se detuvo por un momento, se incorporó parcialmente y lo miró a los ojos.
"Quiero hacerlo, quiero todo de ti, quiero sentir que te tengo conmigo hasta que realmente te tenga otra vez."
Eso fue suficiente, estaba perdido.
Dándose cuenta de que se había entregado, Lizzie tomó el miembro de Will con una mano y posó la lengua sobre la punta, besándolo y lamiendo tentativamente hasta que los sonidos que él emitía le permitieron saber que iba por buen camino. No era la primera vez que Lizzie practicaba sexo oral pero nunca le había gustado demasiado hacerlo ni que se lo hicieran a ella. La vergüenza siempre había sido más fuerte que el placer cuando sus novios anteriores la complacieron de esa manera y siempre había sentido que lo hacían sólo para que luego ella los correspondiera y cuando llegaba ese momento se sentía usada y anónima, sentía que podía ser ella o cualquier otra y ellos disfrutarían igual. Pero con Will era diferente, con Will todo era diferente, él no tomaba, él aceptaba lo que ella le ofrecía, compartía y daba y pronto se dio cuenta de que ella también estaba disfrutando.
"Lizzie!", gruñó Will y la obligó a moverse hasta que Lizzie estuvo nuevamente a horcajadas suyo. Se incorporó hasta que sus rostros quedaron al mismo nivel y la miró con los ojos cargados de deseo. Will se estiró hacia un costado para buscar un preservativo, abrió el envoltorio con los dientes y se lo puso sin romper el contacto visual. Cuando terminó Lizzie le puso una mano en el hombro y apoyándose de él se levantó mientras con la otra mano tomaba su miembro y lo acercaba a su sexo, luego se dejó caer y en un solo movimiento Will estuvo dentro suyo. Permanecieron inmóviles regocijándose en el momento y luego empezaron a moverse en sincronía y una lujuriosa sonrisa apareció en sus rostros. Lizzie le rodeó el cuello con los brazos y Will la tomó por la cintura y se acercaron hasta que los seños de ella rozaron el pecho de él y cuando no pudieron más se aplastaron uno contra el otro y sus bocas colisionaron en un beso desenfrenado. A pesar de lo excitados que estaban duraron más de lo que esperaban y cuando alcanzaron el clímax fue como si una explosión surgiera desde la unión de sus sexos y la onda expansiva los hizo arquearse hacia atrás mientras cada uno gritaba el nombre del otro.
Cuando acabaron colapsaron juntos, Lizzie hundió el rostro en el cuello de Will y él en el de ella, se abrazaron con languidez y se mecieron suavemente mientras se daban tibios besos en el cuello y los hombros y se acariciaban los brazos y la espalda. Un rato después se deslizaron hasta el colchón, los dos de costado, frente a frente, con los brazos y piernas enredados, y se dejaron arrastrar por el sueño felizmente acurrucados.
….
"¿Tienes todo?", le preguntó Will mientras miraba a Lizzie terminar de armar su bolso.
"Tengo los documentos, los pasajes y la postal que son lo importante y es un milagro que los haya encontrado en este desorden", dijo Lizzie mirando la cabina toda revuelta. "si olvido algo me lo devolverás cuando nos veamos", le dijo Lizzie sonriendo y la perspectiva de volver a verla hizo que el ánimo de Will mejorara, un poco.
"Bueno, déjame terminar de vestirme y vamos porque ya va a ser la hora. ¿No viste mi camisa?", le preguntó mientras revolvía entre las cosas que había tiradas sobre la cama. "La de cuadros blanca y azul, la que te gusta."
"No la vi", dijo Lizzie que ya estaba camino a la cubierta.
"No importa, usaré otra." Cuando salió de la cabina Will encontró a Lizzie mirando alrededor con melancolía.
"¿Seguro no quieres viajar conmigo a Atenas? Mañana estaríamos allí y estoy seguro de que encontraríamos un vuelo a Londres para el domingo a más tardar."
"Empiezo a trabajar el lunes Will, no me puedo arriesgar. Además ¿no vas a ir a Mykonos?"
"No, voy a volver directamente."
"No interrumpas tus vacaciones por mí."
"No serían vacaciones sin ti."
Lizzie estuvo a punto de discutir pero la expresión de Will le dio a entender que la decisión estaba tomada y francamente ella también tenía ganas de verlo pronto así que no sería ella quien le impidiera regresar.
"Creo que ya es hora", dijo Lizzie y Will tomó su bolso con una mano y con la otra la ayudó a bajar hasta el bote.
Llegaron al puerto en menos de diez minutos, el ferry aún no había llegado pero ya se lo podía ver en el horizonte. La terminal estaba repleta de gente, en su mayoría turistas y Will sintió una punzada en el corazón al ver a las demás parejas porque ellos se iban juntos mientras que Lizzie y él estaban a punto de separarse.
"Sonríe", le pidió Lizzie arrancándolo de sus pensamientos y él lo intentó, aunque sin mucho éxito. "Vamos, puedes hacerlo mejor", le insistió mientras le hacía cosquillas y ella misma sonrió cuando por fin lo logró. "Ahora sí. Mejor."
"Ven aquí." Will la tomó entre sus brazos y Lizzie se acurrucó en ellos apoyando la cabeza en su pecho y abrazándolo fuerte por la cintura. "Te voy a extrañar hermosa", le dijo y le dio un beso en el cabello.
"Yo también. Pero por poco tiempo ¿no? ¿Me vas a buscar en cuanto vuelvas?" Lizzie se separó un poco de él para poder mirarlo con la pera apoyada en su pecho y la boca fruncida con ese puchero que lo volvía loco.
"Lo puedes apostar", respondió Will mientras se inclinaba para besar sus preciosos labios.
"Si alguien me hubiera dicho que esta semana iba a resultar así, jamás lo habría creído", dijo Lizzie cuando terminaron el beso.
"Yo tampoco amor", Will se detuvo en cuanto las palabras salieron de su boca y vio que Lizzie lo miraba con los ojos muy abiertos y una expresión de asombro y ¿temor? "Sé que querías que fuéramos cuidadosos y lo entiendo pero… es lo que siento Lizzie, te amo." Ella no decía nada y Will se asustó pero al menos ella no había abandonado sus brazos y seguía mirándolo a los ojos aunque no tenía idea de qué pensaba. 'Me apresuré, la estoy asustando', pensó y suspiró resignado. "No tienes que corresponderme Lizzie, yo sólo…"
"Yo también te amo", lo interrumpió ella
"¿En serio?", le preguntó él demasiado sorprendido como para alegrarse.
"Sí", aseguró ella riendo. "Estamos locos ¿no?"
"Seguramente", dijo él riendo también.
En ese momento llegó el ferry y observaron con un poco de envidia a la gente que llegaba a la isla mientras esperaban que dieran la orden para embarcar. Lizzie estaba en brazos de Will, con la espalda contra su pecho y acariciaba los brazos que la envolvían, mientras él le daba besos en el cuello.
"¿No te dije que teníamos que venir aquí? Mira esos dos. Uhu! Me parece que la vamos a pasar muuuy bien", le dijo una chica a su amiga cuando pasaron cerca de Lizzie y Will y ellos rieron ante el comentario.
"Ojalá tengan suerte", dijo Will y Lizzie lo miró con la ceja levantada. "¿Qué? Estoy feliz, me siento magnánimo."
"Ay, eres imposible!", le reprochó Lizzie dándole un golpecito en el brazo.
"Hasta ahora no te había molestado." Will la obligó a darse vuelta para quedar frente a frente.
"Y no me molesta porque te amo", aclaró Lizzie poniéndose en puntas de pie para darle un beso.
"Dímelo otra vez", suplicó él.
"Te-a-mo", repitió Lizzie separando cada sílaba con un nuevo beso.
"Y yo te amo Lizzie", al decir esto la mirada de Will se oscureció y se apoderó de su boca para besarla con una pasión que hizo sonrojar a varios de los que estaban a su alrededor.
Lamentablemente el momento no duró demasiado porque había llegado el momento de abordar el ferry.
Demoraron la despedida lo más posible y Lizzie fue una de las últimas en subir. Will la acompañó hasta la rampa y para que el adiós no fuera tan melancólico la despidió con un beso de película, arqueándole la espalda hacia atrás y todo, dejándola sonrojada y sin aliento pero muy feliz.
"Hasta pronto nena", le dijo acariciándole el rostro amorosamente.
"Hasta pronto osito", respondió ella inclinando el rostro hacia su mano.
"Piensa en mí", le pidió Will.
"Cómo si pudiera hacer otra cosa." Lizzie le dio un último beso, tomó su bolso y comenzó a subir la rampa.
"Lizzie", la llamó Will. "Dímelo otra vez."
"Mhm", ella negó con la cabeza. "Te lo diré cuando nos volvamos a ver."
"¿Prometido?"
"Sí."
"Entonces me apuraré."
"¿Prometido?"
"Sí. Hasta luego… ¿Elizabeth?", Lizzie rió y asintió con la cabeza.
"¿William?", entonces fue le tocó a Will el turno de asentir y no hubo tiempo de más porque Lizzie ya estaba entrando al barco.
Will se apresuró a ir hasta el bote y lo puso en marcha para seguir el ferry hasta donde pudiera esperando poder ver a Lizzie una vez más. Ella pareció leer sus pensamientos porque a los pocos minutos la vió apoyada en la baranda del segundo nivel buscándolo. Una enorme sonrisa iluminó su rostro cuando lo encontró y no dejaron de mirarse hasta que el ferry se alejó demasiado pero aún entonces Will siguió mirándolo perderse en el horizonte seguro de que Lizzie seguía con la vista fija en él.
"Piensa en mí Lizzie, piensa en mí."
…
Este es el final de la primera parte y, como vieron, hasta ahora todo fue romántico y sensual. La próxima vez que se vean Lizzie y Will estarán de vuelta en Londres, habrán retomado sus vidas y ya no estarán solos sino rodeados de sus familias y amigos. ¿Podrán seguir el romance con la misma pureza o aparecerán los conflictos? Porque a pesar del inicio poco ortodoxo esto sigue siendo O&P y ninguna historia es interesante si no hay drama ¿no?
Gracias por los comentarios, perdón por la demora y por el capítulo tan corto.
…
Próximamente: Segunda parte. Elizabeth Bennet y William Darcy
