Disclaimer: The Lost Canvas no me pertenece
Hola, Papá:
¿Recuerdas la última carta en la que me mostraba optimista ante la guerra? ¿No echas de menos los días en los que te escribía para contarte las cosas buenas que me pasaban o para charlar sobre asuntos sin importancia? ¿Cuánto ha pasado desde aquel entonces? Qué lento y qué rápido pasa el tiempo en momentos como este, ¿no crees? Es raro, pero yo lo veo así. Por una parte siento que llevamos siglos luchando en esta guerra que apenas acaba de empezar, pero por otra parte noto que todo pasa muy rápido. A lo mejor el problema es mío, que soy demasiado lento para reaccionar.
Lamento haber perdido la compostura en mi carta anterior. Yo quería darte una buena noticia en ella pero me enteré de lo que le sucedió al tío y perdí la cabeza. Sabía que podía pasar algo así durante esta guerra, pero... No sé, ver así al tío me hizo entrar en estado de shock. Reaccioné sin pensar y escribí muchas inseguridades tontas. Actué como un crío, ¿verdad?
Lo que quería contarte en mi anterior carta era la espectacular lucha de Aldebarán contra un espectro tan fuerte como los tres jueces. Acabó un poco chamuscado, pero vivo. Iba a ser un mensaje de optimismo y... ya no es nada. La gran estrella se ha apagado. Unos espectros durmieron al Santuario y solo quedó él para luchar contra ellos. Estaba herido por su anterior batalla. Venció a sus enemigos, pero a costa de su vida. Tú conociste a Aldebarán, ya sabes cómo era. No iba a quedarse quieto viendo cómo acababan con el caballero de Pegaso, que no podía defenderse. Era un toro obstinado, seguro que luchó por Tenma sin siquiera pensar en su estado. Si le ves en el viento mándale saludos de mi parte, ¿vale?
El tío Sísifo sigue igual. No puedo hacer nada más que esperar a que despierte y me siento inútil. Estoy intentando mostrarme optimista y hacer bien mi trabajo durante su ausencia para que cuando despierte pueda estar orgulloso de mí.
Cuida de él desde donde estés, por favor, papá.
Te quiero mucho,
Regulus.
