Disclaimer: The Lost Canvas no me pertenece


Hola, Papá:

Hoy traigo una buena y una mala noticia. ¿Te parece bien que empiece con la buena? En tiempos de guerra es necesario disfrutar al máximo hasta de la más pequeña alegría para no caer en las garras de la desesperanza, o eso me dijo el tío Sísifo.

¿Recuerdas que te dije que habíamos perdido a dos caballeros de bronce? Pues parece que estaba equivocado. Un mensajero de Jamir nos comunicó, poco después de que escribiera aquella carta, que Yato de Unicornio estaba perfectamente y que iba a traer a Tenma del infierno, que se había salvado gracias a una pulsera con las oraciones de la diosa Atenea. Eso debió ser una aventura increíble, pero no sé si me gustaría lidiar con la presión que ellos debieron sentir al saber que Pegaso corría a contrarreloj. Ni siquiera las oraciones de nuestra diosa duran para siempre. El último mensaje que nos ha llegado desde Jamir nos ha confirmado que ambos están volviendo al Santuario sanos y salvos. Me alegro mucho por ellos.

Ahora toca la mala noticia. Los caballeros de bronce trajeron los 108 frutos sagrados del infierno y Asmita de Virgo los usó para hacer un rosario que sellara las almas de los espectros para que no volvieran a la vida cada vez que se les derrotara. Parece una buena noticia, pero Asmita tuvo que usar todo su cosmos para ello, así que no puedo decir que lo sea. Cualquier noticia que involucre la muerte de un compañero jamás puede ser buena. Me niego a que lo sea.

Asmita casi nunca salía del templo de Virgo. Siempre estaba allí, meditando, almacenando grandes cantidades de cosmos. Así es como le conocí. Recuerdo que cuando llegué al Santuario entré en la casa de Virgo por error y, cuando le vi meditando, me recordó mucho a ti. Cuando notó mi presencia se dio cuenta de que era el nuevo caballero de Leo y me dijo que mi casa estaba más abajo, que tenía un gran poder y que parecía tonto. Qué tiempos aquellos.

El caballero ciego de armadura dorada, como le llamaban algunos, tenía una forma muy peculiar de percibir el mundo. Algunos dudaban de si realmente estaba de nuestro lado en la guerra. No se fiaban de él por ser budista, pero no se lo decían a la cara porque se le conocía como el hombre más cercano a Buda. Ahora esas dudas resultan ridículas pero... Hay algo a lo que no puedo dejar de darle vueltas. Asmita llevaba años meditando y almacenando su cosmos y ha ido a Jamir sin que nadie le enviara allí. Nadie se lo ha ordenado, pero él sabía que sólo su cosmos podría convertir los frutos sagrados en un arma. ¿Crees que sabía que ese sería su destino incluso antes de empezar la Guerra Santa? ¿Era por eso por lo que siempre estaba meditando y almacenando poder? ¿Para sacrificarse nada más empezar? ¿Realmente era imposible ganar sin que al menos uno de nosotros muriera? ¿Cuántos más humanos tienen que morir en esta guerra de dioses?

Papá, realmente te necesito en estos momentos.

Te quiero mucho,

Regulus.