Pos, tres caps en dos días, soy una puta vizia *-* bueno, creo que no hace falta decir nada así que, empecemos
El lugar de los acontecimientos o ¿por qué en la casa de Ariadna (Mangle)?
Todos se preguntan eso, ¿por qué en la casa de Ariadna? Tranquilamente pudo haber sido en el patio de los Berenstein (casa de Fred), en el jardín del fondo de los Jaramillo (casa de Rosita –Toy Chica-), en el dormitorio del Batata, total, limpiaba el solo y nadie entraba nunca… pero no habría sido igual, ninguna casa era tan cómoda para trabajar como la de Mangle. Por eso siempre se reunían en la cocina. María Blanca, que no salía de la casa sino para ir al Pirovano, los miraba hacer, o no los miraba, pero jamás les daba consejos o recomendaciones. María Blanca estaba loca, por eso la dejaron participar del gran proyecto y, hasta a veces, le pedían que sostuviera alguna herramienta. Ella les sonreía y se quedaba con la pala en mano. O la tiraba al suelo y se iba cantando "estaba la paloma blanca", que era su canción favorita los días que estaba contenta.
El padre de Mangle no estaba en todo el día y, cuando volvía, a la noche, dejaba su portafolio de reventón en el piso de la cocina y no miraba nada más que el televisor mientras comía. Los días en que volvía de buen humor, le hacía pulseritas de colores a María Blanca y le pedía que le cantase, luego se iba a dormir. Al otro día volvía a salir tan temprano que no tenía más tiempo que para tomar unos mates y comerse dos galletitas de agua. Jamás miraba la casa, jamás se sentía sorprendido por nada, porque si hubiera mirado, se hubiera dado cuenta que muchas baldosas de la cocina estaban sin la masilla blanca que las unía. Si hubiese prestado atención al ruido de sus pasos, se hubiera dado cuenta que no sonaban igual junto a la puerta que al lado de la mesa de madera en la que comía.
Respecto a cómo empezó todo, yo creo que Fred fue el de la idea de un mundo subterráneo, porque una idea así, así de grande, así de loca, solo pudo haber laido de la cabeza de alguien que habla poco y piensa mucho. Solo a Fred se le pudo ocurrir la idea de hacer un mundo subterráneo, otro mundo.
Bueno, otro mundo es mucho decir, pero es el mejor decir. Era otro mundo, otro lugar, con otras reglas de juego. Y supongo que a todos se les dio por imaginar que la cocina de Mangle iba a ser el mejor lugar para empezar a hacer ese lugar.
Mangle, sabía bien que cuando uno quiere empezar a construir algo tiene que elegir un nombre para eso, así que propuso que se llamara Otroso.
Los comienzos de un mundo nuevo: la primera baldosa
Los chicos querían que Otroso sea secreto, que esté aparte, porque, si el barrio se enteraba de la existencia de Otroso, enseguida Otroso se habría convertido en parte de Florida, y, por lo tanto, en Florida, y habría dejado de ser otro mundo para ser esta mundo, el que ya conocían.
En eso de que el mundo se llamara Otroso y de que fuera secreto, estuvieron todos de acuerdo.
Hicieron planos, porque uno no puede construir nada si no hace planos primero, sin pensar, sin imaginar. Por eso tuvieron que ser muchas tardes entre panchos con kétchup y mermelada y jugo de banarina, o banadía (mezcla de banana y sandía) para las tardes de verano. Por eso tuvieron que ser muchas tardes discutiendo cómo, cuándo, por qué, con qué, para qué y quiénes.
Había que conseguir herramientas, de eso se ocupaba Rosita Jaramillo: en la ferretería del padre había de todo, y nadie iba a notar si faltaba por unos días una pala, un pico, un cortafierros, un buril, una maza o un martillo.
Para construir Otroso había que hacer lugar, y para eso no había otro modo que demoler el piso. Debajo de la cocina de Mangle, mucho más debajo de las baldosas, iba a empezar otro mundo.
Para construir Otroso, había que hacer lugar y, para hacer lugar no había otro modo que demoler el piso. Debajo de la cocina de Mangle, mucho más abajo que las baldosas de la cocina, iba empezar otro mundo.
Les llevó muchísimo tiempo despegar prolijamente la pastina, ir abriendo una grieta y luego otra, y otra, y otra hasta encontrar dónde poner un milímetro de cuchillo y después otro milímetro más, y otro más, buscando a ciegas el revés de la baldosa, como tratando de convencerla de se separase. Y con todo cuidado de no romper nada, porque en la cocina de Mangle todo tenía que estar igual que siempre mientras se construía Otroso.
Eran casi las siete de la tarde, y habían estado trabajando con esa baldosa dese las tres, estaban a punto de abandonar el proyecto. La baldosa parecía pegada a muerte en el piso. El buril no entraba. Era imposible hacer palanca: la baldosa se habría partido a la mitad.
El Batata estaba sentado en un rincón con la armónica que llevaba encima desde que la Patota le rompió la guitarra, l hacía sonar suavecito en la misma nota. Rosita se miraba las manos: las uñas llenas de pastina le daban un poco de lástima. Fred se enroscaba y se desenroscaba la bufanda del cuello. Mangle había empezado a hacer comida y María cantaba "Mambrú se fue a la guerra", que era su canción cuando estaba triste.
Solo Puppet seguía atendiendo la baldosa, todos sabían que si no le ponían ganas, Otroso no iba a existir nunca, se iba a disolver como un sueño.
-¡Ya está! ¡La tengo!- gritó Puppet, así, con el cuidado de un cirujano, sacó la baldosa. Debajo de la baldosa estaba el cemento gris y rugoso, pero ahora todo era posible. Se despidieron apurados. Otroso apenas tenía milímetros de existencia, y al día siguiente, y al otro, y al otro se volverían a juntar para cavar.
Holiii, acá este cap tiene dos títulos porque puse dos caps en uno, esq sino eran muy cortitos ewe, además sino iban a aburrirse de caps tan cortitos.
Bueno, ¡ya van a empezar los diálogos! Hasta que empiezan ¬.¬
En fin, dejen reviews porfa!, no saben lo HERMOZO *W* que es para un escritor recibir un review, sin más me despido 7w7
Shao!
