Cuatro años II

Le pregunto a Charles si alguna vez le fallé y él me contesta que nunca con toda candidez. Ojalá fuera cierto pero en realidad es al revés, es Charles quien nunca me falló. Ni siquiera en estos últimos años en los que apenas si merecí el título de amigo a pesar de lo cual Charles estuvo siempre al lado mío. Por él, sólo por él, seguimos siendo amigos y se lo agradezco con el alma aunque probablemente nunca me anime a decírselo.

Y ahora mi amigo Charles se va a casar con Jane Bennet, su ángel. Todavía no la conozco demasiado pero ciertamente parece un ángel y Charles nunca estuvo tan feliz. Me alegro de que no le haya hecho casa a su hermana, Caroline se pasó años presentándole candidatas de "buena familia" (cada una más artificial, frívola y oportunista que la anterior) pero obviamente, fiel a sí mismo, Charles tenía que enamorarse de una asistente social que trabaja en un centro para niños de bajos recursos en una zona crítica de la ciudad y gana casi tan poco como un obrero de la construcción. Y Caroline se atreve a decir que es una caza fortunas. Por favor! Si eran justamente sus "amigas" las que se babeaban por el apellido y la fortuna de Charles.

En momentos como este me pregunto por qué contraté a Caroline y, más aún, por qué sigue trabajando para mí. La respuesta es más simple de lo que parece, realmente es muy buena en relaciones públicas y organizando eventos y para mí es importante que ciertos asuntos casi personales, como mi imagen, sean manejados por gente de confianza y, a pesar de todo, sé que Caroline me es leal y nunca me perjudicaría intencionalmente. A veces me siento mal sabiendo que en realidad ella tiene ciertos… sentimientos hacia mí, que obviamente (para todos menos para ella) no son recíprocos pero ese es su problema no el mío y si hay algo que tengo claro en esta vida es que Caroline Bingley, con su talla 2, su pechos perfectos (perfectamente operados), su melena rojiza y su vestuario de pasarela no es mi tipo, no me gusta, nunca pasó, nunca va a pasar. ¿Por qué estoy tan seguro? Demasiada silicona, demasiado maquillaje, demasiado perfume, ropa demasiado ajustada, tacos demasiado altos. No es fresca, no es sencilla, no es auténtica, no es divertida, no tiene cabello castaño, no tiene ojos color almendra, no huele a jazmín, no sabe a miel (bueno, en realidad no sé cómo sabe, ni lo quiero saber, pero me lo puedo imaginar). No es Lizzie. Punto.

Lizzie. Necesito verla.

Es increíble pero a pesar de que pasaron cuatro años y de todo lo que me esforcé no he podido olvidarla y soy débil, tan débil, que cada día, a veces más de una vez por día, voy a mi sala de baño privada y tomo las fotografías que guardo en un gabinete de mi pequeño vestidor. Lizzie sonriendo bajo el sol de Grecia con el mar Egeo detrás, Lizzie comiendo su adorado yogur con cara de satisfacción, Lizzie tomando sol enfundada en su pequeño bikini turquesa, Lizzie en la cubierta del velero observando el horizonte con ojos soñadores, y mi preferida, Lizzie y yo vestidos "de gala" antes de nuestra noche en el hotel mirándonos, entre nosotros, no a la cámara. Cuando veo esta foto sé que éramos sinceros cuando dijimos que nos amábamos. La amaba. La amo. Y la odio. Nunca debí haber aceptado ese estúpido juego de las postales, sabía que no iba a funcionar. Y ahora estoy aquí, en mi oficina híper moderna con vista al Támesis, con más responsabilidades sobre mis hombros de las que quiero o puedo soportar y solo, terriblemente solo, cuando lo que más necesité durante todos estos años era tener a Lizzie a mi lado. Puede parecer exagerado pero a pesar de que estuvimos juntos sólo durante una semana, muy dentro de mi ser sé que Lizzie es la mejor compañera que podría tener.

Pero no está aquí, a pesar de todo lo que la busqué, así que basta, suficiente.

"Señora Reynolds, cuando pueda venga a mi despacho por favor."

"Sí William, en seguida."

Ellen Reynolds fue la asistente de mi padre y es la mía desde que tomé su lugar. Lleva tantos años con los Darcy, treinta y dos para ser precisos, que es como de la familia pero no es por eso que está aquí sino por su profundo conocimiento de la empresa y su absoluta eficiencia. La veo entrar a mi oficina con su libreta en una mano, intentamos que adoptara el Ipad pero todavía prefiere el papel (yo también), y una taza de café en la otra con dos galletitas de chocolate. Justo lo que necesitaba, como siempre.

"Finalmente voy a salir con Charles esta tarde así que necesito que adelante mi reunión con el señor Brandson para las 17. Si no puede pospóngala para la semana que viene."

"Considéralo hecho." Yo no la tuteo pero ella a mí sí, no podría ser de otra manera, me conoce desde que nací porque ella empezó a trabajar con mi padre más o menos un mes después de mi nacimiento. "Mañana a las 9 tienes reunión con los señores Matlock y De Bourgh, estimo que terminarán alrededor de las 12, programé la reunión con el presidente de Procter Enterprises como almuerzo a las 12.30 en el Savoy. Después de eso tu agenda está libre."

"Bien. ¿Podrías avisarle a James que saldré para Derbyshire a primera hora de la tarde?"

"Claro y le diré a la señora Jenkins que prepare tu habitación. ¿Te quedarás el fin de semana? Te vendría bien un descanso."

"Eso espero." Extraño el campo como loco, hace más de quince días que estoy atrapado en la ciudad de reunión en reunión y no veo la hora de volver a Pemberley.

"Recuerda que esta semana la casa está abierta al público."

"Ufff lo había olvidado. Bueno, no importa, pienso pasar casi todo el tiempo fuera. Están por nacer dos potrillos, no quisiera perderme eso." La actividad principal de la finca son las plantaciones y el ganado pero mi padre arrancó con la cría de caballos de polo cuando era joven y yo continué con el emprendimiento. Nuestros animales están entre los mejores del país y de Europa.

"¿Algo más William?"

"No gracias. Aunque… ¿Cuándo va a tomarse unas vacaciones Ellen? Me prometió que lo haría hace más de un mes. Podría ir a Pemberley con su marido y llevar a sus nietos también, a los chicos les va a encantar."

"Y lo haré William, no te preocupes. Pero prefiero hacerlo cuando terminen las negociaciones con el Ministerio, por ahora hay demasiado trabajo." Es verdad, ganamos una licitación para proveer aceites y otros productos refinados al Ministerio de Salud a nivel nacional y estamos ultimando los detalles del acuerdo pero las cosas están complicadas todavía.

"Está bien pero en cuanto ese contrato esté firmado la quiero fuera de aquí por quince días al menos."

"¿No me digas que te gusta más mi nueva asistente? Me ofendes William." Si no la conociera bien me asustaría pero sé que está jugando. La nueva asistente, Paula, es muy competente pero todavía le falta. Justamente mi idea al contratarla es que aproveche los años que restan antes de que la señora Reynolds se retire para aprender el oficio.

La despido con una sonrisa y vuelvo a los reportes que se apilan sobre mi escritorio. Esta es la parte del trabajo como presidente de la empresa que detesto, yo quiero estar en la ruta, recorriendo las fincas que tenemos a lo largo del país, visitando nuestras fábricas o intercambiando ideas con los técnicos en los laboratorios para encontrar nuevos y mejores métodos de producción, no sentado detrás de un escritorio revisando papeles y saltando de reunión en reunión pero soy un Darcy y los Darcy nunca rehuimos nuestras responsabilidades. ¿Cierto? Maldición!


A las 7 me despido del señor Brandson satisfecho porque la reunión con él fue prácticamente mi única ocupación realmente útil del día. Brandson tiene una pequeña empresa de maquinaria agrícola con la que desarrolló un novedoso sistema de riego y acabamos de acordar que Darcy Corporate compraría el sistema para las plantaciones de frutas y legumbres. Además me gustó mucho el señor Brandson, me recordó a mi padre.

No voy a pensar en él ahora, me entristece y hoy es tiempo de celebrar.

En el auto camino al bar llamo a la señora Reynolds para ver si hubo alguna novedad y me alegra saber que ya se retiró. Trabaja demasiado.

"El señor Matlock dejó un informe para usted sobre la reunión de mañana, ya se lo envié a su correo", me dice Paula. "El señor Fitzwilliam pasó por aquí pero dijo que no era nada importante, que lo llamará más tarde. Ya está todo listo para su viaje a Pemberley y… no, nada más. Oh sí, la señorita Bingley llamó varias veces, dice que lo estuvo llamando al móvil pero no se pudo comunicar", claro que no, ignoré cada una de sus ¡cinco! llamadas.

"¿Qué quería?", pregunto sin disimular mi fastidio.

"Quería asegurarse de que usted llegaría a tiempo a la reunión con Brandson, la señora Reynolds le pidió que no se preocupara pero aun así ella llamó dos veces más." ¿Qué diablos le importa a Caroline mi reunión con Brandson? Si ni siquiera sabe qué es un maldito sistema de riego a pesar de los años que lleva trabajando en la empresa.

"Bien Paula, gracias. Ya puedes retirarte. Hasta mañana."

Mientras me dirijo en mi auto hasta Booking Office pienso en Charles y tengo que reconocer que le tengo un poco de envidia, encontró a la mujer de su vida (no la perdió como yo) y ahora se va a casar con ella. Nunca fui del tipo romántico… hasta que conocí a Lizzie.

Arghhh! Otra vez pensando en ella! Soy un tonto. Basta Darcy, basta!

Dejo el auto en el estacionamiento y entro al bar caminando rápido porque voy algo retrasado y odio llegar tarde. El lugar es agradable, vine con Richard un par de veces, aunque un poco snob para mi gusto. A lo lejos veo a Charles con Jane y otra mujer y por un instante se me corta la respiración. Está de espaldas a mí pero puedo ver que es delgada, tiene unas hermosas piernas que asoman por debajo de un elegante vestido azul de gasa y un precioso cabello castaño atado en un recogido bajo lo que deja a la vista su grácil cuello. Charles me llama y me dirijo hacia ellos, a medida que me acerco siento un sutil aroma a jazmín que me va envolviendo y no sé si es real o es mi imaginación que me traiciona otra vez. Son innumerables ya las ocasiones en que creí reconocer a Lizzie sólo para que la realidad me desilusionara cruelmente pero aún así no puedo evitar que me suceda nuevamente.

"Ven Will, ven. Te presento a Elizabeth la hermana de Jane. Lizzie, este es William Darcy, mi amigo del que tanto te hablé", dice Charles y la muchacha se da vuelta hacia mí y el mundo simplemente se detiene cuando mis ojos se conectan con esos ojos color almendra que me tienen hipnotizado desde hace cuatro años.

"Lizzie", susurro y escucho, o más bien presiento, un tímido y asombrado "Will" salir de sus labios.


Estiro la mano mecánicamente y cuando ella la toma siento una vez más esa corriente eléctrica que me recorrió el cuerpo el día que nos conocimos en Santorini y ella la siente también, lo sé porque recuerdo cada reacción de su cuerpo y puedo ver como se le eriza la piel y el rubor cubre su precioso rostro. Está hermosa, como siempre, más que nunca.

"Elizabeth Bennet", me dice ella recuperándose primero y pronunciando su nombre con mucha claridad y yo sonrió al comprender su intención.

"William Darcy", replico de una forma similar. Ella repite mi apellido en voz baja, como para comprobar que lo escuchó bien, y me dedica una sonrisa que me afloja las rodillas.

El carraspeó de Charles me hace volver a la realidad y cuando me doy vuelta veo que él y Jane nos miran con curiosidad y sólo entonces me doy cuenta de que seguimos tomados de la mano. Elizabeth, Lizzie, mi Lizzie, rompe el contacto y baja la mirada con cierta vergüenza. Adorable. Pero de repente levanta la cabeza y me mira con… ¿enojo?

"Qué raro que no nos hayamos cono… eh… encontrado antes ¿no?", me dice y en su tono noto desconfianza y hasta algo de rabia. ¿No estará pensando que la evité todo este tiempo, verdad? ¿Y por qué diablos está ella enojada? Si la idea de esas estúpidas postales fue suya!

"Sí, pero ¿acaso tu no estuviste fuera un par de años?" Yo también quiero saber cómo fue que no coincidimos antes pero tampoco voy a permitir que asuma que lo hice a propósito cuando todo lo que desee en estos malditos cuatro años fue tenerla a mi lado.

"Bueno, sí… estuve en París."

"Ahí tienes." ¿Podemos cambiar de tema ahora? Si seguimos con esto Jane y Charles van a sospechar.

"Aun así." No, no lo va a dejar pasar. "Obviamente yo no paso tanto tiempo con Charles como Jane pero hemos festejado cumpleaños y hasta navidades juntos y tú nunca estabas. ¿Acaso no eres su mejor amigo?"

"Charles es demasiado bueno y sigue considerándome su mejor amigo pero yo sé que no me comporto como tal desde hace mucho tiempo." Lo que digo es la más absoluta verdad y aunque me satisface que Lizzie entienda que se sobrepasó no me agrada nada ver su rostro contraerse con remordimiento.

"Lo siento, no quise…"

"No te preocupes. Es la verdad."

Nos quedamos los dos en silencio y cuando miro alrededor me doy cuenta de que con el shock de haberme reencontrado con Lizzie aún no felicité a la pareja por su compromiso.

"Jane, disculpa mis modales por favor. Felicitaciones", me acerco a ella que me sonríe con dulzura y le doy un beso en la mejilla. Luego abrazo a Charles y le repito en persona lo que ya le dije por teléfono, que me alegro de corazón.

"Bueno, yo estoy feliz de que se hayan conocido finalmente porque los vamos a necesitar a los dos", Charles mira a Jane al hablar y ella le hace una breve afirmación con la cabeza como dándole permiso para continuar. "Lizzie, Jane quiere que seas su dama de honor y yo Will quiero que seas mi padrino. ¿Aceptan?"

"Por supuesto!" Lizzie no pierde un segundo en abalanzarse sobre su hermana y juntas ríen y lloran mientras Charles y yo las miramos divertidos. Mujeres! "¿Fijaron la fecha ya?", pregunta Lizzie.

"Aún no pero no queremos esperar demasiado, tal vez en otoño. Netherfield es especialmente bello en esa época."

"¿Otoño Charles? Faltan sólo unos meses! Jane, tendremos que empezar a planearlo todo ya."

"Lizzie, Will y tú son las personas más inteligentes y ejecutivas que conozco, estoy seguro de que estamos en buenas manos. Juntos podrían organizarlo en dos semanas si quisieran." Miro a Charles extrañado ¿juntos? ¿Lizzie y yo? No es que me moleste compartir lo que sea con ella pero ¿esa no es la tarea de los novios o de sus padres?

"Es tradición que la dama de honor y el padrino ayuden en la organización de la boda pero tú tienes mucho trabajo así que no te preocupes."

"Jane, será un honor para mí colaborar."

"Brindemos por eso!", exclama Charles mientras sirve el champagne.

"Por Jane y Charles", dice Lizzie levantando su copa y los demás nos unimos al brindis.

"Por el amor", agrega Charles, meloso como siempre que está con Jane.

"Por el amor", repetimos todos y no puedo evitar mirar a Lizzie y mi corazón se detiene cuando veo la forma en que ella me mira a mí.

"William! ¿Qué estás haciendo aquí?"

Maldición! ¿Por qué tenía que aparecer?


No me maten, ya sé que este capítulo está saliendo en cuenta gotas pero por ahora es esto o nada. Sorry

¿Quién llegó? ¿Adivinan?